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Leer El Sistema de Ancla: Dominación y Venganza en Lux Aeterna (Novela) Capítulo 5 online gratis en español

Adrian salió de la habitación 205 con el collar de plata rozándole la garganta. El pasillo del Ala Este estaba vacío. Las antorchas de fuego azul ardían en silencio. El aire olía a piedra húmeda y a algo metálico, como sangre vieja que nunca se terminaba de limpiar. El sistema parpadeó en el borde de su visión. \--- \[ESTADO ACTUAL\] Hospedador: Adrian Cole Rango: E (Estable) Esferas de Ancla: 6/10 Edad física: 20 años Edad cronológica: 32 años Atributos • Fuerza: 5 (Humano promedio: 10) • Velocidad: 7 (Humano promedio: 10) • Resistencia: 4 (Humano promedio: 10) • Percepción: 12 (Humano promedio: 10) • Carisma: 18 (Humano promedio: 10) • Voluntad: 15 (Humano promedio: 10) Nota: Los atributos no suben con esferas. Solo con entrenamiento, objetos o dominación. Habilidades activas • Comprensión Universal de Idiomas (Pasiva) • Lectura de Escritura Arcana y Común (Pasiva) • Percepción de Energía (Activa – sin coste) • Inmunidad Mágica (Parcial – Pasiva) • Drenaje (Nivel 1) • Potenciación (Nivel 1) • Sueño Lúcido (Nivel 1) Misiones activas • Venganza por Humillación – Caspia Dracul: 0% • Supervivencia – Primer Año: En progreso • Primera Prueba de Combate: Pendiente (mañana) Estado de Dominación • Iris Nocturna → Deseo 35% | Odio 65% | Resiste • Freya Varg → Deseo 45% | Orgullo 40% | Lucha interna • Lyra Vântoare → Curiosidad 70% | Sospecha 30% | No iniciada • Caspia Dracul → Deseo 0% | Rabia — | Sin progreso \--- Adrian leyó el panel mientras bajaba las escaleras de mármol negro. Carisma alto. Voluntad alta. Percepción por encima del promedio. Todo lo demás, por debajo. Débil de cuerpo. No de mente. Cuatro nombres. Cuatro porcentajes. Un mapa claro. El vestíbulo estaba vacío. Las gárgolas de la entrada seguían inmóviles, pero sintió que lo observaban. Piedra viva. Anotado. Salió al patio interior. El aire frío de la mañana le golpeó la cara. El cielo seguía gris, perpetuo, sin sol. Pasó junto a la fuente de mármol blanco donde había visto a Freya. Estaba seca. Aun así, el recuerdo del agua resbalando por su espalda le subió a la garganta. Se obligó a seguir. Llegó al patio de armas. Explanada de piedra negra, gradas de obsidiana, círculo de arena roja en el centro. Las paredes estaban llenas de garras, quemaduras y manchas oscuras. El olor a sudor viejo, sangre seca y hierro era más fuerte aquí. No había nadie. La clase no empezaba hasta mañana. Pero él quería conocer el terreno. Se agachó y tocó la arena. Fina. Fría. Mezclada con polvo de piedra y restos de sangre. Activó la Percepción de Energía. \[Análisis del terreno – Patio de Armas\] • Concentración de energía residual: Alta • Tipo: Combate / Dolor / Muerte • Zonas de peligro: Bordes del círculo • Zona relativamente segura: Centro El centro. Anotado. Se quedó un momento más mirando el círculo. Mañana pelearía ahí. Contra un demonio. Sin magia. Sin armas. Solo cuerpo, instinto y mente. Sonrió por dentro. Como en su mundo anterior. Solo que aquí las reglas eran más honestas. \--- Comedor Principal – 8:05 AM El comedor estaba lleno. Adrian cogió una bandeja con pan duro, queso y una sopa casi sin sabor. Se sentó en el rincón cerca de la cocina, el mismo donde había visto a Varek. El chico no estaba. Debía estar trabajando. Comió