Leer El Señor de Puluo (Novela) Capítulo 47 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Haber perdido un cadáver para refinar píldoras le causó a Li Banfeng un profundo pesar.
Lamentó la pérdida a conciencia durante un minuto entero, tras lo cual se dispuso a buscar al Espíritu del Hogar.
Un Espíritu del Hogar representaba, sin lugar a dudas, el anhelo más imperioso de Li Banfeng en ese momento.
Al poseer un Espíritu del Hogar, su cultivo en la Vía del Hogar podría progresar; era la única posibilidad de cerrar la brecha entre su senda del Viaje y la del Hogar, un asunto del que dependía directamente su propia vida.
Por supuesto, obtener dicho espíritu también implicaba que Li Banfeng tendría que radicarse a partir de entonces en aquella vivienda: cada día debería realizar un viaje de cierta distancia para sustentar su cultivo como Viajero, pero a la vez tendría que regresar a tiempo a casa para conservar los cimientos de la Vía del Hogar.
Sonaba sumamente contradictorio, pero Li Banfeng confiaba en ser capaz de encontrar una solución.
¿Qué aspecto tenía un Espíritu del Hogar?
¿Acaso poseía forma humana?
Si lo llamaban 'espíritu', por lógica debía tener apariencia humana.
En el patio se erigían tres casas de tejas y un cobertizo de almacenamiento. Ese cobertizo era precisamente la habitación de los brotes; dentro no había más que una pila de leña, ningún ser humanoide a la vista.
Se dirigió a la habitación oriental. En el interior se apilaban numerosas botellas, tarros, una mano de mortero y cazuelas de barro para decocciones.
Aquel debía de ser el cuarto de Decai, y tales objetos eran los utensilios que empleaba para refinar venenos.
¿Estaría aquí el Espíritu del Hogar?
Li Banfeng seguía sin avistar criatura humanoide alguna.
Al salir de la habitación de Decai, Li Banfeng por fin divisó a un ser con forma humana.
"Mi benefactor, todavía no le hemos expresado nuestra gratitud", dijo Xiao Yeci, mirándolo con suma cautela.
Tras haber presenciado la frialdad con la que él había matado momentos atrás, Xiao Yeci aún conservaba el miedo clavado en el pecho.
A su espalda se encontraba otra persona: su hija, Lu Chunying, quien asomó la cabeza con timidez y le lanzó una mirada fugaz.
"No hay de qué". Li Banfeng no tenía tiempo para lidiar con el par de madre e hija, de modo que las esquivó y se dirigió resueltamente hacia la casa central.
"Mi benefactor, ¿qué está buscando?", preguntó Xiao Yeci, siguiéndolo de cerca.
"Busco mi billetera, me la quitaron ellos", replicó Li Banfeng con una evasiva al desgaire. "A ustedes también les habrán robado bastantes pertenencias, ¿no? Búsquenlas deprisa y, una vez que las tengan, lárguense de inmediato".
"Mi benefactor, será mejor que no entre a esa habitación por las buenas; allí mora un Espíritu del Hogar".
'¿Sabía que en esa habitación había un Espíritu del Hogar?'
Li Banfeng no se apresuró a abrir la puerta y, fingiendo absoluta ignorancia, preguntó: "¿Qué fue eso del Espíritu del Hogar que acabas de mencionar?".
"Un Espíritu del Hogar es un espíritu criado por un Cultivador del Hogar. La anciana era una Cultivadora del Hogar, ¿acaso mi benefactor no lo sabe?".
"¿Y qué rayos es un Cultivador del Hogar? ¡Pues no tengo la menor idea!", continuó haciéndose el tonto Li Banfeng.
"Los Cultivadores del Hogar pertenecen a una escuela que permanece recluida en sus casas. Fuera de su residencia no son la gran cosa, ¡pero dentro de sus cuatro paredes son una verdadera barbaridad! Esa anciana de hace un momento, tan entrada en años como estaba, seguía siendo una fiera para pelear. Usted no lograba hacerle daño con sus golpes y yo tampoco pude persuadirla con mis palabras. En realidad, solo debía de encontrarse en el Primer Nivel, pero dentro de su propio hogar, ni siquiera alguien del Segundo Nivel tendría garantías de vencerla. Y todo eso fue gracias al auxilio que le brindaba su Espíritu del Hogar".
