Leer El último jugador veterano del apocalipsis (Novela) Capítulo 10 online gratis en español
🏴 Grupo: Eila_Juts✍️ Traducción: Eila_Juts
La verdad era que Meursault Pendleton era huérfano, igual que todos los demás niños de la zona.
El ejército había empezado a reclutar niños soldados con el objetivo de salvar a tantos menores como fuera posible.
Pero, en algún momento, el ciclo empezó a perpetuarse por sí solo: nacían niños que eran abandonados, eran criados por quienes también habían sido abandonados antes que ellos, se alistaban al llegar a la edad adecuada y, a su vez, terminaban criando a la siguiente generación de niños desechados.
Por eso, ser un ‘huérfano’ en la zona no era motivo de vergüenza.
Ni un solo niño resentía esa condición.
Sin embargo, Meursault albergaba un deseo que los demás niños no compartían.
Todos los huérfanos carecían de apellido, pero Meursault fue el único que creó el apellido ‘Pendleton’ y lo adoptó como suyo, todo por ese deseo.
La razón por la que se inventó un apellido era una sola.
Su anhelo de tener una familia... una a la que pudiera legar ese apellido.
Claro que los huérfanos también formaban familias entre ellos.
Pero la clase de familia que Meursault anhelaba era completamente distinta.
No una formada por huérfanos, sino una con abuelo y abuela, padre y madre, y una esposa que hubiera crecido rodeada del amor de su familia.
Para que los hijos que tuvieran juntos también conocieran a sus abuelos.
Y que algún día pudiera enseñarles a sus nietos una fotografía ya descolorida y decirles:
‘Esta era tu bisabuela’.
Esa era la familia ideal que Meursault soñaba tener.
Y, a sus ojos, solo había una mujer en toda la zona capaz de hacer realidad ese sueño.
Daphne Goodman.
La hija del comandante.
El apellido ‘Goodman’ había pasado de generación en generación dentro de su familia.
Solo por eso ya era la esposa ideal.
Meursault dedicó toda su vida al ejército, entregándose al servicio sin escatimar esfuerzos, con un único objetivo: casarse con ella.
Pero cuando por fin levantó la cabeza...
...el hombre que estaba a su lado era un completo desconocido al que jamás había visto en su vida.
‘¿Hayden? Entre los huérfanos que conozco no hay nadie con ese nombre. ¿Acaso ni siquiera es de nuestra zona?’
Cuando el comandante entregó a su hija en matrimonio a Hayden, Meursault quedó completamente destrozado.
A esas alturas ya no tenía ningún interés en casarse con otra mujer.
Quería retirarse y descansar, pero ni siquiera eso le estaba permitido.
Porque, a pesar de no haber conseguido casarse con Daphne, Meursault era considerado el militar más competente de toda la zona.
La única pequeña fortuna fue que Hayden resultó ser un hombre digno de su lealtad.
Dejando de lado el asunto de Daphne.
Y así, Meursault terminó convirtiéndose en el ayudante de Hayden...
...Obligado a contemplar la vida matrimonial de Hayden y Daphne desde una distancia más cercana que nadie.
Al principio creyó que aquello era un castigo.
Pero no tardó en darse cuenta de que todavía tenía una oportunidad.
Había descubierto que el comandante Hayden y Daphne Goodman no se amaban.
Su matrimonio no era más que una unión por conveniencia.
Cuando Meursault comprendió eso, estuvo tan feliz que casi saltó de alegría...
...Y acto seguido hizo la mayor locura de toda su vida.
Se le declaró a Daphne delante del propio comandante Hayden.
“¡Si Lady Daphne fuera feliz, jamás habría dado este paso! ¡Pero Su Excelencia no ama a Lady Daphne! ¡Y Lady Daphne tampoco ama a Su Excelencia! ¡Este matrimonio carece de validez!”
Hayden, completamente imperturbable ante la repentina insubordinación de su ayudante, que había irrumpido en su despacho, ni siquiera levantó la vista de los documentos que estaba revisando.
“Ya había oído los rumores, así que lo sospechaba, pero de verdad estás loco. Qué lástima... eres muy bueno en tu trabajo.”
“No cambie de tema, Su Excelencia. He dedicado mi vida al ejército durante mucho más tiempo que ese hombre, todo con el propósito de casarme con Lady Daphne. Ahora que su padre ha fallecido, debe reconocer mis méritos.”
“Escúchame, Meursault.”
El comandante Hayden por fin levantó la vista de los documentos y miró a Meursault.
“Daphne tampoco te ama.”
Lo dijo con el mismo tono despreocupado con el que alguien señalaría un detalle sin importancia.
“Y tú tampoco amas a Daphne.”
Aquellas palabras cayeron sobre Meursault como un rayo.
