arrow_back

Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 706 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El día transcurría. Tim envió al grupo habitual de Noah y a sus alumnos a las Acres Quemadas para que pudieran asistir a clase en paz. Silvertide, Brayden y Bird los acompañaron. Era una de las cada vez más raras ocasiones en que todos los de su bando estaban reunidos en el mismo lugar. Solo faltaban unas pocas caras en el grupo. Revin, como de costumbre, no estaba presente. Tillian no había aparecido por ningún lado esa mañana, aunque le había dejado una nota a Eline diciendo que había surgido algo urgente que requería su atención. Ulya tampoco apareció. No fue ninguna sorpresa. Era una aliada, pero solo por necesidad y a cambio de sobornos. Estaba ocupada trabajando en sus marionetas y no tenía ningún motivo para asistir a las clases del grupo. Sin contar a Contessa y Karina, que rara vez salían de la habitación de Noah, la única persona que faltaba era Fuyin; aunque Noah jamás habría dicho que estaba de su lado. Simplemente simpatizaba un poco más con su causa que los demás Inquisidores, y eso no era decir mucho. Noah aún debía tener cuidado con lo que cubría. Eline quizá fuera alumna de Revin, pero él todavía no confiaba en ella… o tal vez esa era precisamente la razón. Revin era tan impredecible que era imposible anticipar las acciones de cualquiera que se relacionara con él. Pero a Noah no le importaba. Eline ya sabía lo que era moldear el alma, lo que significaba que ella y James eran perfectos para ayudar a todos a practicar la habilidad que habían aprendido el día anterior. Mientras ella se centraba en la formación espiritual, Noah podía recorrer la clase con facilidad y hablar con los alumnos individualmente sobre sus Formaciones. Revisaba el progreso de cada uno y les daba algunas indicaciones básicas para continuar su camino. Lee hacía lo mismo, pero sus indicaciones consistían más bien en estirar las extremidades de la gente en direcciones para las que no estaban diseñadas. Noah estaba bastante seguro de que solo lo hacía porque últimamente se sentía un poco excluida de la docencia. Dicho esto, no hizo nada para detenerla. Si lo hubiera hecho, podría haber sido el siguiente en ser estirado. Noah se alegró al comprobar que prácticamente todos habían progresado muchísimo con sus patrones y formaciones. Sus alumnos humanos estaban rindiendo de maravilla. Ninguno estaba aún lo suficientemente preparado como para que él les confiara la creación de una formación por sí mismos, pero no tardarían en llegar a ese punto. Isabel, Todd y Emily comentaron que sentían que sus patrones comenzaban a acercarse al nivel de unidad que Alexandra había experimentado antes de crear por error su Fragmento del Ser. Aunque era imposible predecir con exactitud cuándo ocurriría, Noah presentía que no tardaría mucho. Lo mismo ocurría con James, aunque una parte de Noah sospechaba que James había estado allí mucho antes que muchos de los demás. Pocas personas sabían mejor que James lo que querían en la vida. El chico simplemente se había estado reprimiendo. Es listo. De entre todos los que están aquí, creo que en quien más confío es en James para que no haga nada que lo ponga en peligro innecesariamente. Es demasiado vago para eso. Qué conveniente, la verdad. Incluso la propia Garina apareció un rato después de que empezara la clase. Noah no sabía con exactitud cuándo. No la vio llegar. Ni siquiera se percató de su presencia. Pero, durante una de sus rondas, la vio de pie entre los árboles, apoyada contra un tronco quemado, con los brazos cruzados sobre el pecho y una ceja arqueada. Ella no dijo ni una palabra. A Noah le pareció perfecto. Quería terminar la clase antes de empezar con cualquier otra cosa, y lo primero que le iba a hacer hacer después de clase era explicarle