Leer El Señor de Puluo (Novela) Capítulo 39 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Li Banfeng pasó toda la noche envuelto en dulces sueños; en ellos, una pluma de ganso no dejaba de hacerle cosquillas en la oreja.
Al salir de la Residencia Móvil descubrió que ya era mediodía otra vez, y comprendió que necesitaba sin falta un instrumento para medir el tiempo.
En cuanto regresara a Yuezhou todo eso sería fácil de arreglar; un simple teléfono móvil resolvería el problema.
Se hacía tarde y ni siquiera sabía si todavía alcanzaría a comprar un billete para el tren.
Li Banfeng echó a andar tras dejar atrás la Residencia Móvil. Llevaba recorridos unos cientos de metros por la calle principal cuando, de pronto, sintió una extraña reacción en el cuerpo.
De qué clase de reacción se trataba, no alcanzaba a precisarlo.
Buscó con la mirada por toda la calle algún carruaje; ya fuera de caballos o un carricoche de alquiler, le bastaba con cualquier cosa sobre ruedas.
Mientras oteaba a su alrededor, notó que, de tanto en tanto, los transeúntes le lanzaban miradas curiosas.
'¿Por qué me miran?'
'Traje occidental, zapatos de cuero lustrados y hasta un sombrero... ¡Hoy voy vestido de lo más distinguido!'
Los viandantes, en realidad, no albergaban mala intención; solo sentían curiosidad.
'Qué raro... ¿cómo sé yo que no tienen malas intenciones?'
'¿Por qué estoy teniendo tantas reacciones extrañas hoy?'
En efecto, los transeúntes no guardaban malas intenciones: lo que miraban no era su vestimenta, sino su insólita velocidad.
No iba corriendo, se limitaba a caminar, con las manos metidas en los bolsillos, paseando por la calle con aire despreocupado.
Sin embargo, sus pies se movían siguiendo una cadencia incomprensible para el común de los mortales, impulsando su cuerpo a una velocidad vertiginosa hacia delante. Para cuando Li Banfeng advirtió la anomalía, ya había llegado al final de la calle.
'No pretendía ir tan rápido...'
Al ver cómo los edificios a ambos lados de la calle retrocedían a toda prisa, Li Banfeng intentó con todas sus fuerzas contener el paso.
A decir verdad, no estaba ejerciendo fuerza de forma consciente ni sentía el más mínimo cansancio.
Pero aquel par de piernas parecía equipado con un motor: a menos que pisara el freno, resultaba imposible detenerse.
E incluso frenando costaba controlarlas. Li Banfeng lograba quedarse inmóvil si permanecía plantado en su sitio, pero en cuanto daba un paso al frente, salía disparado como si llevara un impulso de treinta kilómetros por hora.
'Esto no pinta nada bien... ¿cómo es que ahora ni siquiera sé caminar con normalidad?'
'¿Será secuela de la niebla venenosa de la Montaña de la Niebla Amarga?'
'¿Se trata de un síntoma pasajero o de un daño irreversible?'
A pesar de sus denodados esfuerzos por contenerse, Li Banfeng tardó un suspiro en alcanzar el límite del Barranco Interior.
Tenía la intención de buscar un rincón tranquilo para aprender a dominar las piernas, pero al pasar junto a un frondoso baniano, un rickshaw estacionado bajo su sombra llamó su atención.
'Primero tomaré el carricoche hasta la estación de tren; una vez que compre el billete, suba al vagón y me meta en la Residencia Móvil, podré entrenar las piernas con calma.'
Inmerso en sus pensamientos, sus piernas no se detuvieron y avanzaron varias decenas de metros más. Li Banfeng tuvo que retroceder sobre sus pasos hasta quedar frente al conductor. Frenando a duras penas, preguntó:
"¿Cuánto cobras por llevarme a la estación de tren?"
El conductor dio una calada a su pipa de tabaco seco, alzó la vista y, mirando a Li Banfeng con una sonrisa socarrona, replicó:
"¿Alguien como tú necesita un carricoche para ir a la estación?"
Li Banfeng se le quedó mirando fijamente unos instantes.
