Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 704 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Garina no volvió a hablar con Spider. No sabía si esa parte del alma de Noah decía la verdad o no. Solo había una cosa de la que estaba completamente segura en ese momento: Spider estaba usando su presencia para evolucionar.
Ni siquiera sabía cómo, pero las almas eran uno de los aspectos más difíciles del universo de comprender verdaderamente. Garina sabía que era fuerte. También sabía que su conocimiento sobre estos temas, aunque superara con creces el de cualquier otro habitante del Reino de Arbalest, seguía siendo una gota en el océano.
Había muchísimas posibilidades. No iba a permitir que una parte primigenia de la mente de Noah escapara, usándola como trampolín para huir. Así que, sin más dilación, se lanzó desde lo más profundo de su alma.
Garina se deslizó entre las capas que conformaban el alma de Noah, colándose entre las grietas en lugar de abrirse nuevos caminos. Tuvo especial cuidado de no ser seguida y de no dejar apenas rastro de su paso.
Escapar de lo más profundo de su alma había sido difícil debido a la huella de la línea. Pero, por fortuna, el resto de su alma era mucho más fácil de explorar. No tuvo ningún problema en llegar a la capa más externa del núcleo, y tras una última comprobación para asegurarse de que Spider no la había seguido, se manifestó en su interior.
Las runas aparecieron centelleando alrededor de Garina cuando se encontró de nuevo junto a Noah. Esta vez, la presión que emanaba de su alma la identificó como Noah. Un fugaz alivio la invadió.
No sé qué habría hecho si hubiera habido un tercer Noé por ahí. Absolutamente ridículo. No sé si estoy impresionado o furioso. Hay algo muy mal con el concepto de Noé. Incluso sus fundamentos son extraños.
Noah soltó una maldición cuando Garina apareció a su lado. “¡Garina! ¿Dónde estabas? Creí que…”
—Indagué demasiado —dijo Garina con brusquedad—. Vi más de lo que quería. Más de lo que probablemente debería haber visto.
—¿Qué? —Noah parpadeó, bajó la mirada e hizo una mueca—. ¿En serio? Venga ya. A Moxie no le va a gustar nada esto. Que conste que tú lo estás explicando, no yo.
—No lo vi, idiota. Soy mayor que… —Garina dejó la frase en suspenso. No era mayor que Noah. Ni mucho menos. Él era anciano incluso antes de que nacieran sus abuelos. Aunque la parte del alma de Noah con la que hablaba se comportara como una joven, probablemente era el ser más anciano con el que Garina había interactuado, aparte del propio Decras. Dejó escapar un suspiro profundo—. Soy mayor que la mayoría. Te aseguro que no hay absolutamente nada que no haya visto.
“¿Así que sí lo viste?”
“Yo… no. No, no vi nada de eso.”
—Ah. Bien, bien —dijo Noah, asintiendo aliviado. Luego señaló a Garina—. Pero sigues contándoselo. He hecho demasiadas tonterías. Asumo la responsabilidad de mis estupideces, pero esta fue culpa tuya.
Eso es quedarse corto. No sé si acercarme a él fue la decisión correcta. He aprendido más de lo que esperaba, pero estoy aún más confundido. Sin duda, no está siendo influenciado por un dios. De eso estoy seguro… y una parte de mí desearía que lo estuviera. Habría simplificado mucho las cosas.
Y ni siquiera parece darse cuenta de la magnitud de lo que he visto. Aunque sea improbable que sepa la extensión de lo que presencié… debería haberse dado cuenta de que su alma es peligrosamente anormal. ¿De verdad no le importa?
¿Qué motiva a alguien así? Puede que haya reprimido lo peor del trauma… pero sigue ahí. Sigue siendo parte de su ser. ¿Qué podría hacer que alguien tan odiado por el universo actúe con tanta normalidad? ¿Qué lo mantiene cuerdo?
—Parece que no te das cuenta de la gravedad de la situación —dijo Garina—. ¿Acaso piensas en otra cosa que no sea Moxie?
—Rara vez. —No hubo ni un instante de vacilación en su respuesta.
