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Leer El Señor de Puluo (Novela) Capítulo 6 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Tumbado en la litera del dormitorio, Li Banfeng contemplaba en silencio el techo de la habitación. La cama era bastante alta y el techo quedaba muy cerca de su cabeza. Las manchas oscuras de humedad y moho esparcidas por la superficie parecían decenas de ojos abiertos de par en par, observándolo sin parpadear. Y ciertamente, había ojos allá afuera vigilando cada uno de sus pasos. ¡Tin-tin! El teléfono móvil volvió a sonar con una nueva notificación. ¿Quién demonios estaba enviándole esos mensajes? Aquel individuo había encontrado el teléfono de He Jiaqing. Sabía que Li Banfeng se había entrevistado con el tercer tío, sabía que había hablado con la policía y sabía perfectamente que He Jiaqing yacía postrado en la cama de un hospital. ¿Quién podía ser? ¿Un profesor de la facultad? ¿Un médico del hospital? ¿El viejo Chen que se hacía pasar por policía? ¿El anciano conserje de la planta baja?... El teléfono no paraba de emitir avisos sonoros, uno tras otro. Li Banfeng lo tomó con la mano y abrió la pantalla: desde el número de He Jiaqing habían entrado más de una docena de mensajes seguidos: "Banfeng, en los cuatro años de universidad, ¡tú fuiste mi único hermano del alma!". "Si solo quedaba una copa de licor, dabas un trago tú y daba un trago yo". "Si solo nos quedaba un cigarrillo, fumabas la mitad tú y fumaba la mitad yo". "La primera vez que salí a cenar con mi novia, tú viniste con nosotros". "La primera vez que fui a un hotel a acostarme con mi novia, estábamos a mitad del asunto cuando me llamaste por teléfono, y me marché a pasar la noche entera jugando contigo en un cibercafé". "Cuando caíste enfermo de la cabeza, te acompañé al médico. Te quedaste sin blanca y pagué tus gastos; cuando a mí se me acabó el dinero, me fui a cargar piedras a las obras de construcción hasta que te dieron el alta". "El año pasado, durante los exámenes finales, para pasarte las respuestas reprobé la asignatura y casi me expulsan bajo período de prueba académica. En cuatro años de universidad, ¡solo te he reconocido a ti como hermano! ¡A nadie más que a ti!". ... Aquella ristra de mensajes demostraba una sola verdad irrefutable: la persona al otro lado era realmente He Jiaqing. Había detalles íntimos que solo ellos dos en todo el mundo podían conocer. El último mensaje rezaba: "Hermano, sálvame. Solo tú puedes salvarme". Li Banfeng respiró hondo y devolvió la llamada al número; necesitaba escuchar la voz de He Jiaqing para disipar cualquier sombra de duda. La línea no daba señal. Li Banfeng tecleó un mensaje: "¿Cómo te las apañaste para volver desde la estación? ¿Y por qué apareciste metido en mi cama?". "Ese no era yo". "Si no eras tú, ¿quién demonios es? ¿Dónde estás metido? ¿Y cómo es posible que me estés viendo ahora mismo?". Li Banfeng tenía un sinfín de preguntas atragantadas, pero en ese instante solo acertó a formular las más urgentes. ¡Tin-tin! He Jiaqing respondió al segundo: "Me encantaría explicártelo todo, pero no queda tiempo. El tren está a punto de partir; si no vienes hoy mismo a salvarme, quién sabe cuándo volverá a pasar el siguiente tren. Puede que no vuelvas a verme con vida jamás". 'El tren está a punto de partir... Ir a salvarte hoy mismo...'