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Leer El Señor de Puluo (Novela) Capítulo 41 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Los agentes de la patrulla estaban justo frente a él; ¿qué debía hacer Chu Yunlong en ese instante? ¿Explicarles la situación y decir: "¡Yo no conozco a ese tipo!"? No serviría de nada; los patrulleros se lo llevarían a la comisaría de todos modos. Y dado que sus antecedentes distaban mucho de ser limpios, la delegación policial era un sitio donde bajo ningún concepto podía poner un pie. ¿Decir alguna otra cosa? Los agentes no le dieron a Chu Yunlong la menor oportunidad de hablar; alzaron sus porras y descargaron un golpe directo a su cabeza. ¡Clac! De un solo porrazo, la frente de Chu Yunlong se abrió y brotó la sangre. Ni siquiera se atrevía a devolver el golpe; sin más remedio, no le quedó otra opción que esquivar a los dos agentes y salir disparado del vestíbulo de la taquilla. Una vez fuera, Chu Yunlong no vio ni rastro de Li Banfeng. Por supuesto que no lo vería: en cuanto Li Banfeng salió a la carrera de la taquilla, se metió de inmediato en la Residencia Móvil y arrojó la llave entre los matorrales silvestres junto a la puerta. "¿Adónde carajos se fue ese engendro?", maldijo Chu Yunlong, sintiendo de pronto un dolor agudo en la nuca. ¡Clac! ¡Clac! Los patrulleros salieron de la taquilla tras él, blandiendo las porras para continuar moliéndole la cabeza a golpes. Cubriéndose la cabeza con ambos brazos, Chu Yunlong se lanzó hacia el paso elevado; allí había múltiples bifurcaciones que le darían la oportunidad de escapar. Chu Yunlong corría al frente, mientras los dos patrulleros iban a la zaga. Li Banfeng salió de la Residencia Móvil y, observando las tres siluetas que se alejaban en la distancia, comenzó a seguirlos sin hacer el menor ruido. Había llegado el momento de poner a prueba sus piernas: no podía seguirlo demasiado rápido ni quedarse muy atrás; era imperativo dominar una velocidad y una distancia adecuadas. En realidad, Li Banfeng aún no controlaba bien su velocidad; seguía sin poder frenar del todo el ritmo de sus piernas. En el momento más crítico, la distancia que lo separaba de los dos patrulleros se redujo a menos de diez metros, a punto de ser descubierto por ellos. Por fortuna era un Cultivador del Hogar y acababa de salir de su morada; llevaba impregnada en el cuerpo esa singular aura que inducía a pasar inadvertido, lo que hizo que los agentes ignoraran por completo su presencia. Y Chu Yunlong, afanado en eludir la persecución, tampoco reparó en que Li Banfeng venía tras él. Tras cruzar tres callejones enteros hasta alcanzar un descampado desolado en las afueras, los patrulleros se cansaron de correr y de aporrear, por lo que abandonaron la persecución. Con el rostro bañado en sangre y las manos apoyadas en las rodillas, Chu Yunlong jadeaba pesadamente en el interior de una vivienda abandonada. No lograba entender el comportamiento de Li Banfeng; no comprendía por qué demonios aquel muchacho había forzado la entrada a la taquilla. Aunque proviniera de las provincias exteriores, viniera de donde viniese y hubiera subido al tren donde hubiese sido, entrar y salir de cualquier rincón de la Provincia de Puluo requería un salvoconducto; esa era la regla. ¿Acaso ignoraba las reglas? En tal caso, ¿cómo demonios había llegado al Barranco del Rey de la Medicina? Salvo que algún pez gordo hubiera pasado por encima de las normas para comprarle el billete. E incluso si un pez gordo le hubiera comprado el billete, no tenía motivos para asaltar la taquilla de ese modo. En la Provincia de Puluo, asaltar una taquilla acarreaba consecuencias sumamente graves. Conforme su respiración se serenaba poco a