Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 714 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Mierda.
Ese pensamiento resonó en la cabeza de Noah, dolorida, como un rugido ensordecedor. Apenas podía pensar en otra cosa. Tenía la mente tan confusa que sentía que procesaba el mundo con un cuarto de segundo de retraso, pero ni siquiera eso bastaba para evitar que la gravedad de la situación lo abrumara.
Los apóstoles lo habían encontrado.
¿Están aquí porque por fin se han dado cuenta de que soy a quien Decras buscaba? ¿O están aquí por culpa de Garina?
¡Maldita sea! Algo salió mal. Muy, muy mal. Garina, sin duda, no quería que esto sucediera, igual que yo. ¿De verdad la mató la Sombra de la Noche? Imposible. Pero no está aquí… y no estoy ni remotamente preparado para enfrentarme a los Apóstoles de ninguna manera.
—Qué bien, pero ya tengo planes para cenar. ¿Podríamos posponerlo? —dijo Noah, mirando a su alrededor mientras buscaba desesperadamente una solución. No tenía acceso a su magia. Su calabaza estaba en la habitación con él. Morir revelaría su secreto, por no mencionar que podría revelar su conexión con la magia de Decras.
Los ojos incandescentes del Apóstol taladraban el cráneo de Noé como si intentaran abrirle un agujero. Era imposible saber qué pensaba aquel hombre. Sus rasgos estaban tan hundidos y tensos que apenas parecía humano. Era imposible que Somnus tuviera órganos internos. Solo era piel y huesos.
—Esto no era una invitación —dijo Somnus—. Es una orden. Vuestra obediencia es opcional. Confío en que conozcáis lo suficiente sobre los Apóstoles como para comprender que cualquier intento de resistencia sería inútil… ¿o es que Garina ha incumplido por completo sus deberes?
Noé hizo una pausa por un momento.
Vale. Están aquí por lo de Crone, cuando los convencimos de que era mi profesora. No por la parte en la que resulta que soy yo a quien han estado buscando. Menos mal. La cosa aún no está del todo mal.
Solo han recorrido el 80% del camino.
—Oh, no. Es muy buena en sus deberes. Cumplidora. Muy cumplidora —balbuceó Noé para ganar tiempo. Aunque los Apóstoles aún no supieran lo que era, sería muy difícil mantener las cosas en secreto si se iba con Somnus. Necesitaba una salida. Una que no pusiera a nadie en peligro…
Esperar.
¿Dónde está Moxie?
Noah miró fijamente por la ventana. El sol se había movido bastante. Hacía horas que se había desplomado en la cama. No el tiempo suficiente para que su magia regresara, pero sí para que Moxie volviera de su reunión con Karina y Contessa.
Sus otros pensamientos se desvanecieron. El rostro de Noah se volvió tan plano como una lámina de metal. Incluso el dolor punzante en su cráneo se desvaneció, quedando relegado a un segundo plano. Estuvo a punto de lanzarse de la mesa para agarrar al otro hombre por el cuello de la camisa, pero se contuvo.
Abalanzarse sobre Somnus de repente sería revelar demasiado. No podía dejar entrever cuánto le importaba, o los Apóstoles la usarían en su contra. Darles esa ventaja sería un error fatal.
Noah no vio señales de forcejeo en la habitación. Estaba exactamente igual que cuando regresó con Moxie. Se negaba a creer que se hubiera rendido sin luchar, incluso contra alguien tan poderosa como Garina.
Eso significaba que probablemente estaba en otro lugar. No significaba que estuviera a salvo. Moxie podría haber sido interceptada en algún sitio fuera de la habitación, mientras estaba con Contessa y Karina o de camino de regreso.
La preocupación crecía en Noah. No se atrevía a preguntarle directamente a Somnus. La pérdida de Mascot le dolía aún más. Si el gato hubiera estado allí, podría haberle pedido que la cuidara. Pero Mascot ya no estaba para ayudarlo.
Estaba solo.
¿Qué hago? No puedo dejar que me lleve. No cuando Moxie está potencialmente en peligro. Aunque no tengan nada que ver con su ausencia, eso solo significa que alguien más podría haber atacado. Tenemos muchos enemigos.
