Leer El último jugador veterano del apocalipsis (Novela) Capítulo 37 online gratis en español
🏴 Grupo: Eila_Juts✍️ Traducción: Eila_Juts
"¡Joven Maestro Heidam! ¿¡Por qué demonios aceptó esas condiciones?!"
Planeaba quedarme una temporada en la academia militar, así que me habían asignado una habitación privada y estaba a punto de empezar a desempacar.
Tal como esperaba.
En cuanto terminó la formación matutina, los cadetes a los que había derrotado irrumpieron en mi habitación.
Detrás de sus rostros desesperados, Platon me dedicó una silenciosa reverencia de respeto, pero enseguida los demás le bloquearon la vista.
"¡Joven Maestro Heidam, si derrotan aunque sea una sola persona, usted pierde!"
"¡Nos derrotó usted solo y ahora pone unas condiciones así! ¿¡Qué se supone que hagamos?!"
"¡Ni siquiera estuvimos de acuerdo con eso desde el principio!"
"¡Si volvemos a perder, de verdad tendremos que abandonar la academia!"
"No tiene idea de cuánto se han burlado de nosotros por haber perdido contra usted, Joven Maestro Heidam."
"......"
Los observé con una lástima que ni siquiera intenté ocultar.
"Me preguntaba por qué Lucas se mostró tan agresivo conmigo. Resulta que tenía sus motivos."
"¿Perdón?"
"Parece que escucharon la conversación que tuve hace un momento con el cadete Lucas y aun así no sintieron nada."
Dejé la caja que llevaba en las manos, solté un suspiro y hablé.
"Si los demás cadetes los están criticando, entonces deberían afrontar este entrenamiento con aún más determinación."
"¿Qué quiere decir con eso...?"
"Si son el tipo de cadetes que piensan en la derrota antes siquiera de empezar a luchar... ¿no creen que esas críticas están justificadas?"
"E-Es que..."
Habían venido corriendo hasta mí presos del pánico, pero debieron darse cuenta de lo patéticos que estaban siendo, porque sus rostros se tiñeron de rojo y sus voces fueron apagándose poco a poco.
‘Qué grupo de idiotas... Pero, en el juego, todos ellos eran NPC con estadísticas extraordinarias.’
La razón por la que los había elegido específicamente para la simulación de entrenamiento era porque, tras graduarse de la academia militar, todos acabarían destacando.
Ahora mismo solo estaban desmoralizados por haber perdido contra un niño de diez años y actuaban de forma bastante lamentable...
Pero debían graduarse sin contratiempos y convertirse en mi gente.
Y encontrar oficiales de ese nivel no era precisamente sencillo.
Era hora de ofrecerles un incentivo y aliviar un poco el golpe a su orgullo.
Adopté una expresión amable antes de hablar.
"¿Saben por qué los elegí específicamente a todos ustedes para la simulación de entrenamiento?"
Los cadetes me miraron sin comprender la intención detrás de la pregunta.
La respuesta llegó desde el fondo, de Platon.
"Porque éramos los mejores cadetes."
Asentí ante la intervención de Platon y continué.
"Sigo creyendo que ustedes son los mejores cadetes de esta academia. Y también quiero que el resto de los cadetes lo reconozca."
"¿Quiere decir que formará un equipo con nosotros y participará en la simulación de entrenamiento... con ese propósito?"
Uno de los cadetes preguntó con cautela.
"Pero... perdimos contra usted de una forma tan humillante... Poner unas condiciones tan imposibles y aun así pensar que podemos ganar es..."
"El enemigo también cree que esas condiciones son imposibles. Todos ustedes pensaban que no había forma de que yo pudiera derrotarlos yo solo, ¿verdad?"
El recuerdo de lo mucho que habían subestimado a Heidam durante la primera simulación de entrenamiento pareció volver a sus mentes, pues todos volvieron a sonrojarse.
"¿Cuál creen que fue la razón por la que pude derrotarlos?"
"Eh..."
Nadie pudo responder de inmediato. Entonces, uno de ellos habló con vacilación.
"Caímos en su actuación..."
Esa no era la respuesta que quería, así que seguí preguntando.
"¿Y por qué cayeron en ella?"
"Porque naturalmente asumimos que era real."
"Y la razón por la que asumieron que era real... es porque me menospreciaban."
"De verdad lamentamos haberlo subestimado... ¡Ah!"
Tras esa cadena de preguntas, la comprensión se reflejó en sus rostros mientras me miraban.
"La razón por la que cayeron tan fácilmente es que estaban convencidos de que, hiciera lo que hiciera, podían vencer sin problemas a un simple niño. El enemigo pensará lo mismo de forma inconsciente: 'Solo tenemos que matar a uno y ganamos'. Nosotros aprovecharemos eso."
"¿Aprovecharlo?"
"Lo primero que haremos será olvidarnos por completo del juego limpio."
"¿Cómo puede decir algo así con tanta desfachatez...?"
"Por suerte, estaban tan avergonzados de haber perdido contra mí que no les contaron cómo sucedió realmente, ¿verdad?"
