Leer El último jugador veterano del apocalipsis (Novela) Capítulo 28 online gratis en español
🏴 Grupo: Eila_Juts✍️ Traducción: Eila_Juts
"Con esto concluye mi informe. Ah, y..."
Meursault, cuyo arresto domiciliario, que en realidad nunca lo fue del todo, había terminado, añadió un último comentario tras entregar un breve informe al comandante.
"Hoy es el día de la simulación de entrenamiento del joven amo Heidam."
"Así que es hoy."
"Sí, señor. Si sale ahora, llegará a tiempo."
A pesar de que Meursault se lo había dicho, el comandante siguió leyendo el informe sin mostrar intención de moverse, así que él insistió.
"¿No piensa ir a verlo?"
"No hay razón para hacerlo."
El comandante dejó el informe sobre el escritorio con un ligero golpecito y respondió.
"Heidam va a ganar de todos modos."
"...Incluso un padre demasiado consentidor acaba siendo objeto de burlas cuando se pasa de la raya, excelencia."
A pesar del comentario directo y bastante insolente de Meursault, el comandante Hayden solo esbozó una sonrisa.
Era natural que, para alguien que desconocía toda la situación, pareciera simplemente un padre sobreprotector.
‘Heidam... un regresor.’
La verdad era que el comandante sí le creía, al menos en parte.
Que Heidam fuera un regresor.
Tal como el propio Heidam había dicho: si Luna Moon era una "jugadora", era imposible que su hijo fuera una persona común.
‘¿El hijo de una jugadora convertido en un regresor? Entonces... ¿El hijo de Daphne también nacería con algo especial?’
Con ese pensamiento, el comandante observó a Meursault durante un largo instante.
‘Un hijo entre ese hombre y una jugadora... podría resultar realmente peligroso.’
"¿Por qué me está mirando así?"
Ante la pregunta de Meursault, el comandante respondió con total naturalidad.
"Solo me sorprendió algo."
"¿El qué?"
"Meursault... ¿Crees que Heidam perderá?"
"Heidam tiene diez años. Los cadetes son aspirantes a oficiales que están a punto de graduarse. Sin embargo..."
Meursault frunció ligeramente el ceño y dejó escapar una leve sonrisa.
"Es curioso, ¿no? Yo tampoco creo que Heidam vaya a perder."
"Sigues teniendo muy buen ojo para juzgar a la gente."
"Eso no cambia el hecho de que es un padre demasiado consentidor, excelencia."
"Y tú sigues siendo igual de insolente."
Ignorando las quejas de Meursault, el comandante volvió la vista hacia la ventana, en dirección a la academia militar.
‘El Segundo Apocalipsis…’
Si de verdad otro apocalipsis se acercaba en un futuro no muy lejano.
Y si Heidam realmente era un regresor que había regresado desde ese futuro…
‘Luna Moon... tu hijo será quien salve este mundo.’
\*\*\*
La simulación de entrenamiento de la academia militar.
A simple vista, en una época donde el principal enemigo eran monstruos alienígenas y no otros seres humanos...
Podría parecer un entrenamiento anticuado.
Sin embargo, seguía siendo necesario porque, durante las campañas de exterminio, en ocasiones era inevitable encontrarse con fuerzas procedentes de otras zonas.
En un mundo posapocalíptico, donde la humanidad ya estaba al borde de la extinción, era raro que las personas intentaran matarse entre sí.
Pero los habitantes de la Zona Knife eran completamente distintos, un grupo de asesinos que escapaban a toda lógica. Además, también había ocasiones en las que otras zonas, desesperadas por la falta de recursos, o refugiados incapaces de regresar a sus hogares por motivos políticos o criminales, lanzaban incursiones. Por eso este entrenamiento seguía siendo indispensable.
Y, a la inversa, si algún día nuestra propia zona se quedaba sin recursos, nosotros también tendríamos que atacar otras zonas.
Capturar la bandera enemiga...
Eso era precisamente lo que simbolizaba este ejercicio.
