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Leer El Señor de Puluo (Novela) Capítulo 20 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El buhonero ambulante le había señalado el primer camino: establecer su hogar directamente en un paraje de peligro mortal. A simple vista parecía una magnífica propuesta, pero al analizarla detenidamente resultaba un completo despropósito. Se decía que era buena porque resolvía el dilema de raíz: al asentar su vivienda en un lugar peligroso, solucionaba a la perfección el requisito de pasar allí una noche entera. Y no solo una noche; podía quedarse tantas noches como quisiera. Refugiado dentro de su propia residencia, las probabilidades de sobrevivir a cualquier peligro se multiplicarían exponencialmente. Pero se decía que era un despropósito por una razón elemental: ¿cómo diablos iba a vivir en los días venideros? "¿Acaso pretenderás que me pase la vida entera viviendo en semejante lugar?" El buhonero consoló a Li Banfeng: "No seas tan pesimista. En cuanto logres cultivar un Espíritu del Hogar, los enemigos comunes ni siquiera podrán poner un pie dentro de tu casa, y podrás llevar una vida tranquila y sosegada." "¿Todavía puedo cultivar un Espíritu del Hogar?" "¡Claro que sí! Los lugares de peligro mortal están repletos de espíritus resentidos, y no hay nada mejor que los espectros para nutrir a un Espíritu del Hogar. Tomemos como ejemplo el Valle Lianyin, aquí en el Barranco del Rey de la Medicina. Ese valle tiene una energía Yin sumamente densa y ha engendrado incontables espectros rencorosos; quién sabe cuántas personas han perdido la vida en esas montañas. Es el típico paraje siniestro por excelencia. Ese sitio es una maravilla: tranquilo, silencioso, donde la gente común no se atreve a molestar. Si fijas tu hogar dentro del Valle Lianyin y vives allí durante medio año para forjar los cimientos, podrás dar a luz a un Espíritu del Hogar. Al devorar y absorber a los espíritus resentidos, el Espíritu del Hogar se volverá cada vez más formidable, lo cual traerá inmensos beneficios a tu cultivo futuro." Li Banfeng meditó durante unos instantes antes de formular una pregunta aparentemente superficial, pero de trascendental importancia: "¿Qué es un espíritu resentido?" El buhonero parpadeó perplejo y preguntó con extrañeza: "¿Acaso no recibiste educación superior? Siendo así, ¿para qué me preguntas qué es un espíritu resentido? ¡Pues es un fantasma, ni más ni menos! Un alma en pena carcomida por un rencor infinito." 'Así que son fantasmas de verdad.' El ceño fruncido de Li Banfeng se relajó. Haciendo un titánico esfuerzo por contener sus emociones, esbozó una tenue sonrisa. Imaginarse su vida futura conviviendo a diario con una multitud de almas en pena dentro de un valle lúgubre y recóndito... sin duda sería una etapa de lo más acogedora y entrañable. O tal vez ni siquiera sería una simple etapa pasajera: dado que los cultivadores del hogar cultivaban permaneciendo encerrados en sus residencias, con un poco de mala suerte se pasaría la vida entera atrapado en aquel valle. Li Banfeng miró al buhonero fijamente y le preguntó con absoluta seriedad: "¿Y los espíritus resentidos de ese valle no van a intentar hacerme daño?" "Esa es una excelente pregunta," respondió el buhonero con la misma seriedad. "Que los espectros intenten hacerte daño es algo inevitable. Sin embargo, para eso tendrás a tu Espíritu del Hogar: él se encargará de frenar la arremetida de los espectros." "¿Y si el Espíritu del Hogar no es capaz de frenarlos?" La expresión del buhonero se volvió todavía más solemne: "Debes tener confianza. Tienes que creer en el poder del Espíritu del Hogar, tienes que creer en tu propia fuerza de voluntad y tienes que convencerte de que en este mundo no existe dificultad que no se pueda superar. ¡Tanto si confías en ti mismo como si no, yo sí confío en ti! ¡Tú puedes lograrlo!" Li Banfeng lo pensó unos segundos y admitió que las palabras del buhonero sonaban bastante razonables. Sin