El dolor punzante en su cráneo regresó, y ya no podía ser reprimido. Noé apretó los dientes.
¿Cómo puedo salir de esta?
—¿Los apóstoles están tan empeñados en verme cenar? —preguntó Noé.
—Sí —dijo Somnus simplemente. No parecía muy preocupado por la larga demora en las respuestas de Noé.
—Genial —dijo Noah—. Entonces vuelve a la hora de la cena. No quiero hacerlos esperar. Todavía faltan unas horas. Tendré tiempo suficiente para arreglarme. Sería una pena encontrarme con todos así. Tengo que ponerme la pintura blanca para la cara y la sombra de ojos oscura.
—No —dijo Somnus—. No volveré más tarde. Vendrás conmigo. Ahora.
Genial. ¿Hay alguien en los Apóstoles con sentido del humor, o son todos unos sosos, unos locos o simplemente unos cretinos?
Somnus había descubierto la estrategia más eficaz contra Noah. Consistía en ignorar por completo todo lo que Noah decía y simplemente seguir adelante hacia los objetivos que había venido a cumplir.
Me importa un bledo lo que quieran los Apóstoles. Me ocuparé de ellos cuando sepa que Moxie está a salvo. No hay forma de que pueda ver cómo está mientras este tipo esté aquí. Podría ponerla en aún más peligro.
—¿Diez minutos? —intentó decir Noah—. Me visto rápido. Incluso me salto la ropa interior elegante.
¿Y por qué me presta atención? Parece que no le importa nada de lo que digo. Pero a pesar de que habla de irnos ya, no tiene mucha prisa por llevarme a ningún sitio. ¡Hasta Jalen me secuestró más rápido!
—No —dijo Somnus—. Nos vamos ahora.
Noé intentó responder, pero las palabras no salieron de sus labios. Frunció el ceño. Las sombras en la esquina de la habitación eran… extrañas. Se acumulaban de una forma inusual, casi como agua en lugar de luz.
Una profunda sensación de inquietud lo invadió como si se hubiera liberado de sus ataduras. La espalda de Noah se puso rígida, y en la esquina de la habitación, las sombras se arremolinaron aún más rápido.
Las paredes de la habitación cedieron de repente. Se retorcieron como algas y la cama se deformó bajo el peso de Noé, como si las sábanas hubieran perdido su firmeza. Se puso de pie de un salto, girando confundido.
—¿Qué demonios...? —preguntó Noé. El suelo burbujeó y se hundió bajo sus pies, convirtiéndose en arenas movedizas. Intentó zafarse de su agarre, tropezando hasta que una pared retorcida le dio la espalda.
Somnus ni siquiera parpadeó. Siguió mirando fijamente a Noé, en silencio. Era casi como si el apóstol no se percatara de nada.
Noé hizo una pausa cuando un pensamiento se abrió paso entre la confusión y la sorpresa.
Somnus no parpadeaba en absoluto. No solo parecía ajeno al mundo, sino que estaba completamente congelado, una imagen inmóvil en un mundo que se derretía.
Un dolor agudo le atravesó la cabeza a Noah. Se estremeció. Se llevó las manos al cráneo y apretó los dientes. Fragmentos de la habitación se desvanecieron a su alrededor como trozos de pintura que se desprenden de una pared dañada por el sol. Una luz blanca y brillante entró a raudales por los huecos que dejaron.
Era una luz que Noé reconoció.
Daño al alma. ¿Qué es eso?
Sus ojos se abrieron de par en par.
—No estoy despierto —susurró Noé.
El mundo se hizo añicos.
Abrió los ojos de golpe. Noah se incorporó de un salto, de nuevo en la cama de Moxie. La habitación seguía igual a su alrededor, y sentado en la silla junto a la cama estaba Somnus. Tenía una mano sobre el estómago de Noah, mientras que la otra la tenía extendida en el aire detrás de él.
Un portal negro y retorcido, del tamaño de un plato, giraba tras él. En el breve instante en que Noah lo miró a los ojos, el portal creció un poco.
Esta vez, el rostro del Apóstol distaba mucho de ser inexpresivo. Un destello de sorpresa cruzó sus ojos.
—¿Estás despierto? —preguntó Somnus, retirando la mano que había estado sobre Noah—. ¿Cómo? Deberías estar soñando. No quería interrumpir tu descanso.
