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Leer El Sistema de Ancla: Dominación y Venganza en Lux Aeterna (Novela) Capítulo 13 online gratis en español

Pasó un día. Un día en el que Freya evitó mirarlo. Un día en el que el eco no la dejó dormir. Un día en el que cada vez que cerraba los ojos sentía el agua de la fuente, la luna sobre su piel desnuda y la voz de Adrian preguntándole si de verdad quería que se fuera. Un día en el que su cuerpo se volvió más irritable, más agresivo, más hambriento. El eco la despertaba al amanecer. Un latido profundo que no venía de fuera. Venía de dentro. Del pecho. Del vientre. De ese lugar que ella había mantenido cerrado durante años. Y ahora estaba abierto. Y no sabía cómo cerrarlo. En el comedor, Freya comía con la mandíbula apretada. La carne sabía a ceniza. El agua sabía a sal. Nada sabía bien. Porque todo lo que podía pensar era en la fuente. En la luna. En la voz de Adrian preguntándole si de verdad quería que se fuera. No. No quería que se fuera. Pero no podía decirlo. Iris sonrió desde su cama con esa sonrisa de súcubo que todo lo sabe. Pero sus ojos violeta siguieron a Freya un segundo de más. No era una sonrisa de burla. Era una sonrisa de reconocimiento. Como si supiera exactamente lo que Freya estaba sintiendo. Como si lo hubiera sentido antes. Y eso hacía que Freya se sintiera expuesta. Vulnerable. Furiosa. Caspia arqueó una ceja cuando Freya pasó junto a su mesa con los puños cerrados. Y esa ceja arqueada decía más que mil palabras. Decía: Yo también sé lo que es eso. Yo también he sentido ese vacío. Y sé que tú también lo estás sintiendo ahora. Freya apretó los puños y siguió caminando. No iba a darles esa satisfacción. No iba a demostrar que algo había cambiado. Pero algo había cambiado. Y todas lo sabían. Lyra… Lyra observó. Como siempre. Sin decir nada. Pero guardando todo. Sus ojos avellana siguieron a Freya durante toda la comida. No con curiosidad. Con algo más. Con una especie de comprensión silenciosa. Como si supiera que Freya estaba luchando contra algo. Y que estaba perdiendo. Al atardecer del segundo día, Freya tomó la decisión. \--- Adrian estaba solo en el Patio de Armas. La arena roja aún conservaba el calor del día. Las gárgolas observaban en silencio. Él practicaba movimientos lentos con el Cuchillo de Sombra: invocarlo, desvanecerlo, invocarlo otra vez. El peso de la hoja se sentía natural en su mano. No escuchó pasos. Solo sintió la presencia. Se giró. Freya estaba a unos metros. Cabello rojo fuego recogido en una coleta alta. Ropa de entrenamiento negra que marcaba cada curva y cada músculo. Los ojos verdes fijos en él. No había duda en esa mirada. Solo decisión. —Adrian —dijo. No era una pregunta. Era una orden. Y, por primera vez, había usado su nombre. —Ven. Adrian guardó el cuchillo. Se desvaneció entre sus dedos como humo. Asintió una sola vez y la siguió. Mientras caminaban, el Sistema parpadeó en el borde de su visión. \[TIENDA DEL SISTEMA\] Esferas disponibles: 3/20 • Aceite de Sensibilidad Profunda (Rango Común) – 2 Esferas Aumenta drásticamente la sensibilidad al tacto durante 2 horas. No dudó. \[COMPRAR: ACEITE DE SENSIBILIDAD PROFUNDA – 2 ESFERAS\] Esferas de Ancla: 3/20 → 1/20 Sintió el pequeño frasco materializarse en el bolsillo interior de su ropa. Frío. Discreto. Listo. \--- El almacén abandonado del Ala Norte olía a polvo viejo, madera podrida y humedad estancada. Cajas apiladas formaban pasillos estrechos. Telarañas colgaban de las vigas. Una ventana alta dejaba entrar la última luz del atardecer, teñida de naranja y rojo. El aire era denso. Cargado. Como si el lugar mismo supiera lo que iba a pasar. Freya cerró la puerta detrás de ellos. El sonido resonó seco. Se quedaron mirándose. El silencio era denso. Casi tangible. Freya podía oír su propio corazón latiendo. Rápido. Fuerte. Desbocado. Podía oler el aire. Polvo. Madera. Y debajo de todo, el olor de Adrian. Algo oscuro. Algo que la atraía. Algo que no podía ignorar. —No eres mi dueño —dijo ella. La voz baja, firme, pero con un temblor apenas perceptible debajo. —Lo sé. —No eres mi pareja. —Lo sé. —No eres nada mío. Adrian no respondió. Solo esperó. Freya dio un paso hacia él. Luego otro. Hasta quedar a menos de un metro. El olor de ella lo golpeó: bosque después de la lluvia, tierra húmeda, y debajo algo más caliente, más animal. El eco. —Pero te elijo —dijo, y esta vez la voz le salió más baja, más pesada—. Por esta noche. Solo esta noche. Porque yo quiero. Porque yo decido. Porque yo mando. Hizo una pausa. Tragó saliva. —Y porque… hay algo en ti. Algo que no debería estar en un humano con collar. Algo que crece. Que se vuelve más peligroso cada día. Yo era la más fuerte de mi manada. Sé reconocer el potencial cuando lo veo. Y tú… tú no vas a quedarte abajo mucho tiempo. Lo siento. En los huesos. En el instinto. Adrian sostuvo su mirada. Sin sonreír. Sin burlarse. —Entendido. —Si me haces daño… te arranco el corazón. —Lo sé. —Y si me mientes… —No te miento. Freya lo estudió un segundo más. Buscando la máscara. No encontró ninguna. Solo la misma calma que la había desarmado en la fuente. La misma presencia que el eco le había metido bajo la piel. Y debajo de eso, algo más: la certeza de que su decisión no era un impulso. Era cálculo. Era instinto. Era correcto.
El Sistema de Ancla: Dominación y Venganza en Lux Aeterna (Novela)

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El Sistema de Ancla: Dominación y Venganza en Lux Aeterna (Novela) Capítulo 13

Estás leyendo el capítulo 13 de El Sistema de Ancla: Dominación y Venganza en Lux Aeterna (Novela), un novela. Adrian Cole llegó a Lux Aeterna como el único humano de un internado lleno de monstruos. Los vampiros lo desprecian. Los hombres lobo se burlan de él. Los nigromantes quieren estudiarlo. Y las súcubos... bueno, ellas… Este capítulo tiene publicado el 7 de octubre de 2026. El Sistema de Ancla: Dominación y Venganza en Lux Aeterna (Novela) tiene 19 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.