Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 917 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Vivian observaba atentamente a Sievan mientras hablaba, buscando el más mínimo indicio de reacción.
Él no le dio nada.
El rostro del demonio permaneció impasible. Cualquiera podría haber pensado que ni siquiera había escuchado lo que ella había dicho. Pero Vivian sabía que no era así. Sievan era demasiado viejo y experimentado como para darle la más mínima ventaja en su conversación.
En realidad, no fue una sorpresa. No esperaba que se le escapara nada. Simplemente, habría sido mejor si lo hubiera hecho. Las oportunidades solo se presentan a quienes ya tienen las manos extendidas.
—¿Un discípulo? —preguntó finalmente Sievan, removiendo distraídamente su té en la taza como si fuera un buen vino. Su voz no delataba en absoluto sus verdaderos pensamientos. Era tan reservada e inútil como su expresión. —¿Tú? Qué sorpresa, Vivian. No pensé que fueras de ese tipo.
“El mundo cambia, aunque nosotros no”, dijo Vivian. “Y ya sabes lo que se avecina. No es ninguna sorpresa que quiera prepararme para ello”.
—Difícilmente —coincidió Sievan—. Pero han pasado años desde la última vez que reclutaste a alguien fuera de tu facción. De hecho, no has entrenado a un estudiante como es debido en… nunca. Al menos que yo sepa. ¿Quizás mi información era incorrecta?
Los labios de Vivian se tensaron. Ambos sabían que no era así.
"No lo es."
—¿Te preocupan tanto estas cosas? —preguntó Sievan—. ¿Hasta el punto de pedirme ayuda con algo así? La Vivian que yo recuerdo jamás se habría rebajado a hacer algo así. Pero envejecer con dignidad es ganar humildad. Esto es crecer.
Ha evitado cuidadosamente decir cuál es su relación con Spider. Maldita sea. Me está obligando a explicarlo todo, ¿verdad?
Vivian reprimió un suspiro. Luego apoyó las manos en la mesa, extendió los dedos y se incorporó ligeramente de la silla. «Basta de juegos de palabras, Sievan. Por favor. Seamos directos. Ambos sabemos lo que estoy pidiendo».
—¿De verdad? —preguntó Sievan con una sonrisa irónica—. Tendrás que ser más clara en asuntos tan importantes, Vivian. Me temo que no lo sé en absoluto.
—¿Araña es tuya? —preguntó Vivian secamente—. ¿Es tu discípulo?
Sievan la observó en silencio en respuesta.
Vivian sentía una inquietud creciente. Si Spider estaba con Sievan, entonces sí que estaba en problemas. Los demás líderes de facción no tardarían en enterarse. Quedaría en ridículo, en el mejor de los casos… y ese sería el menor de sus problemas. Su relación con Sievan no era precisamente armoniosa. Descubrir que estaba tras su discípulo no sería nada fácil.
—No lo es —dijo Sievan.
Vivian sintió alivio.
Instantes después, se dio cuenta de algo. Spider conocía a Sievan, pero Sievan no era su maestro. Realmente no había muchas razones para que un Rango 5 o 6 conociera a un Rango 8. Especialmente a uno tan poderoso como el Señor de la Muerte.
El hecho de que Spider no fuera discípulo de Sievan era casi más preocupante que si lo fuera. La peor posibilidad de todas era que Spider fuera... simplemente amigo suyo. Vivian ni siquiera quería contemplar esa posibilidad.
Si solo eran amigos, significaba que Sievan consideraba al mago digno de conocer a pesar de su bajo rango. Y peor aún, probablemente significaba que Spider compartía la visión de Sievan sobre las demás facciones. Una visión en la que Vivian no sería bien vista en absoluto.
—¿Qué es Spider, entonces? —preguntó Vivian con cautela—. ¿Solo un conocido?
—No veo por qué te incumbe —respondió Sievan, reclinándose en su silla—. ¿Acaso no querías que Spider fuera tu aprendiz? No tengo nada que ver con eso. Es tu problema.
Vivian hizo una pausa por un momento. "¿No... te opones?"
—¿Por qué lo haría? Spider es un hombre independiente —respondió Sievan encogiéndose de hombros—. Confío en que le ofrecerás un aprendizaje. No le impediré el camino cuando se le presente la oportunidad de tener poder. Claro que, si pretendes obligarlo a aceptar tu oferta, entonces creo que tendremos una conversación muy distinta.
—No necesito obligarlo —dijo Vivian—. Soy la líder de una facción. Si no es tu discípulo, no hay razón alguna para que sea tan tonto como para rechazar mi oferta. La oportunidad de aprender directamente de un mago de rango 8 no es algo que nadie en su sano juicio dudaría ni un segundo en aprovechar. Mientras no me interponga en tu camino, no hay nada que considerar.
—No, supongo que no. —El rostro de Sievan se mantuvo tan impasible como siempre, pero Vivian juraría haber captado un leve atisbo de diversión oculto en su mirada. Probablemente eso no era buena señal.
¿Spider desprecia la autoridad o algo así? Incluso si lo hiciera… sería un completo idiota si rechazara mi oferta. Parecía bastante razonable cuando hablamos durante el baile de máscaras. No entiendo por qué rechazaría una oferta de un líder de facción. Es la mayor recompensa que se puede obtener en el torneo. Prácticamente ganó el primer premio sin siquiera intentarlo.
