Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 772 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Moxie nunca se había considerado una mujer particularmente impaciente. Las estrictas exigencias de la familia Torrin la habían acompañado desde la infancia. Había pasado incontables horas esperando, con la única compañía de sus propios pensamientos.
No le importaban las demoras. Eran un momento para concentrarse y elaborar un plan. Para averiguar cómo podría sortear lo que se avecinaba sin que la delicada torre de troncos apilados a su alrededor se derrumbara.
Pero hoy fue diferente.
Tal vez eso podría atribuirse a la monstruosidad apocalíptica que el Profeta de la Renewal acababa de plegar como un origami, o tal vez fue porque Jalen apareció el tiempo suficiente para teletransportarlos a todos a una montaña cercana antes de huir con el cuerpo de Noé.
O tal vez fue la expresión del rostro de Lee. La forma en que no dejaba de mirar la calabaza de Noah, aferrándola a su pecho como si fuera un niño enfermo. Tal vez fue el hecho de que Jalen y Garina aún no habían regresado con Noah.
O quizá se debía a que todo el Imperio Arbalest había quedado reducido a un cementerio de gritos en cuestión de minutos. Una destrucción de una magnitud que ni siquiera podía imaginar. Había más soldados de rango 7 muertos de los que jamás había conocido.
Llamarlo el Apocalipsis no habría sido del todo inexacto. Incluso desde el lugar relativamente seguro donde Jalen los había dejado, Moxie aún podía sentir la presencia del Profeta de la Renewal en sus recuerdos.
Moxie tenía más preguntas en la cabeza de las que podía contar. Y, de todas ellas, solo una merecía una respuesta. Solo una importaba.
Mantuvo la mirada fija en el cielo, como lo había hecho durante los últimos treinta minutos. Cada segundo le parecía una eternidad.
La urgencia en la postura de Garina al sujetar el cuerpo inconsciente de Noah dejó bastante claro que le seguían la pista a Padre. Era improbable que aún lo estuvieran persiguiendo. La pelea no debería haber continuado. Padre estaba exhausto, al igual que Garina y Noah. Incluso si Jalen hubiera aparecido con la energía mágica al máximo para luchar… ya debería haber terminado.
Pero nadie había regresado.
Ni siquiera Noé.
Eso, más que nada, asustaba a Moxie. Su padre sabía cómo funcionaba la magia de Noah. Lo había visto en sus ojos. Que señalara a Lee no le había dejado la conclusión difícil de sacar. Pero si su padre sabía cómo funcionaba la magia de Noah… entonces existía la posibilidad de que supiera cómo contrarrestarla.
Si hubiera derrotado a Jalen y Garina, si hubiera encontrado la manera de matar a Noah definitivamente o de capturarlo de alguna forma, no habría absolutamente nada que ella pudiera hacer.
Moxie apretó los puños contra sus costados. Sus runas se estremecieron en su interior, su poder fluyendo por su cuerpo como un río que no lograba apaciguar los pensamientos que golpeaban contra las paredes de su mente.
Una mano se posó en su hombro. Moxie se estremeció, a punto de liberar su magia, pero logró controlarse en el último instante. Desvió la mirada. Brayden estaba a su lado, con la mandíbula apretada y la vista fija en el suelo.
“Estarán bien”, dijo Brayden.
—¿Cómo lo sabes? —preguntó Moxie, con la voz tan tensa que parecía a punto de quebrarse—. ¿Porque siempre lo está? Porque ese argumento solo funciona hasta que deja de funcionar. Nadie puede estar siempre bien. ¡Papá lo sabe! Lo viste, ¿verdad? Él…
—Estaba un poco ocupado rompiéndole el cuello a mi amigo —dijo Brayden en voz baja.
Moxie se mordió la lengua. Miró hacia un lado, apretando aún más los puños. —Lo siento.
—No me dejó otra opción —respondió Brayden—. Janice tomó sus decisiones. Yo tomé las mías. Y Noah no va a estar bien porque siempre lo está. Va a estar bien porque tiene gente por la que volver.
