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Leer El Señor de Puluo (Novela) Capítulo 21 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¿Por qué no puede engendrar un Espíritu del Hogar?" "Porque carece de cimientos", explicó el buhonero ambulante. "Para que una residencia engendre un Espíritu del Hogar, necesita echar raíces en un lugar determinado y absorber energía espiritual. Esta casa es errante e inestable; adonde vaya la llave, va ella. Naturalmente, no tiene forma de echar raíces". "Sin un Espíritu del Hogar, ¿todavía sirve para cultivar?" El buhonero se acarició la barbilla y respondió: "Para subir de nivel, definitivamente no. Pero para franquear la puerta de la iniciación no hay ningún problema, y tampoco lo hay para mantener el cultivo básico diario... siempre y cuando estés dispuesto a reconocer esta casa". "¿Que yo esté dispuesto a reconocerla?", inquirió Li Banfeng, desconcertado. "Así es. Mientras consideres esta residencia como tu hogar, se considerará que la has reconocido. Pero recuerda: ese reconocimiento debe nacer del corazón". '¿Considerar esto como mi hogar?' '¡Eso tiene su dificultad!' A Li Banfeng le costaba comprender la naturaleza de semejante propiedad: "No se puede ver, no se puede tocar y además puede moverse. ¿Qué clase de existencia es exactamente esta residencia?". "¿Acaso no te lo he dicho ya? Sigue a la llave. Dondequiera que esté la llave, allí estará ella. En cuanto a cómo se mueve en concreto, yo tampoco lo sé. Este fue un refugio construido por un gran maestro de la Vía del Viaje. Más adelante, a medida que su cultivo se profundizó, aquel maestro ya no tuvo necesidad de este artilugio y terminó vendiéndomelo. Si te parece bien, te obsequiaré esta residencia. Aunque carece de un Espíritu del Hogar y no podrás subir de nivel en la Vía del Hogar, mientras vivas en ella a diario, al menos estarás cultivando por la senda correcta y por el momento no correrás peligro de muerte". Li Banfeng preguntó: "Es decir, ¿puedo volcar todos mis esfuerzos en cultivar la Vía del Viaje y limitarme a mantener el statu quo en la Vía del Hogar?". "Por supuesto que no", el buhonero negó con la cabeza. "Al cultivar dos sendas a la vez, la diferencia entre ambos rangos no puede superar los tres niveles. Sin un Espíritu del Hogar, tu cultivo de la Vía del Hogar no podrá ascender, lo que significa que ni siquiera alcanzará el Primer Nivel. Si tu Vía del Viaje llega al Primer Nivel, la situación aún será tolerable; pero si alcanza el Segundo Nivel, la Vía del Hogar provocará un efecto rebote. Cuando la Vía del Viaje llegue al Tercer Nivel, la Vía del Hogar pondrá en riesgo tu vida. Y si la Vía del Viaje alcanza el Cuarto Nivel mientras la Vía del Hogar todavía no ha llegado al primero, el cultivador morirá sin lugar a dudas. Grábate esto muy bien: ¡la diferencia entre ambas jamás debe sobrepasar los tres niveles!". Li Banfeng se frotó la barbilla: "Siendo así, el conflicto entre la Vía del Hogar y la Vía del Viaje sigue sin resolverse". "Bueno, ¿cómo te lo explicaría?", el buhonero sonrió. "Tú vienes de las provincias exteriores, así que habrás visto automóviles, ¿verdad?". Li Banfeng asintió: "Los he visto". "Si un automóvil atropella y mata a alguien, ¿acaso no hay que pagar una indemnización?". "Por supuesto". "Y tras pagar esa indemnización, ¿puede el muerto volver a la vida?". "Ciertamente no". "Siendo así que no puede revivir, ¿por qué motivo se debe pagar una indemnización?". La pregunta dejó a Li Banfeng mudo de golpe. El buhonero sonrió: "Esa es la lógica detrás de esto. Cuando uno comete un error, está obligado a ofrecer la compensación correspondiente. Que hayas iniciado dos sendas tan incompatibles como el agua y el fuego se debe en parte a una falta mía, por lo que naturalmente debo entregarte una compensación equivalente. Esta es mi regla, una regla justa y razonable. Yo te he brindado una compensación, una compensación justa y razonable. Pero el que esta compensación logre salvarte la vida o no dependerá de tu propio destino. Tienes dos caminos: el primero es construir tu residencia en un paraje de peligro mortal; el segundo es llevarte esta casa que se mueve contigo. Elige tú mismo". Ambos caminos parecían resolver el problema, pero en la práctica ninguno lo solucionaba del todo. Li Banfeng sopesó primero la primera opción: "Si en una residencia