. Li Banfeng bajó de la litera de un salto y se acercó a la ventana para escudriñar la calle. En la universidad, ¿acaso había tenido algún otro amigo? Es más, desde el día en que nació hasta hoy, ¿cuántos amigos de verdad había tenido en este mundo? En realidad, solo había tenido a He Jiaqing. La explanada bajo el Edificio Seis estaba completamente desierta; hasta las cuerdas para tender la colada colgaban desnudas. Sin embargo, bajo la copa del gran sauce llorón del patio, había un hombre de pie, inmóvil. Era un joven de complexión delgada, de una edad muy similar a la de Li Banfeng. Tenía unos ojos enormes y relucientes como bombillas encendidas, tan llamativos que Li Banfeng podía distinguirlos con total claridad incluso desde el tercer piso. Daba la impresión de estar haciendo guardia, esperando a alguien. En todo ese bloque de dormitorios, aparte de Li Banfeng, solo quedaba el anciano conserje. Descartando al viejo, era evidente que aquel sujeto vigilaba a Li Banfeng. Li Banfeng le escribió a He Jiaqing: "Me tienen vigilado". He Jiaqing contestó de inmediato: "Seguro que son los del Buró Estrella Oscura". "¿Qué demonios es el Buró Estrella Oscura?". "De verdad que ahora no puedo explicártelo; el nombre del Buró Estrella Oscura no puede mencionarse a la ligera, ellos son capaces de percibirlo. Hermano, tienes que salvarme; si no lo haces ya, será demasiado tarde". Li Banfeng se sentó en una silla de madera y se sumió en un silencio absoluto. Permaneció inmóvil durante más de diez minutos. En ese intervalo, el conserje del edificio subió a la planta y, al verlo a través de la puerta entreabierta, le recriminó: "¿Pero cómo es que todavía no te has largado?". Li Banfeng ni se inmutó; ni siquiera pareció registrar la presencia del viejo. En su cabeza desfilaban a toda velocidad los recuerdos compartidos a lo largo de aquellos cuatro años de carrera. Era cierto: él solo lo había tenido a él como hermano. Tras una prolongada pausa, Li Banfeng tecleó una línea en la pantalla: "Hermano, en cuatro años de universidad yo también solo te he considerado a ti como mi hermano. Si queda una copa de licor, damos un trago cada uno; si queda un cigarrillo, nos lo repartimos a la mitad. Si te falta dinero para el tratamiento médico, me voy ahora mismo a picar piedra a la obra sin dudarlo un segundo. Pero en este embrollo... no quiero meterme". Li Banfeng apoyó el teléfono sobre la mesa, con el pecho encogido por la pesadumbre. La razón por la que se negaba a involucrarse era elemental: todo aquello desbordaba por completo su comprensión de la realidad. Bajo la lógica humana, las coordenadas temporales y espaciales en las que He Jiaqing aparecía eran imposibles, tanto en el caso del cuerpo postrado en el hospital como en el del remitente de los mensajes. Y en los cuatro años que llevaban conviviendo, He Jiaqing jamás había dado muestras de poseer ningún tipo de poder sobrenatural; de haberlo tenido, jamás lo habrían pillado copiando en un examen. Li Banfeng consideraba que su capacidad de asimilación mental era bastante amplia, pero situaciones semejantes bastarían para volver loco de atar a cualquier persona cuerda. Y en su caso, ya arrastraba un historial psiquiátrico de por sí. ¡Tin-tin! Tras un largo silencio, el móvil vibró con una escueta respuesta de He Jiaqing: "De acuerdo". Solo una palabra. Li Banfeng volvió a tumbarse sobre la cama del dormitorio, clavando la vista en el techo mohoso y quedándose ensimismado. Llevaba tres días sin conciliar un sueño decente; bastaría con dormir unas horas para que todo esto quedara atrás. 'Jiaqing, todo lo que estaba en mi mano como amigo, ya lo hice por ti'. ¡Tin-tin! Entró otro mensaje de He Jiaqing. "Cuídate mucho". 'Cuídate mucho...'. Aquellas palabras sonaban dolorosamente familiares. Habían sido exactamente las mismas palabras que Li Banfeng le había dicho a He Jiaqing al despedirse en los torniquetes de la estación de trenes. Las últimas que se habían cruzado mirándose a los ojos. 