despacio, observando. Los grupos no habían cambiado: vampiros en el centro, licántropos ruidosos, nigromantes en la sombra, parias cerca de la cocina. Caspia estaba en la mesa principal. Rodeada de vampiresas. Reía. Cuando sus ojos se cruzaron con los de él, la sonrisa se le congeló un segundo. Luego volvió, más afilada. Adrian bajó la mirada. Todavía no. Mientras dejaba la bandeja, el sistema se abrió solo. \--- \[TIENDA DEL SISTEMA – DISPONIBLE\] Esferas disponibles: 6 Límite de compra: 1 objeto o habilidad por día. La tienda se actualiza cada 3 días. Habilidades de Combate • Golpe Preciso (Nivel 1) – 1 Esfera Concentra la fuerza en un punto exacto durante un segundo. Coste: 1 Esfera por uso. • Resistencia Mejorada (Nivel 1) – 1 Esfera Reduce el daño físico recibido en un 20% durante 1 minuto. Coste: 1 Esfera por uso. • Lectura de Movimiento (Nivel 1) – 2 Esferas Predice el siguiente movimiento de un oponente. Coste: 1 Esfera por uso. • Paso Fantasma (Nivel 1) – 2 Esferas Reduce el sonido de los pasos y la presencia durante 30 segundos. Coste: 1 Esfera por uso. Objetos Generales • Poción de Curación Menor – 1 Esfera Cura heridas leves. No regenera huesos ni órganos. • Amuleto de Percepción – 2 Esferas +2 Percepción durante 1 hora. Un solo uso. • Anillo de Almacenamiento – 3 Esferas Guarda 1 objeto pequeño. El objeto no puede ser mágico. • Piedra de Silencio – 2 Esferas Anula el sonido en un radio de 3 metros durante 1 minuto. Un solo uso. Objetos Eróticos / de Dominación • Aceite de Masaje Sensorial – 1 Esfera Se aplica sobre la piel. Aumenta la sensibilidad al tacto durante 1 hora. No funciona en sobrenaturales de rango superior. • Vendas de Sumisión – 2 Esferas Inmovilizan a un objetivo que acepte. No funciona en sobrenaturales de rango superior. Se rompen si el objetivo se resiste activamente. • Anillo de Placer – 3 Esferas Potencia el Drenaje. +1 Esfera extra al dominar sexualmente. Solo funciona si el objetivo alcanza el orgasmo. • Collar de Obediencia – 4 Esferas Reduce temporalmente la resistencia mental del objetivo. Dura 1 hora. No funciona en rangos superiores. • Poción de Deseo – 3 Esferas Aumenta el deseo hacia el usuario durante 30 minutos. No crea deseo donde no existe. Solo amplifica. • Espejo de Confesión – 3 Esferas Obliga al objetivo a responder una pregunta con sinceridad. Una sola vez. Efecto breve. • Sello de Marca – 4 Esferas Deja una marca invisible que solo el usuario puede ver. Aumenta ligeramente la atracción y la atención del objetivo hacia él. Solo se puede tener 1 marca activa a la vez. Dura 24 horas. Solo funciona en objetivos que ya tengan al menos 30% de deseo. Mejoras Permanentes • +1 Fuerza – 3 Esferas • +1 Velocidad – 3 Esferas • +1 Resistencia – 3 Esferas \--- Adrian se detuvo frente a la lista. Una tienda completa. Límite de 1 compra por día. La tienda se actualizaba cada 3 días. Eso lo obligaba a elegir. No podía comprarlo todo. Tenía que priorizar. Pensó en la pelea del día siguiente. Kael era más fuerte, más rápido, más grande. Él tenía percepción. Lo que necesitaba era precisión en el momento exacto. \[Comprar: Golpe Preciso (Nivel 1) – 1 Esfera\] Adquirido. Esferas restantes: 5/10 Sonrió por dentro. Más adelante compraría el Anillo de Placer. O el Collar. O el Sello de Marca. Todo a su tiempo. \--- Salió del comedor. El pasillo ya estaba más lleno. Algunas miradas de desprecio. Otras de curiosidad. Ya no era