embargo, aún le quedaba otra duda: "Y antes de que logre cultivar el Espíritu del Hogar, ¿quién me va a proteger de ellos?" "Bueno... este..." Aquella pregunta había dado justo en la llaga. El buhonero sacó un fajo de papeles amarillos cubiertos de talismanes y runas trazadas en diversos colores: "Estos talismanes serán suficientes para resistir durante tres o cinco meses. Para entonces ya deberías haber formado a tu Espíritu del Hogar." "¿Y después qué? Incluso si llego a tener un Espíritu del Hogar, no puedo quedarme encerrado dentro de la casa todos los días, ¿verdad? En algún momento tendré que salir a buscar comida. ¿O acaso no soy también un cultivador del viaje? ¿No estoy obligado a recorrer distancias todos los días? Cuando ponga un pie fuera de la casa, ¿cómo se supone que voy a defenderme de los espectros?" "Bueno, si consigues correr lo suficientemente rápido..." El buhonero vio que su argumento hacía aguas por todas partes, de modo que cambió de tema a toda prisa: "Tampoco es obligatorio que vayas al Valle Lianyin; hay otros lugares..." "¿Y qué diferencia hay con otros lugares? Soy un cultivador del viaje y tengo que salir a caminar a diario; según tu brillante método, cada vez que cruce la puerta estaré yendo directo al matadero." Hacerlo una o dos veces todavía se podía soportar, pero fijar su residencia permanente en una tierra hostil significaba que salir a comprar verduras implicaría jugarse la vida a cada paso. ¿Cómo iba a vivir así? El buhonero soltó un leve suspiro: "En realidad, templarse en un paraje de peligro mortal también aporta enormes beneficios a un cultivador del viaje. Pero si te niegas en redondo, olvidémoslo. Aún queda otro camino." El buhonero dio una palmada sobre su arcón de mercancías y uno de los cajones se abrió, revelando en su interior un sinfín de cachivaches de todos los tamaños. Tras rebuscar durante un buen rato, extrajo del fondo del cajón una llave. Era una llave de latón, ligeramente más corta que un dedo índice y moteada de manchas verdosas de cardenillo. "Puesto que no deseas establecerte en un paraje peligroso, te regalaré otra residencia." "¿Qué clase de residencia?" En opinión de Li Banfeng, no existía en el mundo ninguna vivienda capaz de conciliar la contradicción irreconciliable entre la Vía del Hogar y la Vía del Viaje. "Esta residencia es verdaderamente excepcional, un tesoro invaluable en este mundo. Si no fuera porque valoro enormemente mis principios comerciales y mi reputación, jamás me desprendería de una joya semejante para dártela a ti." El buhonero extendió la mano sosteniendo la llave en el aire, la giró tres veces en sentido antihorario e hizo el ademán de abrir una puerta invisible. Estaba abriendo una puerta ficticia en medio de la nada. Sus movimientos eran sumamente meticulosos y solemnes, como si frente a él existiera de verdad una puerta física. Luego giró la cabeza hacia Li Banfeng y le hizo una seña con la mano: "Ven, te llevaré adentro a echar un vistazo a la casa." '¿Adentro?' '¿Hacia dónde se supone que debo entrar?' Frente a ellos no había más que aire vacío. "¡Date prisa y ven!" La seriedad en el rostro del buhonero era imperturbable. Li Banfeng se acercó a su lado, pero continuó sin ver absolutamente nada. El buhonero mantenía intacta aquella expresión de absoluta formalidad. Li Banfeng lo miró a los ojos y le sugirió con tacto: "En el departamento de psiquiatría del Tercer Hospital de Yuezhou conozco a un médico titular llamado Wang. Es una excelente persona. ¿Por qué no te pasas por allá para que te revise...?" El buhonero le dio un empellón a Li Banfeng, obligándolo a dar un par de pasos hacia adelante. De pronto, todo se sumió en una oscuridad impenetrable. El descampado, el árbol corpulento, la fogata, el arcón de mercancías y la estera de paja desaparecieron en un instante. ¡Fsshh! El buhonero encendió una cerilla. Con la ayuda de aquel tenue resplandor, Li Banfeng pudo distinguir el entorno que lo rodeaba. Se trataba de una habitación, un