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Leer El Señor de Puluo (Novela) Capítulo 7 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
¡Pretende que me abatan a tiros! Li Banfeng era incapaz de dar crédito a semejante atrocidad. Y en la puerta del establecimiento, el joven de ojos grandes tampoco lograba asimilar la orden recibida: "Vicecapitán Xiao, solo recogió un paquete de la taquilla, ¿de verdad hay que disparar a matar por eso?". "¡Es una orden directa, Foco! Tú no alcanzas a comprender la trascendencia de ese objeto, ¡ni tienes idea de cuántas vidas inocentes se perderían si cae en malas manos! No olvides por qué causa murieron tus padres, ¡no olvides la calaña de los enemigos a los que nos enfrentamos a diario! Por la seguridad de la gran mayoría, es imperativo eliminarlo de inmediato. Ese es nuestro deber supremo y nuestra misión ineludible". "Pero, vicecapitán Xiao...". "¡No hay peros que valgan! Busca un rincón apartado de las miradas ajenas para liquidarlo, asegura el paquete y ven a entregármelo a mí en mano. Oculta bien el cadáver; yo mismo me encargaré de enviar a un equipo para que limpie la escena". La llamada se cortó en seco. Foco permaneció arrinconado contra la pared, con los ojos desorbitados y el semblante desencajado por el desconcierto. No tenía la menor idea de cómo actuar. Tras más de un minuto intentando regularizar la respiración a duras penas, se acercó a la cristalera del supermercado y echó un vistazo hacia el interior. Li Banfeng acababa de coger una botella de refresco de cola, dos bolsas de patatas fritas y dos paquetes de tiras picantes de gluten en su variedad infernal, y avanzaba hacia la caja registradora con una calma pasmosa. Una vez pagada la cuenta, Li Banfeng salió del supermercado universitario y enfiló el sendero arbolado que discurría entre el Segundo Edificio de Aulas y la biblioteca. Era la hora del almuerzo y, estando tan cerca de las vacaciones de verano, por aquel camino no transitaba ni un alma. Cruzando ese tramo se alcanzaba en poco tiempo la puerta este del campus, y a menos de ochocientos metros de dicha salida se encontraba la boca del metro. Li Banfeng aceleró el paso, pero de pronto, Foco emergió de las sombras y se plantó de golpe en mitad de su camino. La distancia que los separaba era inferior a cinco metros. Ambos cruzaron las miradas en un silencio tenso. Foco inhaló una bocanada profunda de aire y repasó mentalmente las palabras reglamentarias que debía pronunciar: 'Manos sobre la cabeza, agáchese en el suelo y colabore con la investigación'. En cuanto Li Banfeng se acuclillara, llegaría el instante idóneo para pegarle un tiro a quemarropa. Sin embargo, cuando Foco abrió por fin la boca, la tremenda zozobra que le carcomía las entrañas le hizo soltar unas palabras completamente distintas: "No quiero hacerte daño, pero si desobedeces mis órdenes, no me culpes por actuar sin piedad". Aquello distaba mucho de ser el lenguaje profesional de un agente del Buró Estrella Oscura, pero presa del pánico y los nervios, la frase brotó de forma involuntaria. En el fondo de su corazón, Foco no quería mancharse las manos de sangre. Miró al muchacho y añadió: "Baja la mochila al suelo despacio, estira las dos manos hacia delante y espera aquí conmigo a que llegue una persona". Dicho esto, sacó un par de esposas metálicas del bolsillo. Su intención era inmovilizar a Li Banfeng en aquel callejón y esperar la llegada del vicecapitán Xiao. Si Xiao Zhenggong insistía en matarlo con sus propios ojos, quedaría plenamente justificado que Li Banfeng merecía la muerte. Li Banfeng asintió con docilidad. Se deslizó las correas de la mochila por los hombros y la depositó con lentitud sobre el pavimento. La mirada de Foco estuvo fija en la mochila en todo momento. En cuanto el bolso tocó el suelo, la tensión en su pecho se aflojó de golpe. Al fin y al cabo, solo se trataba de un estudiante universitario común y corriente que no entendía nada del mundo. Detener a un tipo así era más sencillo que atrapar a una gallina coja. Cuando el vicecapitán Xiao llegara y comprobara lo inofensivo que resultaba el muchacho, lo más probable era que le perdonara la vida. Foco avanzó con las esposas en alto para prender las muñecas de Li Banfeng, sin percatarse de que el estudiante acababa de extraer del bolsillo de su pantalón una