Aquella mujer parecía poseer una experiencia nada desdeñable. Li Banfeng contuvo su intensa sed de respuestas y preguntó con semblante imperturbable: "¿Y qué aspecto tiene un Espíritu del Hogar?".
"Pues eso es difícil de precisar. Hay Espíritus del Hogar que se asemejan a una tinaja de agua, otros que parecen un cucharón de arroz, algunos adoptan la forma de una viga del techo y hay otros tantos que lucen igualitos a un viejo perro amarillo guardián".
Li Banfeng se quedó estupefacto: "¿Acaso no hay ningún Espíritu del Hogar que tenga forma humana?".
Xiao Yeci reflexionó por un instante: "De eso sí que jamás he oído hablar".
Li Banfeng clavó la mirada en Xiao Yeci durante unos momentos antes de inquirir: "¿Alguna vez has visto a un Espíritu del Hogar?".
Xiao Yeci sacudió la cabeza: "Pues la verdad es que no".
"¡Si jamás has visto uno, deja de soltar disparates! ¡Ustedes los Cultivadores de la Lengua son el colmo!". Li Banfeng no quiso prestarle más atención a aquella mujer.
Las mejillas de Xiao Yeci se encendieron en un rubor: "Mi benefactor, 'Cultivador de la Lengua' es un término despectivo. En realidad, nuestra senda se llama la Vía de las Letras. Como dominamos la técnica de hacer brotar lotos de la boca, la gente suele llamarnos Cultivadores de la Lengua, pero todo lo que acabo de contarle lo aprendí leyéndolo en los libros".
Lu Chunying asomó la cabeza por detrás de su madre y terció: "¡Mi mamá ha leído muchísimos libros! Mi mamá es muy culta, ¡y su destreza de boca es tremenda de apretada!".
Li Banfeng replicó con desgana: "Sí, apretada a más no poder".
'De modo que aquella mujer era una Cultivadora de las Letras. ¿Qué clase de facultades poseían los de su senda?'
Antes de que Li Banfeng pudiera interrogarla, la mujer tomó la iniciativa de explicar: "Para cultivar en nuestra senda es menester leer infinidad de libros. Solo tras haber leído lo suficiente se aprende qué clase de palabras dirigir a cada persona y qué tipo de respuesta brindar ante cualquier contingencia".
Li Banfeng preguntó con total seriedad: "Y al toparte con esa anciana, ¿qué respuesta brindaste?".
"Mi benefactor se burla de mí", repuso Xiao Yeci con la cabeza gacha. "En un principio, mi técnica de hacer brotar lotos de la boca estaba bastante bien dominada, pero jamás me había topado con un Cultivador del Hogar, ni me imaginé que esa vieja arpía fuera impermeable tanto a las súplicas como a las amenazas. No obstante, logré convencer a sus dos hijos; de no haber sido por la anciana, esos dos me habrían dejado marchar sin duda alguna. El menor de ellos se llama Demao, y todavía no sé en qué rincón se habrá metido. Fue él quien me confió que su madre era una Cultivadora del Hogar, y también me reveló que el Espíritu del Hogar se encontraba en la habitación de la vieja".
'Así que se lo había sonsacado a Demao; en tal caso, la información gozaba de un alto grado de credibilidad.'
"¿Llegó a decirte qué aspecto tenía el Espíritu del Hogar de la vieja?".
Xiao Yeci sacudió la cabeza: "No se atrevía a decirlo; aseguraba que el Espíritu del Hogar lo escucharía. Lo único que me dijo fue que se trataba de un objeto de tamaño no muy grande".
'¿Un objeto no muy grande?'
Li Banfeng rememoró la horquilla para el cabello de la anciana, y luego pensó en aquel cuchillo corto.
'Si el Espíritu del Hogar era un objeto semejante, ¿acaso podría llevarse consigo a todas partes?'
'Si pudiera llevarse consigo, ¿no quedaría completamente resuelta la contradicción entre los Cultivadores del Hogar y los Cultivadores del Viaje?'
"Si el Espíritu del Hogar pudiera llevarse encima, incluso fuera de esta residencia, el Cultivador del Hogar seguiría contando con su protección. En ese caso, ¿no sería invencible bajo el cielo?"
