Leer El Señor de Puluo (Novela) Capítulo 29 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Formar equipo no era algo que a Qin el Gordo le desagradara. A decir verdad, Li Banfeng y él tampoco eran viejos conocidos; apenas se habían visto una sola vez frente al buhonero ambulante.
La única razón por la que había cuidado tanto de Li Banfeng a lo largo del trayecto era precisamente para conseguir a un compañero.
Y ahora que se topaba con un conocedor como el de las gafas de oro, por supuesto que no iba a negarse, de modo que aceptó de inmediato.
En cuanto él aceptó, las otras cuatro personas a su alrededor también dieron su conformidad.
Frente a un experto en la materia que hablaba con tanta sinceridad, resultaba imposible encontrar un motivo para rechazarlo.
Aquellas cuatro personas eran: un hombre de unos cincuenta años llamado Viejo Pipa, quien afirmaba ser un Cultivador del Humo de primer nivel y jamás soltaba su cazoleta de tabaco.
Una mujer de veintitantos, curvilínea y agraciada, llamada Nectarina, que aseguraba ser una Cultivadora del Cuerpo recién iniciada, aún sin nivel.
Una jovencita de catorce o quince años llamada Hoja de Hierba, quien decía pertenecer a la Vía de la Medicina, también recién iniciada y sin nivel.
Y un muchacho que apenas superaba la veintena llamado Cachorro de Tigre, que afirmaba ser un Cultivador Marcial de primer nivel.
Sus nombres a todas luces no eran auténticos; en cuanto a su nivel de cultivo y a su senda daoísta, tampoco había forma de saber si decían la verdad.
Puesto que el de las gafas de oro ya había deducido la senda de Qin el Gordo, este último prefirió admitirlo con franqueza:
"Me llamo Xiaopang. Soy de la Vía de la Comida, sin nivel".
Cuando le preguntaron a Li Banfeng, este contestó:
"Me llamo Baisha. Sigo la Vía del Placer, sin nivel".
Qin el Gordo se quedó pasmado y lo miró fijamente durante un buen rato.
'Al principio decía llamarse Séptimo Li. Que Baisha sea su verdadero nombre o no, poco importa.
¿Pero desde cuándo se convirtió en un Cultivador del Placer?
¿Acaso no era un Cultivador del Viaje?
¿Le está mintiendo a propósito a este de las gafas de oro?
¿O acaso me mintió a mí desde el principio?'
El de las gafas de oro también sintió curiosidad y le preguntó a Li Banfeng:
"¿Cultivador del Placer? ¿Has venido solo?".
Por regla general, los Cultivadores del Placer se desplazaban en pareja para facilitar su cultivo.
Li Banfeng señaló a Qin el Gordo:
"Vine con él".
Las miradas de todos se clavaron al instante en Qin el Gordo. Este guardó silencio un instante, desató el fardo que cargaba a la espalda, exhibió las raciones secas de su interior y declaró ante todos:
"¡Soy un Cultivador de la Comida! En una sola comida puedo devorar dos kilos y medio de provisiones secas, ¡y a veces hasta cinco kilos! De verdad pertenezco a la Vía de la Comida, no les estoy mintiendo. Si quieren, me pongo a comer ahora mismo para que lo vean".
El de las gafas de oro se dirigió al grupo:
"Yo me llamo Kaishan, Cultivador del Viaje de primer nivel. Por costumbre me gusta recorrer montañas célebres y grandes ríos. Ya he estado en esta Montaña de la Niebla Amarga un par de veces, de modo que no dudaré en advertirles sobre cualquier peligro que nos encontremos en el camino".
A su lado, Cachorro de Tigre intervino:
"Hermano Kaishan, todos confiamos en ti. Tú serás nuestro líder. Cuando recolectemos las flores, según las reglas del mundillo, apartaremos un veinte por ciento para ti. ¿Qué te parece?".
Al oír esas palabras, los demás fruncieron el ceño con disgusto.
'¿Dices de repartir así sin más? ¿Acaso nos has consultado primero?'
El de las gafas de oro sacudió la cabeza repetidas veces:
"De ninguna manera puedo aceptar sus flores. Esas flores se consiguen a cambio de jugarse el pellejo. Yo tampoco les he hecho ningún gran favor; los apoyo a ustedes y ustedes me apoyan a mí, esto no es más que cuidarnos las espaldas mutuamente".