En otras palabras, era un entrenamiento diseñado para prepararnos para la peor faceta de la naturaleza humana.
Lo que significaba que, aunque el rival fuera un niño de diez años, había que enfrentarlo con todas las fuerzas.
La verdad, me preocupaba que los cadetes de la academia no me tomaran en serio, pero...
‘A juzgar por sus miradas, parece que no tendré ese problema.’
Por alguna razón, los cadetes elegidos para enfrentarse a mí me observaban con una hostilidad imposible de ocultar.
‘¿Pero por qué?’
¿Porque dije que la academia militar era una pérdida de tiempo y que no pensaba matricularme?
¿Porque aproveché las influencias de mi padre para reunir a los mejores cadetes y usarlos como referencia para medir mis habilidades?
¿O quizá porque les dije que podían venir todos al mismo tiempo, ya que podía enfrentarme yo solo a todos ellos?
Había demasiadas opciones para elegir.
En cualquier caso, si iban a pelear en serio contra mí, mejor.
Así nadie podría decir que gané porque le tuvieron consideración al hijo del comandante.
Si esto hubiera sido un examen de ingreso de verdad y no una simple demostración, simplemente habría aprovechado la influencia de mi padre y asunto resuelto.
"Todos deberían conocer ya las reglas de la simulación de entrenamiento, pero como es la primera vez del joven amo Heidam, haré una breve explicación antes de comenzar."
El instructor de la gorra roja, uno de los tres instructores que actuarían como árbitros y supervisores durante la simulación, dio un paso al frente.
"Las reglas son muy sencillas. Para ganar, deberán eliminar a todos los enemigos o capturar la bandera del equipo contrario. Cuando reciban un impacto, los sensores determinarán si la herida es grave o mortal. Si el equipo no puede decidirlo por sí solo, nosotros, los instructores, observaremos la situación mediante drones y emitiremos el veredicto correspondiente. No olviden que esto es solo un entrenamiento; si sienten que su integridad corre peligro, no duden en rendirse."
Esa última parte normalmente no formaba parte de la explicación del entrenamiento; la habían añadido únicamente porque yo era el hijo del comandante... y además un niño.
Entonces, uno de los cadetes levantó la mano, aparentemente con una pregunta.
Cuando el instructor le dio permiso para hablar, dijo.
"Nosotros ya hemos participado antes en simulaciones de entrenamiento en este campo, así que conocemos bien el terreno. Pero el joven amo Heidam nunca ha utilizado estas instalaciones. ¿No sería más justo cambiar el escenario?"
Al oír eso, el instructor me lanzó una mirada y respondió con tono impasible.
"...El joven amo Heidam afirmó que cualquier escenario le supondría una ventaja abrumadora y que, por el bien de la imparcialidad, el ejercicio debía realizarse en un terreno que los cadetes conocieran. La decisión ya está tomada. No habrá cambios."
"...¿Perdón?"
El cadete que había hecho la pregunta se quedó atónito por un instante y, al comprender que su propuesta había sido rechazada de esa manera, se sonrojó de indignación.
Los demás cadetes también comenzaron a murmurar incrédulos, mientras Platon, el cadete que había conocido anteriormente, me observaba con aquellos ojos azules como si quisiera devorarme vivo.
‘Todavía les falta mucho.’
Que un niño de diez años lograra provocarles tanto antes siquiera de empezar el entrenamiento...
No debería ser muy difícil acabar con ellos.
Una víbora rebosante de veneno se obsesiona tanto con clavar los colmillos en el enemigo que tiene delante que termina olvidándose de protegerse.
"¿Qué clase de mocoso se comporta así?"
Antes de que comenzara oficialmente el entrenamiento, uno de los cadetes desahogó su frustración mientras se dirigían a sus posiciones iniciales.
"¡Solo porque su padre es el comandante! ¡Él ni siquiera es un soldado! ¿De dónde saca el descaro para decir que puede vencernos en nuestro propio terreno?"