"¿Llevarse al Espíritu del Hogar fuera de la residencia? ¡Semejante atrocidad nadie se atrevería a cometerla, ¿sabe?!" Xiao Yeci abrió los ojos como platos. "¡Ay, mi señor benefactor, no sabe usted ni un ápice acerca de los Cultivadores del Hogar! Qué clase de entidad es el Espíritu del Hogar es algo que ni la mayoría de los propios cultivadores comprende a ciencia cierta. ¡¿Cómo iban a atreverse a sacarlo fuera?!"
"¿Y qué pasaría si uno se lo llevara afuera, ah?"
"En ciertos libros se cuenta que el Espíritu del Hogar es, en verdad, un espíritu maligno. Dentro de la residencia de un cultivador del hogar, ese espíritu maligno está amarrado con cadenas de hierro; pero fuera de la casa, queda libre de ataduras. Y una vez que no tiene cadenas, ¿quién sabe qué atrocidades llegaría a cometer? Jamás he oído de ningún cultivador del hogar que haya sacado a su Espíritu del Hogar al exterior; de lo que sí he oído hablar es de espíritus del hogar que acumularon suficiente poder y escaparon de la casa. ¡Aquel espíritu maligno degollaba a cuantos se cruzaban en su camino, masacrando por completo varias aldeas vecinas, ¿sabe?! Aquel cultivador del hogar huyó con toda su familia, escondiéndose durante más de un año, pero al final nadie pudo eludir la muerte. La familia entera, de grandes a chicos, fue aniquilada por el Espíritu del Hogar sin que quedara un solo sobreviviente, ¡ni uno solo!"
Li Banfeng sonrió: "Menos mal que no se puede sacar. De lo contrario, la próxima vez que me topara con un Cultivador del Hogar, ni siquiera sabría cómo lidiar con ellos."
Eso decía de labios para afuera, pero en el fondo de su corazón sentía un hondo pesar. Los Cultivadores del Hogar y los del Viaje eran dos sendas tan incompatibles como el agua y el fuego; el conflicto entre ambas, ciertamente, no era algo que pudiera resolverse con facilidad.
Pero fuese como fuese, primero tomaría el control del Espíritu del Hogar y luego ya vería.
Sin embargo, antes de hacerse cargo del Espíritu del Hogar, debía conseguir que esta madre y su hija se marcharan. Li Banfeng no quería que nadie descubriese a qué sendas pertenecía, y mucho menos deseaba que surgieran percances en el momento crucial de tomar posesión de la entidad.
Xiao Yeci dijo: "Estimado benefactor, Decai me contó una vez que todas las cosas que saqueaban las guardaban en el sótano del patio trasero, no dentro de las habitaciones, ¿sabe?"
Los tres salieron al patio trasero y Xiao Yeci continuó: "Dijo que el sótano está justo debajo del gran bloque de piedra que hay junto al pozo."
Junto al pozo había, en efecto, un grueso pedestal de piedra. Li Banfeng estaba a punto de apartarlo cuando se detuvo en seco y volvió la mirada hacia Xiao Yeci.
'Si aparto la piedra y a esta mujer se le ocurre propinarme una patada para arrojarme al sótano, ¿qué hago?'
Xiao Yeci se quedó perpleja y se apresuró a explicar: "¡Ay, mi señor benefactor, no le estoy engañando en absoluto! Todo cuanto le he dicho es la pura verdad, ¿sabe?"
Fuese verdad o mentira, no había forma inmediata de comprobarlo, pero a Li Banfeng le picó la curiosidad por otro asunto:
'¿Por qué me he inclinado a creer en sus palabras?'
'¿Es esta una habilidad de la Vía de la Lengua?'
Xiao Yeci adivinó sus sospechas y se apresuró a justificarse: "Benefactor, este arte mío de hacer brotar lotos de la boca a veces se me escapa sin que pueda contenerlo bien. ¡No desconfíe de mí, se lo ruego! Hagamos esto: yo misma apartaré la piedra y bajaré a recoger las cosas para subírselas, ¿le parece?"
Aquel bloque de piedra parecía pesar varios cientos de jin; Li Banfeng dudaba seriamente que esa mujer fuera capaz de moverlo.
Sin embargo, Xiao Yeci rebosaba confianza: "Todos nosotros somos personas con cultivo en el Dao; nuestra fuerza física no es algo con lo que la gente común pueda compararse. Mi señor benefactor, limítese a mirar, que no hace falta que me ayude."
Li Banfeng se quedó a un lado observando con frialdad. Sin importar qué flores hiciera brotar de su boca, él no pensaba mover un dedo.