Al escuchar semejante respuesta, la admiración de los presentes hacia el de las gafas de oro aumentó todavía más. El puesto de cabecilla, de forma enteramente natural, quedó en sus manos.
Las siluetas de la gente de la farmacia se vislumbraban a lo lejos entre la densa niebla. El de las gafas de oro guio al grupo detrás de ellos, avanzando a un ritmo mesurado y constante.
Al frente apareció un puente de piedra de poco más de un metro de ancho, con espacio suficiente para que cruzaran dos o tres personas a la par.
"Este se llama el Puente del No Arrepentimiento", dijo el de las gafas de oro mientras se acomodaba el puente de sus lentes sobre la nariz. "Es probable que empiecen a sentir cierta aspereza en la garganta; eso se debe a que ya están respirando la niebla venenosa. Una vez que crucemos el Puente del No Arrepentimiento, entraremos de lleno en los dominios de la Montaña de la Niebla Amarga. Señores, ignoro si el cultivo que han declarado es real o ficticio, pero les aconsejo con total sinceridad: quien no posea cultivo, que no dé un solo paso más. Todos los años hay incautos sin cultivo que suben a la Montaña de la Niebla Amarga para probar fortuna; el resultado es que ni uno solo de los que subieron logró regresar con vida. No pretendo cerrarles el camino a la riqueza, solo les pido que lo piensen dos veces antes de actuar".
Todos intercambiaron miradas en silencio. Cachorro de Tigre soltó una risa burlona:
"Hermano Kaishan, ya que lo has dejado tan claro, si todavía queda algún insensato, será porque él mismo busca la muerte. Mocosa, a mí me parece que tú no tienes nada de cultivo. Si me preguntas, será mejor que te largues ya mismo; todavía estás a tiempo".
La jovencita, de nombre Hoja de Hierba, bajó la cabeza y respondió con las mejillas encendidas:
"En verdad pertenezco a la Vía de la Medicina. Conozco las propiedades medicinales, puedo ser de ayuda".
Cachorro de Tigre miró entonces al Viejo Pipa:
"Y tú, saco de huesos viejos, aunque de verdad tuvieras cultivo, ¿de qué vas a servir una vez que estemos arriba en la montaña?".
El Viejo Pipa sonrió con calma:
"Si sirvo o no, ya lo veremos sobre la marcha".
Nadie dio muestras de querer retroceder. El grupo de siete personas cruzó el puente.
Al llegar al otro extremo, Li Banfeng sintió una opresión en la garganta y comenzó a toser de forma intermitente.
Él había ingresado al Dao gracias a haber sido bañado por la Luz Celestial, a diferencia de los demás, que contaban con largos períodos de acumulación previa; la brecha en la resistencia física no tardó en manifestarse.
El de las gafas de oro frunció el ceño:
"Hermano, ¿de verdad tienes cultivo?".
Li Banfeng asintió:
"Lo tengo. Vía del Placer".
El Viejo Pipa esbozó una leve sonrisa:
"Los Cultivadores del Placer tienen el cuerpo débil. Que no soporte la niebla amarga entra dentro de lo razonable".
Apenas cayeron esas palabras, todos volvieron a clavar la mirada en Qin el Gordo.
Qin el Gordo hinchó el pecho y exclamó:
"¡Yo soy un Cultivador de la Comida!".
El de las gafas de oro le dijo a Li Banfeng:
"Hermano, una vez que estemos en la montaña, si ves que no puedes resistir, desciende cuanto antes. No vayas a perder la vida por codiciar el dinero".
Hoja de Hierba sacó de su regazo una bolsita de tela del tamaño de la palma de una mano y, de su interior, extrajo un caramelo.
"Hermano mayor, métete un caramelo medicinal en la boca, hace efecto".
¿Caramelo medicinal?
¿Y qué clase de cosa era esa?
Li Banfeng miró el trozo de caramelo, dudando si comérselo o no.
Al ver que Li Banfeng vacilaba, Hoja de Hierba se metió uno en la boca y luego le ofreció otro a él:
"Hermano mayor, no soy una mala persona".