construida en un paraje hostil logro cultivar un Espíritu del Hogar, pero más adelante ya no quiero vivir allí, ¿puedo mudarme?". Nadie querría pasar toda su vida en un paraje de peligro mortal. El buhonero asintió: "Un Cultivador del Hogar puede cambiar de residencia, pero el Espíritu del Hogar debe ser dispuesto de manera adecuada. Si un Espíritu del Hogar es abandonado, se convertirá en un espíritu resentido. Se dedicará a seducir a otros para que habiten la casa, y a cualquiera que pase una sola noche en ella lo convertirá en su prisionero. A menos que alguien venga a sustituir al cautivo, el Espíritu del Hogar mantendrá encerrada a esa persona hasta la muerte, y después continuará dañando a otros. Cuanto más daño cause el Espíritu del Hogar, mayor será su poder, y si llega a desarrollar los medios para abandonar la residencia, sin duda buscará vengarse de su antiguo amo. Han sido muchos los Cultivadores del Hogar que han muerto a manos de sus propios Espíritus del Hogar. Cambiar de casa es un asunto que debe tomarse con suma cautela; lo mejor es encontrar a otro Cultivador del Hogar para que se haga cargo de la vieja propiedad, y además debe contarse con el consentimiento previo del Espíritu del Hogar". '¡Aquello entrañaba una dificultad inmensa!' '¿Dónde iba a encontrar a alguien que se hiciera cargo?' Los Cultivadores del Hogar pasaban la vida encerrados en sus casas, por lo que de entrada ya eran difíciles de encontrar. E incluso si daba con uno, nada garantizaba que estuviera dispuesto a aceptarla; cada uno tenía su propio Espíritu del Hogar, ¿por qué demonios querría recibir una residencia situada en semejante paraje hostil? De los dos caminos, el primero permitía engendrar un Espíritu del Hogar, lo cual resultaba ventajoso a largo plazo. El segundo camino solo servía para sortear el apuro inmediato, pero no constituía una solución duradera. Tras sopesar los pros y los contras, Li Banfeng optó por el segundo camino. El motivo era elemental: en sus circunstancias actuales, carecía del capital necesario para planificar a largo plazo. Desde el momento en que subió a aquel tren de vapor, Li Banfeng se había topado con demasiados sucesos que desafiaban toda lógica; de no haber contado con una fortuna providencial, lo más probable era que a estas alturas ya no estuviera entre los vivos. Y aquello era tan solo la vida cotidiana del Barranco del Rey de la Medicina. Si en verdad marchaba a un paraje de peligro mortal, temía no soportar ni una sola jornada. ¿Y aún soñaba con obtener un Espíritu del Hogar medio año después? Lo más seguro era que para entonces ya se hubiera convertido en un ánima en pena, reducida a simple nutriente para el espíritu de la residencia de algún otro. Zanjado el asunto, el vendedor ambulante le entregó la llave de latón allí mismo. Li Banfeng la probó un par de veces, y tras comprobar que no había fallo alguno, el trato quedó sellado. "Entre pérdidas y ganancias, quedamos en paz. En este negocio he salido perdiendo, pero soy un hombre que aprecia su renombre. Ya que has aceptado mis pertenencias, no puedes salir a mancillar mi buen nombre; no debes mencionarle este asunto a nadie, ¿estamos de acuerdo?" Li Banfeng asintió: "De acuerdo". "En tal caso, queda convenido. ¿Tienes parientes en el Barranco del Rey de la Medicina?" Li Banfeng frunció ligeramente el ceño: "¿A qué viene esa pregunta?" El buhonero enarcó las cejas: "En cierta ocasión conocí a un hombre que al principio pertenecía a la Vía del Fuego, pero se arrepintió, quiso mudar de doctrina y pasó a cultivarse en la Vía del Agua. El primer día no le ocurrió nada; al segundo, quedó reducido a cenizas". La mejilla de Li Banfeng se estremeció: "¿Qué estás queriendo decir?" "Quiero decir que no es seguro que salgas con vida. Los asuntos a largo plazo escapan a mi incumbencia, pero si ni siquiera logras superar esta noche, bien puedo hacerle entrega de esta compensación a tus allegados". El buhonero, a decir verdad, era un comerciante fiel a su palabra. Li Banfeng sacudió la cabeza: "No tengo familia". Era una verdad sincera: tanto en el Barranco del Rey de la Medicina como en cualquier otro sitio, Li Banfeng carecía por completo de parientes. "Entonces nada me podrás reprochar. De cualquier modo te he entregado la casa, y el resto dependerá de tu propio destino". El buhonero chasqueó los labios y le advirtió con