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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 705 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Garina llevó a Noah de vuelta a Arbitage entrada la noche. No se detuvo mucho a examinar sus runas ni le contó lo que había descubierto. Lo único que el Apóstol dijo fue algo sobre la necesidad de pensar en la mejor manera de seguir adelante. Luego lo dejó en la habitación de Moxie y desapareció sin decir una palabra más. Noah no pudo evitar notar que, sin duda, no le había explicado nada a Moxie. No iba a librarse tan fácilmente. Garina probablemente regresaría la noche siguiente para retomar su entrenamiento, y Noah tenía toda la intención de asegurarse de que cumpliera su promesa. Pero eso llegaría cuando tuviera que llegar. Ahora mismo, estaba exhausto. Incluso más de lo normal. Ni siquiera era por el dolor de cabeza que le martilleaba las sienes ni por el esfuerzo que había hecho luchando contra Garina. Eso no era nada fuera de lo común. Morir es bastante común a estas alturas. Esta vez ni siquiera sufrí mucho daño al alma. Es más, solo morí un par de veces hoy. Entonces, ¿por qué me siento como si me hubieran metido en una trituradora de basura? Los pensamientos de Noah eran confusos y nebulosos. No lograba ordenarlos, y mucho menos responder a su pregunta. Lo mejor que pudo deducir fue que algunas de las cosas que había aprendido lo habían llevado más allá de sus límites anteriores. Cualquier otra idea tendrá que esperar hasta la mañana. En ese momento, lo único que quería era tirarse en la cama, justo después de ducharse. Lo último que necesitaba esa noche era morir otra vez por haberse metido en la cama de Moxie sin asearse primero. * * * La mañana siguiente trajo claridad. No tanta como a Noah le hubiera gustado, pero más que suficiente para que pudiera retomar el ritmo sin perder prácticamente nada de tiempo. Moxie había estado en la cama la noche anterior cuando él regresó, pero no le había hecho preguntas al verlo tan cansado. Esa compasión se desvaneció con la salida del sol. Por suerte, la promesa de que Garina se lo explicaría todo ella misma la tranquilizó por el momento. También ayudó que las dos no tuvieran tanto tiempo libre para charlar como les hubiera gustado. Era de día, y eso significaba que había que impartir clases y entrenar. Sus alumnos ya no podían permitirse el lujo de tener clases en días alternos. Había demasiado en juego… y demasiados enemigos esperando para atacar. Todos necesitaban hacerse más fuertes. Así que Noah se dispuso a hacerlo. Aún era temprano. Con tiempo antes de clase, había algo que podía hacer y para lo que todavía no había tenido la oportunidad. Las runas de Vrith necesitaban reparación. Estaba en el Cañón de Transporte junto con los demás demonios, así que no fue difícil encontrarla. Noah llegó con su grimorio al hombro apenas unos minutos después de despertar. No tardó en divisar a Vrith y hacerle señas para que se acercara. La mirada de ella le indicó que sabía a qué había ido antes incluso de que él pudiera decirlo. Vrith probablemente llevaba esperando algún tiempo. No tenía intención de hacerla esperar más. Sin más dilación, encontraron uno de los pocos huecos que quedaban en el Cañón de Transporte y se sentaron. Entonces Noah se puso manos a la obra. El proceso fue bastante sencillo. Vrith distaba mucho de ser el demonio más poderoso del grupo. Sus runas no estaban mal para alguien que se había abierto camino a duras penas en la vida usando cualquier recurso para progresar, pero tampoco eran nada del otro mundo. Pero a pesar de ello, logró sorprender a Noah. Vrith no destacaba ni en ataque ni en defensa, pero sus deseos eran claros como el agua. Sabía exactamente lo que quería. Sabía quién era y en quién quería convertirse. En el momento en que Noah destrozó sus runas y le dio Fragmentos de Pegajosidad para que los rompiera y creara un Fragmento del Ser, Vrith lo logró casi