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Leer El Señor de Puluo (Novela) Capítulo 51 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"Recuerda mi afecto, recuerda mi amor, recuerda que estoy aquí esperando cada día, esperando a que regreses; jamás me eches al olvido, ¡jamás me vayas a olvidar!..." El gramófono entonaba una alegre canción. Al compás de aquella jovial tonada, Li Banfeng se deslizó en silencio hacia la puerta. 'Será mejor que me vaya'. Había sentido en carne propia la ferocidad del viejo reloj de pared; sabía muy bien que había estado a punto de perder la vida. Sin embargo, este gramófono parecía ser infinitamente más peligroso que aquel reloj. Apenas alcanzó el umbral, Li Banfeng oyó que la voz del artefacto cambiaba de registro. La doncella abnegada que despedía a su amante se transformó, en un parpadeo, en una cantante errante: "¡Ay, amado mío!, ¿adónde pretendes marchar? ¡Antes de salir por la puerta, toda la basura te has de llevar! Nuestra humilde casita no es grande, no hay sitio donde guardar; ¡ay, amado mío, en nuestro hogar la basura ya no cabe en ningún lugar!..." Hasta era capaz de cambiarle la letra a la canción. '¿Acaso tengo ánimos para andar fijándome en la maldita letra en este momento?'. Li Banfeng empujó la puerta para marcharse, pero una densa cortina de vapor se interpuso en su camino, cortándole el paso. "¡Amado mío, de verdad que en nuestro hogar la basura ya no cabe en ningún lugar!". "Yo... bueno, volveré dentro de un momento y luego saldré a tirar la basura". Li Banfeng intentó avanzar de nuevo, pero la temperatura del vapor se disparó al instante. "¡Amado mío, en nuestro hogar la basura de veras no se puede quedar!". La voz se tornaba cada vez más tétrica y gélida, mientras que el vapor ardía con furia creciente. El pecho de Li Banfeng chorreaba de sudor, al tiempo que por su espalda trepaba un frío espectral. No le cabía duda: si no dejaba el cuarto impecable, el gramófono lo escaldaría vivo allí mismo con aquel vapor hirviente. Bajo semejante coacción, Li Banfeng se dio la vuelta y, ayudado por el resplandor ígneo del gramófono, comenzó a inspeccionar la habitación en busca de cualquier resto de inmundicia. En una esquina del cuarto dio con los trozos de tela rasgados, aquellos pedazos que Chu Yunlong había dejado atrás. Los jirones estaban pegajosos y pringados con su propio vómito; Li Banfeng los metió todos dentro de su talega de tela. '¿Acaso el gramófono usó estos retales para limpiar el vómito?'. ¡Le gustaba la pulcritud! '¿Será este gramófono un Espíritu del Hogar?'. 'La Residencia Móvil es mi casa, y ya he forjado afinidad con ella. Si pronuncio el nombre del gramófono, ¿no se convertirá en el Espíritu de mi Hogar?'. Con esa idea en mente, Li Banfeng clavó la mirada en el gramófono, sintiendo en lo profundo la resonancia que lo unía a la Residencia Móvil. En el instante en que su respiración y el compás de la habitación se sincronizaron a la perfección, Li Banfeng soltó un llamado: "Gra..." ¡Un momento! '¿Cómo se llama ella en realidad?'. Era evidente que no debía llamarse "Gramófono", por la misma razón que Luo Yuni no se llamaba "Reloj de pared". El gramófono oyó aquel "Gra..." e inmediatamente le dio respuesta: "¡Ay, amado mío!, si quieres que tu sierva se ponga a cantar, retira todita la basura y esta humilde sierva te va a deleitar..." Unas volutas de vapor serpentearon hacia los restos del reloj de pared. A ojos del gramófono, aquello también era basura. Li Banfeng no se atrevió a demorarse. Recogió a toda prisa la esfera hecha pedazos, los engranajes dispersos, el péndulo quebrado, las astillas de madera y la cuerda desmadejada, metiéndolo todo en la talega. Solo entonces se atrevió a abandonar la Residencia Móvil. Al cruzar la puerta y recoger la llave, Li Banfeng soltó un largo suspiro de alivio. Con razón el dueño de la Tienda de Ultramarinos Feng había accedido a venderle el gramófono a tan bajo precio. Con razón le había regalado tantos cachivaches adicionales. Resultaba que aquel gramófono era un Espíritu del Hogar sin dueño. Un Espíritu del Hogar sin amo equivalía a un espíritu maligno; y el poder de este espectro maligno superaba con creces al de Luo Yuni, situándose en una dimensión fuera de la comprensión de Li Banfeng. 