Reconoció a aquel hombre: era el cochero al que Qiu el Mono había contratado en su momento, el que tenía ruedas de fuego.
Había sido él quien transportó a Li Banfeng desde la estación hasta el lugar donde se encontraba el vendedor ambulante, trayecto por el cual Qiu el Mono le pagó nada menos que quinientos billetes.
Lo que decía el cochero era verdad: la estación no quedaba lejos del Barranco Interior y, con la velocidad que gastaba Li Banfeng, llegaría en un abrir y cerrar de ojos.
El problema era que Li Banfeng no se sabía el camino.
El conductor se puso en pie y señaló el camino de tierra amarilla que se extendía ante ellos:
"Sigue este camino rumbo al norte tres li y medio; luego doblas hacia el este y caminas dos li; después sigues al norte menos de un li y verás una bifurcación; avanzas dos li más y ya estás en la estación."
Li Banfeng sacudió la cabeza:
"Demasiado enredo. Prefiero ir en coche."
El cochero, con el pitillo entre los labios, replicó:
"¿Qué tiene de complicado? Ya alcanzaste el Primer Nivel en la Vía del Viaje, ¿cómo no vas a ser capaz de encontrar el camino?"
Conque era eso.
Aquella velocidad insólita no se debía a la niebla tóxica de la Montaña de la Niebla Amarga; era consecuencia de que su cultivo en la Vía del Viaje había subido de nivel.
¿Y por qué había subido de nivel la Vía del Viaje?
Porque Li Banfeng había permanecido un día y una noche enteros en un paraje de peligro mortal.
Cuando estuvo en la Montaña de la Niebla Amarga, aturdido y asfixiado por los vapores venenosos, Li Banfeng había olvidado las advertencias del vendedor ambulante.
Pasar un día y una noche en un paraje de peligro mortal era el requisito indispensable para que un Cultivador del Viaje ascendiera de nivel.
La Montaña de la Niebla Amarga constituía un paraje de peligro mortal, lo cual significaba que Li Banfeng había superado la prueba de la Vía del Viaje, convirtiéndose formalmente en un cultivador de Primer Nivel.
Que la Vía del Viaje subiera de nivel era, en principio, algo positivo.
Sin embargo, no podía avanzar demasiado rápido; de lo contrario, sufriría el contragolpe de la Vía del Hogar.
No obstante, poco podía hacer al respecto: la Residencia Móvil era incapaz de engendrar un Espíritu del Hogar, por lo que su Vía del Hogar no tenía modo de ascender. Durante el período venidero, la Vía del Hogar quedaría irremediablemente suprimida por la Vía del Viaje; lo único que Li Banfeng podía procurar era mantener a raya la disparidad entre ambas.
"¿Por qué no sentí nada ayer?", murmuró Li Banfeng para sus adentros.
El cochero preguntó:
"¿Cuándo superaste la prueba del Primer Nivel?"
"Anteayer, en la Montaña de la Niebla Amarga", respondió Li Banfeng con total franqueza.
El cochero soltó una carcajada:
"Superarla anteayer y subir de nivel hoy se considera rápido; la gran mayoría tiene que esperar entre tres y cinco días. Muchacho, tienes buena fortuna. Anda, date prisa y ve a la estación."
Li Banfeng le dijo:
"Me da pereza caminar. Ya que estás aquí tirando del carricoche, ¿acaso vas a rechazar a un cliente?"
El cochero se quedó perplejo un instante:
"¿Tanto empeño tienes en subirte a mi coche? ¿Sabes cuánto cobro yo? El carricoche de cualquier otro te costaría ocho billetes; yo, en cambio, te cobraré doscientos."
"Doscientos, te los pago." Li Banfeng sacó doscientos billetes y se los entregó al hombre.
En aquel cochero, Li Banfeng percibía una peculiar sensación de cercanía y familiaridad. Estaba convencido de que pagarle esos doscientos billetes era la decisión correcta.
El cochero acarició los relieves grabados en el billete y sonrió: "Trato hecho, pero te lo advierto desde ya: mi calesa llega en un abrir y cerrar de ojos".