Xiao Yeci se colocó en posición y descendió en una profunda sentadilla; separó ambas piernas, tensó los glúteos, rodeó el bloque de piedra con los brazos e inhaló con hondura.
Apretando los dientes con fuerza, su atractivo rostro se encendió en un rubor escarlata. Empleando hasta el último gramo de sus fuerzas, contra todo pronóstico, logró mover el pedestal.
Debajo de la piedra había, efectivamente, una trampilla. Xiao Yeci, jadeando con esfuerzo, dijo: "Benefactor, bajaré primero a ver. Chunying, ¡tú quédate aquí arriba y no te muevas, ¿me oyes?!"
Li Banfeng tampoco se anduvo con cortesías; se limitó a contemplar cómo Xiao Yeci entraba al sótano. Poco después, la mujer asomó la cabeza: "Benefactor, aquí abajo hay bastantes pertenencias, pero no sé cuál es la suya, ¿sabe?"
"De mis cosas no tienes por qué preocuparte, ¿sabe? Toma lo tuyo y sal de ahí a toda prisa, ¿me oyes?"
Xiao Yeci, cargando con una maleta de mimbre, trepó para salir del sótano: "Mi estimado benefactor, todas las pertenencias de nosotras dos están aquí. ¿Cómo es su billetera? Bajaré de nuevo a buscársela."
Li Banfeng entornó los párpados y la examinó de pies a cabeza: "¿Por qué tanto empeño en ayudarme?"
Xiao Yeci bajó la mirada: "Pero cómo me dice eso, mi benefactor... Nosotras dos le debemos la vida a usted, ¿sabe?"
"¿Lo haces por gratitud?" Li Banfeng no le creía ni una palabra.
"Es por gratitud, pero... pero también tengo una petición que hacerle, ¿sabe?", la voz de Xiao Yeci se iba haciendo cada vez más tenue y tímida a medida que hablaba.
Li Banfeng mantuvo el rostro impasible: "¿Qué clase de petición?"
"Nosotras dos, madre e hija, tenemos que ir al Barranco Interior del Barranco del Rey de la Medicina. No conocemos a nadie ni el terreno, y el camino está plagado de peligros. Quería rogarle al benefactor que nos escoltase un tramo."
"¡Ni hablar!", rechazó Li Banfeng de plano. "De aquí al Barranco Interior no hay mucha distancia, apenas unos treinta li. Puedo indicarles el camino."
Dicho esto, Li Banfeng trazó un mapa rudimentario sobre el suelo.
Xiao Yeci miró el croquis y luego volvió los ojos hacia Li Banfeng, con un semblante cargado de súplica: "Es la primera vez que venimos al Barranco del Rey de la Medicina; recorrer este camino nos ha tenido con el corazón en un puño a cada paso. Estimado benefactor, acompáñenos un trecho, ¡hasta podemos pagarle dinero si hace falta!"
"¡Ni pagando sirve de nada, ¿sabe usted?! ¡Tengo que quedarme aquí a librar una batalla a muerte contra el Espíritu del Hogar, ¿eh?! ¡Así que ustedes dos lárguense volando de una buena vez, válgame el cielo!"
Xiao Yeci se quedó de una pieza: "Benefactor... ¿de verdad piensa luchar contra el Espíritu del Hogar?"
Li Banfeng enderezó la espalda con porte solemne: "¿Y si no, qué? ¿Acaso debería dejar que ese espíritu maligno permanezca en este lugar trayendo ruina y calamidades a los mortales? Has leído tantos libros en tu vida, ¿y todavía ignoras lo que significa ser un auténtico paladín de la rectitud?"
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• Novela: El Señor de Puluo / 普罗之主 (Pǔluó Zhī Zhǔ)
• Autor: Salagusi (沙拉古斯)
• Traductor: Inmensurable
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El Señor de Puluo (Novela)
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El Señor de Puluo (Novela) Capítulo 47
Estás leyendo el capítulo 47 de El Señor de Puluo (Novela), un novela. Para salvar la vida de un amigo, Li Banfeng —cuyo nombre se escribe con el carácter de "cumbre" y no de "locura", pues el médico aseguró que no está loco— aborda el tren de vapor 1160 con destino a la Provincia de… Este capítulo tiene publicado el 18 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Señor de Puluo (Novela) tiene 56 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.