cuarto de dimensiones bastante reducidas: a ojo calculó que medía unos tres metros de ancho por dos de largo, con una superficie que rondaba escasamente los seis metros cuadrados. El cuarto estaba completamente vacío. Aparte de unas paredes desnudas y agrietadas, no había absolutamente nada en su interior, ni siquiera una ventana. Cuando la cerilla estaba a punto de consumirse por completo, el buhonero, con un pie apoyado afuera y el otro adentro, le advirtió con voz apremiante a Li Banfeng: "La puerta se cerrará muy pronto. Lo que viene a continuación es de vital importancia: antes de que la puerta se cierre, debes arrojar la llave hacia afuera, asegurándote de que caiga en un sitio adecuado." Dicho esto, el buhonero arrojó la llave hacia el exterior. Afuera reinaba una masa impenetrable de niebla, por lo que Li Banfeng no alcanzó a ver hacia dónde había caído la llave. ¡Clang! La puerta se cerró de golpe y la cerilla se extinguió, sumiendo la habitación en una oscuridad absoluta. ¡Fsshh! El buhonero volvió a encender otra cerilla, pero esta vez prendió una vela que sostenía en la mano. "Mírala con atención: esta es la residencia que te obsequio." Li Banfeng echó un vistazo a su alrededor: "Si me dices que esto es un cuartucho, te creo sin dudarlo. Pero si pretendes llamarlo una residencia..." Aquella 'mansión' era verdaderamente microscópica. "Esto es una auténtica residencia señorial, y una de las más valiosas que existen sobre la faz de la tierra." "¿Y en qué reside su inmenso valor? ¿En que es invisible?" Antes de que el buhonero abriera la puerta, Li Banfeng no había podido percibir aquella vivienda en lo más mínimo. Resultaba evidente que poseía una capacidad de camuflaje o invisibilidad. "Es muchísimo más que una simple invisibilidad," sonrió el buhonero con orgullo. "Esta residencia es móvil. A dondequiera que vaya la llave, ella la seguirá. Mientras lleves la llave contigo, esta casa caminará permanentemente a tu lado." Li Banfeng se quedó boquiabierto. Si lo que decía el buhonero era cierto y se trataba en verdad de una residencia móvil, el conflicto inherente entre la Vía del Viaje y la Vía del Hogar quedaría completamente zanjado. Pero, ¿acaso existía semejante prodigio en este mundo? "¿No me crees?" El buhonero sonrió. "Puedes ponerla a prueba tú mismo." Dicho esto, el buhonero empujó la puerta y salió de la habitación junto con Li Banfeng. En cuanto sus pies cruzaron el umbral, una densa niebla bloqueó por completo su campo de visión. En el preciso instante en que la puerta se cerró a sus espaldas, la niebla se disipó como por arte de magia, y Li Banfeng descubrió que estaba de pie en medio de un pastizal silvestre. El buhonero se inclinó, recogió la llave de latón de entre la maleza y se la entregó a Li Banfeng. "Cambiemos de lugar." El buhonero guio a Li Banfeng a lo largo de varios cientos de metros hasta adentrarse en un bosque. "Introduce la llave hacia el frente, hasta que sientas que ha encajado dentro del ojo de la cerradura." Li Banfeng siguió las instrucciones al pie de la letra. Empujó la llave contra el aire vacío, pero no experimentó la menor sensación de resistencia. El buhonero negó con la cabeza: "Así no funciona." "Es que todavía no domino la técnica adecuada..." "No hace falta ninguna técnica especial; hazlo exactamente igual que cuando abres una puerta corriente con una llave. Es un asunto de lo más sencillo: sé decidido y natural, no titubees tanto." Li Banfeng volvió a intentarlo. Esta vez realizó el movimiento con soltura, de manera decidida y fluida. ¡Clic, clic, clic! Li Banfeng creyó escuchar con total nitidez el sonido metálico de la llave penetrando en el bombín de una cerradura, al tiempo que sentía una clara resistencia en la yema de sus dedos. "Ese es el método correcto," sonrió el buhonero. "Ahora gira la llave hacia la izquierda. Cuando escuches dos chasquidos, el cerrojo se habrá abierto." Li Banfeng sujetó la llave con firmeza y la giró en sentido antihorario. ¡Chasquido! ¡Chasquido! El