"No, no fue porque estuviéramos avergonzados. El mayor general Meursault nos ordenó guardar silencio..."
"Bien."
"¿Qué?"
"Les devolveremos el favor usando exactamente el mismo método que utilicé contra ustedes."
"...¿Y por qué íbamos a desquitarnos con ellos por lo que usted nos hizo?"
Era evidente que todavía no habían entendido mi punto sobre la necesidad de luchar sin escrúpulos.
Pero no importaba.
La cobardía era algo que todo ser humano llevaba en algún rincón de su interior.
"Lo único en lo que deben pensar es en ganar. Cueste lo que cueste."
\*\*\*
Como los cadetes ya estaban allí, se ofrecieron a ayudarme a desempacar, y terminamos de acomodar todo en un abrir y cerrar de ojos.
El problema era que... todos los demás cadetes ya se habían ido, pero Platon seguía allí.
"¿No vas a regresar, Platon?"
"......"
‘¿Qué? ¿Tenía algo que decirme?’
Por la forma en que había esperado a que todos los demás se marcharan, parecía tratarse de algo importante.
Tras un largo silencio, Platon finalmente habló.
"La verdad es que... escuché algo de mi padre."
"¿Qué fue lo que escuchaste?"
"Que salió fuera de la zona y resultó herido..."
Así que sabe que salí herido.
El comandante debió emitir una orden de silencio sobre aquel incidente.
Parece que Anton había infiltrado más informantes de los que el comandante imaginaba.
Aunque, considerando el alboroto que se armó durante mi hospitalización, cualquiera podía deducir que alguien del grupo que salió de la zona había resultado herido.
Y como no aparecí durante varios días después de eso, no debía de haber sido difícil averiguar quién había sido.
No me importaba que Anton supiera de mi lesión.
Podía curarla cuando quisiera.
Había dejado la herida sin sanar a propósito para que Meursault no sospechara si se recuperaba demasiado rápido... pero, si en algún momento la lesión llegaba a ser un verdadero problema, podía usar mi habilidad de curación en el acto.
Lo que realmente me intrigaba era otra cosa.
"¿Sabes cómo resulté herido?"
Lo pregunté porque quería saber si conocía la existencia de aquel hombre, pero Platon negó con la cabeza de inmediato.
"No, no tanto... Creo que mi padre lo dedujo al ver los registros de mi hospitalización."
Tal como imaginaba, lo habían deducido a partir de los registros del hospital.
Así que no sabían que había sido atacado por otro habitante de la zona.
‘¿Quién demonios era ese tipo...?’
Durante mi hospitalización tuve mucho tiempo para pensar en él.
‘No logro entenderlo.’
Una apariencia idéntica a la de mi personaje inicial de Unicorn.
Pero, a diferencia de los demás jugadores, tenía el cuerpo de un adulto.
En el Visor de Personaje aparecía claramente el nombre "DopamineAddict", con sus catorce caracteres.
Además, incluso poseía un título llamado "DopamineAddict" que yo jamás había visto.
Y, para colmo, su zona, Unicorn, era originalmente mi zona de origen.
‘¿No hacía eso que pareciera más auténtico que el verdadero?’
‘¿Se le podía llamar siquiera... una suplantación?’
Cuando Safe8Zone intentó hacerse pasar por mí, primero se presentó como DopamineAddict.
Pero aquel tipo había demostrado que era DopamineAddict.
‘Pero si no era un impostor... entonces, ¿qué demonios era?’
Al igual que Daphne y Luna Moon eran tanto jugadoras como NPC.
‘¿Acaso yo, como el Conquistador de Todas las Zonas, también había quedado fijado como un NPC de este mundo?’
'¿O era lo que quedaba de la IA de un jugador?'
Por ahora, no había nada seguro.
Lo único positivo, si el sistema no estaba mintiendo, era que sentía simpatía por mí.
Al menos tampoco cree que yo sea alguien haciéndose pasar por DopamineAddict, pero...
No lo sabía.
Una parte de mí quería enviarle un mensaje a ShitBalrom y pedirle que me contara, palabra por palabra, toda la conversación que había tenido con ese hombre.
Pero no podía permitir que ni siquiera ShitBalrom supiera que había entrado en contacto con él.
Apenas habían pasado unos días desde que el chat público descubrió que existían dos DopamineAddict.
Si anunciaba en ese momento que me había encontrado con ese tipo, ¿quién me creería sin dudarlo?
Lo más probable era que pensaran que todo era otro montaje organizado por mí.
De todos modos, todos parecían creer que yo era un adicto a llamar la atención...
Hablando de eso, ese chico, Platon.
Al parecer, Anton se lo había contado a su propio hijo, y el muchacho vino directamente a hablar conmigo.
Anton también debió contarle sobre la orden de guardar silencio.
¿De verdad le había resultado tan atractiva mi oferta de convertirlo en mi ayudante?
"¿Joven Maestro Heidam?"
Al quedarme callado por un momento, Platon me llamó con cautela, con una expresión de preocupación en el rostro.
"¿Se encuentra bien? Tengo entendido que apenas hace poco recibió el alta... Quizá sería mejor posponer un poco la simulación de entrenamiento..."