'Si no puedo pronunciar su nombre, ¿qué diablos se supone que haga?'. '¡De ninguna manera, tengo que ir a pedirle explicaciones al Tendero Feng!'. Justo cuando Li Banfeng buscaba algún rincón donde arrojar la bolsa de desechos, tuvo la repentina sensación de que múltiples miradas lo observaban fijamente en la penumbra. ¡Peligro! Li Banfeng percibió una punzada de amenaza inequívoca. '¡Rápido! ¡Este no es lugar para quedarse!'. Armándose de valor, avanzó un par de pasos, pero justo frente a la puerta del ala principal se materializó de pronto la figura de un hombre, cortándole el paso por completo. Llevaba camisa blanca y chaleco gris. Tenía la barbilla hundida contra el pecho y los ojos en blanco, torcidos hacia arriba, mientras le dedicaba a Li Banfeng una mueca a medio sonreír. Era el amante de Luo Yuni; el mismo que le había arrebatado la vida. '¿No estaba colgado del sauce? ¿Cómo demonios ha bajado?'. Y no era el único que había descendido. Junto al hombre se manifestaron otro varón y una mujer, mientras que detrás de ellos se agitaban multitud de siluetas de un lado a otro. Una ráfaga de aire helado le golpeó la nuca. Li Banfeng volvió la cabeza hacia la ventana y vio a varios hombres y mujeres asomando la cabeza hacia el interior. Otros tantos espectros rondaban por el patio, dando vueltas en torno a la casa; algunos incluso emergían a medio cuerpo desde el interior de los muros. Todas aquellas ánimas en pena habían bajado del árbol. ¿Qué demonios estaba sucediendo? Tras reflexionar un instante, Li Banfeng comprendió de inmediato la causa. En tiempos normales, todas aquellas ánimas estaban bajo el control de Luo Yuni, el Espíritu del Hogar, y obedecían sus designios. Ahora que Luo Yuni había desaparecido, habían perdido todo control. Resultaba evidente que sentían un apetito voraz por Li Banfeng. Antes no hacían más que ayudar a Luo Yuni a devorar carne viva, pero ahora eran ellos los que querían darse un banquete. Una mujer se abalanzó en primer lugar hacia Li Banfeng, estirando una lengua desmesurada directo hacia su oreja. Le complacía el aroma de Li Banfeng. Li Banfeng se agachó para esquivarla, pero en ese mismo instante otro hombre arremetió contra él asestándole una puñalada. ¿De dónde había salido un cuchillo? '¡Maldita sea! ¡La daga corta!'. Li Banfeng había dejado aquella daga sedienta de sangre fuera de la Residencia Móvil. '¿Acaso los fantasmas también pueden empuñar esa daga?'. ¡Por supuesto que podían! Había sido precisamente con esa daga con la que Luo Yuni se había cobrado su venganza. El hombre aferraba la daga corta, lanzando tajo tras tajo contra Li Banfeng. Li Banfeng blandió la hoz para contraatacar, pero el filo solo rebanó una silueta incorpórea. No podía dañar a un fantasma. ¡Pero los fantasmas sí podían herirlo a él! Incluso las ánimas desarmadas eran capaces de atacarlo: un espectro le propinó un violento zarpazo, arrancándole una tira de tela de la ropa. ¿Qué podía hacer? Li Banfeng retrocedía mientras esquivaba, pero no tardó en quedarse sin escapatoria. Una densa marea de ánimas brotó atravesando las paredes y pronto lo rodeó por completo. '¿Retirarme a la Residencia Móvil? Pero con tantos fantasmas por doquier, ¿adónde arrojo la llave?'