a Moxie lo que había pasado la noche anterior. Así es. No lo he olvidado. No se va a librar tan fácilmente. Pero Noah no se dejó abrumar por esos pensamientos. Tenía muchos más alumnos de los que estaba acostumbrado. Entre humanos y demonios, tenía que atender a mucha gente… y hacerlo mientras se aseguraba de que Eline no tuviera ni la más mínima idea de lo que estaba pasando lo complicaba todo bastante. Quizás habría sido más inteligente dejarla atrás, pero Noah quería que todos siguieran practicando la manipulación de sus almas. Garina había dejado muy claro lo efectiva que podía ser una fusión completa. Alcanzar el estado de Despertar suponía un enorme aumento en las habilidades de combate. Por desgracia, Noah no tenía ni de lejos el conocimiento necesario sobre la formación del alma para enseñárselo a otros. Él mismo seguía aprendiendo… por lo que el hecho de que Eline y James le transmitieran sus conocimientos le facilitó mucho las cosas. Garina parecía pensar lo mismo, pues no hizo ningún intento por interrumpir la clase. Quizás solo estaba evitando a Moxie. Eso, en sí mismo, podría haber sido una decisión inteligente. Noah no la habría culpado si ese fuera el caso. Rango 7 o no, la ira de Moxie nunca era algo con lo que uno quisiera estar en el lado equivocado. La clase continuó. Noah incluso habría dicho que fue todo un éxito. Todos, él incluido, mejoraban cada vez más en la manipulación del alma. Incluso Yulin empezaba a alcanzar a los demás. Todavía le faltaba mucho para llegar a su nivel, pero era evidente que Alexandra había dedicado mucho tiempo a ayudarla. Si tuviera más tiempo, lo haría yo misma. Hay algo profundamente divertido en tomar a una niña maltratada de los brazos de Jakob y educarla mejor de lo que él jamás lo hizo. Sinceramente, me alegra ver que Alexandra está haciendo más amigos. Tiene demasiados de mis instintos suicidas. Tener gente que dependa de ella es una buena manera de evitar que haga alguna locura. Ya habían transcurrido varias horas. Noah era consciente de que la clase se había alargado, pero dadas las circunstancias, nadie se quejaba. Todos necesitaban aprovechar cada segundo de práctica... y él prefería estar presente cuando alguien practicaba algo peligroso, por si acaso salía mal. Ojalá Tillian no se hubiera largado. Tenía preguntas para él. Quiero saber más sobre los Inquisidores antes de irme con Fuyin. Los pensamientos de Noah se detuvieron en seco. Se le erizó la nuca y un escalofrío le recorrió el cuerpo. Algo profundo y primitivo se estremeció en su interior. En un instante, todo sonido en el claro se silenció. No fue el único que lo sintió. Todos se quedaron paralizados. El aire se volvió sofocante e inmóvil, e incluso el brillo del sol se atenuó. ¿Qué es esto? Los ojos de Noah escudriñaron el lugar en busca de la rareza. No lograba identificar de dónde provenía esa sensación. No había nada extraño en su dominio. Nada parecía fuera de lo común en el claro que los rodeaba. Todo parecía normal… pero las miradas de todos a su alrededor le indicaban a Noah que las cosas no eran así. El aire mismo parecía temblar de miedo. Algo andaba mal. Los pensamientos que le cruzaban la mente no provenían de la superficie de su cerebro. Eran profundos. Primigenios. Algo arraigado en la conciencia humana, grabado a fuego en lo más profundo de su ser para garantizar la supervivencia. Era la voz que advertía a los humanos que no se adentraran demasiado en la oscuridad de la noche. El susurro que les impedía entrecerrar los ojos ante la sombra en el rabillo del ojo. El escalofrío de miedo que surgía cuando uno debería estar completamente solo, pero sabía que no lo estaba. La mirada de Noé se dirigió bruscamente hacia Garina. Ella seguía de pie junto a la arboleda, pero su postura había cambiado por completo. La Apóstol se había apartado del