'Que se cuide mucho... Le pedí que estuviera bien, pero ahora mismo está en peligro de muerte. Y si las cosas están mal, están mal; la lógica es tan directa como eso'. Li Banfeng se incorporó sobre el colchón y escribió con presteza: "¿Qué tengo que hacer para salvarte?". "¡Banfeng, hermano del alma, te lo ruego! Ayúdame a recoger un paquete y tráelo a mi casa". Aunque no pudiera contemplar el semblante de He Jiaqing, el tono de sus palabras traslucía una agitación desbordante. "¿Qué clase de paquete?", Li Banfeng echó un vistazo al armario de He Jiaqing; que él recordara, su compañero lo había dejado completamente vacío antes de marcharse. He Jiaqing contestó: "El objeto no está en la habitación; lo dejé en el supermercado del campus". Li Banfeng caminó hacia la ventana y observó la calle. Primero miró al joven de ojos grandes que continuaba apostado bajo el sauce, y luego desvió la vista hacia el supermercado universitario situado a corta distancia. Li Banfeng tecleó: "Dices que lleve el paquete a tu casa... ¿no te referirás a tu pueblo natal?". "¡Sí, a mi tierra natal! No queda especialmente lejos; ¡yo mismo te compro el billete de tren, el convoy sale esta misma tarde! ¡Ve deprisa a la Estación Este! ¡Te lo suplico, hermano!". Li Banfeng inhaló una bocanada honda de aire y saltó de la litera. Se lavó la cara a conciencia en el lavabo con agua fría para que el frescor atenuara el agotamiento acumulado. Se vistió con una camiseta de manga corta, unos pantalones deportivos holgados y unas zapatillas de correr cómodas. Si iba a emprender un viaje largo, convenía llevar un equipaje mínimo. Tomó su cartera, guardó sus documentos de identidad y metió en el bolsillo los dos mil yuanes en efectivo que le había entregado el "tercer tío". Luego extrajo una mochila de tela del armario; aquella mochila la había comprado He Jiaqing en un puesto callejero en una oferta de dos por cincuenta yuanes, y le había regalado una a él. Metió una muda de ropa limpia y se dispuso a partir. Antes de salir, Li Banfeng echó una última ojeada por la ventana: el hombre de ojos saltones seguía montando guardia en la misma posición. Li Banfeng escribió un mensaje: "Ese tipo que me vigila... puesto que no es policía de verdad, supongo que no habrá problema en tener un contacto físico moderado con él, ¿cierto?". ¡Tin-tin! "No hagas ninguna locura". "Tranquilo, conozco muy bien los límites; me aseguraré de que quede estrictamente dentro del marco de la legítima defensa". "¡No se trata de los límites legales! Ese hombre es un Usuario de Energía Oscura; tú no eres rival para él en una pelea, tienes que buscar la forma de quitártelo de encima discretamente". "¿Y qué demonios es un Usuario de Energía Oscura?". "Ahora mismo no puedo explicártelo". "En cuanto llegue a tu casa, me vas a contar todo con pelos y señales". Li Banfeng salió del edificio. Cuando cruzó el umbral del portal, el joven de ojos grandes permaneció inmóvil. Pero tras avanzar unas decenas de metros, el individuo comenzó a seguirlo sigilosamente desde una distancia prudencial. Li Banfeng caminó con paso indolente y se adentró en el supermercado del campus, con la misma naturalidad con la que entraría a comprar un paquete de golosinas picantes en cualquier tarde rutinaria. Aquel joven delgado de ojos enormes se llamaba Dong Xiaoning, y su nombre en clave era Foco. Había ingresado en el Buró Estrella Oscura apenas el mes pasado y carecía de tablas en muchas facetas operativas. Por ejemplo, en tareas de seguimiento y vigilancia encubierta resultaba sumamente inexperto, y él mismo era consciente de sus carencias. En ese instante se debatía en un mar de dudas frente a las puertas acristaladas del supermercado, sin saber si debía entrar o no. El local no era demasiado amplio; si cruzaba la puerta, Li Banfeng se percataría de su presencia al instante, pero si se quedaba fuera, temía perderle la pista. ¡Tin-tin! He Jiaqing envió otro mensaje: "El objeto está en las taquillas automáticas del supermercado". Li Banfeng se plantó frente a las taquillas electrónicas. En aquel supermercado solo contaban con taquillas de reconocimiento facial: para depositar o retirar algo era obligatorio escanear el rostro ante la cámara, no había otro método posible. "¿Y cómo voy a abrir la taquilla? ¿Con una foto tuya?", tecleó Li Banfeng. "No hace falta ninguna foto; dale a retirar directamente". '¿Retirar directamente?'