. ¡Si esa horda de espíritus malignos recogía la llave, se metería en un grave problema! ¡No quedaba otra opción, tendría que abrirse paso a la fuerza! Li Banfeng apretó los dientes y se lanzó hacia afuera con determinación. Apenas dio un solo paso, ¿y los espíritus de la habitación se desvanecieron al instante sin dejar rastro? '¿Se fueron todos? ¿Los ahuyentó mi imponente presencia? ¡Pamplinas!' El peligro seguía muy cerca; Li Banfeng podía percibirlo con nitidez. Corrió con todas sus fuerzas hacia la puerta, cuando de pronto vio a la multitud de espíritus sonrientes, bloqueándole el paso. Se materializaban si querían y se desvanecían a su antojo. Aquella horda de espíritus malignos se burlaba de Li Banfeng, igual que si jugaran con una presa sin escapatoria. El espectro masculino volvió a blandir su cuchillo arremetiendo contra él; en su apremio, Li Banfeng se cubrió con la bolsa de tela. El tajo del fantasma desgarró la bolsa, y toda la chatarra que contenía se desparramó por el suelo. Los espíritus quedaron pasmados por un instante y retrocedieron de inmediato: habían visto el péndulo roto. Aquel péndulo equivalía a una reliquia de Luo Yuni. ¡Retrocedían! ¡Tenían miedo! A Li Banfeng se le iluminaron los ojos; aprovechó la oportunidad para recoger el péndulo del suelo, resuelto a romper el cerco de las ánimas. Sin embargo, los espectros no tardaron en detener su retirada; permanecieron inmóviles en sus sitios, clavando la mirada en Li Banfeng en un silencio absoluto. '¿Se quedaron pasmados de terror?' Li Banfeng dio un paso al frente y le propinó una patada al hombre del cuchillo. Había solidez; Li Banfeng tuvo la certeza de haber alcanzado a aquel hombre. '¿Le acerté?' No obstante, la sensación física no era del todo corpórea; Li Banfeng sintió como si hubiera hundido el pie en fango espeso. Y de verdad era como pisar fango: ¡el pie derecho de Li Banfeng no se podía desatorar! Aquel espíritu se había dejado golpear deliberadamente: quería atrapar a Li Banfeng. Invisibles o corpóreos a voluntad, alternando entre lo ilusorio y lo tangible en cualquier instante... Li Banfeng jamás imaginó que los espectros fuesen tan siniestros y arteros. El espectro envolvió el pie de Li Banfeng con su propio cuerpo mientras alzaba el cuchillo, dispuesto a cortarle la pierna. Li Banfeng levantó el péndulo y un halo de luz dorada se proyectó sobre el rostro del espectro. El cuchillo corto del hombre quedó suspendido en el aire; el espectro contemplaba el péndulo con expresión embobada, sin llegar a descargar el golpe. Li Banfeng forcejeó con desesperación, pero seguía sin poder zafar la pierna derecha, mientras los espíritus a su alrededor volvían a cercarlo con lentitud. No quedaba otra salida. Li Banfeng giró la llave a toda prisa; no tenía más alternativa que retirarse temporalmente al interior de la Residencia Móvil. Al cruzar el umbral de la Residencia Móvil, Li Banfeng se apoyó con esfuerzo contra el marco de la puerta para sacudirse al espectro masculino adherido a su pierna derecha. Justo cuando iba a cerrar, se percató de repente de que aún sostenía la llave en la mano. ¡Bajo ninguna circunstancia podía dejar la llave dentro de la Residencia Móvil! Prefería mil veces que se la quedara algún espíritu maligno antes que dejarla adentro, o quedaría atrapado en ese lugar por toda la eternidad. De inmediato arrojó la llave hacia afuera, pero cuando intentó cerrar la puerta ya era tarde: toda la horda de espíritus empujó con violencia y se coló en tromba. El viento lúgubre aulló con furia mientras las ánimas entraban a raudales, como una marea desbordada. Para cuando la puerta de la Residencia Móvil se cerró por completo, más de un centenar de ánimas se apiñaban capa sobre capa, atestando cada rincón de la estancia. Más de cien rostros espectrales y lívidos, con miradas vacías, contemplaban embobados el péndulo que Li Banfeng sostenía en la mano. 'No debí meter este trasto aquí dentro'. El péndulo ciertamente servía para mantener a raya a las ánimas de forma momentánea, pero lo que sentían hacia él no era solo pavor; en el fondo, albergaban una fascinación enfermiza. Con el péndulo en alto y apretujado entre la masa de ánimas, Li Banfeng se estrujaba los sesos buscando una solución. '¿Una solución? ¿Acaso queda alguna?' \*¡Chss, chss, chss!\* \*¡Clang, clang, clang!