Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 675 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La hoja de Bixx perforó la carne. Un escalofrío la recorrió cuando su daga se clavó en el pecho de Emily, penetrando directamente en su corazón y enterrándose profundamente en él.
Fue un golpe perfecto.
La muchacha ni se inmutó mientras dormía. Un leve suspiro escapó de sus labios al extinguirse su vida, liberándose de sus ataduras mortales. Su muerte había sido perfecta. Silenciosa, indolora. Una bendición para los paganos, enviada por el mismísimo Heraldo.
Bixx tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no soltar una carcajada eufórica. El placer la consumía como la mecha de una vela. Matar tras tanto tiempo de negación era una sensación incomparable. No existía otro placer en las Llanuras Malditas ni en el reino mortal que pudiera siquiera acercarse.
Arrancó su daga. Su cuerpo le suplicaba que se detuviera, que se deleitara con el placer, pero reprimió los impulsos. Habría tiempo para eso después. No se interpondría en el camino de la voluntad del Heraldo.
Dos corderos habían sido guiados hacia la luz, pero aún quedaban más que aguardaban la dulce y eufórica liberación de su daga. Los temblores de placer que recorrían todo su cuerpo no podían impedirle dejar que otros transitaran el camino de la Verdad.
Tal era su carga.
Bixx se permitió una última mirada al rostro sereno y dormido de Emily. A la hermosa flor de sangre que florecía sobre las sábanas, envolviéndola en una manta roja que la llevaría al más allá.
Te envidio, Emily.
Bixx extendió una mano, rozando suavemente con un dedo la mejilla de la muchacha. Su rostro estaba frío, sin vida. Su alma debía de haberse encontrado ya con el Heraldo. Había recibido su propósito. ¡Cuánto anhelaba Bixx reunirse con ella!
Tiene la cara fría. ¿Por qué tiene la cara fría?
La demonio se quedó paralizada. Miró fijamente a Emily, retirando la mano. La daga que sostenía le pesaba como una losa que le arrastraba el brazo hacia el suelo. El corazón le empezó a latir con fuerza.
Algo andaba mal. Muy mal.
Bixx retrocedió un paso. La sensación se intensificó por momentos. Le dio vueltas la cabeza y un dolor punzante le martilleó los lados del cráneo. Sintió un vuelco en el estómago mientras su cuerpo se rebelaba.
Dio un segundo paso atrás. Luego otro. Las paredes parecían flotar a su alrededor mientras una bruma distorsionaba el aire. Un dolor punzante le atravesaba los ojos; tenía la boca seca.
Apretó la mandíbula.
Su daga se volvió aún más pesada.
¿Qué es esto? ¿Me envenenaron? ¿Había alguna trampa en la ventana al entrar? No sentí nada. Es imposible que no me haya dado cuenta de algo tan obvio. ¿Y por qué pesa tanto mi daga? ¡La he cargado dos veces!
Es casi como si…
Como si su daga no hubiera bebido en absoluto.
La realidad se resquebrajó. Un destello de luz rasgó el aire ante los ojos de Bixx. Un segundo chasquido le siguió. Los fragmentos atravesaron la habitación, rodeándola en un instante antes de hacerse añicos sin hacer ruido.
La visión de Bixx se arremolinaba. La bilis amenazaba con subirle por la garganta mientras el mundo cambiaba bruscamente y la habitación se transformaba a su alrededor. Los cambios eran sutiles, como leves retoques a la realidad misma, más que una transformación completa y absoluta.
Ella seguía de pie en la misma habitación en la que había estado un momento antes, pero ya no era como antes.
La flor de sangre que brotaba en la cama de Emily desapareció, y con ella, la niña. En su lugar, solo quedaba una pequeña marca en las sábanas revueltas. Había una herida de daga justo en el sitio donde Emily había estado momentos antes.
Y, de pie a un lado de la habitación, envuelta en una sábana y con cabello plateado cayéndole sobre el rostro, estaba Emily. Sostenía la sábana con una mano y tenía la otra lista frente a ella. Una magia gélida se enroscaba en las yemas de sus dedos, lista para desplegarse al menor pensamiento.
Pero Emily no fue el único cambio.
Sentado al borde de la cama y apoyado contra la pared había un hombre muerto.
James estiró los brazos por encima de sí, arqueando la espalda mientras bostezaba. Luego negó con la cabeza y, a regañadientes, se puso de pie.
No fue su apariencia lo que más inquietó a Bixx.
No, era el hecho de que el niño no debería haber existido. De hecho, seguía sin existir. Sus ojos lo veían, pero el resto de sus sentidos no percibían absolutamente nada.
No tenía olor. Ni presencia mágica. Ni siquiera el aire sabía a él. Era como si el espectro del niño hubiera surgido del más allá. Nada más que su imagen existía… e incluso eso resultaba difícil de comprender, como intentar beber agua de un colador.
—Eso fue rarísimo —dijo James—. O sea, lo de la puñalada es una cosa, ¿pero la caricia en la cara? ¿En serio? ¿No podías evitarlo? Yo ya no podía más.
—¿Cómo es que estás aquí? —preguntó Bixx con un suspiro—. ¡Estás muerto! ¡Te maté!
—En realidad, atacaste a un roedor muy desafortunado —corrigió James, dejando escapar un suspiro—. ¿No podías haber aceptado mi oferta? ¿Te imaginas lo molesto que va a ser esto? Tuve que entrar a su habitación mientras dormía. ¡Mírala! Ella… bueno, no hagas eso. Qué raro. Lo importante es que ahora parezco casi tan espeluznante como tú. ¿Qué vas a hacer al respecto?
