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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 774 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Aunque Garina hubiera creído que Noah estaba —de alguna manera— muerto de verdad, no creía que hubiera podido decirlo en voz alta. La única razón por la que él había luchado contra Padre era por su propio fracaso. Había tenido que confiar en su aprendiz, aunque solo lo fuera de nombre. Pero incluso si no lo hubiera hecho… la expresión de Moxie no dejaba lugar a dudas. No solo decía que Noah volvería; lo sabía. Intentar arrebatarle esa certeza no tenía ningún sentido. —Noah es un tipo tenaz. Puede que haya sufrido graves daños en la pelea con Padre, pero encontrará la manera de salir adelante —dijo Garina, dándose cuenta de que realmente creía sus propias palabras—. No noté mucha diferencia en los fragmentos de su alma. Eso debería significar que sigue aquí. Puede que simplemente esté tardando más de lo normal en reformarse debido a la magnitud del daño que sufrió su alma. Pero si hay alguien que sabe lo que es matarlo, soy yo. Moxie tiene razón. No se ha ido. —Tendremos que hablar de eso —dijo Moxie, entrecerrando los ojos—. No soy muy fan tuya, Garina. Ahora menos que nunca. —Eso… es comprensible —dijo Garina. Apretó los puños a los costados y negó con la cabeza—. Pero habrá un momento para eso. Es mi deber para con Noé sacarlos a todos de aquí. Este lugar no es seguro. —¿Qué? —preguntó Isabel—. ¿Por qué no? —Mira detrás de ti —respondió Garina con gravedad—. La Sombra de la Noche ha muerto. El Imperio ha desaparecido… salvo tú. Este pequeño grupo es, al menos que yo sepa, el único superviviente de Arbalest. ¿Te imaginas cuánta gente tendrá algo que decir al respecto? Algunos estarán enfadados. Otros, tristes. Otros, curiosos. Los Apóstoles, la Iglesia del Reposo, la Puerta de Obsidiana, la Horda de Hombres… ellos y todas las facciones que existen fuera del Imperio Arbalest. Todos los que habitan este lado de Obsidia. Todos te buscarán. Los únicos que presenciaron el colapso del Imperio Arbalest desde dentro. —¡Joder! —exclamó Todd, palideciendo—. ¿Otra vez? ¿En serio? —¿Van a intentar matarnos? —preguntó Sticky. Tragó saliva con dificultad, sin soltar las manos de Torrick y Edda. —No si de mí depende —dijo Brayden. Su mano se alzó hasta la empuñadura de la espada que llevaba a la espalda. —Todavía me quedan fuerzas para luchar —convino Silvertide—. Me da igual dónde estemos. Ni un pelo de vuestra cabeza se tocará en mi presencia. —Mi orden ha desaparecido, pero mi deber permanece —dijo Fuyin, entrecerrando los ojos—. Y Noé aún me debe respuestas sobre todo. No permitiré que sus vasallos sufran daño alguno mientras viva. —Honorable —dijo Garina con sequedad—. Y completamente inútil. ¿Qué pueden hacer contra un Rango 7? ¿Un Rango 8? Serían masacrados. Ni siquiera habría combate. Deben entender esto, y entenderlo ahora mismo. El Imperio Arbalest no es más que un recuerdo, y el mundo es mucho, muchísimo más grande de lo que creían. —Tiene razón —dijo Jalen—. Tenemos que irnos de aquí. Ahora mismo. Ni todo nuestro poder junto sería suficiente para contener lo que he visto. Lo que me lleva a preguntarme… ¿por qué seguimos hablando, Garina? La vergüenza se mezclaba con la incomodidad en el rostro de Garina. “Porque aún no tengo suficiente poder para hacer nada más. Me estoy recuperando lo más rápido que puedo. Prácticamente todo mi poder mágico se ha agotado”. —Mierda —dijo Jalen—. Yo no soy diferente. ¿Crees que estamos lo suficientemente lejos de todo lo demás como para tener tiempo de recuperarnos? No tiene sentido intentar huir con otra cosa que no sea magia. Si alguien sabe dónde estamos, ya nos han atrapado. Garina negó con la cabeza, impotente. —No lo sé. Tardaré al menos unos minutos en tener la energía suficiente para llevarnos a un lugar seguro. Necesitaremos