Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 715 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El mundo era una espiral negra. Noah no distinguía arriba de abajo, izquierda de derecha. La confusión asaltaba su mente dolorida desde todas direcciones. Su cuerpo giraba sin control, sin ningún punto de referencia para orientarse. Ya ni siquiera podía ver a Somnus.
Solo existía la oscuridad.
Pero luego dejó de haberlo.
La confusión que asaltaba a Noé se disipó al darse cuenta de que la oscuridad no solo lo rodeaba, sino que también le nublaba la vista. Más que nublarla, se acumulaba en ella.
No. No es oscuridad.
Sombra.
El mundo que rodeaba a Noé se hizo añicos.
La oscuridad se disipó por completo, el giro cesó. Todo estaba en silencio. Noah se encontró sentado en una silla de madera en una sencilla cueva de piedra, sin rastro alguno del portal, de Moxie ni del edificio T.
Somnus estaba de pie frente a él. Los ojos llameantes del hombre demacrado se encontraron con la mirada de Noé con una tranquila curiosidad.
—Has escapado —dijo Somnus, ladeando la cabeza hasta que le tocó el hombro. Parecía más un búho estrangulado que un humano—. Ya van dos veces. Hay algo en tu interior que te saca de la ilusión. Es fascinante. ¿Te has enfrentado a otro que lleve runas como las mías?
—Yo… ¿fue un sueño? —preguntó Noé con voz ronca—. ¿Otro más?
—Un sueño dentro de un sueño dentro de un sueño —dijo Somnus. Una sonrisa se dibujó en su rostro—. A veces, incluso yo me pregunto dónde termina.
Noah sintió un escalofrío en la nuca. Estaba completamente indefenso. Ni siquiera sabía si estaba despierto. Todo lo que había visto era falso. No sabía dónde estaba. Si Moxie corría peligro… o si alguna vez lo había corrido.
Todo podría ser falso.
Ese era el verdadero poder de uno de los Siete Apóstoles. Era increíble y diferente a todo lo que había enfrentado antes.
Y, finalmente, Noé se dio cuenta de que estaba metido en un buen lío.
Mierda profunda, muy profunda.
* * *
Una soga helada se enroscaba alrededor del cuello de Noah, tensándolo. Era una situación completamente nueva para él. Una que jamás había imaginado, y eso no le gustaba. No le gustaba nada.
Esta era una situación en la que suicidarse no resolvería el problema. De hecho, existía la posibilidad real de que lo empeorara. Mucho peor.
Si estoy soñando, no sé si lo que haga importará. No hay forma de saber hasta dónde llega su control. Suicidarme no me sacará de esto si solo sueño que lo hago. Lo único que lograría sería demostrarle que quiero morir por alguna razón. Lo mismo ocurre con Sunder. Si lo invoco para liberarme, podría revelarle que tengo los poderes de Decras… lo cual sería aún peor.
Las cartas de Noah estaban todas sobre la mesa. Si intentaba jugar alguna, solo conseguiría mostrarle a Somnus cuáles eran. Pero no podía quedarse de brazos cruzados. Noah no sabía dónde estaba. No sabía si Moxie estaba a salvo ni si seguían en Arbitage.
La mirada de Somnus le reveló a Noé exactamente lo que el otro hombre estaba pensando.
Pierdo la partida haga lo que haga, ¿eh? O no juego y dejo que controles tú el rumbo, o te demuestro de lo que soy capaz y la cosa acaba peor que antes. No hay manera de que pueda vencer a un Rango 7 todavía. Así que, aunque consiga librarme de esta mierda, seguiría cayendo en su trampa.
Pero si Somnus cree que voy a rendirme y quedarme de brazos cruzados esperando a que termine lo que sea que esté haciendo, se equivoca de cabo a rabo. Todavía no me he topado con un solo problema que no pueda resolver a base de darle con ganas.
—Tienes una habilidad muy desagradable —dijo Noé.
—Mi posición entre los Apóstoles me la gané a pulso —respondió Somnus. No había arrogancia en su tono. Simplemente constataba un hecho. Era poderoso y lo sabía.
“¿Y qué sentido tiene todo esto? ¿Acaso te gusta fisgonear en los sueños ajenos? Porque la verdad es que no soy fan. Dudo que Garina lo sea tampoco.”