tira de gluten empapada en aceite de chile infernal. Li Banfeng sacudió la muñeca con un latigazo seco. En un radio de cinco metros, jamás fallaba un tiro. ¡Zas! La tira de gluten impactó de lleno en el ojo izquierdo de Foco. Un ardor atroz e insoportable invadió la cuenca ocular del agente, obligándolo a llevarse las manos al rostro de inmediato. Casi al mismo instante, la segunda tira de gluten salió disparada: ¡zas! Li Banfeng acertó con idéntica puntería milimétrica en su ojo derecho. Foco se apretó ambos ojos con las palmas, cegado por completo por el fuego del picante. Jamás se le pasó por la cabeza que Li Banfeng se atreviera a atacarlo. Li Banfeng no quería verse involucrado en aquel turbio asunto, eso era verdad. Pero una vez metido hasta el cuello, jamás daría un paso atrás: eso era tan verdad como lo primero. De los poros de la piel de Foco comenzó a brotar una secreción viscosa y negruzca, semejante a un aceite denso y resbaladizo, preparándose para librar un combate a muerte contra Li Banfeng. Estaba aterrado: era la primera refriega real a la que se enfrentaba desde su ingreso en el Buró Estrella Oscura y, ante la emergencia, no le quedó más remedio que desplegar su habilidad como Usuario de Energía Oscura. '¡Qué tipejo tan despiadado! ¡Qué golpe más rastrero y fulminante!'. Sin duda alguna, había subestimado por completo a su adversario. Ahora que había perdido la visión de forma temporal, bajo ningún concepto podía permitirse el lujo de precipitarse a ciegas, o saldría escaldado. 'Primero debo asegurar la posición, levantar una defensa férrea y pasar al contraataque cuando recupere la iniciativa. ¿Será Li Banfeng un combatiente de corta o de larga distancia? Si busca el cuerpo a cuerpo no temo nada: él no es más que un simple cordero blanco ordinario; si me toca, el que acabará destrozado será él. El problema real sería si ataca a distancia...'. Foco aguardó agazapado durante varios segundos, pero el esperado asalto jamás se produjo. Soportando el dolor abrasador de los párpados, forzó los ojos hasta abrirlos una rendija... pero Li Banfeng ya no estaba allí. '¿Ha salido huyendo?'. En efecto, había puesto pies en polvorosa. Con la mochila colgada del hombro, Li Banfeng ya se encontraba cruzando la puerta este del campus a toda carrera. Foco no perdió un segundo: concentró de inmediato toda la sustancia viscosa de su cuerpo en las plantas de los pies. Encorvó la espalda, flexionó las rodillas e impulsó las piernas hacia delante de forma alterna, deslizándose a una velocidad vertiginosa sobre el asfalto como si llevara patines sobre una pista de hielo. Li Banfeng tampoco se quedaba atrás en resistencia física: devoró los ochocientos metros en un esprint frenético y se zambulló escaleras abajo por la boca del metro. En las inmediaciones de la estación el flujo de transeúntes era cada vez más denso, por lo que Foco se vio obligado a reabsorber la película viscosa de su cuerpo y reanudar la carrera como un peatón común y corriente. No deseaba llamar la atención de la multitud ni arriesgarse a herir a civiles inocentes. Cuando Foco logró franquear los torniquetes de acceso a los andenes, Li Banfeng ya se encontraba en el interior del vagón. El agente se lanzó a la desesperada hacia las compuertas, pero en ese preciso instante resonó el pitido reglamentario y las puertas correderas se cerraron de golpe en sus narices. Foco contempló con impotencia cómo la figura de Li Banfeng se alejaba en suave desplazamiento hasta desvanecerse en la negrura del túnel. Presa de la desesperación, se quedó plantado en el andén aguardando la llegada del siguiente tren. 'Un momento... ¿qué demonios hago aquí esperando otro metro? ¡Si tengo mi coche aparcado en la universidad! ¡¿Por qué diablos estoy esperando el metro?!'. 'Piensa, piensa con cabeza... ¿a dónde se dirige? ¿Cómo voy a saber yo a dónde va a parar? ¿En qué estación se apeará? ¡Intentar cazar a un prófugo dentro de la red de metro es prácticamente una misión imposible!'