tiempo para borrar de nuestras almas las huellas de esta lucha. —¿Borrar los rastros? —preguntó Moxie frunciendo el ceño—. ¿Qué quieres decir? —Vuestras almas son como un registro de todo lo que habéis hecho —respondió Garina—. ¿Sabéis cómo matar algo absorbe su poder? Pues bien, para cualquiera lo suficientemente sensible, hace mucho más que eso. Constantemente se os graban pequeñas huellas del mundo que os rodea en vuestra existencia. Eso es vivir. Pero para cualquiera que sepa lo que hace, vosotros sois como un filete para cenar. —¿Pueden oler la pelea en nosotros? —preguntó Lee, olisqueando su ropa. —Y el hecho de que seas de Arbalest —dijo Garina con gravedad—. Las huellas se pueden ocultar, pero no fácilmente. Todos necesitamos encontrar un lugar donde escondernos. Es bastante evidente. Sobre todo cuando estamos todos tan juntos. Encontrar una aguja dorada y brillante en un pajar es difícil. ¿Pero encontrar varias docenas? Eso es más fácil. No mucho más fácil, pero más fácil. —Bien dicho, Garina —dijo una voz femenina y fría que resonó en el aire como un cuchillo helado. Una advertencia punzó los sentidos exhaustos de Garina, pero llegó demasiado tarde. Ella —y todos los demás— se giraron hacia el portal rojo carmesí que se abría tras ella. Un escalofrío recorrió la nuca de Garina al ver emerger a una mujer con los brazos cruzados a la espalda. Vestía el traje de un general militar y una gorra negra plana ladeada sobre su larga melena de sedoso cabello blanco ocultaba la mitad izquierda de su rostro en la sombra. Mierda. Ahora no es el momento, Kyyle. ¿Qué crees que haces enviando a tu aprendiz aquí ahora? El Profeta del Reposo sigue por aquí. ¿Acaso quieres que nos maten a todos? —Alice —gruñó Garina, reprimiendo el pánico que la invadía. Alice era una poderosa usuaria de Rango 6. No tan fuerte como ella, ni mucho menos, pero con la poca magia que le quedaba, no podía permitirse una pelea. No mientras necesitara conservarla para poner a todos a salvo—. La pelea ha terminado. Si pensabas participar, deberías haber llegado antes. Mucho antes. —¿Con el títere de Renewal cerca? No tengo ganas de morir —dijo Alice con una sonrisa burlona. Su mirada recorrió a todos, más allá de Garina. Parecía no encontrar lo que buscaba, pero sus ojos se detuvieron en Ferdinand un instante más de lo necesario—. Vaya. ¿No es interesante? Una reunión de lo más peculiar. ¿Qué tienes aquí, Garina? ¿Es este un miembro de la Iglesia de Renewal? Está demasiado cerca de ti, ¿verdad? Si ataco rápido, probablemente pueda matarla antes de que se dé cuenta. Alice es una guerrera poderosa, pero le faltan varios siglos para desafiarme. Pero esa cantidad de magia desperdiciada... ¡maldita sea! Si ataco ahora, tardaré aún más en poder salir de aquí. Y usar la magia suficiente para matar a Alice atraería la atención de prácticamente todos aquellos a quienes no puedo permitirme atraer. —¿Quién es? —preguntó Moxie con voz fría—. ¿Una amiga tuya? —No —respondió Garina—. Una compañera. —Qué fría —dijo Alice. Su sonrisa se ensanchó—. ¿Pasa algo, Garina? Pareces nerviosa. Casi como si hubieras estado haciendo algo que no debías. ¿Querías que me encargara de ese miembro de la Iglesia? Pareces un poco agotada. Garina apareció fugazmente entre Alice y Ferdinand en un instante. Un poder gélido crepitó en sus ojos mientras sus runas, agotadas, cobraban vida. —No estoy tan agotada como para partirte el cuello como una ramita, gatito —siseó Garina—. Hoy no es el día para que me pongas a prueba. Lo único que te mantiene con vida… —Es que no te conviene llamar la atención ahora mismo —dijo Alice con una sonrisa irónica—. Lo sé perfectamente, Garina. Te escondes. Percibo lo mucho que has retraído tu alma. Sabes, de entre todos los Apóstoles, jamás pensé que serías la primera en desertar. Te consideraba demasiado leal. ¿Pero irte con alguien de la Iglesia? Eso sí que