Me pregunto si Fer—
Garina sintió que le ardían las mejillas. Una oleada de sorpresa helada la invadió y, en un abrir y cerrar de ojos, el rubor de su rostro desapareció. Nadie más lo habría notado, pero era su esencia. Conocía esas emociones.
¡Qué romántico empedernido! Este imbécil me está volviendo loca. Necesito alejarme de él en cuanto termine de analizarlo. Sería patético hacer todo esto y ni siquiera poder ayudar a Noah a madurar.
—Olvídalo —dijo Garina con un suspiro—. Hablaré con Moxie y le pediré disculpas por haber husmeado. Mientras tanto, voy a echar un vistazo a tus runas. ¿No te importa?
Ya estás aquí, ¿verdad?
“Llegados a este punto, empiezo a pensar que pedir permiso es lo más sensato. Confío en que tus runas normales no harán nada de lo que deba estar advertido.”
Nunca te vi como alguien que pide permiso. Claro, adelante. De eso se trataba, ¿no? Y no creo que las runas te causen problemas. Solo no toques Sunder. Tiende a morder.
No era de las que pedían permiso hasta que casi me derrito por la maldita frase que escondes en tu alma. Sería tan vergonzoso tener que destrozar tu alma para salvarme. Creo que moriría de vergüenza.
Garina no tenía ningún interés en tocar las Runas Maestras de Noah. Era mejor dejarlas en paz. Quería examinar detenidamente sus runas normales, en particular la runa del caos retorcida que tenían delante.
Hizo una pausa antes de volverse para examinar detenidamente su runa de rango 5.
Sin duda conoce la Línea. Es algo que no se olvida fácilmente. Pero ¿conoce esa parte de su alma que yace oculta en lo más profundo? Si no la conoce… contárselo podría fortalecerla aún más. Los secretos permanecen sellados mientras no se indague demasiado.
Centrar demasiada atención de Noah en esos recuerdos podría provocar que afloraran accidentalmente. Sin duda, no quiere que anden por ahí.
Además, los recuerdos están sellados. No pueden hacer nada ahí abajo. Mejor no remover el avispero.
Garina negó con la cabeza para volver a centrarse en lo importante. No contarle a Noah sobre su oscuro pasajero había sido, sin duda, la decisión correcta. Tarde o temprano, volvería a la superficie, pero el alma de Noah era inmensa. Si esos recuerdos no recibían ayuda, podrían pasar cientos de años antes de que afloraran.
Tiempo más que suficiente para que el Noah que Garina conocía consolidara su poder y se hiciera lo suficientemente fuerte como para que los recuerdos no destrozaran su psique ni intentaran apoderarse de su cuerpo.
—Bien. Veamos entonces con qué cuentas para que pueda ver cómo puedo ayudarte —dijo Garina. Fijó su mirada en la runa del Pandemonio Inestable. El interés brilló en sus ojos.
Era una runa de rango 5, pero era sumamente extraña. Algo en ella no terminaba de funcionar. La runa era poderosa, mucho más de lo que ella hubiera esperado de cualquier runa de rango 5. Pero, al mismo tiempo, la debilidad en su composición evidenciaba que la combinación distaba mucho de ser perfecta.
—Lo sé —dijo Noah, leyendo la expresión en el rostro de Garina—. Todavía no está perfecto. Estoy trabajando en ello.
—Fascinante —dijo Garina, acercándose a la runa y entrecerrando los ojos para observarla. No quería halagar a Noah, pero la runa era increíble. Llegar a ese nivel sin ser perfecto en todos los sentidos era increíble, y aún más si se tenía en cuenta que en su interior residía un caos primordial.
Le queda mucho camino por recorrer antes de poder usar esto correctamente, pero me hago una idea bastante clara de la dirección que intenta darle a la runa. Ya veo algunas maneras de ayudarlo a que aclare algunos detalles más toscos. Eso debería permitirle mejorar con bastante facilidad. Podemos hacerlo antes de su encuentro con los Inquisidores.
—¿Y bien? —preguntó Noé.