árbol y permanecía rígida como una vara, con la mirada fija en el cielo. —¿Qué es esto? —preguntó Noé mientras extendía sus sentidos hacia sus runas y recurría a su poder. ¿Eres tú? ¿Estás haciendo algo? Garina no respondió. Su mirada estaba fija en lo alto; su atención ya no estaba en las Acres Quemadas. La mente de la Apóstol estaba en algún lugar lejano. —¡Mierda! —exclamó Eline, girándose hacia ella. Se le veían los ojos blancos—. ¿De dónde ha salido? ¿Quién está haciendo esto? Isabel y Todd se acercaron el uno al otro, y James se unió a Emily. Todos los presentes en el claro escudriñaban los árboles y hurgaban en la tierra, intentando comprender la sensación que los envolvía como una serpiente opresiva. —¿Noah? —preguntó Moxie en voz baja mientras hacía brotar enredaderas del suelo. Lee se tensó a su lado, y sus dedos se transformaron en garras. Noé negó con la cabeza en silencio. No tenía ni la más remota idea de lo que estaba sucediendo. Silvertide apretó con más fuerza su bastón y entrecerró los ojos. De todos ellos, el anciano parecía el menos afectado. —Algo se avecina —dijo Silvertide—. Prepárense. Algo se avecina… —No —susurró Garina. Apartó la mirada del cielo y se giró hacia todos ellos—. Ya está aquí. —¿Qué es? —preguntó Todd—. ¿Qué está pasando? —Tienes que prepararte para huir —dijo Garina. Sus ojos se clavaron en Noah—. No puedo protegerte. Mi deber es con el imperio en su conjunto. Tengo que irme. —¿Ir a qué? —espetó Moxie—. ¿Qué está pasando? —Padre ha descubierto cómo usar parte del poder de la Larga Noche —respondió Garina con gravedad—. No tengo mucho tiempo para una lección de historia, pero necesitas saber a qué nos enfrentamos. La Sombra de la Noche fue uno de los grandes monstruos sellados en el Imperio Arbalest. Es un ser de rango 8 en su máximo poder. —¿Y viene a Arbitage? —exclamó Noah, palideciendo. Un Rango 7 ya era demasiado para ellos. Enfrentarse a un Rango 8 era impensable. Incluso huir era inútil. —No. La Sombra de la Noche aún no ha despertado del todo —respondió Garina, volviendo la mirada al cielo—. Lo sabríamos si lo hiciera. Lo que sentimos ahora son solo algunos destellos de su consciencia. El más fuerte se manifiesta cerca del centro del Imperio, sobre donde yace enterrado el verdadero cuerpo. Los demás… aún no puedo prestarles atención. Tengo que luchar contra el Primero. —¿Cuántos hay? ¿Qué tan poderosos son? —preguntó Silvertide. —No lo sé —respondió Garina. Una energía oscura centelleó en sus ojos mientras invocaba sus runas—. Poderosas. No serán más débiles que las de rango 6. Este es un enemigo como ningún otro que hayas visto. No malgastes tu energía huyendo hasta que sepas dónde se encuentra. Debes esperar para ver en qué dirección escapar. —He lidiado con bastantes enemigos de rango 6 en mi vida —dijo Silvertide—. Si solo se trata de… —Huirás —interrumpió Garina—. Esto no es un Rango 6 como los que conoces. La Sombra de la Noche es más antigua que el Imperio. Cualquiera que intente combatirla morirá sin duda alguna. —¿Entonces esperamos hasta verlo y luego corremos? —preguntó Lee, mientras sus ojos recorrían el claro olfateando el aire en busca del monstruo. —Reza para que no lo veas. Cuando el monstruo tome forma y esté lo suficientemente cerca, lo sentirás. Puedo decir que una de las Sombras se está formando cerca de Arbitage. No la enfrentes bajo ninguna circunstancia. Si la ves, puede que ya sea demasiado tarde. Noah… —Garina se puso rígida a mitad de la frase. Un escalofrío recorrió la espalda de Noah y una inmensa sensación de pavor se instaló en sus hombros—. Garina. —Ha llegado. Debo luchar. No desperdicien sus vidas. Si no regreso, abandonen el Imperio. Ferdinand los encontrará. Él les mostrará el camino. —¿Noé? —preguntó Eline, frunciendo el ceño—. ¿Quién...? —¿Abandonar el Imperio? —exclamó Silvertide, interrumpiendo