buhonero ordenó: "¡Empuja la puerta!" Li Banfeng extendió los brazos hacia adelante. Sus palmas sintieron la sólida textura de una puerta de madera e incluso sus oídos captaron el crujido de los goznes. ¡Iiiik! Sin embargo, sus ojos seguían sin ver ninguna puerta física ni la habitación de antes. "Da un paso adelante, solo uno." Li Banfeng avanzó un paso. Una densa bruma emergió de la nada, cubriendo rápidamente su visión. Si daba otro paso al frente, seguramente entraría en la habitación. El buhonero le advirtió de inmediato: "¡Alto ahí, no te muevas! ¡Arroja la llave hacia afuera primero! La salida de esta residencia está vinculada a la llave. Si metes la llave dentro de la residencia, la salida conducirá al interior de la propia casa, y quedarás atrapado dentro de ella por toda la eternidad." Li Banfeng se dio la vuelta dispuesto a arrojar la llave, pero la voz del buhonero volvió a resonar con una nueva advertencia: "Asegúrate de escoger un buen sitio para tirarla. No la dejes en un lugar demasiado visible o cualquiera que pase la recogerá, pero tampoco la ocultes demasiado, no sea que después ni tú mismo logres encontrarla." La vista de Li Banfeng estaba totalmente nublada por la densa niebla, lo que convertía la tarea de arrojar la llave en un desafío formidable. Con razón el buhonero había insistido tanto en que este paso era de vital importancia. El buhonero lo apremió: "¡Tírala ya, la puerta se cerrará en cualquier momento!" Por fortuna, Li Banfeng contaba con una destreza extraordinaria grabada en su propio cuerpo. Valiéndose a partes iguales de su agudeza visual y de su memoria espacial, arrojó la llave con precisión milimétrica hacia atrás y plantó el otro pie al interior de la habitación. ¡Clang! La puerta se cerró a sus espaldas. Li Banfeng ya estaba dentro del cuarto. Se dio media vuelta, empujó la puerta y salió de la habitación. Al cruzar el umbral, se encontró de nuevo en medio del bosque. Buscó la llave en el suelo y la localizó enseguida: no había caído lejos, justo al pie de un árbol cercano. A una distancia menor de cinco metros, aun con la vista nublada, jamás erraba el blanco. El buhonero comentó con una sonrisa: "Aun así ha quedado un poco a la vista; en el futuro recuerda elegir un escondite mejor." Li Banfeng asintió mientras apretaba la llave con fuerza en la palma de su mano. "¿Estás satisfecho?" preguntó el buhonero. Li Banfeng volvió a asentir con convicción. Satisfecho no alcanzaba a describir lo que sentía; estaba absolutamente fascinado. "Con esta residencia podré viajar a cualquier rincón del mundo. Cuando esté agotado de caminar, regresaré a la casa a descansar; de este modo no descuidaré el cultivo de la Vía del Viaje ni tampoco el de la Vía del Hogar." "Eh..." La sonrisa en el rostro del buhonero se congeló repentinamente, y su expresión se tornó grave y sombría. "El asunto no es tan sencillo. Resolver la Vía del Viaje está bien, pero para la Vía del Hogar todavía tendrás que ingeniártelas de otra manera... Esta residencia tiene un pequeñísimo defecto." Li Banfeng se quedó helado: "¿Qué defecto?" El buhonero dejó escapar un hondo suspiro: "Es incapaz de engendrar un Espíritu del Hogar." \----- • Novela: El Señor de Puluo / 普罗之主 (Pǔluó Zhī Zhǔ) • Autor: Salagusi (沙拉古斯) • Traductor: Inmensurable 🚂 ¡Pasajero, deja tu reacción y comentario para alimentar las calderas del tren 1160! ¡Tu apoyo mantiene la presión de vapor al máximo para acelerar los próximos capítulos! ⚙️
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El Señor de Puluo (Novela) Capítulo 20

Estás leyendo el capítulo 20 de El Señor de Puluo (Novela), un novela. Para salvar la vida de un amigo, Li Banfeng —cuyo nombre se escribe con el carácter de "cumbre" y no de "locura", pues el médico aseguró que no está loco— aborda el tren de vapor 1160 con destino a la Provincia de… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Señor de Puluo (Novela) tiene 56 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.