—Garina conoce nuestro propósito. No le hará ninguna gracia, pero rara vez se la hace —respondió Somnus—. Deberías sentirte honrado. Es raro que me complique tanto solo para transportar a un personaje de rango 5. Crone te tiene miedo. Me encantaría saber cómo sucedió.
“Con mucho gusto te lo mostraría.”
Somnus soltó una risita. —Seguro que sí, pero no me dejo engañar tan fácilmente. No estamos en tu alma, ni tengo ningún deseo de viajar a ese lugar. He aprendido lo suficiente de Crone como para saber que sería imprudente, incluso para mí.
Interesante. Eso significa que su consciencia real está presente aquí. No es un autómata grabado. Si pudiera absorber su alma y bajar la guardia, podría darle el mismo trato que a Crone… pero es poco probable. No puedo superar sus defensas si no me lo permite.
Pero de cualquier forma, puede resultar herido. Es bueno saberlo.
—¿Y a qué viene todo esto? —preguntó Noah—. Me parece un poco excesivo. Podrías haber venido a charlar un rato, ¿sabes? Todo este asunto del secuestro es, en el mejor de los casos, molesto. ¿Acaso nunca has oído hablar de tener una conversación normal?
—¿Y que aparezca Garina justo cuando intentábamos hablar contigo? —Somnus ladeó la cabeza—. ¿Acaso crees que somos tan tontos? No queremos pelear entre nosotros. Menos aún ahora.
Así que lo que sea que esté haciendo el Padre es lo suficientemente importante como para afectar a todos los Apóstoles, no solo a Garina. Me imaginaba que no les importaría mucho. Eso es… preocupante. ¿Qué tan grave es la amenaza?
—¿Y no crees que esto la enfadará? —preguntó Noé.
“Ella estará disgustada, pero todos nos regimos por las normas establecidas de nuestra organización. No tengo ningún problema con Garina. Es culpa suya que esto esté sucediendo. Solo ella tiene la culpa, y no es tan mezquina como para culparte a ti por sus propios errores.”
Un momento. ¿Esto... tiene que ver conmigo?
—¿Podrías decirme por qué demonios me secuestras? —preguntó Noé—. Solo para aclarar algunas cosas.
—No veo por qué no —respondió Somnus—. Has sido llamado a declarar contra Garina.
—¿Testimonio? —Noah parpadeó confundido—. ¿No son como… siete? ¿Qué sentido tiene eso? ¿Tienen siquiera una estructura organizativa? Tenía la impresión de que todos querían charlar con el mismo tipo.
—Tenemos un acuerdo —dijo Somnus—. Todos tenemos un propósito. Ese acuerdo implica no estorbarnos unos a otros y cumplir con ciertas tareas. Se sospecha que Garina no ha cumplido su parte del trato.
—No sé cuánto sabría de eso —dijo Noah—. Siempre me ha parecido muy leal. Se supone que debe proteger al Imperio, ¿no?
—Esa es una de sus tareas —dijo Somnus asintiendo—. Nos interesa que el Imperio se mantenga como está. Pero ese no es el límite de sus deberes, ni de los nuestros. Estamos llamados a evitar que ciertas cosas sucedan… y no permitimos distracciones. En eso es en lo que todos estuvimos de acuerdo.
—¿Sugieres que soy una distracción? —preguntó Noah. Miró a su alrededor en la sencilla cueva, buscando una salida. Obtener información de Somnus era útil, pero su objetivo principal era encontrar una manera de escapar. No iba a quedarse de brazos cruzados para siempre. —Me ofende eso.
—Ya veremos qué eres —dijo Somnus—. Pero no sospechamos de ti. El problema mayor es el Caos. ¿Sabes algo de él?
Noah miró fijamente a Somnus por un momento.
“No. Nunca he oído hablar de eso.”
“Entonces parece que Garina no te ha enseñado bien. El Caos es la fuerza que desmorona el universo. Es la creación misma… pero es peligroso. Atrae la atención de seres inmensamente poderosos. Una atención que no deseamos. Y, últimamente, han surgido enormes cantidades de energía del Caos y del Orden desde Arbalest. Garina nos ha mantenido fuera del imperio, pero no ha cumplido con su deber de suprimir tales fuerzas.”