—¿Entonces no tendrás ningún problema si lo busco? —preguntó Vivian.
—Ninguno —respondió Sievan—. Es tu decisión. Un aprendiz es algo muy personal. Un gran paso adelante, añadiría. Algo que he descubierto es que no hay mejor método de aprendizaje que la enseñanza. Si Spider acepta tu oferta, sospecho que tendrás una experiencia muy enriquecedora. No tengo por qué interponerme en tu camino. Te deseo la mejor de las suertes.
Vivian asintió lentamente. Era natural, por supuesto. No había motivo para preocuparse. Si Spider no era el aprendiz de Sievan, no había razón alguna para que se interpusiera en su camino. No habría tenido sentido. Simplemente le había dado demasiadas vueltas al asunto.
Por supuesto que Spider aceptará. ¿En qué estoy pensando? Esto es lo más parecido a una bendición divina.
—Ya veo. En ese caso, dudo que necesite suerte —dijo Vivian—. ¿Serías tan amable de decirme dónde está Spider? Tú sabes dónde se encuentra.
—Sé dónde está —confirmó Sievan. Terminó su té antes de dejar la taza sobre el escritorio con un leve clic—. Pero no te lo diré.
Vivian parpadeó. Luego entrecerró los ojos. "¿Qué? ¿Por qué?"
—Porque no tengo ningún motivo para ayudarte —respondió Sievan con sencillez—. Y Spider no me ha comunicado ningún deseo de trabajar contigo. No hay razón para que yo interfiera.
—¿Interferir? —preguntó Vivian, horrorizada—. ¡Esta es una oportunidad! ¡La mejor que jamás tendrá!
—Lo dudo mucho —respondió Sievan entre risas—. Haz lo que quieras, Vivian. No me interpondré en tu camino cuando se trate de perseguir a Spider. Pero eso no significa que te vaya a ayudar. Es bueno que hayas superado tu orgullo y te hayas atrevido a pedir un favor. Lamentablemente, no te lo concederé.
—¿Por qué? —preguntó Vivian—. ¡Esto no te cuesta nada! Y estaría en deuda contigo. Aunque no sea una gran...
Sievan se levantó de su silla. Un poder intenso emanaba de él. Vivian cerró la boca de golpe mientras tomaba sus runas y las leía al instante.
—No te necesito —dijo Sievan en voz baja—. No necesito a ninguno de los líderes de facción. No puedes ayudarme con mis objetivos. Confía en que no me interpongo en tu camino. Encuentra a Spider por tu cuenta. Al fin y al cabo, este es tu torneo. No puede ser tan difícil.
—Solo dime por qué no me ayudas —dijo Vivian—. No te cuesta nada. No lo entiendo.
La magia de Sievan se desvaneció. Una leve sonrisa cruzó sus labios.
—Soy viejo, Vivian. Más viejo que todos los demás líderes de facción, y sin duda más viejo que tú. Estuve allí cuando aún eras una niña. Presencié tu ascenso al poder y todos los errores que cometiste para llegar hasta allí. ¿Acaso interferí alguna vez?
—No —dijo Vivian—. No, gracias. Si tuvieras...
—No me correspondía —dijo Sievan con sencillez—. Sus muertes son tu responsabilidad, Vivian. Tú las mataste. No me eches la culpa. Eres la suma de tus actos, incluso de aquellos de los que te arrepientes. Y fueron esas muertes las que te dieron la fuerza para reclamar el poder que ahora ostentas. El fracaso tiene un propósito. Por eso no me meto con los jóvenes. Los frenaría, los debilitaría. Intentar jugar a ser Dios es robarles su potencial.
—¿Qué sabrás tú de eso? —preguntó Vivian, apretando la mandíbula mientras la ira le hervía en el estómago—. ¿Por qué sacas a relucir el pasado, Sievan? ¿Y cómo te atreves a intentar relacionarte conmigo? No sabes nada de esto.
—Sé más de lo que crees —dijo Sievan. Su sonrisa se tornó triste—. Pero ese no es el propósito de esta conversación. No te impediré que busques a Spider. Y no detendré lo que suceda después. Solo recuerda las lecciones que ya has aprendido. Fueron pagadas con sangre, y esas lecciones siempre duelen más la segunda vez.
Entonces Sievan desapareció, una sombra que se desvaneció hasta desaparecer por completo. Vivian se quedó sola en la habitación, mirando fijamente su asiento vacío.
Dejó caer las manos. La ira que sentía en el pecho se desvaneció. Las palabras de Sievan resonaban en su cabeza. Viejos dolores le punzaron el corazón. Las heridas que había sellado e ignorado durante cientos de años crujieron al reabrirse.
Sievan no habría sacado a relucir el pasado sin motivo. Aquello era demasiado. Incluso para él.
Quizás había estado intentando alejar a Vivian sin decírselo explícitamente, con la esperanza de evitar que ella le guardara rencor. Pero incluso si fuera así, no importaba. Ella tenía la confirmación que necesitaba. Spider no era de Sievan.
Las advertencias del Señor de la Muerte eran irrelevantes. No se dejaría disuadir tan fácilmente. No a estas alturas. Ya no había otra opción.
La araña sería su discípula.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 917
Estás leyendo el capítulo 917 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 13 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.