es rebeldía. Alguien podría meterse en problemas. —¿Cuántos años tienes? —preguntó Jalen bruscamente. Alicia parpadeó. —¿Qué? —¿Cuántos años tienes? —repitió Jalen—. Estoy intentando calcular hasta qué punto puedo ser explícito. Siempre me han atraído las mujeres con uniforme, pero prefiero evitar el tema de las jovencitas. —Entiendo el atractivo travieso del tipo de la cabeza brillante, pero ¿quién es ese mendigo harapiento? —preguntó Alicia con disgusto. —Es mayor que tú —dijo Garina secamente—. Pero probablemente no por mucho. —Esa es la mejor noticia que he recibido en todo el día —dijo Jalen con una sonrisa aún más amplia—. ¿Sabes lo difícil que es encontrar mujeres mayores cuando vives en un imperio de mierda? Todas las viejas ya están muertas o a punto de estarlo. —¿Con esta gente te juntas? —Alice arqueó una ceja—. Da igual. Estoy aquí… Jalen desapareció. Apareció justo delante de Alice, con el puño a una pulgada de su cara, y la mano de ella aferrada a él. Detuvo su puñetazo justo antes de que impactara. Le tembló ligeramente la mano y una expresión de sorpresa cruzó su rostro. “Eres más fuerte que tú…” Una oleada de Fuerza Rúnica emanó explosivamente de Jalen. Los ojos de Alice se abrieron de par en par, pero ya era demasiado tarde para reaccionar. Jalen le hizo una zancadilla. Alice cayó al suelo con un gruñido. Una hoja deformada de energía verde ondulante se materializó en la mano de Jalen. Presionó la punta contra su cuello y arqueó una ceja. —Eres de rango 6. Vaya respondona que eres para alguien más débil que yo. ¿Has estado holgazaneando? —Eres de rango 7 —se dio cuenta Alice—. ¿A qué facción perteneces? —Los del tipo "hago lo que me da la gana" —respondió Jalen, con un dejo de decepción por lo rápido que había terminado la pelea—. Y parece que tú eres del tipo que pierde a propósito. Patético. Algo me dice que eres capaz de mucho más. Alice le dedicó una sonrisa irónica. Una fuerza invisible desvió la espada de Jalen. Él arqueó una ceja y extendió la mano. —Así que sí tienes modales —dijo Alice. Extendió la mano y tomó la de Jalen. El resto de la frase se perdió entre un aullido de viento cuando Jalen la hizo girar en el aire como un niño que lanza un juguete en medio de una rabieta. La estrelló contra el suelo con un fuerte crujido. Entonces Jalen se agachó junto a Alice, con los ojos llameantes, prácticamente suplicándole a Alice que intentara atacarlo. —No —dijo Jalen—. No lo haré. Y si vuelves a amenazar a alguien aquí, usaré tu cadáver como mi nueva diana. Alice tosió. Entrecerró los ojos para mirar a Jalen. Y entonces sucedió algo realmente extraño. Una sonrisa se dibujó en su rostro. No la sonrisa burlona habitual ni la mueca cruel que solía lucir, sino una sonrisa genuina. —¿Cómo dijiste que te llamabas? —preguntó. “Jalen.” —Jalen —repitió Alice, saboreando su nombre como si fuera un vino exquisito—. ¿Eres uno de los de Garina? —No le pertenezco a nadie —respondió Jalen con un resoplido. Garina sintió un cosquilleo mágico en el aire tras ella. El grupo de Noah estaba invocando su magia. El hielo se concentró en las yemas de los dedos de Fuyin y la energía espacial se arremolinó alrededor de Tim y Brayden. Bird estaba a medio despojarse de su ropa de nuevo, y una armadura se formaba sobre Isabel y Todd. Silvertide y Tyler adoptaron posturas de combate idénticas, y todos los demonios estaban en alerta. Yoru era la única que no parecía estar preparándose para nada. Y, para cualquiera que conociera a Yoru, eso significaba que ya había terminado sus preparativos. Pero de entre todos los de rango 6, hubo un único de rango 5 que de alguna manera destacó más que los demás. El poder que emanaba de Moxie era desproporcionado para su Rango. Había algo ancestral en él, algo que le recordaba a Garina sus escasas interacciones con el Señor de la Muerte. Garina había sentido brevemente ese poder cuando se preparaban