—Ya veo —dijo Noah—. ¿Así que me llamas para ver… qué, si no está haciendo su trabajo? ¿Qué pasa si no lo está haciendo?
—Entonces llegaremos al Imperio y haremos lo que ella debería haber hecho nosotros mismos —respondió Somnus con sencillez—. Y o bien destruirá sus distracciones o será expulsada de nuestras filas.
Noah no lo demostró, pero el temor lo invadía. No sabía mucho de la vida social de Garina. No era muy habladora. Pero había visto lo suficiente como para hacerse una idea.
A ella le gustaba Ferdinand. Garina lo había mencionado un par de veces durante su entrenamiento. Había sido breve, pero él reconoció la mirada en sus ojos, la misma que había sentido al hablar de Moxie.
Y algo le decía a Noé que las relaciones amorosas figuraban entre las cosas que los apóstoles rechazaban. Si decidían que Garina había fracasado en sus tareas y que sus relaciones personales debían romperse…
Sí, claro. No van a sacarme ni una palabra aunque intenten arrancarme la información a cuchilladas.
Noah flexionó los dedos y luego fijó la vista en el suelo. A sus pies se formaba un charco de sombras. Somnus parecía no darse cuenta. Al parecer, era incapaz de ver las sombras, y eso le venía de maravilla a Noah.
Sigo soñando, entonces. Supongo que no es ninguna sorpresa. Él mismo lo dijo.
Por ahora tengo suficiente información. No puedo seguir a la defensiva.
—Ya veo —dijo Noé. Estiró los brazos por encima de la cabeza y bostezó—. Está muy bien oír eso… pero ¿por qué debería importarme todo esto? No puedo creer que me secuestren por algo tan insignificante.
Somnus ladeó la cabeza hacia el otro lado. —Ella es tu maestra.
—Y tú no eres más que un saco de huesos —señaló Noah—. Garina me importa un bledo. Sé lo que buscan los Apóstoles, Somnus. Poder. Por eso acepté la oferta de Garina. Por eso Crone salió corriendo como un niño malcriado después de escudriñar mi alma. ¿Para qué perder el tiempo? Vayamos al grano.
—¿Al grano? —El rostro de Somnus se contrajo como si arqueara una ceja. El esquelético hombre no tenía precisamente pelo que levantar, pero Noah lo entendió—. No queremos perder el tiempo. Los estoy transportando con los Apóstoles ahora mismo. Nosotros…
“Podrías hacerme las preguntas tú mismo. Ahora.”
—No —dijo Somnus—. Permanecerás aquí hasta que todos los Apóstoles puedan hablarte al unísono.
Noah suspiró. Se puso de pie. —Ya me lo imaginaba. Es extraño. Si esto es un sueño, ¿por qué has elegido un lugar tan lúgubre?
—Los sueños los crea tu mente, no la mía —respondió Somnus encogiéndose de hombros—. No estoy del todo presente. Solo me aseguro de que no despiertes. Si quieres sentirte más cómodo, puedes cambiar el mundo a tu antojo. Ya te lo he dicho. No tengo nada en contra tuya. Puede que ni siquiera la tenga con Garina. Eso es lo que se decidirá.
¿Sí? Puede que sea cierto, pero tengo un problema contigo. Moxie podría estar en peligro. Y si te inventaste todo eso solo para ponerme a prueba… bueno, entonces sí que tenemos un problema.
—¿Puedo simplemente cambiar el sueño? —preguntó Noé.
“Es tu sueño. No puedes elegir cuándo termina, pero sí puedes decidir cómo se desarrolla.”
Eso es una trampa. Intenta que demuestre mis poderes. Incluso intentar cambiar este lugar a la Línea sería un error. No tengo nada que realmente mantenga a Somnus atrapado aquí, salvo su deseo de mantenerme dormido. Si de verdad sintiera que corre peligro, se retiraría y yo echaría a perder una buena jugada.
¡Maldita sea! ¿Cómo se supone que voy a...?
A Noé se le ocurrió una idea.
Luchó contra el impulso de dejar que una sonrisa se dibujara en sus labios.