firmeza: "Grábate bien esto: duerme una noche en la casa y, si notas que por tu cuerpo fluye y brota una fuerza vital, demostrará que de corazón la has reconocido como tu morada, permitiendo que tu cultivo armonice con ella; con eso habrás superado la primera prueba. Dentro de la casa, la fuerza de combate de un Cultivador del Hogar alcanza su plenitud, superando con creces la de los hombres comunes; al salir de ella, su poder decae poco a poco, pero en cuanto regresa a su interior, se restablece a toda prisa. Esa es la esencia vital de la Vía del Hogar. El Cultivador del Viaje, en cambio, despliega su mayor ventaja a campo abierto y en la espesura salvaje; cuanto más arduo y escarpado sea el terreno, más formidable será su capacidad marcial. Por el contrario, si queda confinado dentro de una estancia, su vida correrá peligro constante a cada instante. Esa es la esencia vital de la Vía del Viaje. Cada día debes permanecer como mínimo dos horas dentro de la casa y recorrer a pie no menos de veinte li. Esa es la base del cultivo diario; una vez cumplida la base, sentirás una resonancia mística en tu interior; pero si no cumples con la base, sufrirás una temible repercusión. Qiao Yuesheng es el vivo ejemplo. Si de verdad te topas con dificultades extremas, al menos tendrás que ingeniártelas para volver a casa una vez al día y caminar como sea entre tres y cinco li. Si ni siquiera puedes cumplir con eso, no te aguardará más remedio que una muerte súbita. Un Cultivador del Viaje que pase una noche entera en un paraje hostil podrá ascender un peldaño; un Cultivador del Hogar que complazca al Espíritu del Hogar también podrá ascender un nivel. Al subir de nivel, también se experimenta una clara resonancia. Grábalo en tu memoria, tenlo muy presente". El buhonero ató sobre el arcón de su carromato la estera que envolvía el cadáver y se dispuso a empujar para marcharse. Li Banfeng le preguntó al paso: "¿Tienes una batería portátil?" "¿Una batería portátil? De eso no tengo", negó el buhonero con la cabeza. "Trastos que funcionen con electricidad, no manejo ninguno". Li Banfeng contempló el yermo sumido en una oscuridad impenetrable, repasó en su mente lo visto a lo largo del viaje y preguntó: "¿Acaso no llega la electricidad a este lugar?" "¿Llegar la electricidad?" El buhonero titubeó un instante sin saber cómo explicarlo. "Hay familias que usan aparatos eléctricos, pero no existe una red general. En la Provincia de Puluo la electricidad apenas puede transportarse a larga distancia; usando las palabras de ustedes, los de las provincias exteriores, se le llama tener una pérdida de línea excesiva. Esa batería portátil de la que hablas debe de ser para un teléfono móvil; en Puluo, más te vale usar ese trasto lo menos posible. Aquí no debería haber señal alguna, y las señales que logres captar no siempre provendrán de donde imaginas; pueden acarrearte desgracias que no buscas, o atraer a personas que jamás desearías ver. En especial a los Cultivadores del Atisbo, a quienes en las provincias exteriores les fascina emplear los teléfonos móviles a modo de anzuelo". "¿Qué clase de anzuelo?" "Un anzuelo de pescar, ni más ni menos. El Oído en el Viento de los Cultivadores del Atisbo suele andar colgado de los teléfonos". El vendedor no ofreció más detalles, se limitó a despedirse de Li Banfeng con un ademán de la mano y añadió: "El negocio de hoy queda formalmente saldado. Aunque hayan surgido ciertos contratiempos, mi renombre no cambia y mi buena fe permanece intacta. Buen camino, distinguido cliente; la próxima vez, confío en que volverá a favorecer mi comercio". \----- • Novela: El Señor de Puluo / 普罗之主 (Pǔluó Zhī Zhǔ) • Autor: Salagusi (沙拉古斯) • Traductor: Inmensurable 🚂 ¡Pasajero, deja tu reacción y comentario para alimentar las calderas del tren 1160! ¡Tu apoyo mantiene la presión de vapor al máximo para acelerar los próximos capítulos! ⚙️
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Estás leyendo el capítulo 21 de El Señor de Puluo (Novela), un novela. Para salvar la vida de un amigo, Li Banfeng —cuyo nombre se escribe con el carácter de "cumbre" y no de "locura", pues el médico aseguró que no está loco— aborda el tren de vapor 1160 con destino a la Provincia de… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Señor de Puluo (Novela) tiene 56 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.