a Eline—. ¿Acaso eso es posible...? Garina le lanzó una mirada gélida. “Si no regreso, pronto no quedará nada del Imperio. Quedará reducido a un páramo desolado”. Las sombras estallaron alrededor de Garina y desapareció antes de que nadie pudiera siquiera pestañear. Hubo un largo y atónito segundo de silencio. Entonces Todd tragó saliva. “Muy bien. Esperamos a que ocurra algo espeluznante y luego corremos en dirección opuesta. Pero el Imperio es enorme. Es imposible que esto aparezca de repente…” La frase de Todd se quedó en suspenso. Sus ojos se abrieron de par en par mientras miraba hacia el cielo sobre las Acres Quemadas. Se había vuelto tan negro como la noche. Hilos de un blanco puro y vibrante se entrelazaban formando un remolino muy por encima de ellos. La luz era cruda y furiosa, tan afilada que podía lastimar los ojos de Noah como dagas. A Noah se le revolvió el estómago mientras la inquietud que sentía se intensificaba enormemente. La presión se cernía sobre todos ellos, comenzando suavemente pero aumentando rápidamente hasta alcanzar niveles cada vez más incómodos. Era como si un planeta se les acercara a toda velocidad. El gran grimorio que Noé llevaba a la espalda tembló. Sus labios se afinaron. Padre nos envió esto. Quizás a mí o a Garina. No lo sé, y a estas alturas, da igual. —Ya lo vemos —dijo Todd con un ligero temblor en la voz—. Creo que Garina dijo que eso era algo malo. —Estamos muertos —susurró Yulin. Miró al cielo horrorizada, con la boca abierta. —Moxie —dijo Noah. Cogió la calabaza de su cintura y se la entregó, luego descolgó a Grim y le dio el libro a Lee. No necesitaba decir nada más. —¡Ya oíste a Garina! —ladró Silvertide. Su mirada se posó en Noah por un instante. Ambos sabían lo que debían hacer. Garina lo había dejado meridianamente claro. Si veían a una de las Sombras de la Noche, estaban demasiado cerca. Alguien tenía que darles una oportunidad para escapar. El viejo soldado asintió con firmeza a Noah. —Los protegeré con mi vida. Gana todo el tiempo que puedas. —¿Simplemente lo vamos a abandonar? —preguntó Eline, abriendo mucho los ojos. —¡Basta de preguntas! ¡Muévanse! —ordenó Moxie. Le dirigió una última mirada a Noah. Luego, su rostro se endureció con una determinación implacable—. Tenemos horas antes de que el Cañón de Transporte nos haga retroceder. ¡Tenemos que salir de aquí ahora mismo! Todos echaron a correr. Todos menos Noé. Se quedó atrás, con la mirada fija en el cielo. El aire a su alrededor zumbaba. Se oyó un leve chasquido cuando un mechón de pelo blanco apareció junto a una oreja. La cola de Mascot se enroscó alrededor del cuello de Noah mientras el gato se posaba en su hombro. En todo caso, eso solo inquietó aún más a Noé. Mascota solo apareció una vez, y fue cuando las cosas ya estaban realmente jodidas. Un estruendo resonó en el cielo. El vórtice sobre él crecía. Era como un enorme remolino en lo alto del firmamento, solo que en lugar de absorberlo todo, algo salía. Algo antiguo. Un viento antinatural azotaba su cabello y aullaba a través de las Acres Quemadas como si huyera del monstruo que se acercaba. Noé tomó su violín entre las manos. Apoyó el arco contra las cuerdas. Nadie le había dicho nunca que tuviera que esperar a que su enemigo hiciera el primer movimiento. Existía una posibilidad muy real de que no tuviera tiempo de hacer otro. Y así, mientras el mundo temblaba de miedo ante la llegada de la Sombra de la Noche, un hombre solitario permanecía con los pies bien plantados en el suelo y tocaba una canción.
El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Continúa leyendo

El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Capítulo 707

Siguiente Capítulo ›

El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 706

Estás leyendo el capítulo 706 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.