invisible. Se dirigió hacia la biblioteca, en el Ala Oeste. La puerta de roble oscuro tenía un ojo tallado que parecía seguirlo. Un guardia vampiro de Sangre Media lo detuvo con la mirada. —¿Qué quieres, humano? —N-nada, señor. Solo miraba. —La biblioteca es para quien tiene permiso. Tú no. Muévete. Adrian bajó la cabeza y se alejó. Anotado. \--- Cuando volvió a la habitación 205, estaba vacía. Se sentó en el borde de la cama. El costado izquierdo le dolía con un latido sordo, recuerdo del entrenamiento improvisado y de la tensión acumulada. Se pasó la mano por las costillas. Nada roto. Solo magullado. El sistema parpadeó. \[Advertencia: Misión de Combate en menos de 24 horas\] Objetivo: Sobrevive a la primera clase de Prácticas de Combate sin ser humillado. Recompensa: +2 Esferas de Ancla Penalización por fracaso: –1 Esfera Mañana. Salió otra vez. Necesitaba aire. \--- Patio interior – Fuente seca Freya estaba sentada en el borde de la fuente. Vestido gris sencillo hasta las rodillas. Cabello rojo recogido en una coleta baja. Parecía más pequeña que cuando llevaba la ropa de entrenamiento. Adrian se detuvo a diez pasos. No se acercó de inmediato. La observó. No con prisa. Con calma. Hombros ligeramente encorvados. Manos apoyadas en el borde de la fuente. Pies cruzados. Está incómoda. No sabe si quedarse o irse. Pero se ha quedado. Dio el primer paso. Lento. Sin ruido. Como si no quisiera asustarla. Freya levantó la vista. Sus ojos verdes se encontraron con los suyos. No había rabia abierta. Solo algo denso, sin nombre. Su olor. Otra vez. Ese olor que no es como el de los otros humanos. No es sudor. No es miedo. Es… algo más. Algo que no debería estar ahí. —¿Qué haces aquí? —preguntó ella. La voz le salió más baja de lo que esperaba. —Caminar. Necesitaba pensar. Adrian no se sentó a su lado. Se sentó en el borde opuesto de la fuente. A un metro de distancia. Lo suficientemente cerca para hablar. Lo suficientemente lejos para no invadir. Freya no respondió. Volvió a mirar la fuente vacía. ¿Por qué no se sienta al lado? ¿Por qué no se acerca? Los otros humanos… los que llegaron antes… siempre se acercaban demasiado. Siempre olían a miedo. Él no huele a miedo. Huele a… no sé. A algo que no puedo nombrar. Adrian no la miró. Miró la piedra. El silencio se alargó. No lo rompió. —Sobre la otra noche —dijo ella al cabo de un rato, sin girarse—. Lo viste todo. Adrian no fingió sorpresa. No se disculpó. No se encogió. Solo dijo: —Sí. La voz fue firme. Sin temblor. Sin máscara. Freya se giró. Los ojos verdes brillaban. ¿Por qué no se disculpa? ¿Por qué no dice que fue un error? Los otros humanos… Ren… él siempre se disculpaba. Siempre decía que no volvería a pasar. Y mentía. Este no miente. Eso es peor. —¿Y no vas a decir nada? —¿Qué quieres que diga? —No sé. Algo. Cualquier cosa. "Lo siento", "no volverá a pasar", "fue un error". Adrian inclinó ligeramente la cabeza. La miró. No a los ojos. A la boca. Un segundo. Luego a los ojos otra vez. —¿Quieres que te mienta? Freya parpadeó. —¿Qué? —Que si quieres que te mienta. Porque puedo hacerlo. Puedo decirte que lo siento. Que no volverá a pasar. Que fue un error. Puedo decirte todo eso y tú te quedarás tranquila. Pero sería mentira. Freya se quedó quieta. El rubor le subió por el cuello. Los puños se le cerraron sobre la tela del vestido. No es como los otros. Los otros mentían para que yo me sintiera mejor. Él