Siempre había soñado con casarse con Daphne, así que había dado por hecho que aquello era amor.
Y, sin embargo...
No encontró ni una sola palabra para rebatir lo que acababa de decir el comandante.
Si la conversación hubiera terminado allí, Meursault habría enterrado esos sentimientos y se habría retirado.
Pero el comandante Hayden aún no había terminado.
“Aun así, tienes razón. Decir que este matrimonio carece de validez... no es incorrecto.”
“¿No es incorrecto?”
“Meursault. Como acabas de decir... la mujer que amo no es Daphne.”
“¿Cómo dice?”
Lo que vino después fue la mayor locura que Meursault había oído en toda su vida.
“Algún día, la mujer que amo y su hijo vendrán a buscarme. Daphne también lo sabe.”
“¿Lady Daphne lo sabe? ¿Qué demonios está diciendo...?”
“Será mejor que reces para que ese niño crezca sano y pueda heredar mi puesto, Meursault. Solo así Daphne será libre algún día.”
Se había casado con la mujer más distinguida de toda la zona, había llegado hasta el puesto de comandante...
...y, sin embargo, la mujer que realmente amaba y el hijo que tenía con ella estaban en algún otro lugar.
Era una historia absurda.
Pero Meursault sabía que Hayden no era un hombre que hablara a la ligera.
Así que le creyó.
Y esperó pacientemente.
Dos o tres años, al menos.
Sin embargo, pasó una década entera sin que aparecieran ni la mujer ni el niño, absolutamente nadie.
Entonces Meursault dejó de esperar y empezó a contemplar la posibilidad de convertirse él mismo en comandante para casarse con Daphne.
Y ayer por la mañana, como si fuera un milagro, recibió la noticia de que había aparecido un niño que afirmaba ser el hijo del comandante.
Era sorprendentemente educado, sereno y maduro para su edad.
Meursault estaba convencido de que ese niño heredaría el puesto del comandante, que Daphne por fin sería libre y que, al fin, él podría casarse con ella.
Pero menos de un día después, descubrió que aquel niño era un impostor...
...Y que había aparecido otro supuesto hijo.
La intuición de Meursault le decía que aquello no iba a ser nada sencillo.
Después de que ya hubiera aparecido un impostor, no había ninguna garantía de que el nuevo hijo fuera auténtico.
‘Pero… ¿Qué... era esto?’
La primera vez que había visto a aquel niño, le había parecido un crío completamente normal.
Pero, en un instante, el comportamiento del niño cambió por completo.
Y las palabras que salieron de su boca superaban con creces cualquier cosa que Meursault hubiera podido imaginar.
“¿Sigues pensando casarte con Daphne Goodman?”
“¡...!”
‘Ese tono…’
Como si estuviera señalando un detalle sin importancia.
Una forma de hablar que conocía demasiado bien.
El niño continuó hablando con ese mismo tono desapegado, característico del comandante.
“¿Y aun así sigues sin estar seguro de si realmente amas a Daphne?”
Meursault contempló al pequeño que tenía delante como si estuviera viendo una criatura monstruosa.
Que el comandante le hubiera revelado algo tan personal a un niño tan pequeño...
Y además, en el transcurso de una sola noche.
Cualquiera habría pensado que era absurdo.
Y, sin embargo...
Por alguna extraña razón, no sentía que estuviera hablando con un niño al que acababa de conocer.
Sentía que estaba hablando con el propio comandante Hayden Goodman.
“¿Su... Excelencia...?”
Las palabras escaparon de la boca de Meursault antes de que pudiera detenerlas.
Sobresaltado, se cubrió la boca de inmediato.
Llamar ‘Su Excelencia’ a alguien que no fuera el comandante...
El niño, al oír aquel desliz, simplemente sonrió por algún motivo.
“Así es. Su Excelencia me lo contó todo.”
“Ah…”
‘¿No se dio cuenta de mi error?’
Por alguna razón, Meursault tuvo la clara impresión de que aquel mocoso acababa de pasar por alto su desliz con la astucia de un viejo zorro.
Pero las palabras del niño no terminaron ahí.
“Y yo... lo entiendo.”
“¿Lo entiendes?”
¿Ese niño entendía el deseo inmoral e inapropiado de codiciar a la esposa de su propio superior?
Hasta el mismo Meursault era plenamente consciente de que sus sentimientos no eran precisamente algo de lo que pudiera sentirse orgulloso.
La razón por la que el comandante Hayden nunca lo había condenado no era porque lo comprendiera.
Era porque los sentimientos de Meursault por Daphne, sencillamente, no le importaban.
Y, aun así, ese pequeño decía que lo entendía.
Justo cuando Meursault estaba a punto de tacharlo de ridículo...