"......"
‘Ni siquiera el comandante se preocupó tanto por mí después de enterarse de que tenía una habilidad de curación.’
Bien podría aprovechar esta oportunidad para dejar una impresión aún mejor en Platon.
"Estás preocupado por mí. Gracias."
Hice una breve pausa a propósito.
"Se lo he ocultado a los demás, pero... seré sincero contigo, Platon. Mis heridas aún no se han recuperado por completo."
"¡¿Todavía no?!"
‘No se habían recuperado porque yo me había asegurado de que así fuera.’
Fruncí ligeramente el ceño y dejé que una sonrisa resignada se dibujara en mis labios.
"La verdad es que... mientras estaba hospitalizado, me enteré de lo que les ha estado ocurriendo a todos ustedes."
"¿A nosotros?"
"Que los demás cadetes se han burlado de ustedes... por haber perdido contra mí. Por eso hablé con padre y regresé."
"¿Regresó... por nosotros?"
"Si puedo devolverles su honor, mis heridas no son nada."
Platon quedó visiblemente conmocionado.
"¿Por qué... por qué haría tanto por nosotros...?"
"Confío en que esto quede entre nosotros. Los demás no querrían sentirse en deuda conmigo."
"Joven Maestro Heidam..."
‘Así es.’
Ahora es el momento de escuchar de tu boca las palabras que quiero oír, Platon.
"Igualmente, daré todo de mí en este entrenamiento. Haré cualquier cosa por usted, Joven Maestro Heidam."
A eso respondí como si hubiera estado esperando precisamente esas palabras.
"Ah, olvidé mencionarlo... Tú no participarás en este entrenamiento, Platon."
"¿Qué? ¿No participaré?"
"Es un ocho contra ocho, así que necesitamos que ambos equipos tengan el mismo número de integrantes. No se puede evitar, ¿verdad?"
"P-Pero yo..."
Incapaz de decir abiertamente que era mejor que los otros siete cadetes, Platon dejó la frase a medias.
"Sin embargo, tengo otra tarea que me gustaría pedirte, Platon."
"¡Oh! Así que sí hay una misión aparte. Adelante, por favor. ¿Qué necesita que haga?"
Le dediqué mi mejor sonrisa.
"¿Se te da bien hablar a espaldas de la gente?"
\*\*\*
Llegó el día de la simulación de entrenamiento.
Lucas, del Equipo B, divisó al Equipo A, el de Heidam, esperando a cierta distancia y chasqueó la lengua.
"Esos siete... Pensé que saldrían corriendo, pero al final sí vinieron al campo de entrenamiento."
Otro cadete del Equipo B negó con la cabeza ante las palabras de Lucas.
"Que hayan venido no significa mucho. Los estuve observando hace un rato y ni siquiera se atrevían a mirar al Joven Maestro Heidam."
"¿Qué? ¿El entrenamiento está por empezar y todavía siguen deprimidos por haber perdido contra el Joven Maestro Heidam?"
"Lo único que hacían era quejarse de que nunca habían querido participar en esto desde el principio."
Un cadete de aspecto más joven, que había estado escuchando la conversación, habló con cautela.
"Pero ¿cómo es que Platon no está en ese equipo? Al menos él es el mejor de todos, ¿no?"
"¿No te enteraste?"
"¿Enterarme de qué?"
"Platon renunció a ese equipo. Dijo que ya no tenían remedio."
El cadete que había preguntado se quedó atónito.
Platon era conocido por ser el tipo de cadete que jamás dejaba a nadie atrás durante un entrenamiento.
"¿Hasta Platon se dio por vencido con ellos...?"
"Nunca antes había oído a Platon hablar mal de alguien."
"Qué lamentables."
"¿En qué estaría pensando el Joven Maestro Heidam para aceptar esas condiciones...?"
Mientras las conversaciones dentro del Equipo B pasaban de la desconfianza a la compasión por Heidam, Lucas dio una fuerte pisada para llamar la atención de todos.
"Escúchenme bien. Me gustaría decirles que sean considerados con el Joven Maestro Heidam, pero... como todos saben, esos tipos perdieron porque lo subestimaron. Así que nosotros no cometeremos el mismo error. Vamos a darlo todo desde el principio. ¿Entendido?"
"¡Sí, superior Lucas!"
Así, llenos de determinación, el grupo de reconocimiento del Equipo B partió... solo para encontrarse, nada más empezar, con una escena tan impactante que hizo parecer ridícula su promesa de no bajar la guardia.

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El último jugador veterano del apocalipsis (Novela) Capítulo 37
Estás leyendo el capítulo 37 de El último jugador veterano del apocalipsis (Novela), un novela. Todos fueron transportados al mundo de un juego. Y yo soy el único jugador veterano que ha visto todos los finales de ese juego. En un mundo donde cada decisión puede cambiar el destino de la humanidad, mi experiencia… Este capítulo tiene publicado el 5 de julio de 2026, Traducido por el grupo Eila_Juts. El último jugador veterano del apocalipsis (Novela) tiene 41 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.