poco, Chu Yunlong se limpió la sangre del rostro y sus ánimos también se templaron. Ese repentino alboroto que Li Banfeng armó sin previo aviso... ¿acaso obedecía a otra razón? ¿Sabía que iba a actuar contra él? ¿Provocó deliberadamente al taquillero para librarse de mí? A juzgar por su velocidad, a todas luces era un Cultivador del Viaje, y esta clase de cultivadores poseía ciertamente la facultad de presentir el peligro. En otras palabras, ¡su discusión con el taquillero no había sido más que una farsa! Percibió mi intención asesina y armó el escándalo a propósito para aprovechar el caos y escapar. ¡Vaya que resultó ser astuto ese mocoso! ¿Adónde podría haber ido ahora? Antes vio que llevaba las manos vacías y no cargaba mochila alguna; no traía ese tesoro encima. Si estuviera en su pellejo, lo primero que haría ahora mismo sería cambiar de sitio ese tesoro. ¿Cómo atraparlo? Debía ordenar de inmediato a sus discípulos que barrieran los alrededores de la estación; Li Banfeng no se atrevería a llevar el loto de bronce consigo, así que lo más probable era que estuviera oculto cerca de la estación... En mitad de sus cavilaciones, una hoz con una hoja de poco más de diez centímetros se asentó de través sobre la garganta de Chu Yunlong. "¿Quién va?", se sobresaltó Chu Yunlong. Aunque su percepción no fuera especialmente aguda, tras tantos años bregando en el bajo mundo era inadmisible que alguien se le aproximara con semejante facilidad. A menos que el nivel de cultivo del otro fuera muy superior al suyo. O bien que se tratara de un Cultivador del Hogar. Si la disparidad de cultivo era tan abismal, a Chu Yunlong no le quedaba más que aguardar la muerte. Pero si era un Cultivador del Hogar, no le inquietaba tanto: tenía métodos de sobra para lidiar con ellos. "Hermano del camino, bajemos primero el hierro. Las aguas del río no inundan el templo del Rey Dragón; cualquier asunto podemos hablarlo con cal..." \*Chac.\* El filo de la hoz penetró en el cuello de Chu Yunlong y un chorro de sangre tibia brotó al instante. Chu Yunlong palideció de espanto. Su intención era tantear el terreno con códigos del bajo mundo, pero jamás imaginó que el atacante fuera a cortarlo directamente sin mediar palabra. "¿Quién te envió a buscarme?", inquirió Li Banfeng empuñando la hoz, con una calma aterradora en la voz. ¡Era él! ¡Era Li Banfeng! Chu Yunlong se quedó estupefacto. ¿Cómo había logrado Li Banfeng acercarse tanto a él? ¿Cómo no había percibido ni una brizna de su presencia? ¿Acaso era un Cultivador del Hogar? Imposible. A juzgar por lo visto antes, era a todas luces un Cultivador del Viaje. ¿Su nivel de cultivo lo superaba por mucho? Pero el Gran Jefe había dicho que antes carecía por completo de cultivo, que era un simple cordero blanco, un novato sin bautizar. Al parecer, los informes del Gran Jefe distaban de ser fiables. \*Ssssh...\* La hoja se incrustó un poco más en la carne de su cuello, y Li Banfeng volvió a preguntar: "¿No piensas hablar?" El dolor y el terror no engañaban; viendo la despiadada firmeza con la que Li Banfeng asestaba el tajo, Chu Yunlong tuvo la certeza absoluta de que aquel muchacho jamás podría ser un novato. Cabía la posibilidad de que hubiera engañado al Gran Jefe. O lo que era más probable todavía: ¡el Gran Jefe lo había engañado a él! Pintar a un individuo implacable como a un tierno corderito era una jugarreta que el Gran Jefe ya había perpetrado en el pasado. El filo comenzó a hundirse de nuevo, despacio, en su garganta, haciendo añicos cualquier intención de Chu Yunlong de resistirse o ganar tiempo. "¡Es una orden de nuestro Gran Jefe!". "¡Déjate de jerigonzas y habla claro para que te entienda!", espetó Li Banfeng mientras removía ligeramente la hoja