Si lo rechazaba de nuevo, resultaría descortés.
Li Banfeng se llevó uno a la boca; un jugo refrescante y ligeramente ácido se deslizó por su garganta, disipando al instante el tormento del picor y la sequedad.
Ya no tosía; esa cosa de verdad surtía efecto.
Li Banfeng le dio las gracias y continuó avanzando junto al grupo. Tras caminar más de media hora, por fin llegaron al pie de la montaña.
Un sendero de tierra serpenteante se extendía desde la base hacia arriba. La visibilidad apenas alcanzaba unos veinte o treinta metros, por lo que aún resultaba imposible distinguir la silueta completa de la montaña.
"Hermanita, dame uno a mí también; cuando venda las flores, te daré dinero". La voluptuosa y hermosa Nectarina también empezó a toser y le pidió un caramelo medicinal a Hoja de Hierba.
El sendero de montaña era angosto y muy empinado. Todos avanzaban en fila india, y Li Banfeng marchaba justo detrás de Nectarina.
Li Banfeng había visto a muchas muchachas hermosas, pero una figura como la de Nectarina era en verdad una rareza.
Llevaba un peinado de ondas al agua que acompañaba a la perfección un qipao de tonos rojos y verdes; las líneas de sus hombros y espalda eran suaves, y su cintura, tan diminuta que cabía en el puño de una mano.
Sobre todo, aquellos dos melocotones bajo su cintura eran turgentes y prominentes, dotados de una gracia exquisita y seductora en medio de tanta voluptuosidad.
Con razón la llamaban Nectarina.
Esa fruta estaba formada de un modo sencillamente impecable.
Iba justo delante de él, contoneándose a cada paso, un vaivén tras otro...
'¿De verdad ha venido a la montaña a recoger flores?'
'Para subir a la montaña a recoger flores, ¿a quién se le ocurre vestirse con un qipao?'
'¡Es evidente que eso dificulta los movimientos!'
'¡Claramente lo hace a propósito para perturbar mi atención!'
Li Banfeng intentó por todos los medios apartar la mirada de aquellas dos prominencias, pero, para su sorpresa, Nectarina se giró de pronto y le dedicó una sonrisa.
Sus ojos, curvados como lunas crecientes, desbordaban un sinfín de encantos; esa sonrisa le produjo un vuelco en el pecho a Li Banfeng.
"Hermanito, ¿de verdad eres un Cultivador del Placer? He oído que, para los de tu senda, siete u ocho asaltos al día no son nada del otro mundo".
Li Banfeng respondió con indiferencia:
"La hermana mayor me sobrevalora".
Los labios bermellones de Nectarina temblaron levemente mientras susurraba:
"¿Y si otro día medimos nuestras destrezas con una pequeña demostración?".
Li Banfeng negó con la cabeza:
"El cultivo de este hermano menor aún es superficial; me temo que no sería rival para la hermana mayor".
Nectarina miró a Xiaopang, que venía detrás de Li Banfeng, y sonrió curvando los labios:
"Casi lo olvido, tu compañero de Dao sigue aquí. A ti te gustan redondos, no aplanados".
Xiaopang se secó el sudor de la frente:
"Soy un Cultivador de la Comida...".
Los Cultivadores del Viaje eran muy sensibles a las distancias. Según los cálculos de Li Banfeng, tras recorrer más de cinco li por el sendero montañoso, al borde del camino apareció una flor con un patrón blanquinegro.
La forma de la flor resultaba de lo más peculiar: cada pétalo era estrecho arriba y ancho abajo, con manchas negras sobre fondo blanco, como la cabeza de una serpiente cubierta de escamas.
¡Un Crisantemo de Manchas de Serpiente!
El de las gafas de oro ya les había descrito los rasgos característicos de la flor, y Li Banfeng la reconoció de inmediato; era idéntica a su descripción.
Xiaopang también la reconoció y, embargado por la alegría, se disponía a dar un paso al frente para recolectarla; pero, de pronto, de entre la maleza a un lado del sendero emergió un hombre que, empuñando unas tijeras de mango largo, se le adelantó y cortó la flor.
Xiaopang montó en cólera, no solo porque le hubieran arrebatado la flor, sino porque la persona en cuestión lo sacaba de quicio.