—¿Crees que eso va a detener a papá? —preguntó Moxie.
—¿Crees que algo va a detener a Noah? —replicó Brayden, señalando con la barbilla a Lee—. ¿Que vuelva contigo? ¿Con Lee? ¿Con todos los demás? No sé hasta dónde llega, Moxie. Pero ni la muerte puede retener a ese escurridizo bastardo. ¿De verdad crees que Padre puede?
La comisura de los labios de Moxie se crispó. —No. Tienes razón. Él…
Una mancha oscura en el cielo le arrebató las palabras de los labios. Levantó la vista de golpe, justo a tiempo para darse cuenta de que la mancha ya los había alcanzado. Garina y Jalen cayeron al suelo frente al grupo con un crujido profundo y estremecedor.
La Apóstol se tambaleó hacia adelante, pero logró mantenerse en pie antes de caer. Tenía mal aspecto. No había otra palabra para describirlo. La sangre y la suciedad le cubrían la piel pálida, y ni siquiera su ropa oscura podía ocultarlo. El agotamiento le había dejado profundas ojeras.
Jalen no parecía estar mucho mejor. Su cabello estaba erizado en todas direcciones, como si hubiera caminado en medio de una tormenta. El cansancio le encorvaba los hombros y la luz normalmente jovial de sus ojos se había apagado.
—¡Garina! —exclamó Ferdinand, abriéndose paso entre el grupo mientras extendía la mano hacia ella. Se detuvo a unos treinta centímetros al recordar de repente dónde estaba. Y, lo que era más importante, que tenían público.
Su mano comenzó a caer.
Pero antes de que pudiera hacerlo, Garina lo abrazó con fuerza. Lo levantó del suelo y lo hizo girar en un semicírculo antes de bajarlo, aunque no hizo ningún ademán de soltarlo.
Ferdinand emitió un sonido parecido al de un ratón de campo al que una serpiente podría estar estrangulando. Le lanzó a Moxie una mirada de pánico e incredulidad por encima del hombro.
Jalen le dio una palmada en el hombro. “Buena suerte”.
—¿Qué? —preguntó Ferdinand, aún atónito—. ¿De qué estás hablando?
—Tiene un olfato muy fino —respondió Jalen, tocándose la nariz con complicidad—. No te vas a librar. Deja de hacerte el tonto y abrázala antes de que se enfade como tú. A ninguno de nosotros nos importa un bledo que a Garina le gusten los hombres calvos y brillantes. No vamos a delatarte a mamá.
—Yo… —comenzó Ferdinand. Luego miró a Garina, que seguía abrazándolo. Finalmente, alzó los brazos para corresponderle. Con bastante sensatez, no dijo nada más.
“¡Whoosh! Aprende rápido”, dijo Jalen.
—Cállate —dijo Garina al soltar finalmente a Ferdinand—. Se agradece tu ayuda. Para mientras aún puedes.
“Nunca se me ha dado bien eso”, dijo Jalen.
Moxie por fin se sacudió el aturdimiento que la aturdía. Sus ojos recorrieron el lugar buscando alguna señal de Noah, pero no había ninguna. Nadie había regresado con Jalen y Garina.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Brayden—. ¿Dónde está papá?
—Muerto. Para siempre —respondió Garina. Se apartó de Ferdinand. Por alguna razón, su mirada recorrió al pequeño grupo de humanos y demonios que la observaban expectantes. Parecían no encontrar lo que buscaban. Su mirada se detuvo en Lee. Entonces, sus ojos se oscurecieron.
—No huelo su aroma —dijo Lee. Apretó la calabaza contra su pecho mientras miraba acusadoramente a Jalen y Garina—. No lo trajeron de vuelta. ¿Qué hicieron?
—¿Dónde está Noah? —preguntó Moxie, con la voz entrecortada.
—Puede que hayamos matado a tu novio. Otra vez. Si te sirve de consuelo, esta vez no se suicidó. Eso es una mejora, ¿no? Por favor, no lo maten. Prometió ponerse al día con… —Jalen se interrumpió a mitad de la frase; la mano con la que se rascaba la nuca se le entumeció—. ¿Dónde está Noah?