Los demás cadetes parecían pensar lo mismo, pero como había muchos oídos alrededor, un cadete de último año levantó la mano para pedirles que se calmaran.
"Moderen sus palabras. Los instructores pueden oírlos."
"Ni siquiera los instructores podían creerlo. ¿No viste sus caras?"
El cadete descontento elevó aún más la voz, como si quisiera que todos lo escucharan.
"¡Su excelencia se pasó de la raya! ¡Hacernos enfrentar a un niño de diez años...! ¡Es como si pensara que nosotros, futuros oficiales, fuéramos un chiste!"
Los demás cadetes que compartían esa opinión empezaron a intervenir uno tras otro.
"Y también es sospechoso que no cambiara el terreno después de decir que podía enfrentarnos a todos él solo. ¿Y si pierde y luego pone como excusa que nosotros conocíamos mejor el campo?"
"¿Y qué hacemos si de verdad sale con eso?"
"Sea como sea, eso significaría que el joven amo Heidam perdió. Deberíamos agradecer que al menos nadie nos esté presionando para dejarlo ganar."
"Ya bastante ocupados estamos con nuestro propio entrenamiento, igual que los de último año. ¡Esto sí que es una pérdida de tiempo!"
"Se supone que el joven amo Heidam cree que la academia militar es una pérdida de tiempo. ¿Y acaso el comandante no piensa lo mismo en el fondo? ¡Después de todo, él ni siquiera salió de esta academia!"
"Ya basta."
Conforme el ambiente amenazaba con descontrolarse, Platon, que había permanecido escuchando en silencio desde el fondo, dio un paso al frente.
"Entiendo que estén frustrados, pero enfadarse ahora no servirá de nada. Ninguno de ustedes fue capaz de decirle una sola palabra al joven amo Heidam cuando lo tuvo delante, ¿y ahora creen que hablar a sus espaldas es algo digno de cadetes de esta academia?"
"B-bueno..."
"Fue un comentario inapropiado. Nos disculpamos."
"Lo siento."
Cuando los cadetes finalmente se calmaron y adoptaron una actitud más arrepentida, Platon volvió a hablar con una expresión más seria.
"Escúchenme bien. Cuando el joven amo Heidam dijo que se enfrentaría él solo a todos nosotros, yo también me quedé desconcertado. Pero cuanto más lo pensaba, más claro veía que no tenía otra opción."
"¿No tenía otra opción?"
"Primero, por muy capaces que sean nuestros cadetes, ninguno tendría coordinación con el joven amo Heidam en su primera simulación de entrenamiento. Del mismo modo que ahora ustedes no tienen una buena opinión de él, cualquier cadete asignado a su equipo difícilmente habría cooperado con él."
"..."
Después de haber estado hablando mal de él hacía apenas unos momentos, ninguno de los cadetes pudo rebatir esas palabras.
"Segundo, proteger al joven amo Heidam, al ser el integrante más vulnerable del equipo, consumiría demasiados recursos tanto ofensivos como defensivos, haciendo que el grupo perdiera eficacia. Y si durante el ejercicio resultaba herido, los cadetes encargados de protegerlo cargarían con toda la responsabilidad."
Los cadetes asintieron al mismo tiempo, reconociendo que tenía razón.
‘En serio... Estos montones de ingenuos serán los futuros oficiales.’
Platon dejó escapar un leve suspiro antes de continuar.
"Y tercero, el último punto. Si actúa solo, el joven amo Heidam puede ocultarse en cualquier parte del terreno. Hay lugares por los que nuestros cadetes no pueden pasar, pero su pequeño cuerpo sí podría colarse sin problemas."
"Ah... Viéndolo así, sí tiene sentido.”
"Así que al joven amo Heidam solo le queda una estrategia posible, infiltrarse y plantar su bandera en la nuestra. Derrotarnos a todos es imposible, pero colarse entre nuestras defensas y plantar la bandera... eso sí es perfectamente posible. Visto así, pelear en un terreno que conocemos incluso juega a su favor. Confiaríamos demasiado porque creemos conocer cada rincón del lugar. Y esos comentarios provocadores también fueron intencionales, quería enfurecernos para que perdiéramos la objetividad."