no. Él no quiere que me sienta mejor. Quiere que me sienta… no sé. Algo. Rabia. Confusión. Esto. —Eres un enfermo. —Ya me lo has dicho. Adrian se levantó. Despacio. No rápido. No con brusquedad. Se puso de pie con la calma de quien no tiene prisa. Dio un paso hacia ella. Solo uno. Freya no retrocedió. Pero sus manos se cerraron en puños. Si se acerca más, lo golpeo. Si se acerca más, lo empujo. Si se acerca más… no sé qué haré. —Y lo repito —dijo ella, pero la voz le tembló. Mierda. No debería haber temblado. No debería haber sonado tan débil. —Y yo te repito que tú no te has movido. Freya abrió la boca. La cerró. Quiere que me vaya. Quiere que me quede. No sé qué quiere. No sé qué quiero. —No soy una de tus conquistas —dijo, y esta vez la voz le salió más firme. Eso. Eso es. Que no se crea que soy como Iris. Como las otras. No soy fácil. No soy una más. —Nunca dije que lo fueras. Adrian dio otro paso. Dos ahora. La distancia era mínima. Podía oler el bosque en su piel. El sudor limpio. Algo animal. Su olor. Otra vez. No es como el de los otros humanos. No es como el de Ren. Ren olía a miedo y a flores marchitas. Este huele a… a tormenta. A algo que está a punto de romperse. —Pienso muchas cosas, Freya. Pero no subestimo a nadie. Adrian levantó la mano. Despacio. Sin prisa. Se la puso en la mejilla. Pero Freya no se quedó quieta. No tembló. No suspiró. Le agarró la muñeca. Con fuerza. Los dedos se le clavaron en la piel. Los ojos verdes le brillaban con una furia que no era rabia. Era advertencia. —No me toques. Adrian no retiró la mano. No forcejeó. Solo la sostuvo ahí, a medio camino, con la muñeca atrapada en el puño de ella. —No te estoy tocando. Me estás sosteniendo tú. Freya apretó los dientes. El rubor le subió hasta las orejas. Pero no le soltó la muñeca. La mantuvo ahí. ¿Por qué no le suelto? ¿Por qué no lo empujo? ¿Por qué estoy temblando? No es miedo. No es rabia. Es… no sé. No quiero saber. —No soy una de tus conquistas —repitió, pero esta vez sonó menos segura. —Ya me lo has dicho. Y sigo sin saber por qué lo repites. —Porque es verdad. —¿Y por qué te preocupa tanto que lo sea? Freya se quedó muda. La mandíbula tensa. Los puños cerrados. El pecho subiendo y bajando con una respiración que no lograba controlar. Porque si no eres como los otros… si no eres como Ren… entonces no sé qué eres. Y eso me asusta más que si fueras un monstruo. —No sé qué eres —dijo, y esta vez la voz le salió ronca—. Pero no eres un humano normal. Los humanos normales no huelen así. —¿A qué huelo? —No lo sé. A algo que no deberías oler. A algo que… —Se detuvo. No. No voy a decir eso. No voy a decir que hueles a algo que me recuerda a los humanos que desaparecieron. A Ren. A los que se fueron y nunca volvieron. No voy a decir que hueles a algo que me da miedo y me atrae al mismo tiempo. —¿A algo que…? —insistió Adrian. —Nada. Olvídalo. Adrian inclinó ligeramente la cabeza. La miró. Ojos a ojos. —¿Y eso te asusta o te atrae? Freya se quedó muda. Las dos cosas. Y eso es lo que me jode. —Ni una cosa ni la otra —mintió. —Mientes. —Cállate. Adrian no se calló. Pero no dijo nada más. Solo la miró. Sin presión. Sin insistencia. Como si tuviera todo el tiempo del mundo. Freya lo odió por eso. Lo odió por no tener prisa. Lo odió por no tener miedo. Lo odió por estar ahí, quieto, con esa maldita calma de quien ya sabe cómo va a terminar esto. —Vete —dijo ella. —¿Quieres