Está intentando distraerme. Quizá use su magia de luz para crear una ilusión. Es la única explicación lógica. Puede que algún veneno esté afectando mis sentidos, pero percibo a la chica en el aire. Está en la habitación, justo donde parece estar.
No me engañan tan fácilmente.
Bixx se puso en movimiento con una explosión de energía. Su daga rasgó el aire y se clavó en el estómago de Emily por segunda vez esa noche. Deslizó la hoja hacia arriba, arrastrándola a través del vientre de la chica. La sangre le corrió por la mano mientras una oleada de poder la recorría.
Un gemido de dolor escapó de los labios de Emily mientras se desplomaba en los brazos de la demonio.
—¡No! —gritó James.
Una sonrisa gélida se dibujó en los labios de Bixx. Tenía razón.
—El Heraldo guía mi hoja —dijo Bixx, dejando caer el cadáver de la muchacha al suelo. Su daga ya no pesaba. Se sentía ligera como una pluma, su hambre finalmente saciada. Cualquier magia que el muchacho hubiera usado era incapaz de…
La habitación cambió.
Bixx tropezó al perder la vista por un instante.
Entonces se quedó paralizada. La incredulidad le retumbaba en la cabeza como un tambor de guerra. Emily permanecía de pie junto a la cabecera de la cama, aún envuelta en la manta, mirando a Bixx con los labios ligeramente torcidos.
Estaba intacta. Ilesa. No tenía ni un rasguño en el cuerpo, pero eso era imposible. Bixx había sentido cómo su espada absorbía la sangre. Todavía tenía las manos manchadas de sangre por haberla consumido.
Su mirada se dirigió hacia abajo.
A sus pies había un cadáver, pero no era el de Emily.
Ante ella yacía el cuerpo de la otra Buscadora de la Verdad.
—¡Has manchado la alfombra de sangre! —exclamó James—. ¡Lo siento, Emily! ¡No pensé que intentaría apuñalarte así! ¡Creí que iba a soltar algún monólogo estúpido!
—¿Qué me has hecho? —exigió Bixx. Su daga temblaba en su mano. Aún podía sentir a Emily, pero sus sentidos ya no le pertenecían. No podía confiar en ellos—. ¿Qué magia es esta? ¿Alguna técnica maldita que te enseñó el Falso Profeta?
—Para serte sincero, no tengo ni idea de qué me estás hablando, y la verdad es que me da pereza preguntar más —dijo James. Suspiró de nuevo—. Emily, ¿te importa si mancho tu alfombra con más sangre? Ya está bastante estropeada.
—James, no tengo ni idea de qué está pasando, pero ahora mismo me importa un bledo con qué sangre te manches —dijo Emily. El tono de confusión en su voz delataba que se había despertado hacía apenas unos instantes. Su mirada se aguzó un instante después—. Si hay un demonio aquí intentando matarnos, entonces todos los demás también podrían estar en peligro. Tenemos que ayudarlos.
—¡Maldita sea! —exclamó James pellizcándose el puente de la nariz—. Tienes razón. Uf. Seguro que estarán bien, pero mejor asegurarnos. Espera. Dame un segundo. Voy a deshacerme de esa plaga.
—¿Crees que los seguidores de la Verdad pueden ser derrotados tan fácilmente? —Bixx mostró los colmillos y bajó la guardia—. Yo…
Algo se introdujo en el oído de Bixx. Sintió un golpe seco y húmedo mientras todo su cuerpo se tensaba. Un líquido caliente le corrió por la mejilla, seguido instantes después por un dolor punzante. El mundo le daba vueltas. La confusión se apoderó de la mente de Bixx.
Intentó dar un paso adelante, pero de repente sintió que el suelo se precipitaba hacia su rostro. Su cabeza golpeó el suelo con un ruido sordo, pero apenas lo sintió. Su visión se nubló mientras la oscuridad comenzaba a engullirla.
La mancha húmeda en su oreja se extendió, empapando la suave tela de la alfombra que presionaba su mejilla. Una parte vaga de su mente observó en silencio que era de un rojo sangre.
Ella se estaba muriendo.
¿Cómo? ¿Qué me pasó?
—Ahí está —dijo James. Su voz sonó lejana por encima de ella—. Está muerta. Lo siento por tu alfombra. Está hecha un desastre.
No lo entiendo. ¿Cómo morí? Ni siquiera sentí su presencia. ¿Qué clase de monstruos trabajan para el Falso Heraldo?
—Me lo dio Evergreen, así que no importa —respondió Emily. Se oyó un golpe sordo al soltar las mantas que sostenía y pasar por encima de Bixx, cogiendo ropa del armario y poniéndosela a toda prisa—. Tenemos que ir a ver cómo están los demás. Y… ¿acabas de salvarme de que me asesinaran mientras dormía?
“¿Gano puntos si digo que sí?”
“Eso depende de por qué estabas fuera de mi habitación en mitad de la noche, pero ya me lo explicarás después… y también me dirás qué demonios era esa magia. Nunca te he visto hacer nada parecido. Te has estado conteniendo. Otra vez.”
Bixx no escuchó el resto de la conversación.
Ella ya estaba muerta.

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Capítulo 676
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 675
Estás leyendo el capítulo 675 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.