El suelo bajo los pies de Moxie parecía agrietarse.
—¿Qué quieres decir con dónde está Noé? —preguntó Alexandra. Yulin la miró con preocupación y luego miró a su alrededor como si Noé fuera a aparecer de repente—. ¡Lo tenías!
—¡Murió! ¡Ya sabes cómo es! —exclamó Jalen—. ¡Ya debería estar aquí!
—Sí que parecía morir mucho —dijo Fuyin con inquietud—. Pero ¿acaso no salió de la calabaza cuando murió?
—Eso es lo que hace —dijo Jalen. Miró la calabaza de Lee y luego volvió a mirarla a ella—. ¿No salió de la calabaza?
—No —dijo Aylin. La preocupación se reflejó en su rostro—. No ha estado aquí desde que te lo llevaste.
A su lado, Sticky palideció notablemente. Edda extendió la mano para tomar la suya.
—¿Nos estás diciendo que murió luchando contra Padre? —preguntó Tim, con un tono cortante y tenso, en lugar de su habitual jovialidad—. Pero… hace un momento volvía a la vida. ¿Qué pasó con esa magia? ¿No debería haberlo salvado? ¿Cuánto tiempo hace de esto?
—Veinte minutos, como mínimo —respondió Garina. No tenía respuesta para ninguna de sus otras preguntas.
Moxie podía oír los latidos de su corazón resonando en sus oídos. Sentía como si su visión se redujera a un solo punto. Avanzó a grandes zancadas, deteniéndose un instante antes de poder agarrar a Garina por el cuello.
—¿Qué hizo papá? —preguntó Moxie—. ¿Algún tipo de magia especial?
—No lo sé —dijo Garina—. Él fue quien acabó con mi padre. Jalen y yo estuvimos inconscientes hasta el final de la pelea.
—¿Eso es todo? —exclamó Moxie, atrayendo bruscamente a la otra mujer hacia sí—. ¿Eso es todo lo que puedes decirme? ¿Dónde demonios está Noah, Garina? ¿Me estás diciendo que tu fracaso al no controlar a Padre provocó que… ¿qué?, que desapareciera?
—Noah no fue quien desapareció. Fue mi padre —dijo Jalen—. Garina no sintió ninguna señal de que su alma estuviera trascendiendo. Noah simplemente murió de forma natural. Creo.
Moxie se quedó paralizada. —¿Es cierto? ¿Puedes sentirlo?
—Sí —dijo Garina. La vergüenza la inundó y desvió la mirada—. Debí haber atrapado a Padre mucho antes. No estaba preparada para su poder, y luego me noqueó al final de la pelea. Noah lo remató por nosotros. Yo…
—Me importa un bledo —espetó Moxie—. Me refería a lo que dijo Jalen. ¿Puedes saber cuándo muere Noah de forma natural?
—Sí —La confusión cruzó el rostro de Garina, frunciendo el ceño—. Puedo sentir cómo su magia lo trae de vuelta y deja tras de sí pequeños fragmentos de su alma.
—¿Y lo sentiste esta vez? —preguntó Moxie.
—Sí —dijo Garina—. Padre se había ido, pero quedaban fragmentos del alma de Noé. Más de lo normal, pero pensé que se debía al daño. No me había dado cuenta de que simplemente… se había desvanecido. Lo siento. Si…
Moxie soltó a Garina y dio un paso atrás.
—Simplemente está muerto. —Un suspiro de alivio escapó de los labios de Moxie, y la confusión en el rostro de Garina se hizo aún más evidente.
—¿Qué? —preguntó Garina—. Pero no se reformó.
—No lo entiendes —dijo Moxie negando con la cabeza. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios—. Su calabaza sigue aquí. Si quedaron fragmentos de su alma, significa que aún existe una parte de él. Y si queda aunque sea una minúscula parte… entonces volverá por nosotros.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 772
Estás leyendo el capítulo 772 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.