"¿Podrías ir más despacio?" Li Banfeng planteó una petición que parecía a todas luces insensata.
El cochero comprendió de inmediato sus intenciones: "Puedo ir despacio, pero cuanto más lento avance, más caro te saldrá. Quinientos billetes por dos números del reloj. ¿Aceptas?"
"Dos números" se refería al lapso que tardaba el minutero en recorrer la distancia entre dos dígitos en la esfera del reloj; es decir, diez minutos de marcha.
Li Banfeng asintió: "Acepto".
El cochero suspiró: "Si me ponen semejante bocado grasoso directo en la boca, sería pecado rechazarlo. Sube".
Li Banfeng montó en el vehículo; el cochero tomó las varas y comenzó a tirar, avanzando con parsimonia hacia el norte.
Li Banfeng preguntó: "¿De qué nivel eres como Cultivador del Viaje?"
Había deducido que el hombre pertenecía a esa senda; la primera vez que subió a su calesa, ya había desplegado las facultades propias de un Cultivador del Viaje, solo que en aquel entonces Li Banfeng aún ignoraba la existencia de tal camino.
El cochero eludió la respuesta: "Por apenas quinientos billetes pretendes averiguar mi cultivo, ¿te parece apropiado? Dos números pasan volando, así que mejor pregunta otra cosa".
"¿Los Cultivadores del Viaje siempre caminan tan rápido en su vida cotidiana?"
"¿Acaso te parece que voy deprisa?" Mientras hablaba, el cochero daba un paso tras otro hacia adelante, al mismo compás que cualquier persona normal.
"Pero entonces, ¿por qué yo iba tan rápido?"
El cochero explicó: "Esa manera de andar que tenías hace un momento se llama 'engendrar viento en tierra llana'. Es una facultad propia del Primer Nivel de la Vía del Viaje. Quienes acaban de alcanzar el nivel no saben contener la fuerza en sus pies; necesitan practicar bastantes días antes de poder soltarla o refrenarla a voluntad".
"¿Cómo se practica?"
El cochero señaló una bomba manual de agua junto al borde del camino: "¿Has usado alguna vez una bomba de palanca? Antes, al caminar, era como si bombearas agua con violencia agitando los brazos a toda prisa; ahora tienes que contener la fuerza, logrando que el chorro que brote sea aún más delgado que una cuerda de cáñamo. Solo así podrás andar como la gente común".
'¿Más delgado que una cuerda de cáñamo?'
"Eso no parece nada fácil de dominar".
"Tiene su truco. Primero comienzas a refrenar la primera descarga de fuerza en las caderas, moviéndote poco a poco hacia adelante con lentitud; luego contienes la segunda descarga en las rótulas, avanzando al compás de la cadera. Después siguen los tobillos y, más abajo, los dedos de los pies. Vas conteniéndola capa por capa. Con tal de que tu perspicacia alcance, al cabo de un solo día le habrás tomado el pulso a casi todo".
Li Banfeng esbozó una sonrisa amarga: "Así que tras subir de nivel, ¿tengo que volver a aprender a caminar?"
"Ni se te ocurra quejarte de la molestia. Al principio no coordinarás bien y te darás unos cuantos costalazos, pero en cuanto domines el secreto del asunto, recorrer sesenta o setenta li en una sola hora será pan comido".
Con semejante velocidad, la práctica básica de veinte li diarios se completaría en menos de media hora.
Pero el problema radicaba en que...
"Para el Primer Nivel de la Vía del Viaje, ¿basta con recorrer veinte li al día?"
"¡Ni de broma!" El cochero sacudió la cabeza repetidamente. "Si caminas por sitios corrientes, son por lo menos cincuenta li diarios".
'¿Cincuenta li?'
'Tampoco es un gran problema'.
"¿A qué llamas sitios corrientes?"
"Calles principales y callejones; todos esos son sitios corrientes".
"¿Y qué cuenta como un sitio fuera de lo común?"