“Lo único que usted desea es formar una familia, ¿no es así, señor?”
Lo que salió de la boca del niño a continuación fue suficiente para sacudirlo hasta lo más profundo.
“Pero no cualquier familia. Una con abuelo y abuela, con padre y madre, con una esposa que haya crecido rodeada del amor de su familia. Una en la que los hijos que tengan juntos también conozcan a sus abuelos. Y que algún día pueda enseñarles a sus nietos una fotografía ya descolorida y decirles: "Esta era tu bisabuela". Ese tipo de familia.”
Los ojos de Meursault se abrieron de par en par.
“¿C-cómo sabes eso...?”
Preguntó con la voz entrecortada.
El niño respondió con una sonrisa agridulce.
“Porque yo también fui huérfano.”
Aquellas palabras golpearon a Meursault como un rayo.
La primera persona que realmente lo comprendía...
...La había encontrado recién ahora.
\*\*\*
¿No me habré pasado un poco con lo de hacerme el ‘alma gemela’?
La actitud de Meursault cambió de la noche a la mañana.
Primero me pidió disculpas por su descortesía, luego me dijo que acudiera a él si tenía cualquier inconveniente dentro de la residencia y, hasta ahí, todo iba perfecto.
Pero el muy desgraciado remató diciendo que prepararía una lista de candidatas adecuadas para que, cuando creciera, pudiera formar la familia de mis sueños... y acto seguido se marchó.
Apenas tengo diez años y ya anda hablando de buscarme esposa.
Era precisamente por este tipo de cosas que terminaba envenenando a este NPC durante mis partidas.
Dejando a un lado su estado mental, seguía siendo la persona más capaz de toda la zona después del comandante Hayden.
Así que no me quedaba otra que conservarlo con vida.
Daphne Goodman también había tenido una vida bastante miserable.
Su padre la obligó a casarse.
Terminó con un esposo que tenía a otra mujer y un hijo fuera de la zona.
Y, para colmo, un lunático que ni siquiera la amaba no dejaba de insistir en casarse con ella.
Casi llegaba a sentirme un poco culpable por haberla envenenado tantas veces en mis partidas anteriores.
Esta vez, en lugar de matarla con veneno, pensaba mantenerla con vida y aprovechar sus capacidades.
Y, desde luego...
No era porque me faltaran NPC a los que explotar hasta el cansancio.
Fue entonces cuando apareció un mensaje del sistema ante mis ojos.
\[El usuario ‘God’ ha entrado en el chat público.\]
‘Oh.’
Parecía que un jugador de otra zona había conseguido un objeto de meteorito y había desbloqueado el sistema.
Ya me esperaba que, a estas alturas, otros jugadores empezaran a entrar poco a poco en el chat.
Ya era el tercer día. Si ni una sola persona hubiera desbloqueado el sistema ni siquiera en zonas de baja dificultad como Candy o Beer, eso sí habría sido un problema.
Pero los mensajes no se detuvieron con uno solo.
Siguieron apareciendo.
\[El usuario 'God' ha entrado al chat público.\]
\[El usuario 'Dentista' ha entrado al chat público.\]
\[El usuario 'SsabPossible' ha entrado al chat público.\]
\[El usuario 'Nolloroescardio' ha entrado al chat público.\]
\[El usuario 'Pharmacist' ha entrado al chat público.\]
‘¿Qué? ¿Todos al mismo tiempo?’
Al parecer, no era solo una o dos personas. Varios jugadores habían conseguido objetos de meteorito durante la noche.
Aunque, pensándolo bien, si para el segundo día todavía no habías obtenido un objeto de meteorito, era prácticamente lo mismo que haber fracasado en la partida.
Aun así, era imposible que todos hubieran desbloqueado el sistema exactamente al mismo tiempo...
¿Será que el sistema había esperado hasta la mañana para permitirles entrar al chat?
Pero entonces...
La última notificación de entrada mostró un nombre de usuario que conocía demasiado bien.
\[El usuario 'HomeProtector' ha entrado al chat público.\]
‘¡Este hijo de puta!’
El principal responsable de que tantos jugadores terminaran poseídos.
HomeProtector acababa de entrar al chat.

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El último jugador veterano del apocalipsis (Novela)
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El último jugador veterano del apocalipsis (Novela) Capítulo 10
Estás leyendo el capítulo 10 de El último jugador veterano del apocalipsis (Novela), un novela. Todos fueron transportados al mundo de un juego. Y yo soy el único jugador veterano que ha visto todos los finales de ese juego. En un mundo donde cada decisión puede cambiar el destino de la humanidad, mi experiencia… Este capítulo tiene publicado el 2 de julio de 2026, Traducido por el grupo Eila_Juts. El último jugador veterano del apocalipsis (Novela) tiene 41 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.