instantáneamente. Le costó mucho más concentrarse en crear runas de nivel superior que en crear el Fragmento del Ser. Noah acabó teniendo que deshacer sus combinaciones cuatro veces antes de terminar su trabajo. No preguntó cómo Vrith había podido decidir con tanta firmeza qué quería ser, y ella no ofreció ninguna explicación. Esa información iba a ser algo muy personal. Y, a diferencia de muchos otros demonios, Noah no era especialmente amiga de Vrith. Era más cercana a Aylin que a nadie. Pero Noah estaba bastante segura de que les habría contado si hubiera descubierto algo realmente importante que pudiera ayudar a los demás. Como no lo había hecho, esto era algo que solo le concernía a ella. Noah no tenía ningún interés en indagar en su vida personal sin motivo alguno, y ahora realmente no le apetecía iniciar una conversación sobre quién era ella como persona. En cambio, Noah simplemente revisó por última vez el alma de Vrith para asegurarse de que no estuviera dañada, y luego salió de ella para regresar al mundo real. Su trabajo con ella había terminado. Todos los demonios listos para el combate habían sido completamente reparados. Estaban listos para crecer sin temor a perderse a sí mismos por sus runas... y si la Inquisición decidiera probar suerte contra alguno de ellos, descubriría que toda su magia era sorprendentemente ineficaz. Todo el proceso de reparar las runas de Vrith le había llevado apenas unos minutos. A estas alturas, se estaba convirtiendo en una especie de experto en la modificación de runas demoníacas. No tenía intención de lanzarse a vender un curso online sobre el tema, pero ahora que lo pensaba, no había prácticamente nadie más que se dedicara a ello. Si soy la única opción, aunque sea bastante mediocre, ¿acaso eso no me convierte en la experta? Quizá debería escribirme una tesis doctoral y colgarla en la habitación de Moxie o algo así. Entonces podría hacer que me llamaran Dra. Vines y que se negaran a responder a cualquier otra cosa. Noé reprimió una risa. ¿Cómo se llamaría eso? ¿Un Doctorado en Demonología? Pensándolo bien, probablemente daría demasiadas conclusiones erróneas. Seguramente creerían que estudio la invocación de demonios en vez de solucionar sus problemas rúnicos. Como si no tuviera ya suficiente con la Inquisición. Aquello fue una reflexión que les hizo reflexionar. No quedaba mucho tiempo antes de que él y Fuyin se reunieran para investigar a la Inquisición. Por irónico que pareciera, no podían permitirse perder ni un segundo en los pocos días que les quedaban para prepararse. Tenía que prepararse para una clase. * * * —Mmm —dijo el padre, examinando atentamente el bastón que tenía en las manos. Aquella palabra carecía de emoción. Su rostro ni siquiera se inmutó al hablar. Era completamente inexpresivo. Pocos habrían podido reconocer que aquel ruido era algo más que un gruñido pasajero. Pero Janice era una de esas pocas. Conocía bien a su padre. Había pasado tanto tiempo con él que era muy consciente de lo raro que era que expresara su sorpresa verbalmente por cualquier cosa. Para él, aquello equivalía a soltar una retahíla de palabrotas mientras daba vueltas por la habitación, lanzando papeles por todas partes en una rabieta monumental. Mi padre no se limitó a gruñir. Pero Janice no preguntó si ocurría algo. Eso habría sido una distracción, y el padre le había dejado muy claro lo que sucedería si lo distraía mientras trabajaba en La Larga Noche. Llevaba varios días encorvado sobre el arma en su escondite. Las únicas pausas que hacía eran para comer o beber brevemente la comida que Janice le traía en silencio. A Janice le resultaba imposible saber si su padre había tenido algún éxito. Aquello que acababa de decir era lo primero que había emitido desde que empezó a estudiar el artefacto… y no sabía si era una buena señal o no. La curiosidad la consumía. La impulsaba a preguntarle a su padre si podía ayudar en algo. A ver si estaría dispuesto a