Cuando Platon terminó de hablar, los cadetes que lo rodeaban mostraron expresiones de comprensión y comenzaron a aplaudir en voz baja.
"¡Oooh...! ¡Como era de esperarse del cadete Platon! Ahora que lo explica así, todo lo que dijo el joven amo Heidam tiene sentido."
"Llevaba ejecutando su estrategia desde el momento en que apareció frente a nosotros. Así que en realidad no nos estaba menospreciando."
"..."
La realidad era que...
Platon, que había intercambiado unas pocas palabras con Heidam en la oficina del director, sabía perfectamente que el desprecio de Heidam hacia los cadetes era completamente auténtico.
Pero saber que era auténtico no beneficiaba a nadie. La ira y el exceso de confianza eran veneno para cualquier operación. Si aunque fuera un solo cadete actuaba movido por el resentimiento y terminaba hiriendo de verdad al joven amo Heidam, ya no habría forma de remediarlo.
Por eso, en lugar de decirles la verdad, Platon no tuvo más remedio que afirmar lo siguiente: "Así es. Es tan astuto como dicen los rumores. Si el joven amo Heidam se está tomando este ejercicio tan en serio, lo correcto es que nosotros hagamos lo mismo. Lo más probable es que Su Excelencia haya autorizado este entrenamiento para que el joven amo Heidam comprenda que la academia militar no es una pérdida de tiempo. Y este ejercicio también nos beneficia a nosotros."
"¿En qué sentido?"
"¿De verdad creen que, durante una misión de subyugación real, no bajarían la guardia ni sentirían compasión si se encontraran con un niño pequeño de otra zona?"
"Ah..."
"Por eso debemos dar lo mejor de nosotros y derrotar al joven amo Heidam. ¿Entendido?"
"¡Sí, señor!"
Al ver a los cadetes responder con energía, Platon esbozó una leve sonrisa.
Mientras mantuvieran la calma y permanecieran alerta, no existía ningún escenario en el que pudieran perder contra un niño de diez años.
"Yo me colocaré cerca de la bandera y abatiré al joven amo Heidam en cuanto aparezca. El resto avanzará hacia su posición haciendo el mayor ruido posible y actuando como si estuvieran completamente cegados por la rabia. Para que el joven amo Heidam se sienta seguro de infiltrarse hasta nuestra bandera, debe creer que todo nuestro equipo salió a buscarlo. Así que manténganse juntos para que no pueda calcular cuántos son en realidad."
"Sí, señor."
"Tomar su base vacía y plantar nuestra bandera sería muy fácil, pero así no aprendería nada. Así que seguiremos el juego de su estrategia... y lo sorprenderemos cuando menos lo espere."
En cuanto terminó de hablar, sonó el zumbador que marcaba el inicio del ejercicio.
Platon hizo un breve gesto con la cabeza, indicando que comenzaran, y dio la orden.
"Vayan. Saquen al conejo de su madriguera."
"¡Entendido!"
Cuando vi a los cadetes avanzar hacia mi posición...
No podía creer lo que estaba viendo.
‘¿Qué demonios...?’
‘¿Por qué diablos avanzaban todos amontonados, como si estuvieran suplicando que los masacraran?’

Continúa leyendo
El último jugador veterano del apocalipsis (Novela)
Capítulo 29
El último jugador veterano del apocalipsis (Novela) Capítulo 28
Estás leyendo el capítulo 28 de El último jugador veterano del apocalipsis (Novela), un novela. Todos fueron transportados al mundo de un juego. Y yo soy el único jugador veterano que ha visto todos los finales de ese juego. En un mundo donde cada decisión puede cambiar el destino de la humanidad, mi experiencia… Este capítulo tiene publicado el 3 de julio de 2026, Traducido por el grupo Eila_Juts. El último jugador veterano del apocalipsis (Novela) tiene 41 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.