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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 775 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—¿De verdad crees que puedes interponerte en mi camino? —preguntó Alice, arqueando una ceja hacia Carmen mientras Garina miraba a las dos, tratando aún de comprender lo que estaba sucediendo. —¿Crees que tienes tiempo para detenerme? —Carmen imitó la postura de Alice—. No tardarán en llegar otros magos. Entonces, ambas acabaremos sin nada. Las sectas se llevarán a todos los de aquí hasta que no quede nadie, y nosotras nos quedaremos con las manos vacías. —Siempre he preferido que un juguete se rompa a tener que compartirlo —dijo Alicia encogiéndose de hombros—. Me quedo con mi mitad. Puedes quedarte con lo que sobra. O puedes pelear conmigo y acabamos las dos sin nada. —No eres más fuerte que yo en combate singular —dijo Carmen—. Las dos lo sabemos. —Pero soy lo suficientemente fuerte como para perder el tiempo de sobra —replicó Alice—. Tienes una sola oferta. Yo elijo las que acepto. Quédate con el resto. —¿De verdad nos tratas como si fuéramos un montón de premios para repartir? —preguntó Moxie, entrecerrando los ojos con una mirada amenazante. El poder de su runa se enroscaba en su interior como una serpiente lista para atacar, y el resto del grupo no se quedaba atrás. Garina apretó los dientes. Su magia estaba regresando, pero lo cierto es que no podían permitirse una pelea en ese momento. Y, peor aún, Alice tenía razón. Un alma con los vestigios del Imperio Arbalest no era fácil de encontrar. Pero con tantos… sería fácil. Incluso si ella y Jalen se llevaran a todos y lograran escapar ahora, rastrearlos sería dolorosamente sencillo. Separar al grupo podría ser, de hecho, la decisión más inteligente que podemos tomar ahora mismo. —Lo eres —dijo Alice, clavando la mirada en Moxie—. Y me temo que ahora mismo no tienes margen de negociación. Somos tu única esperanza de supervivencia. Pregúntale a Garina o a su jovencito qué pasará si todos aquí permanecemos juntos. —Tiene razón —dijo Ferdinand secamente—. Será fácil localizarnos. La Iglesia del Reposo es experta en rastreo. Igual que muchos de los otros grupos que estuvieron presentes hoy. Encontrar un grupo tan unido será sencillo. —Hasta que vuestras almas no se purifiquen y esos fragmentos de lo ocurrido en Arbalest queden enterrados en lo más profundo de ellas, no sois más que manzanas flotando en el agua, esperando a ser atrapadas —dijo Alice con una sonrisa seductora—. ¿Acaso no preferiríais que fuera yo quien os atrapara? Cuido bien de mis juguetes. —Me ofrezco voluntario —dijo Jalen, levantando la mano y agitándola como un colegial entusiasmado—. Eres fuerte para ser de rango 6. Podría ser divertido. La sonrisa de Alice se desvaneció. —No entiendo cómo Garina te ha aguantado tanto tiempo. “Es mi personalidad encantadora y mi buena apariencia.” —No creo que sea así —dijo Fuyin. Hizo una pausa y luego miró a Silvertide—. ¿De verdad? No lo conozco muy bien. Solo he leído los registros del Inquisidor sobre Jalen. Nunca llegué a conocerlo bien. —No —dijo Silvertide—. No lo es. —¿Alguno de ustedes siente algo de urgencia? —preguntó Carmen—. Necesitamos darnos prisa. Solo tenemos unos minutos, como mucho. —¿Antes de morir? —preguntó Isabel, ladeando la cabeza—. Lo siento. Es un poco difícil mantenerme en un estado de nerviosismo cuando estamos constantemente bajo la amenaza de muerte. “Nos han cazado durante años”, dijo Todd. “Y por gente mucho más fuerte que nosotros. Nada ha cambiado. No pienso morir suplicando que me incluyan en su colección. Prefiero morir de pie”. —Preferiría no morir —dijo Alexandra—. Pero no volveré a ser esclava. —Yo tampoco —dijo Yulin, entrecerrando los ojos—. Ya he elegido a quién servir. Una heredera de los Torrins sigue con vida. No cambiaré de lealtad mientras respire. —Estoy harta de la gente como tú —dijo Emily asintiendo—. Todo el mundo intenta controlarnos. ¿Quieren que seamos moneda de cambio contra Noah? Pues más les vale que nos compense. ¿Qué ganamos con esto? James bostezó. Emily le dio un codazo. Él tosió con dificultad. “Sí. Lo que