revelarle siquiera la más mínima información sobre aquella poderosa arma. Pero Janice no era tan ingenua como para ceder a ese deseo. Hablaba cuando le daba la gana. Distraerlo mientras trabajaba con un arma más antigua que el propio imperio en el que se encontraban era una forma segura de que tanto ella como su padre murieran, o de acabar atrayendo por error la atención de los Apóstoles hacia su escondite. Afortunadamente, Janice no tuvo que sufrir en silencio por mucho más tiempo. —Mmm —dijo el padre de nuevo. Janice abrió mucho los ojos. Habían sido dos "hms" en un minuto. Esto era casi inédito. —Janice —dijo el padre, levantando la vista del bastón para posarla en ella. —¿Sí? —preguntó Janice de inmediato. Su voz sonaba más aguda de lo normal. No podía evitarlo. Algo andaba muy, muy mal. —¿Sentiste algo hace un momento? —preguntó el padre. Janice parpadeó. Luego negó con la cabeza. —No. No lo creo. No estaba intentando percibir nada, pero no he notado nada fuera de lo común. ¿Debería estar esperando algo? —No. No lo creo —dijo el padre. Volvió su atención al bastón de madera y lo golpeó con el pulgar—. Creo que he descubierto un sorprendente efecto secundario de la Larga Noche. —Yo… ¿puedo preguntar qué es? —Janice se arrepintió de sus palabras en cuanto las pronunció. A su padre no le gustaban las preguntas. Pero esta vez, no pareció importarle. —Prefiero hacer una demostración —respondió el padre. Se levantó del asiento y sostuvo el bastón frente a sí con ambas manos—. Esto debería acelerar mi investigación. Teorizar solo te lleva hasta cierto punto, y los Apóstoles se han estado acercando demasiado. Sería bueno despistarlos un poco. Janice asintió. No se atrevió a decir nada más. Su mirada estaba fija en la Larga Noche. El arma era ancestral. Poderosa hasta lo inimaginable. Si su padre hubiera logrado descifrar cómo controlar siquiera una pequeña parte de ella… No necesito terminar esa idea. Estoy a punto de ver la respuesta de primera mano. Mi padre exhaló. Apretó con fuerza el bastón que sostenía en las manos. Luego, durante unos segundos, permaneció completamente inmóvil. La concentración se reflejó en su rostro con profundas arrugas. Entonces algo cambió. Janice no habría podido decir qué era. No había ningún cambio en el aire. Su cuerpo no se había desplazado ni sus runas se habían visto afectadas. No había presión, ni fuerza física ni mágica. Pero, aun así, algo cambió. Era algo que solo podía sentir en lo más profundo de su alma, como un gong lejano que resonaba en todo su ser. Sintió un vuelco en el estómago que le subió hasta la garganta. Janice se tambaleó mientras una ola de mareo y miedo la invadía. La bilis le subió a la boca antes incluso de darse cuenta de lo que había pasado. La tragó en el último momento, con el mundo dando vueltas a su alrededor, y se apoyó con una mano en la pared para no caer de bruces. Una sensación de profunda injusticia le oprimió el cuello como una soga. Era como si la mirada de la muerte misma se hubiera posado sobre la espalda de Janice. “¿Qué es esto?”, susurró Janice, incapaz de evitar que la pregunta saliera de su boca mientras su rostro palidecía. —Una llamada —respondió el padre, bajando el bastón. Una gota de sudor le resbaló por la mejilla. El padre, precisamente él, estaba tenso—. Una orden. —¿Para quién? —susurró Janice—. ¿Para qué? ¿Qué clase de criatura podría ser tan poderosa como para que un simple llamado la sometiera a mi padre a tal esfuerzo? Aunque aún no sepa usar bien el bastón… no creo que quiera ver lo que sea que haya invocado. —Algo antiguo. Más antiguo que yo —respondió mi padre con una leve sonrisa fugaz. La expresión no llegó a sus ojos—. Solo he invocado una fracción del poder de la Larga Noche, pero será una buena prueba… y sé exactamente hacia quién debo dirigir su atención.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 705

Estás leyendo el capítulo 705 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.