No puedo hacerle daño. No sin arriesgarme a revelar mi magia, y eso no servirá de nada si estoy atrapada en un sueño.
Pero desde luego puedo molestarle.
—Sabes, Garina y yo hemos tenido conversaciones bastante largas. Podría mostrarte lo que estábamos haciendo —ofreció Noah—. Eso me ahorraría muchísimos problemas.
Somnus vaciló. —Eso sería aceptable. No impedirá la audiencia con los demás apóstoles, pero podría acelerar algunas cosas.
Noé sonrió. Se acercó a Somnus, rascándose la nuca como aceptando a regañadientes la situación.
“Entonces supongo que haremos eso. ¿Listos?”
“Tú controlas el sueño, no…”
El puño de Noah se estrelló contra la cara de Somnus.
El hueso crujió bajo sus nudillos cuando el delgado apóstol se desplomó. Su cuerpo rodó hacia atrás, deslizándose varios metros sobre la piedra antes de estrellarse contra la pared con un crujido. Noé se abalanzó sobre Somnus antes de que pudiera ponerse de pie, clavándole la rodilla en la cabeza y haciéndola estallar contra la pared de piedra con otro crujido.
—Idiota. Esto es un sueño —dijo Somnus entre gruñidos—. ¿Qué esperas conseguir?
—No tengo ni idea de qué estás hablando —dijo Noé, golpeando con ambas manos el cráneo calvo del Apóstol con otro crujido—. Tú lo pediste. Esto es lo que Garina y yo hemos estado practicando.
Retrocedió un paso cuando Somnus se puso de pie, y entonces le asestó un rodillazo en el estómago. Las costillas se le rompieron con la fuerza del golpe y Somnus retrocedió tambaleándose con un jadeo.
Noah avanzó, girando para propinarle una violenta patada que impactó en el cráneo de su captor. Somnus salió despedido hacia un lado y se estrelló de nuevo contra la que, sin duda, era su pared favorita.
—No puedes matarme —dijo Somnus, sacudiendo la cabeza y enderezándose con dificultad. Todo el daño que Noah le había infligido ya se había desvanecido. Si su ropa no hubiera estado revuelta, habría parecido que nada había pasado.
—¿Matarte? —repitió Noah con tono ofendido—. No intento matarte, Somnus. Te estoy mostrando lo que Garina me mostró. ¿De verdad crees que ella intentaría matarme? Al fin y al cabo, solo soy de rango 5.
El puño de Noé impactó de nuevo contra la cabeza de Somnus. El cráneo del apóstol se estrelló —una vez más— contra la pared. Dejó escapar un siseo de ira.
“¿Qué crees que vas a conseguir con esto? ¿Acaso eres un mono? Esto es un sueño. Mi cuerpo no puede resultar herido aquí. Mucho menos con simples golpes físicos.”
¿Esperabas ver mi magia, eh? Lo siento, abuelo. Eso no va a pasar. Algo me dice que alguien tan demacrado como tú no es muy hábil en el combate cuerpo a cuerpo.
—No, no puede —convino Noé. Se crujió los nudillos—. Jamás se me ocurriría atacar a un Apóstol si estuviera despierto. Menos mal que no lo estoy. Lo único que te quedará de esto serán los recuerdos. Genial, ¿verdad?
“Eres un/una…”
—Fuiste tú quien aprobó mis peticiones para cambiar el sueño y demostrar lo que Garina y yo hemos estado practicando —dijo Noah, interrumpiendo a Somnus con otro golpe en la barbilla que le hizo sacudir la cabeza hacia atrás. Noah dio un paso al frente y lo agarró por el cuello antes de que cayera—. Y no te preocupes. Estoy más que dispuesto a repasar cada detalle de lo que vimos.
—Eres un necio —dijo Somnus. Su mirada ardiente se clavó en los ojos de Noé—. No te burles de mi misericordia.
—¿Piedad? Solo hago lo que me pides. Te juro por lo que soy que esto es exactamente lo que estábamos haciendo —dijo Noah con una sonrisa gélida—. No lo olvides. Tú quieres esto. Al fin y al cabo, tú decides cuándo termina el sueño.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 716
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 715
Estás leyendo el capítulo 715 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.