El individuo frente a ellos no era otro que el calvo con el que se habían topado antes de subir a la montaña.
'¡Tenía que ser el maldito desgraciado otra vez!'
Xiaopang volvió a alzar su hacha; esta vez tenía intenciones reales de asestarle un golpe.
El calvo mostró una expresión de absoluto desprecio:
"¡Eres tan estúpido como un cerdo, ni para comer mierda llegarías a tiempo mientras está caliente! ¿Para qué sacas el hacha? ¡A ver, atrévete a darme un hachazo!".
El de las gafas de oro detuvo a Xiaopang, y en un parpadeo el calvo desapareció entre los matorrales.
Xiaopang apretó los dientes con rabia:
"¡Hijo de perra, juro que lo voy a partir en dos de un hachazo!".
El de las gafas de oro sujetó a Xiaopang:
"No vale la pena molestarse por una o dos flores al borde del camino. Cuando lleguemos al lugar idóneo, habrá flores de sobra".
"¿Y dónde queda ese lugar idóneo?". Xiaopang aún no se resignaba.
El de las gafas de oro observó el sendero montañoso; la gente de la farmacia tenía un paso veloz y sus siluetas ya habían desaparecido de la vista.
"Apresuremos el paso, a ver si aún podemos alcanzarlos".
El Viejo Fumador encendió la cazoleta de su pipa, dio varias caladas hondas y expulsó una densa bocanada de humo blanquecino con tintes amarillentos.
El humo avanzó con rapidez hacia el frente. Con la boquilla de la pipa entre los dientes, el anciano saboreaba el regusto.
"No se han alejado mucho. En la bifurcación de adelante, torcieron a la derecha".
Cachorro de Tigre se quedó perplejo al oírlo:
"Viejo trasto, si no lo sabes, ¡no hables sandeces!".
El Viejo Fumador dio dos golpecitos a la cazoleta de su pipa:
"¡Si no me crees, no nos sigas!".
El de las gafas de oro confió en el Viejo Fumador, ya que más adelante había, en efecto, una bifurcación.
Doblaron a la derecha por la bifurcación y caminaron durante más de una hora. A un lado del sendero, más allá del espeso bosque, se abrió un claro.
"Están aquí dentro". El Viejo Fumador entró en el claro, y el de las gafas de oro lo siguió de cerca.
Los Cultivadores del Viaje eran de paso ligero, y Li Banfeng bien podría haberse puesto a la cabeza, pero redujo el ritmo a propósito, como si sus ojos no pudieran despegarse de aquellos dos melocotones de Nectarina.
Tras buscar unos instantes por el claro, Li Banfeng descubrió junto a sus pies una flor con patrones en blanco y negro.
Después de pasarse todo el trayecto contemplando el vaivén de aquellos melocotones, creyó que la vista le estaba jugando una mala pasada.
Se inclinó para examinarla con detenimiento: no se había equivocado, era en verdad un Crisantemo de Manchas de Serpiente.
Sacó la hoz y, siguiendo el método que el de las gafas de oro les había explicado al pie de la montaña, sujetó el cuello floral y cortó la flor a poco más de una pulgada de la raíz.
¡Su primer Crisantemo de Manchas de Serpiente estaba en sus manos!
\-----
• Novela: El Señor de Puluo / 普罗之主 (Pǔluó Zhī Zhǔ)
• Autor: Salagusi (沙拉古斯)
• Traductor: Inmensurable
🚂 ¡Pasajero, deja tu reacción y comentario para alimentar las calderas del tren 1160! ¡Tu apoyo mantiene la presión de vapor al máximo para acelerar los próximos capítulos! ⚙️

Continúa leyendo
El Señor de Puluo (Novela)
Capítulo 30
El Señor de Puluo (Novela) Capítulo 29
Estás leyendo el capítulo 29 de El Señor de Puluo (Novela), un novela. Para salvar la vida de un amigo, Li Banfeng —cuyo nombre se escribe con el carácter de "cumbre" y no de "locura", pues el médico aseguró que no está loco— aborda el tren de vapor 1160 con destino a la Provincia de… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Señor de Puluo (Novela) tiene 56 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.