—Por eso te conformabas con quedarte sentado sin hacer nada más que decirme que no —dijo Noé, entrecerrando los ojos—. Me mantenías dormido hasta que terminaste de construir el portal.
—Una misericordia que parece haberse desperdiciado —dijo Somnus—. Quédate donde estás. No estoy aquí para luchar contra ti. Eres tan problemático como Crone dijo que serías, pero no hay razón para que haya oposición entre nosotros. Aún no somos enemigos.
—Me encantaría ser tu amigo —dijo Noah—. Y podemos empezar en diez minutos, cuando vuelva después de cambiarme. Es una petición perfectamente razonable.
—No es así —respondió Somnus—. Otros podrían verme. No puedo permitirlo. Desestabilizaría demasiado. Garina se disgustaría. Cualquiera que se percate de mi presencia tendrá que ser eliminado, y no me complace matar a los débiles. Deja de distraerme y guarda silencio. He atado mi alma para que nadie detecte mi presencia, pero si haces suficiente ruido como para que alguien entre, su muerte recaerá sobre tus hombros.
La mirada de Noah se aguzó. Somnus no lo sabía, pero acababa de revelar información vital. Garina estaba viva. Eso era bueno. Los demás Apóstoles aún la respetaban lo suficiente como para no interferir en su trabajo.
El portal de Somnus se había agrandado lo suficiente como para poder pasar, pero parecía que planeaba hacerlo aún más grande. Noah no protestó. Cada segundo que el Apóstol tardaba en prepararse era un segundo más que él tenía para forzar pensamientos a través de su mente dolorida.
—No deberías estar aquí, ¿verdad? —preguntó Noé.
“Como ya se ha dicho, Garina está ocupada.”
Las comisuras de los labios de Noah se crisparon. Ella estaba ocupada en ese momento, pero algo le decía que no aprobaría que Somnus apareciera de repente en su territorio. Y eso significaba que, si Noah lograba deshacerse de él, era muy improbable que tuviera la oportunidad de regresar pronto.
Vale. Quizá pueda con esto. Incluso sin mis runas, tengo una forma de llamar la atención de Garina. Si empujo a Somnus a través del portal justo cuando lo crea, luego dibujo sobre mi patrón e intento canalizar algo de magia usando un patrón, debería conseguir que Garina venga a ver qué demonios está pasando.
No era lo ideal. Los Apóstoles no estarían contentos, pero no sería la primera vez que los desafiaba. Eran del tipo que respetaba el poder por encima de todo. Crone había cumplido su palabra, así que Noah estaba dispuesto a apostar a que no se enfadarían demasiado por haber sido superados.
Un gemido provino del otro lado de la puerta.
“¿Qué demonios pasa?”, preguntó Moxie con voz cansada y agotada.
Somnus entrecerró los ojos. —Se despertó. ¿Otra? ¿Cómo?
Al oír su voz, Noé sintió un gran alivio.
Somnus debió de haberla dormido de alguna manera para disimular su presencia.
Hubo un momento de silencio. De repente, los pensamientos de Noah se transformaron en horror. Conocía a Moxie lo suficientemente bien como para adivinar lo que estaba pensando. Ella no era de las que se quedaban dormidas en un pasillo sin motivo aparente, lo que significaba que alguien lo había provocado.
Y si Noah se hubiera despertado de repente justo afuera de la habitación de Moxie mientras ella dormía en la cama, sabía exactamente lo que habría hecho.
Somnus se giró hacia la puerta con un suspiro. Levantó la mano, cuyos dedos canosos se curvaron formando garras. “Qué desperdicio de potencial”.
¡No!
Las enredaderas irrumpieron a través de la puerta con un rugido, arrancándola de sus goznes mientras una ola de pulpa vegetal verde inundaba la habitación.
“¡Volveré!” gritó Noé mientras se ponía en marcha de golpe.
Golpeó con el hombro el esqueleto de Somnus. El otro hombre pesaba como una pluma. Un gruñido de sorpresa escapó de sus labios al ser levantado del suelo. Y, con una fuerte sensación de déjà vu, Noé cayó al portal negro junto al Apóstol.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 714
Estás leyendo el capítulo 714 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.