. Sin más opciones a su alcance, Foco no tuvo más remedio que marcar el número de Xiao Zhenggong. "Vicecapitán Xiao... lo he perdido de vista". El tono de Xiao Zhenggong al otro lado del auricular destiló una furia volcánica: "¿Cómo demonios has podido perderlo? ¿Acaso no te di la orden expresa de abatirlo en el acto?". "No encontré el momento idóneo para disparar...", Foco no se atrevió a confesar que Li Banfeng lo había dejado en ridículo cegándolo con comida picante. Xiao Zhenggong bufó: "¿Hacia dónde ha escapado?". "Acaba de subir al metro". "¿A qué línea?". "A la Línea Cuatro. Salió a las once y cuarenta y cinco de la estación de la Ciudad Universitaria, en dirección a la Plaza Meiyun". Foco conservaba una memoria visual excelente para los horarios. Se hizo un silencio gélido en la llamada. Foco sentía que el corazón se le salía del pecho; consciente de la ira que embargaba a su superior, se apresuró a plantear una sugerencia: "Vicecapitán Xiao, bastaría con ponernos en contacto con las autoridades de transporte y ordenar el cierre inmediato de todas las salidas de la Línea Cuatro; de ese modo acorralaremos a Li Banfeng sin escapatoria". Xiao Zhenggong estalló con desprecio: "¡¿Cerrar las salidas de una línea entera de metro?! ¡¿Pero qué clase de serrín tienes en la cabeza?! ¿Pretendes que este asunto sea la comidilla de toda la ciudad de Yuezhou? ¡¿Quieres que la ciudad entera se entere de que eres un perfecto inútil y un desecho de agente?!". Foco apretó los dientes en silencio, sin atreverse a rechistar. Xiao Zhenggong meditó unos segundos y prosiguió: "La Línea Cuatro desemboca directamente en la Estación Este de Yuezhou. Si Li Banfeng pretende huir de la ciudad, irá allí de cabeza. Coge el coche y ve a cerrarle el paso a la Estación Este de inmediato". Foco sugirió en voz baja: "Podríamos avisar a la seguridad de la terminal ferroviaria para que impidan que suba a ningún convoy...". "¡¿Cuántas veces tendré que repetírtelo?!", bramó Xiao Zhenggong. "¡Este asunto es de máxima reserva! ¡Bajo ningún concepto puede filtrarse la menor noticia ni desatarse el pánico social! La estación estará atestada de viajeros; en cuanto lo localices, no hagas aspavientos. Espera la ocasión oportuna para liquidarlo discretamente, ¡que nadie se percate de lo que sucede! Foco, tus padres murieron como dos auténticos héroes; quiero creer que su hijo no es una basura inútil. Una misión tan ridículamente elemental como esta, confío en que sabrás cumplirla. ¡No vuelvas a avergonzar al Buró Estrella Oscura ni a manchar la memoria de tus padres!". Xiao Zhenggong cortó la comunicación. Foco echó a correr a toda velocidad de regreso al campus y puso en marcha el motor de su vehículo. A lo largo del trayecto hacia la Estación Este, sus manos aferraban el volante con una fuerza desmedida, apretando los nudillos hasta ponerlos blancos. '¡Un desecho inútil!...'. '¡No mancilles la memoria de tus padres!...'. Foco se limpió con el dorso de la mano los párpados hinchados y enrojecidos, rechinando los dientes de rabia y frustración. '¿Acaso no es más que un simple universitario? ¿No es un enfermo psiquiátrico de mierda? ¿Cómo coño ha podido escaparse de mis manos? ¿Cómo pude permitir que se me escapara?... ¡Yo no soy ningún inútil! Si ese bastardo de Li Banfeng ha ido a la estación, ¡juro que le pegaré un tiro en cuanto le ponga el ojo encima! ¡No tendré piedad!'. ... Entretanto, en una exclusiva villa de la ciudad, Xiao Zhenggong se enfundó una chaqueta informal de paisano, bajó al garaje del sótano y arrancó su propio automóvil deportivo. 'Foco, pedazo de imbécil... más te vale no armar un escándalo ni permitir que nadie se entere de lo que ocurre. Tú te encargas de matar a Li Banfeng y me aseguras el paquete... y luego, me encargaré yo mismo de matarte a ti para cerrar este asunto de una vez por todas'. ... El convoy subterráneo alcanzó la Estación Yanbi; la siguiente parada era el final de la línea: la Estación Este de Yuezhou. A la izquierda de Li Banfeng se encontraba de pie un hombre corpulento que vestía ropas de trabajo azul oscuro salpicadas de manchas de cemento seco. Li Banfeng le dedicó una sonrisa cordial. A su derecha viajaba una joven muy atractiva de larga melena sobre los hombros, absorta escuchando música con sus auriculares. Li Banfeng también le dedicó una sonrisa educada. A pesar de la hora, el vagón iba abarrotado de pasajeros. Sin previo aviso, Li Banfeng abrió la cremallera de su mochila y comenzó a desnudarse en mitad del gentío. En cuestión de segundos, el abarrotado vagón de metro abrió un claro de varios metros alrededor del muchacho. Los pasajeros retrocedieron espantados, arrojándole miradas de absoluto terror y