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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 781 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La magia siseaba alrededor de Noah como una guarida de serpientes mientras la nueva Formación se enroscaba a su alrededor, el poder de Sunder fluyendo en ella como sangre por las venas. La intensidad de la magia era tal que la electricidad estática crepitaba en su piel y su cabello se agitaba en el aire en mechones enmarañados. La sangre aún manaba de la herida en el cuerpo del Devorador, formando un charco en el suelo. El corte que le había dejado Sunder era tan grande que Noah probablemente podría haberlo atravesado sin siquiera tocar al monstruo. Aun así, para un ser de ese tamaño, una herida así no habría sido más que un doloroso corte. El Devorador parecía interminable. Incluso Sunder tenía sus límites, y esta criatura estaba claramente al menos al nivel de un Rango 6 alto o incluso un Rango 7. Matarlo sería increíblemente difícil. Por un instante, la enorme criatura y Noé guardaron silencio. El canto que llenaba la habitación lo engulló todo. No dejó lugar para conversaciones inútiles ni para amenazas. Solo había un hombre y una monstruosidad. Las comisuras de los labios de Noé se curvaron en una sonrisa de diversión distante. Hombre y monstruosidad tal vez fueran, pero con todos los rostros humanos cosidos al cuerpo del Devorador, era muy probable que tuviera más humanidad que él mismo. Determinar cuál de ellos era un hombre y cuál una monstruosidad resultó mucho más difícil de lo que parecía. Solo había una cosa segura: ambos eran condenadamente difíciles de matar. Quizás, en lugar de hombre y monstruosidad, sería más preciso decir cucaracha y cucaracha. Pero ninguna cucaracha, monstruo ni hombre se interpondría en su camino. No allí. Había regresado a Obsidia. Había escapado de la línea. Había sobrevivido a la Sombra de la Noche y al Padre. Se había liberado del vacío blanco, así que no iba a permitir que lo detuvieran en ese estúpido laberinto mientras Moxie y los demás esperaban su regreso. Noé se preparó para desplegar su Formación. Pero el Devorador era más rápido. Se volvió borroso, la enorme criatura acelerando a una velocidad que debería haber sido completamente imposible para un ser de su tamaño. Noé, potenciado por el Fragmento de su Ser, tuvo el tiempo justo para retroceder bruscamente. Pero el Devorador no se dirigía hacia él. Su cuerpo se precipitó de vuelta por el oscuro túnel que conducía a la Ciudadela Perdida, desvaneciéndose como un fideo en un tazón de ramen, engullido por un oficinista hambriento tras una dura jornada laboral. Noah estaba casi seguro de haberlo oído estrellarse contra las paredes varias veces en su apresurada huida. Y entonces desapareció, y lo único que quedó fue un umbral oscuro. Se quedó mirando fijamente durante un largo segundo. La confusión se apoderó de sus pensamientos fragmentados, pero realmente parecía que el monstruo se había retirado. Lo único que quedaba de él era un rastro de sangre. Vaya. No me lo esperaba. Noah tardó un instante más en darse cuenta de que flotaba. Chispas de Caos rojo emanaban de la Disrupción Desenredante y zumbaban en el aire, distorsionándolo como la bruma sobre un desierto. Claro, en el preciso instante en que notó la magia, esta cesó. Quizás la parte de su mente que había estado subconscientemente enfocada en distorsionar la realidad se distrajo. Tal vez la runa simplemente era tímida para orinar. Lo único que sabía Noé era que ahora estaba cayendo por los aires. Envió su magia a lo más profundo de la Disrupción Desenredante, arrancando un pequeño hilo mágico de su interior y distorsionando la realidad a su alrededor. Noah se tambaleó hacia un lado en una explosión de magia roja, y todo el impulso que había ganado se desvaneció al caer al suelo tropezando. Inconscientemente, Noah deshizo los hilos de la canción que mantenían la Formación. Esta se desintegró, y la energía mágica se disipó en el aire de la habitación mientras la canción se desvanecía en el silencio. Toda la práctica que había realizado en el vacío blanco resultó ser más útil de lo que jamás hubiera imaginado. Al intentar descubrir cómo destruir las Formaciones de la forma más devastadora posible, Noah había encontrado prácticamente todos los errores graves que se podían cometer. Eso, a su vez, significaba que sabía cómo desmantelar una Formación de manera que solo produjera una pequeña llamarada en lugar de una explosión mágica. Noah soltó su violín, dejándolo volver al tatuaje de su hombro. El poder de Hollow Symphony también se desvaneció. Aún podía sentir la runa en su interior. Extrañamente, la sentía más entrelazada