ella dijo. Además, me gustaría señalar que, mientras todos discutíamos, Revin agarró a Eline y salió corriendo.” Garina parpadeó. Ni siquiera se había dado cuenta de que Revin se había ido, pero no había rastro del insufrible ex Apóstol por ninguna parte. Reprimió el impulso de maldecir. Sin duda, Revin había tenido la fuerza suficiente para poner a salvo a varios de ellos. Ese bastardo. Cuando lo tenga agarrado, le voy a estrangular. —Es típico de Revin —murmuró Alice. Luego entrecerró los ojos—. ¿De verdad me estás amenazando? ¿Qué crees que puedes hacer aquí? —Podría suicidarme —dijo Vrith—. No creo que sería una buena moneda de cambio si estuviera muerto. —Seríamos capaces de hacerlo —admitió Aylin, eligiendo cuidadosamente sus palabras—. Pero… —¡Sí! ¡Igual que Noé! —dijo Sticky con un asentimiento emocionado que no parecía reflejar el miedo que debería haber tenido—. ¡Podríamos matarnos! —¡No! —espetó Lee, fulminando con la mirada a Sticky—. ¡Nada de copiar a Noah! Ya lo hemos hablado. —Ah —dijo Sticky—. Claro. ¿Y ahora qué hacemos? —Nos vamos con ellos —dijo Brayden en voz baja. —¿Qué? —preguntó Moxie, abriendo mucho los ojos—. ¿De qué estás hablando? —Mira a Garina —dijo Brayden—. No los está deteniendo. Si nos quedamos juntos, nos atraparán. Ferdinand también lo dijo. Tenemos que separarnos. Estos dos son de fuera del Imperio. Conocen a Garina. Conocen a Noah lo suficiente como para saber que desafiarlo es una mala idea. Quieren su favor. Eso significa que tienen que mantenernos a todos con vida. —No tengo por qué… —empezó Alice, entrecerrando los ojos con ira ante el desafío en la voz del hombre corpulento. —Sí, claro que sí —dijo Brayden—. ¿De verdad crees que le importaría un comino el favor que le hicieras si tan solo uno de sus alumnos resultara herido? Te agradecería que salvaras a todos los demás y luego te mataría. Y si no fuera lo suficientemente fuerte como para matarte, no estarías aquí intentando manipularlo. Alice apretó la mandíbula. La ira chispeó en su mirada carmesí como brasas moteadas. Carmen resopló. —Este me gusta. Viene conmigo. —Entonces me la llevo —dijo Alice, señalando a Moxie con el dedo—. Y también al resto de los humanos. Quédate con los demonios. Los ojos de Tim se entrecerraron con ira, pero Moxie levantó una mano. —No. Brayden tiene razón —dijo. Su tono era sombrío, pero no denotaba miedo. Solo una advertencia—. Ir con ellos podría ser la única forma de salir de esta. —¿Se me puede considerar un demonio? —preguntó Lee. —Sí —dijo Carmen—. Tienes cuernos. —Son falsos —dijo Lee. —No, no lo son —dijo Carmen. —Lee —dijo Moxie, lanzándole una mirada penetrante. No dijo nada más. No hacía falta. Garina leyó su mirada con la misma facilidad que una carta escrita. Había demasiados niños entre los demonios. Necesitaban a alguien que los cuidara. Garina no pudo evitar notar que Yoru ya se dirigía a ponerse al lado de Carmen antes de que ninguna de ellas hubiera terminado de hablar, casi como si supiera el resultado de la conversación antes de que terminara. —Tyler y yo también iremos con los demonios —dijo Silvertide de repente—. De lo contrario, los grupos estarían desequilibrados. Necesitan un maestro presente. —Oye —dijo Lee—. ¿Qué soy? —Una amenaza —respondió Silvertide, revolviéndole el pelo pero manteniendo la mirada fija en Carmen—. ¿Supongo que no te supone ningún problema? Carmen se encogió de hombros. —Haz lo que quieras. Nunca impediré que alguien robe a Alice. —Como si quisiera a un viejo chocho —dijo Alicia con desdén. Chasqueó los dedos y un portal carmesí se abrió a su lado con un gruñido—. Él y su retoño pueden hacer lo que quieran. Todos los demás humanos... están conmigo. Entren. Carmen invocó un portal similar de magia amarillo-dorada rojiza a su lado. Todos los alumnos de Noah miraron a Moxie. Los demonios miraron a Lee. Moxie asintió levemente, pero no hizo ningún movimiento para liberar su runa. Lee asintió también, con los ojos aún entrecerrados por la sospecha y los músculos tensos, listos para reaccionar ante la menor provocación. Todos se dividieron en dos grupos, avanzando lentamente para reunirse alrededor de Alice y Carmen. Jalen