. Li Banfeng pulsó el botón de retirada de paquetes y la pequeña pantalla comenzó a escanear su propio rostro. '¿Y de qué demonios va a servir esto? Yo no fui quien guardó nada aquí dentro...'. ¡Clac! La portezuela de la taquilla número seis se abrió de golpe. '¿Pero qué clase de brujería es esta? ¿Escaneando mi propia cara se abre la taquilla donde He Jiaqing dejó guardadas sus cosas? ¿Qué clase de lógica tecnológica rige este aparato?'. Li Banfeng se quedó pasmado durante unos segundos, incapaz de asimilar lo que acababa de presenciar. En el interior del casillero reposaba un bulto envuelto de arriba abajo con cinta adhesiva marrón, sellado a conciencia. El paquete no abultaba demasiado, pero al levantarlo descubrió que tenía un peso descomunal. Li Banfeng introdujo el bulto con rapidez dentro de su mochila y se dispuso a enfilar la salida cuando vio que Foco aguardaba apostado cerca de las puertas correderas, aparentemente hablando por teléfono. Li Banfeng sacó el móvil y escribió a toda prisa: "El tipo que me vigila está hablando por teléfono; ¿eres capaz de escuchar lo que dice?". Si el sujeto estaba pidiendo refuerzos, Li Banfeng necesitaba anticiparse. He Jiaqing contestó: "Oigo algo, pero muy borroso. Yo solo no puedo sintonizarlo bien; necesitamos coordinarnos como hermanos. ¿Puedes acercarte un poco más a él?". Li Banfeng tomó un carrito de la compra con aire despreocupado y comenzó a pasearse lentamente por los pasillos cercanos a la entrada. A medida que reducía la distancia, la voz de Foco comenzó a escucharse con mayor volumen y nitidez. Daba la impresión de que He Jiaqing le estuviera prestando parte de sus facultades perceptivas a Li Banfeng a través de la distancia. Li Banfeng no solo escuchaba con claridad cristalina las palabras del joven de ojos saltones, sino que percibía con idéntica nitidez la voz del interlocutor al otro lado de la línea telefónica: "Vicecapitán Xiao, Li Banfeng acaba de sacar un bulto de las taquillas del supermercado; no puedo determinar la procedencia ni la naturaleza del objeto". Al otro lado del auricular, la voz de Xiao Zhenggong preguntó con frialdad: "¿Has informado de esto al capitán Chen?". "Intenté llamar al capitán Chen, pero la línea no dio señal". Se hizo un silencio prolongado y pesado al otro lado de la llamada, hasta que la voz de Xiao Zhenggong dictó una orden tajante y despiadada: "Abatan a ese sujeto en el acto y traigan de inmediato el objeto intervenido a la sede del buró". Al escuchar semejante instrucción, el joven de ojos grandes comenzó a temblar de pies a cabeza. Y junto a las estanterías de los productos, Li Banfeng comenzó a temblar exactamente al mismo tiempo. Para ser más precisos, Li Banfeng temblaba con muchísima más fuerza y desconcierto. '¿Abatirme?'. '¿Disparar a matar? ¡¿Acaso es una puta broma?!'. '¿Qué demonios he hecho yo para que ordenen pegarme un tiro en el acto?'. \----- • Novela: El Señor de Puluo / 普罗之主 (Pǔluó Zhī Zhǔ) • Autor: Salagusi (沙拉古斯) • Traductor: Inmensurable 🚂 ¡Pasajero, deja tu reacción y comentario para alimentar las calderas del tren 1160! ¡Tu apoyo mantiene la presión de vapor al máximo para acelerar los próximos capítulos! ⚙️
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El Señor de Puluo (Novela) Capítulo 6

Estás leyendo el capítulo 6 de El Señor de Puluo (Novela), un novela. Para salvar la vida de un amigo, Li Banfeng —cuyo nombre se escribe con el carácter de "cumbre" y no de "locura", pues el médico aseguró que no está loco— aborda el tren de vapor 1160 con destino a la Provincia de… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Señor de Puluo (Novela) tiene 56 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.