para luchar contra Padre. No había tenido tiempo de reconocerlo entonces. Pero ahora era imposible ignorarlo. Y, aunque Moxie estaba de su lado, a Garina se le erizó el cabello. Fuera cual fuese la runa que Moxie estaba usando, no era algo que debiera tomarse a la ligera. —Mm —dijo Alice. Se puso de pie, sacudiéndose el polvo sin siquiera mirar su ropa. La mujer no parecía muy preocupada. Y con razón. Casi no había ningún guerrero de Rango 6 más poderoso que Alice. Y, por muy canalla que fuera Kyle, era uno de los guerreros más competentes de los Apóstoles. Alice podía defenderse de enemigos mucho más poderosos que los que estaban allí. Su mirada se detuvo en Jalen un instante más antes de dirigirse a Moxie. —Tú. ¿Por qué me recuerdas a la aprendiz de Garina? —Creo que huele a Noah en ti —susurró Lee. —Algo anda mal —murmuró Aylin—. Sus palabras no saben bien. —Dejen de hablar de oler y saborear cosas —dijo Alicia, entrecerrando los ojos—. ¿O acaso olvidaron que tienen un límite de tiempo? No tardarán en encontrarnos. Desde luego, no será difícil. Sus almas apestan a Arbalest. “¿Quién está hablando ahora de oler cosas?”, murmuró Lee entre dientes. —¿Por qué te importa? —preguntó Garina con suspicacia—. ¿Qué haces aquí, Alice? —Como decía antes de que Jalen decidiera volver a enterrarme, deberías alegrarte de verme —dijo Alice—. Estoy aquí para ayudarte. —¿Por qué íbamos a creer eso? —Garina le dirigió a Alice una mirada inexpresiva—. Te conozco lo suficiente como para saber que no solo ayudas a la gente. —Te dejo que lo averigües tú. Por desgracia, no creo que tengas mucha opción —dijo Alice con una sonrisa irónica—. En unos segundos, la protección que nos rodea desaparecerá. No habrá nada que oculte tu rastro. Incluso una más potente no duraría mucho. Cuando estáis todos juntos, es prácticamente imposible que no os detecten. ¿Puso un hechizo protector? ¿Cuándo se volvió Alice tan experta en magia? Sus poderes nunca han sido tan sutiles. ¿Qué se me escapa? —¿Qué estás diciendo? —preguntó Garina—. ¡Dilo de una vez! —Lo que digo es que estoy aquí para sacar de aquí a algunos de los peones de Noé —respondió Alicia. Se ajustó la solapa de la chaqueta—. Quiero que ese pequeño bastardo me deba un favor, y no creo que haya mejor manera de conseguirlo que esta. —¿Algunos? —preguntó Moxie. Sus labios se afinaron—. ¿Estás diciendo…? —No puedo ocultaros a todos a la vez —dijo Alice con voz firme—. Tengo mis límites, y no puedo permitir que todas las facciones importantes vengan a mi puerta en busca de sus conejillos de indias. Solo me llevaré a la mitad. Que el resto se pudra, me da igual. Noah no puede quejarse. La mitad es mejor que nada. El dominio de Garina vibró. Giró sobre sí misma mientras una onda dorada recorría el aire. Un leve sonido de campanilla resonó y la figura de una mujer con pesada armadura se materializó al otro lado del grupo. —Alice —dijo Carmen con voz fría y pausada—. ¿Qué crees que estás haciendo? ¿Robarme la presa? De verdad que no tienes ningún límite, ¿verdad? —¿Yo? Me voy con mi premio —dijo Alice, señalando con la barbilla a la multitud cada vez más confundida—. A menos que quieran arriesgarse a pelear aquí y que nos vean a todos. Carmen entrecerró los ojos. “No voy a desaprovechar esta oportunidad. No todos los días tengo la oportunidad de poner al discípulo de Garina en mi deuda, y aún le debo una por la paliza que me dio en nuestro último encuentro. Me llevaré a la mitad de sus alumnos. Y si intentas detenerme, te recordaré quién de nosotras es la maga más fuerte”. Garina miró a los dos discípulos con desconcierto. ¿Acaso ambos intentan… ayudarnos? ¿Con el mismo plan, para así obtener un favor de Noé en algún momento del futuro? ¿Qué demonios está pasando?
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 774

Estás leyendo el capítulo 774 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.