"Subir montañas: cuanto más empinada la ladera, mejor; meterse en el agua también sirve: cuanto más profunda, mejor. En la Aldea Lanqing hay una ciénaga de lodo podrido; si logras cruzar dos li a través de ella, habrás completado la práctica de todo el día. En la Montaña Yangcha está la Cuesta del Fantasma de la Hoja; si caminas un solo li por esa cresta, no solo habrás cumplido con la práctica, sino que además acumularás un día entero de tiempo ganado. La esencia de la Vía del Viaje reside justo en esa peligrosidad: cuanto más escarpado y hostil sea el terreno, más rápido progresará el cultivo".
Li Banfeng sintió una profunda resonancia con sus palabras: "En la Montaña de la Niebla Amarga, el cultivo también debe avanzar a toda prisa, ¿verdad?"
El cochero meneó la cabeza: "Ese sitio... te aconsejo que lo pises lo menos posible. Subiendo y bajando, dispersos por doquier, no tienes ni la más remota idea de cuántos han perdido la vida en esa montaña. Si volviste vivo fue por pura chiripa. Tu destino ciertamente es afortunado: sobreviviste incluso tras ser bañado por la Luz Celestial. Quien tiene buena fortuna debería atesorar su vida; arriesgar una suerte tan bendita por unos míseros billetes es algo que simplemente no vale la pena".
"Subí a la Montaña de la Niebla Amarga solo para ganar dinero. Después de todo, ganarse la vida nunca es fácil". Li Banfeng lo sentía con amargura en carne propia.
El cochero rio sacudiendo la cabeza: "Oficios donde se gana buena plata hay de sobra. Tirar de esta calesa, por ejemplo, es un negocio excelente. La última vez acepté ese encargo urgente tuyo y me embolsé quinientos billetes en un solo viaje; hoy vuelvo a llevarte y me gano otros quinientos. Según he oído, este año las grandes boticas compran el Crisantemo de Manchas de Serpiente a apenas veinticinco billetes por planta. Dime tú mismo: ¿el dinero de quién es más fácil de ganar?"
Visto desde esa perspectiva, la plata de jalar la calesa resultaba, en efecto, mucho más fácil de amasar.
El cochero sonrió: "Gente como ustedes mira por encima del hombro este oficio, creyendo que tirar de una calesa es denigrante. Pues yo miro con desprecio a quienes se juegan la piel como ustedes, porque me parece que desprecian su propia vida".
Li Banfeng no continuó debatiendo sobre el prestigio de las profesiones y cambió de tema: "¿Cómo debería buscar un paraje propicio para cultivar? Me refiero a un sitio que entrañe cierto peligro, pero que no sea excesivamente letal".
El cochero respondió con brevedad: "Ante un paraje peligroso, actúa según tus fuerzas; ante una persona peligrosa, mantén una distancia prudente. La Montaña de la Niebla Amarga no solo es una tierra mortífera, sino que además está plagada de sujetos peligrosos. ¡A un lugar así jamás deberías ir!"
"¿Cómo puedo distinguir los lugares peligrosos de las personas peligrosas?"
"Un Cultivador del Viaje es capaz de percibir el peligro. A eso se le llama 'buscar lo propicio y esquivar lo nefasto'. Es una técnica exclusiva del Primer Nivel de la Vía del Viaje: no solo te permite discernir parajes hostiles, sino también identificar a individuos peligrosos".
A Li Banfeng se le iluminaron los ojos: "¿Un Cultivador del Viaje de Primer Nivel posee dos técnicas?"
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• Novela: El Señor de Puluo / 普罗之主 (Pǔluó Zhī Zhǔ)
• Autor: Salagusi (沙拉古斯)
• Traductor: Inmensurable
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El Señor de Puluo (Novela)
Capítulo 40
El Señor de Puluo (Novela) Capítulo 39
Estás leyendo el capítulo 39 de El Señor de Puluo (Novela), un novela. Para salvar la vida de un amigo, Li Banfeng —cuyo nombre se escribe con el carácter de "cumbre" y no de "locura", pues el médico aseguró que no está loco— aborda el tren de vapor 1160 con destino a la Provincia de… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Señor de Puluo (Novela) tiene 56 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.