repugnancia como si estuvieran ante un demente peligroso. Tras quitarse la camiseta, Li Banfeng se bajó los pantalones deportivos. La chica guapa soltó un alarido de espanto. El fornido obrero a su lado gritó exactamente con la misma histeria. Un anciano se apresuró a taparle los ojos a su nieto con ambas manos. Al unísono, más de una docena de pasajeros exclamaron con desprecio: "¡Pervertido degenerado!". Sin inmutarse lo más mínimo, Li Banfeng extrajo de la mochila una camisa blanca de manga larga y un pantalón de vestir negro, y se los vistió con pasmosa celeridad. A continuación, sacó un sombrero de ala corta para senderismo y se lo caló firmemente sobre la cabeza. Todo el proceso no se demoró ni un minuto. Justo antes de que el vagón derivara en un motín generalizado, el metro frenó en los andenes de la Estación Este y Li Banfeng descendió con paso ágil entre el gentío. Al salir a la explanada de la terminal y plantarse junto a los torniquetes de acceso al ferrocarril, Li Banfeng le escribió a He Jiaqing: "¿Has comprado ya el billete?". "Ya está comprado. Puedes pasar el control de acceso ahora mismo". Li Banfeng apoyó su documento de identidad sobre el lector magnético y cruzó los torniquetes. A escasos metros de la cancela divisó a Foco montando guardia, pero el agente ni siquiera reparó en su presencia. Foco mantenía una actitud hipervigilante y extremadamente tensa, esforzándose por escudriñar la cara de cada viajero que cruzaba el control. Pero en una terminal con semejante marea humana resultaba una labor imposible, máxime cuando su cerebro solo buscaba a un joven vestido con camiseta deportiva y pantalones de chándal holgados. Jamás se le ocurriría buscar a un viajero con camisa blanca de vestir, pantalones negros y sombrero de excursionista. Una vez dentro de la zona de embarque, Li Banfeng respiró aliviado. ¡Tin-tin! Entró un mensaje de He Jiaqing: "Oye, hace un momento en el metro, ¿por qué había tanta gente llamándote pervertido degenerado?". Li Banfeng se quedó intrigado ante la pregunta: '¿Cómo sabe eso? ¿Acaso puede escuchar lo que me rodea pero no puede verme?'. Li Banfeng contestó escuetamente: "Es que me cambié de ropa dentro del vagón". "¡¿Te has vuelto loco?!". "No estoy loco". "¿No temías provocar un tumulto público?". "Apenas tardé cincuenta segundos; no fue para tanto". He Jiaqing no daba crédito: "¿Te cambiaste de ropa tan endemoniadamente rápido?". Li Banfeng lo consideraba la cosa más natural del mundo: "¿Cómo crees que me las apañé para fugarme del hospital en su momento?". He Jiaqing replicó asombrado: "¡¿Te escapaste del hospital a la fuga?! ¡¿Y no mandaron a la policía a buscarte?!". A Li Banfeng le dio pereza ponerse a discutir ese detalle: '¿Buscarme para qué? Aquello era la planta de psiquiatría de un hospital general, ¡no un manicomio penitenciario!'. ... Tras permanecer más de media hora apostado junto a los torniquetes sin avistar a Li Banfeng, la angustia de Foco alcanzaba cotas insostenibles. De repente, la figura del vicecapitán Xiao Zhenggong emergió ante sus ojos. "Vicecapitán Xiao, ¿qué hace usted aquí?...". "¿Cuánto tiempo más pensabas quedarte aquí parado haciendo el memo?", Xiao Zhenggong exhibió su acreditación policial, cruzó dos palabras autoritarias con los empleados de la estación y cruzó los torniquetes llevándose a Foco detrás. Tras barrer la sala de espera principal con una mirada gélida, Xiao Zhenggong condujo al agente hacia el extremo de la Segunda Área de Espera, dobló junto a los aseos públicos y se internó directamente por un corredor subterráneo de servicio. \----- • Novela: El Señor de Puluo / 普罗之主 (Pǔluó Zhī Zhǔ) • Autor: Salagusi (沙拉古斯) • Traductor: Inmensurable 🚂 ¡Pasajero, deja tu reacción y comentario para alimentar las calderas del tren 1160! ¡Tu apoyo mantiene la presión de vapor al máximo para acelerar los próximos capítulos! ⚙️
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Estás leyendo el capítulo 7 de El Señor de Puluo (Novela), un novela. Para salvar la vida de un amigo, Li Banfeng —cuyo nombre se escribe con el carácter de "cumbre" y no de "locura", pues el médico aseguró que no está loco— aborda el tren de vapor 1160 con destino a la Provincia de… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Señor de Puluo (Novela) tiene 56 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.