con su alma que ninguna otra runa, aunque eso bien podría deberse a que todo en su interior estaba tan dañado que tenía fragmentos donde no debían estar. Ese es un problema para después. Hurgar en mi alma no solucionará nada ahora. Puedo preocuparme por eso cuando encuentre una salida de aquí. Solo tengo que evitar reunir runas que no quiero como parte de mí. Lo último que quiero es terminar como uno de esos malditos ciempiés. El chasquido de unas patas delgadas y quitinosas a sus espaldas interrumpió sus pensamientos. Un instante después, sintió un hormigueo en su interior, advirtiéndole de la aproximación de uno de los monstruos ciempiés en cuestión. Era la criatura que lo había guiado hasta allí. Se giró para echar un vistazo por encima del hombro al monstruo. Este lo miraba fijamente, con los ojos rojos muy abiertos, reflejando una emoción desconocida mientras contemplaba las puertas abiertas de la Ciudadela. El ciempiés se percató de la mirada de Noah un instante después. Retrocedió como si lo hubiera golpeado, y el miedo en su postura era palpable. —Reza —dijo el monstruo. —¿Podrías parar? —preguntó Noah, entrecerrando los ojos. Señaló con la barbilla el pasillo vacío que lo esperaba tras las puertas abiertas—. ¿Qué era eso? ¿Tu bisabuelo? —Oración —repitió el ciempiés. Era difícil saber si respondía a su pregunta o si simplemente le pedía que le perdonara la vida. Había un tono de asombro en su voz robada, y Noé no pudo evitar notar que cada vez hablaba mejor. Ya no sonaba como un monstruo jugando con las cuerdas vocales de otro. No sabía qué pensar al respecto. A Noah tampoco le importaba. La mente colectiva de los ciempiés era lo que menos le importaba. Volvió a mirar a la oscuridad, frunciendo el ceño. “¿Qué tamaño tiene la Ciudadela Perdida? ¿Has estado dentro?” Las mandíbulas del ciempiés chasquearon. Pasaron varios segundos antes de que lograra reaccionar. “Demasiado débil. Muros exteriores. Ya traídos.” —Esa no era la respuesta a mi pregunta —dijo Noah. Ideas fragmentadas se entrelazaron hasta encajar y formar un hilo de pensamiento coherente en su mente. Se acercaba a su objetivo. La fuga no podía estar lejos. Eso pareció centrarlo. Le dio una meta hacia la que avanzar. —¿Has estado dentro de la Ciudadela? —Hace mucho tiempo —dijo finalmente el ciempiés, retrocediendo y observando la entrada sombría como si fuera las fauces de una bestia hambrienta que esperaba para engullirlos a ambos—. Investigación. Oración. Quizás parte de su mente colectiva estuvo en la Ciudadela durante los experimentos de los que tanto se habla. Con eso me basta. Si el interior de este lugar es tan confuso como el exterior, podría estar dando vueltas durante semanas o meses. No puedo permitirlo. Ya ha pasado demasiado tiempo. —Guíame —dijo Noé—. Si quieres sobrevivir, encuéntrame una salida de aquí. Si no, daré caza a todos los miembros de tu mente colmena. Te conviene encontrarme una salida. —Devorador —dijo el monstruo con inquietud. —¿La cosa que salió corriendo despavorida porque se golpeó el dedo del pie? —preguntó Noé—. ¿Quién de nosotros queda en pie después de la pelea? Puede que haya devorado a quienquiera que estuviera en la Ciudadela, pero dijo que han pasado años. Parece que no ha participado en una pelea de verdad en mucho tiempo. Algo así no me supone ninguna amenaza. —Devorador —repitió el monstruo. Noé reprimió un suspiro de fastidio. —Aquí tienes una pregunta mejor —dijo, acercándose al monstruo. Sus ojos se clavaron en los del monstruo, sin parpadear—. ¿Sabes qué era ese monstruo con el que acabo de luchar? —El Devorador —repitió el ciempiés. Sus mandíbulas chasquearon y sus ojos volvieron a mirar hacia la oscuridad, como si esperara a que el Gran Monstruo emergiera de nuevo—. La muerte. —No —dijo Noé. Se interpuso frente al rostro del ciempiés. La Línea centelleaba en sus ojos dorados, ardiendo como una llama inextinguible—. Para ti, soy el Devorador. Pero para mí, no soy más que una presa. Ahora, elige de qué lado estás. Puedes esperar a que el Devorador regrese… o puedes guiarme. Hubo una breve pausa. Los ojos rojos del ciempiés se desviaron. Miró hacia la oscuridad de la puerta que los esperaba. Luego pasó junto a él, adentrándose en la oscuridad sin decir una palabra más. Parecía que el monstruo había tomado su decisión. Noé lo siguió. Mantenía sus runas preparadas por si alguien planeaba una emboscada. Y, acompañado por el constante repiqueteo de las piernas de su extraño compañero de viaje contra la piedra antigua, Noé se adentró en las sombras de la Ciudadela Perdida.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 781

Estás leyendo el capítulo 781 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.