dentro de la herida abierta de Chu Yunlong. Chu Yunlong no se atrevió a seguir usando la jerga del bajo mundo: "Fue el líder de la banda quien me envió". "¿A qué banda pertenecen? ¿Y quién es su líder?" "Somos de la Banda Jiangxiang. El apellido de nuestro líder es Xiao; se llama Xiao Zhenggong". Li Banfeng frunció el ceño: "¿Acaso conozco a su líder?" "Supongo que sí... Eso ya no lo sé muy bien..." Chu Yunlong decía la verdad; qué clase de tratos o roces había entre Xiao Zhenggong y Li Banfeng era algo que ignoraba por completo. Li Banfeng tensó la muñeca, haciendo que el filo de la hoz se hundiera aún más en la garganta. Quien estuviera curtido en el bajo mundo sabía bien que con tipos como Li Banfeng no cabía razonar. Chu Yunlong no tuvo más remedio que soltar todo cuanto sabía: "Nuestro líder es de las Provincias Exteriores. Es del Buró Estrella Oscura; tal vez lo conozcas". '¡Alguien del Buró Estrella Oscura!' "¿Para qué me busca su líder?" "Dijo que llevas un tesoro encima; nos ordenó matarte y recuperarlo". Mientras hablaba, la mano de Chu Yunlong se deslizó hacia la daga que llevaba en la cintura. Su movimiento fue sumamente sutil. En semejante situación no le quedaba otra opción que jugarse la vida en una última apuesta. Li Banfeng aún meditaba sobre la identidad de Xiao Zhenggong. 'La Banda Jiangxiang viene tras de mí por la flor de loto de bronce. ¡Parece que Xiao Zhenggong es ese Capitán Xiao que el tipo de los ojos grandes mencionó por teléfono! ¡Él fue quien dio la orden de abatirme!' Li Banfeng volvió a preguntar: "¿Cuánta gente tiene su Banda Jiangxiang? ¿Están todos persiguiéndome para matarme?" Al oír esto, Chu Yunlong no tuvo prisa por desenfundar la daga. Li Banfeng ni siquiera había oído hablar de la Banda Jiangxiang; parecía no saber absolutamente nada sobre la Provincia de Puluo. Para lidiar con alguien así no era imprescindible jugarse el cuello; podía vencerlo recurriendo al ingenio. Con esto en mente, Chu Yunlong dijo: "Los discípulos de la Banda Jiangxiang están repartidos por toda la Provincia de Puluo; sumamos más de diez mil hombres. El líder ya dio la orden y ahora mismo todos los miembros de la banda te están buscando. Amigo, salta a la vista que no eres una persona común. Si me perdonas la vida, puedo servirte de informante dentro de la banda. Te avisaré con antelación en cuanto haya cualquier novedad. Con que te andes con un poco de cuidado, ten por seguro que jamás te encontrarán. Cuando pase esta tormenta, buscaré a unos amigos para que te consigan un billete de tren y puedas volver a las Provincias Exteriores. Una vez allí, aunque el líder quiera buscarte, tendrá que atenerse a las normas de afuera; no será como aquí en Puluo, donde se mata a la gente a su antojo". Chu Yunlong ya tenía la empuñadura bien aferrada. Era un Cultivador Marcial; su velocidad era ligeramente inferior a la de un Cultivador del Viaje, pero con que tuviera una sola oportunidad de asestar un golpe, Li Banfeng moriría sin remedio. Li Banfeng asintió: "Cuando regrese a las Provincias Exteriores, cambiaré de nombre y apellido, y su líder jamás volverá a encontrarme". Chu Yunlong respondió con un tono cargado de sinceridad: "¡Déjamelo a mí! En menos de tres días te consigo el billete. Dicen que no hay amistad sin una buena pelea antes; de verdad quiero tenerte como amigo. Tanto en la Banda Jiangxiang como en el Barranco del Rey de la Medicina, ¡pregunta por el nombre de Chu Yunlong y verás qué clase de hombre soy!". "¿Te llamas Chu Yunlong?" Li Banfeng pareció apreciar de veras aquel nombre. "¡Solo con oír semejante nombre se nota que eres un hombre de bien!". '¿Por el nombre se puede notar que alguien es buena persona? ¡Eso no tiene ninguna lógica!' Sin