dio un paso hacia el grupo de Alice. Ella lo fulminó con la mirada. "No." —Qué grosero —dijo Jalen. —Estás tan imbuida del Imperio Arbalest que apestas a él —dijo Alice negando con la cabeza—. Tú, Garina y ese calvo de la Iglesia, no venís con ninguno de nosotros. —Eso es cruel. De verdad sentía que teníamos algo entre manos —dijo Jalen—. ¿No te preocupará que arruine los planes en los que estás trabajando? —Quédate ahí —dijo Alice con frialdad. Su mirada se dirigió a Moxie—. Entra. De verdad que se nos acaba el tiempo, y no voy a arriesgar mi vida para protegeros. No estaré aquí cuando caiga la protección de Carmen. No tengo por qué jugarme la vida por vosotros. Entrad... o no. Noah no podrá culparme si os matáis. Moxie clavó la mirada en Alice durante un largo segundo. Volvió a mirar a Brayden, quien asintió levemente con la cabeza. Entonces entró en las fauces de la energía roja. Los demás estudiantes la siguieron. Yoru fue el primero en cruzar el portal de Carmen, y los demás demonios no tardaron en seguirle. En cuestión de segundos, los discípulos eran los únicos que quedaban en el claro frente a Garina, Ferdinand y Jalen. —¿Qué pretendes? —preguntó Garina. Los vestigios de su magia por fin volvían, pero aún no eran suficientes—. ¿De verdad esperas que me crea este plan tan enrevesado solo para que Noah te deba dinero? —Me da igual lo que creas —respondió Alicia—. No vengas a buscarnos. No necesito que el Sabueso husmee por mi casa. Garina se desdibujó. En un instante, la distancia entre ella y Alice desapareció. El miedo cruzó los ojos de Alice al encontrarse de repente frente a frente con Garina. —Si lastimas a uno solo, no quedará suficiente para quitarme el zapato —susurró Garina—. Hasta que Noah regrese, esos magos son mi responsabilidad. No confundas mis límites con debilidad. Es por su bien que te permito llevártelos. Si dejas que Kyyle convierta a uno solo en un arma… —Kyyle no tiene nada que ver con esto —dijo Alice, dando un paso atrás mientras recuperaba el control de su expresión—. No sabe nada de ellos, ni de tu amigo. No voy a cambiar eso si tú tampoco. Garina parpadeó. —¿Qué? ¿No lo sabe? Entonces, ¿qué haces aquí? Los labios de Alice se curvaron en una sonrisa. Luego dio un paso atrás, cayendo en las fauces de energía roja que la esperaban. Estas se cerraron de golpe tras ella, engulléndola por completo sin dejar rastro de su paso. Carmen también se había ido. Se marchó en el momento en que Garina dejó de prestarle atención, y con ella se fueron las protecciones que había erigido. —Tenemos que irnos —dijo Garina, apartándose de donde había estado Alice—. Jalen, ¿tienes suficiente poder para teletransportarte de nuevo? —Sí —dijo Jalen—. ¿Dónde? —En cualquier lugar —respondió Garina, agarrando a Ferdinand del brazo—. Cuando llegue el momento, te encontraré. Y entonces desapareció, una estela negra que rasgó el aire como un meteorito. Los ojos de Jalen siguieron su figura hasta que se perdió en el horizonte. Luego bostezó. Cruzó las piernas y se sentó en el mismo sitio. “Huir suena a un engorro. Hay algo más que se cuece a escondidas… y vivir en una cueva mientras espero a Garina me parece una tontería. Tengo una idea mejor”. Miró hacia donde habían venido, pero tardó un instante en reaccionar. Un profundo zumbido rasgó el aire mientras una entidad se tejía ante él con hilos de seda. Era una mujer, envuelta en túnicas de perlas que ondeaban al viento, con mechones de seda rosa que se enroscaban a su alrededor como serpientes. Un poder inmenso emanaba de un anillo de energía rúnica pura que flotaba tras ella. Esta era la mujer que había luchado contra la Sombra de la Noche. Aquel que había derrotado a una monstruosidad de rango 8 que había estado atrapada dentro de Arbalest durante siglos. Sus ojos lo taladraban como si un par de soles estuvieran encapsulados en su rostro de una belleza casi incomprensible. No parecía especialmente contenta de verlo. —Hola —dijo Jalen con una leve sonrisa—. ¿Te apetece una partida de dardos?
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 775

Estás leyendo el capítulo 775 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.