\* El gramófono continuaba en marcha, pero lo que resonaba esta vez no era una melodía cantada, sino el redoble de gongs y tambores de ópera. '¿También sabe cantar ópera?' Por supuesto que sabía. Reproducir piezas operísticas en los gramófonos era el último grito de la moda en la Provincia de Puluo. Entre los discos que el tendero Feng le había regalado a Li Banfeng, dos de ellos contenían selecciones de arias interpretadas por célebres actrices de ópera. Conforme el compás de gongs y tambores se intensificaba, resonó la voz cristalina propia de un rol \*dan\*: "¡Esposo mío~~~! ¿Acaso fuiste al mercado a hacer la compra?". "Yo... ¿a hacer la compra...?". ¿Acaso esto se parecía en algo a hacer la compra? Li Banfeng no sabía cantar ópera, así que daría por bueno lo que ella dijera. "¡Ay, caramba~!", volvió a entonar el gramófono. "Buenas son las viandas, ¡mas qué lástima que no estén frescas~~!". El trino vocal se prolongó en una nota sostenida y, en medio de la penumbra, el vapor cubrió por entero la Residencia Móvil. Los espíritus comenzaron a agitarse; los invadía el pánico. Algunas ánimas se abalanzaron hacia la puerta, pero ya era demasiado tarde. El vapor hirvió de súbito y, desde el interior del gramófono, los gongs y tambores estallaron al unísono. \*¡Clang! ¡Clang! ¡Clang!\* Más de un centenar de ánimas quedaron atrapadas como si cayeran en una red y, entre alaridos desgarradores y aullidos de agonía, fueron absorbidas de golpe hacia el interior de la bocina dorada. Solo Li Banfeng quedó intacto, de pie en silencio junto al gramófono. '¿Se los comió? ¡Se había devorado a todas las ánimas!' ¿A eso se refería cuando dijo que había ido a hacer la compra? \*¡Clang, clang, clang!\* La voz de ópera volvió a resonar melodiosa: "Esposo mío~ Tanto amor y mimos prodigas a esta humilde sierva, que colmas de júbilo mi corazón... Sin embargo, reza el proverbio que la dicha nace del ahorro y la ruina del derroche. Si nuestro amor conyugal ha de fluir sereno y duradero, de hoy en más no debes incurrir en semejante despilfarro... ¡ay de mí~! \*¡Hiiic-glup-glup!\*". Una densa bocanada de vapor brotó disparada: el gramófono acababa de eructar de pura saciedad. Li Banfeng arrastró los pies paso a paso hasta la puerta y, siguiendo el compás teatral, declamó un par de versos: "Puesto que mi señora esposa ha quedado satisfecha, ¡bien haréis en tomar un buen descanso!". "¡Agradezco la consideración de mi señor esposo; en verdad me invade la modorra!". El resplandor ígneo se extinguió, el vapor se disipó y el gramófono quedó en absoluto sosiego. Li Banfeng salió de inmediato de la Residencia Móvil, recogió la llave del suelo y se sentó junto a la puerta, jadeando con violencia. Todavía apretaba el péndulo entre sus dedos. Al principio pensó en desecharlo, pero recapacitó al intuir que aquel objeto tal vez le sirviera para algo más adelante. Buscó una bolsa de tela limpia para guardar el péndulo y, tras meditar un momento, sintió que se le estaba olvidando algo más. En el interior de la Residencia Móvil, la daga corta a la que le gustaba beber sangre a la medianoche había quedado abandonada en el suelo. El gramófono se había comido a las ánimas, pero no había tocado aquella daga. \*¡Sss, sss, sss!\* Los pétalos del loto de bronce se desplegaron uno por uno y, tras el azote de un repentino torbellino, la daga fue engullida en el corazón del loto. \----- • Novela: El Señor de Puluo / 普罗之主 (Pǔluó Zhī Zhǔ) • Autor: Salagusi (沙拉古斯) • Traductor: Inmensurable 🚂 ¡Pasajero, deja tu reacción y comentario para alimentar las calderas del tren 1160! ¡Tu apoyo mantiene la presión de vapor al máximo para acelerar los próximos capítulos! ⚙️
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Estás leyendo el capítulo 51 de El Señor de Puluo (Novela), un novela. Para salvar la vida de un amigo, Li Banfeng —cuyo nombre se escribe con el carácter de "cumbre" y no de "locura", pues el médico aseguró que no está loco— aborda el tren de vapor 1160 con destino a la Provincia de… Este capítulo tiene publicado el 18 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Señor de Puluo (Novela) tiene 56 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.