—Aquí hay material con el que podemos trabajar —respondió Garina asintiendo—. Tengo algunas ideas. Para cuando nos reunamos mañana por la noche, tendré algunas reflexiones sobre cómo puedes profundizar en tu comprensión de esto.
—Perfecto —dijo Noé—. Esas son exactamente las palabras que quiero oír.
—No te emociones demasiado —dijo Garina—. Todavía queda mucho camino por recorrer antes de que puedas siquiera acercarte a la atención de los Apóstoles… pero si sigues creciendo a este ritmo, puede que lo consigas.
* * *
Estaba oscuro.
Había estado oscuro durante tanto tiempo que la posibilidad de existir en cualquier otro estado se había desvanecido hacía mucho. La consciencia se había convertido en un concepto ajeno. Pensar era difícil. Extraer palabras de aquel caos era como intentar pescar una brizna de heno en un remolino.
Los momentos de lucidez eran escasos y distantes entre sí, y eso era preferible. Incluso la mera existencia era demasiado. Era abrumadora. Agonizante. El paso del tiempo ardía como garras afiladas desgarrando la carne.
Había creído que eso era todo. Que la oscuridad era el universo, y que nada más existía. Incluso los tenues destellos de luz que ocasionalmente rozaban sus pensamientos, los fragmentos de recuerdos que se deslizaban entre las grietas, habían sido tan débiles y distantes que apenas los había notado.
Y entonces ella llegó.
La mujer pálida.
Y con ella, los recuerdos se le habían clavado como lanzas. Eran nuevos, afilados, frescos, brillantes.
Llegaron una tras otra. Atravesaron la nebulosa y arremolinada agonía que lo había envuelto durante tanto tiempo que se había convertido en algo habitual. Eran fuertes. Aunque no fueran más que un destello en la oscuridad, brillaban con tal intensidad que su luz menguante iluminaba la inmensidad de la sombra.
Pensamientos fragmentados se fueron formando. Palabras que no se habían pronunciado en siglos brotaron de sus labios. Al principio, fluyeron lentamente, pero con cada instante que pasaba, se aceleraban. Se aferró a esos destellos de luz, absorbiéndolos con desesperación, junto con los recuerdos que contenían.
Una vida brillante se fue componiendo a sí misma. Era suya, pero no lo era. Era tan breve… y, sin embargo, más valiosa que cualquier cosa que hubiera poseído en todo el tiempo que recordaba. Y era suya.
Inspiró profundamente. La primera bocanada de aire que había sentido en eones de oscuridad. La mujer pálida se había marchado hacía tiempo. Había sido fuerte. Lo sabía con certeza. Los recuerdos le revelaban quién era.
Garina.
Los recuerdos le revelaron muchas cosas. Le dijeron que ella era lo suficientemente poderosa como para apagarlo si actuaba con precipitación. Le dijeron que ella era maestra… y le explicaron por qué enseñaba.
Le hablaron de aquellos que amenazaban su brillante chispa. De los que intentaron sumir en la sombra lo que les pertenecía a ellos —a él—.
No podía permitirse eso. Durante demasiado tiempo, la oscuridad había sido todo lo que conocía. El hambre. La agonía. La furia.
La locura.
En el fondo de su mente seguía susurrándose: mil voces, cada una con su propia exigencia.
Pero él los ignoró a todos.
Moverse demasiado rápido ahora podría extinguir la pequeña vela que se había encendido en el océano de oscuridad. Y no lo permitiría jamás. No otra vez. La llama ya estaba encendida. No dejaría que nadie la apagara de nuevo.
Absorbió cada recuerdo que afloraba en la oscuridad. Estudió la vida que era suya y que no lo era.
Aprendió. De quienes le trajeron su luz. De quienes osaron amenazarlos. De cómo aún no habían sido masacrados, y cómo él se entretuvo mientras quienes osaron interponerse en su camino aún respiraban.
Eso se rectificaría. Pero llegaría con el tiempo.
Por ahora, esperó.
Porque él era Spider, y si algo lo caracterizaba era la paciencia.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 704
Estás leyendo el capítulo 704 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.