embargo, Chu Yunlong no iba a ponerse a discutir con él: "Yo, Chu Yunlong, me he movido por el bajo mundo toda mi vida y jamás le he fallado a un amigo. Ya que el destino nos ha cruzado, ¡aunque tenga que jugarme la vida, te aseguro que saldrás completamente ileso!". Al oír esto, Li Banfeng se mostró hondamente conmovido: "Hermano, tu situación en la banda es peligrosa; tienes que cuidarte bien. ¡Por nada del mundo vayas a contarle a nadie lo que hay entre nosotros!". "¡Eso ni se pregunta, hermano, puedes estar tranquilo! Esto queda entre el Cielo, la Tierra, tú y yo; ten por seguro que nadie más se enterará". Chu Yunlong ya tenía la situación bien calculada. El cultivo de este Li Banfeng no era bajo y parecía avispado, pero, al fin y al cabo, venía de las Provincias Exteriores: no tenía el corazón lo bastante duro ni las manos lo bastante despiadadas; en la Provincia de Puluo carecía por completo del temple necesario para sobrevivir. Se dejaba engañar con unas cuantas palabras; un tipo así no pasaba de ser un novato ingenuo, tal como había dicho el líder. Menos mal que no se había lanzado a forcejear antes. Esperar a que retirara el arma para luego atacar era la jugada verdaderamente segura. En cuanto Li Banfeng apartara la hoja de su cuello, al segundo siguiente le arrebataría la vida. Con este pensamiento, Chu Yunlong añadió de inmediato: "¡Hermano, por favor, confía en mí!". "Hermano, confío en ti. Todo lo que venga de ahora en adelante, te lo encomiendo a ti". La muñeca de Li Banfeng se aflojó ligeramente. "El resto déjalo por mi cuenta. Hermano, ve con cuidado en el camino". Chu Yunlong apretó la empuñadura de la daga, esperando únicamente a que Li Banfeng retirara el arma para abalanzarse al instante. "Hermano, ¡que tengas buen viaje!". Li Banfeng tiró de la hoz hacia atrás, rebanando de tajo la garganta de Chu Yunlong. Chu Yunlong se cubrió el cuello con ambas manos, mirando a Li Banfeng con absoluto espanto. Li Banfeng había retirado la hoja, sí, pero no sin antes cortarle la garganta. Aquel leve aflojamiento de muñeca de hacía un instante no había sido más que un ajuste para descargar mejor la fuerza del corte. '¿Cómo es posible? ¿Acaso no se lo había tragado todo? ¿No era él quien debía morir ahora? ¿Por qué...? ¡Maldito bastardo, qué siniestro y despiadado! ¡De haberlo sabido, me habría lanzado contra él desde el principio!' La mirada de Chu Yunlong comenzó a nublarse, anegada de desesperación. Li Banfeng lo consoló en voz baja: "Que tengas un buen viaje al otro mundo. No te pongas tan tenso; es verdad que duele bastante, pero solo dolerá un momento y pronto habrá pasado. No tienes de qué preocuparte, ten por seguro que confío en ti: ya ni siquiera puedes hablar, de modo que jamás podrás contarle a nadie lo que ocurrió entre nosotros. Relájate un poco más; exacto, no hay por qué estar tan tenso. Cierra los ojos, no te me quedes mirando así todo el rato... En el fondo, me hace sentir bastante culpable". \----- • Novela: El Señor de Puluo / 普罗之主 (Pǔluó Zhī Zhǔ) • Autor: Salagusi (沙拉古斯) • Traductor: Inmensurable 🚂 ¡Pasajero, deja tu reacción y comentario para alimentar las calderas del tren 1160! ¡Tu apoyo mantiene la presión de vapor al máximo para acelerar los próximos capítulos! ⚙️
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Estás leyendo el capítulo 41 de El Señor de Puluo (Novela), un novela. Para salvar la vida de un amigo, Li Banfeng —cuyo nombre se escribe con el carácter de "cumbre" y no de "locura", pues el médico aseguró que no está loco— aborda el tren de vapor 1160 con destino a la Provincia de… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Señor de Puluo (Novela) tiene 56 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.