que me vaya? —Sí. —No te has movido. Freya gruñó. Un sonido animal, bajo, que le salió de la garganta. Le soltó la muñeca de golpe. Como si le quemara. Se dio la vuelta. Caminó rápido hacia la salida del patio. No puedo quedarme. Si me quedo, hago algo que no quiero. Si me quedo, digo algo que no quiero. Si me quedo, pierdo. Adrian la observó irse. No la llamó. No dio un paso. La dejó ir. Pero antes de desaparecer por la esquina, Freya se detuvo. Solo un segundo. Los hombros tensos. La respiración agitada. No. No me giro. No le doy eso. No le doy la satisfacción. Y siguió caminando. Sin mirar atrás. Adrian exhaló. Despacio. El sistema parpadeó. \[Freya Varg\] Confianza 10% | Miedo 5% | Deseo 50% | Orgullo 35% El deseo subió. El orgullo sigue alto. Bien. No quiero que ceda rápido. Quiero que pelee. Se sentó en el borde de la fuente. Cerró los ojos. El sol gris le daba en la cara. No calentaba. Pero algo era algo. \--- Habitación 205 – más tarde Lyra estaba sentada en su litera con un libro abierto cuando él entró. Cerró el libro al verlo. —¿Dónde estabas? —Caminando. Ella lo miró un momento. —Adrian… ¿puedo preguntarte algo? —Claro. —¿Qué le pasó a Iris? Esta mañana salió distinta. Como si algo la hubiera sacudido por dentro. Adrian mantuvo la expresión de cordero. —Solo le deseé buenos días. Lyra no apartó la mirada. —Mientes. Lo haces bien. Pero mientes. El aire se volvió más denso. —¿Y qué crees que pasó? —No lo sé. Solo sé que Iris no se deja sacudir por cualquiera. Y tú… deberías ser invisible. Pero no lo eres. Se levantó y se acercó un paso. —Si eres lo que pareces, no hay problema. Si no lo eres… entonces eres peligroso. Adrian no respondió. Lyra sonrió apenas. No era burla. Era curiosidad afilada. —Si algún día quieres hablar de verdad, sin la máscara, búscame. Estoy en la biblioteca casi siempre. Tengo permiso. Salió. Adrian se quedó solo. \[Lyra Vântoare\] Curiosidad 70% | Confianza 20% | Sospecha 30% Una biblioteca andante. Y con acceso. Se recostó en la cama. El costado le dolía con más claridad ahora. Cerró los ojos. El sistema mostró el resumen final del día. Rango: E (Estable) Esferas: 5/10 Nueva habilidad: Golpe Preciso (Nivel 1) Misiones activas: 3 Tienda: Disponible (próxima actualización en 3 días) Mañana pelearía. Pasado mañana seguiría con Caspia. Y después… el resto. Esta vez, cuando cerró los ojos, no soñó con cuchillos. Soñó con un trono alto y cuatro figuras arrodilladas a sus pies. No vio sus rostros con claridad. Solo sintió el peso de ellas. Cuando despertó, el cielo seguía gris. Pero algo había cambiado. Se puso las botas rotas, ajustó el collar y salió al pasillo. La marea de estudiantes ya se dirigía hacia el patio de armas. Adrian se unió a ella. El collar le rozó la garganta. La arena roja lo esperaba. Y Kael también. Hoy no pensaba morir. Todavía no.
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Estás leyendo el capítulo 5 de El Sistema de Ancla: Dominación y Venganza en Lux Aeterna (Novela), un novela. Adrian Cole llegó a Lux Aeterna como el único humano de un internado lleno de monstruos. Los vampiros lo desprecian. Los hombres lobo se burlan de él. Los nigromantes quieren estudiarlo. Y las súcubos... bueno, ellas… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026. El Sistema de Ancla: Dominación y Venganza en Lux Aeterna (Novela) tiene 19 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.