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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 674 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Las espadas surcaron el aire, sus hojas plateadas como fragmentos de luz de luna mientras se precipitaban hacia Alexandra. Ninguno dio en el blanco. Alexandra se agachó y los esquivó, blandiendo su espada para hacer retroceder a los demonios e impedir que aprovecharan su superioridad numérica. En los pocos segundos que habían transcurrido desde que comenzó la pelea, debieron intercambiar más de una docena de golpes. Los demonios eran increíblemente rápidos, sobre todo en comparación con un humano. Aun con el Fragmento del Ser y su patrón, Alexandra tuvo que emplear toda su fuerza para mantenerse por delante de sus oponentes. La magia emanaba de ella y fluía incesantemente con el movimiento de su espada. No podía permitirse bajar la guardia ni un instante. Su mayor ventaja radicaba en la incapacidad de los demonios para trabajar en equipo. Los tres representaban una amenaza por sí solos, pero no se tenían en cuenta entre sí. Se abalanzaban y tropezaban unos con otros en su afán por llegar hasta Alexandra. No había verdadero trabajo en equipo ni cohesión en sus ataques. De vez en cuando lograban coordinar un golpe, pero la mayor parte de su velocidad la empleaban en rodearse entre sí en lugar de presionar a Alexandra. Una parte distante de su mente evaluaba con calma la situación mientras su cuerpo intentaba ganar tiempo para pensar. Había dedicado tanto tiempo a aprender a mantener activo su Patrón sin importar la situación, que había entrenado su mente para concentrarse en dos tareas completamente diferentes a la vez. Durante la lucha, había repasado una docena de escenarios y estrategias distintas que podría usar para salir con vida. Había buscado las debilidades en los movimientos de cada demonio y cualquier oportunidad para escapar sin ser atravesada. Y Alexandra había llegado a la conclusión de que, si las cosas continuaban así, iba a perder. Los demonios eran demasiado rápidos. No había forma de que pudiera asestarles un buen golpe y cambiar el rumbo de la batalla sin recibir otro. No si se limitaba a usar la espada. El combate sin magia era su fuerte. Ni siquiera su Patrón iba a cambiar las tornas. Eso significa que tengo que cambiar mi objetivo. No hay manera de ganar sin que me golpeen… así que, en vez de eso, tendré que dejar que me golpeen. Alexandra se giró sobre sí misma. Los demonios la atacaron antes incluso de que el pensamiento hubiera terminado de cruzar su mente. Destellos plateados marcaban la estela de las dagas demoníacas que se dirigían hacia ella: una al cuello y otra al pecho. El tercer demonio aún intentaba rodear a los otros dos. Tendría al menos medio segundo antes de poder posicionarse para atacar. Esta es mi oportunidad. Ya no se ajusta mucho a mi estilo de lucha, pero el viento se adapta. No estoy obligado a usar un solo método para alcanzar la victoria. Un poder explosivo recorrió a Alexandra cuando, al adentrarse en su interior, extrajo una runa que no había tocado en mucho tiempo. Alexandra invocó su Runa Maestra. En un instante, extrajo energía mágica de la Fuerza Terrenal, lanzándola a lo largo de todo su cuerpo. El suelo explotó a sus pies. Un río de piedra se enroscó en su pierna en un instante, cubriendo todo su cuerpo con una fina capa de roca imbuida de magia en cuestión de segundos. Dos fuertes golpes resonaron en su cuello y estómago, acompañados del resonante choque del metal contra la piedra. Alexandra no esperó a ver si los golpes habían logrado penetrar su armadura. Su espada ya cortaba el aire. El miedo se reflejó en los ojos del demonio más cercano. Solo un idiota recibiría dos golpes mortales a propósito para contraatacar, y era evidente que no tenían ni idea de que ella poseía una Runa Maestra. Era demasiado tarde. Para cuando se dieron cuenta de lo que había sucedido, la hoja de Alexandra ya había completado su recorrido. Un demonio yacía desplomado, con la cabeza cortada a la altura del cuello. Alexandra atacó de nuevo antes incluso de que su cuerpo tocara el suelo. El otro demonio que había intentado apuñalarla alzó sus dagas en defensa para bloquear su ataque, pero el ritmo del combate había cambiado. Su hoja se desvió hacia un lado, sorteando sus defensas, y se clavó profundamente en su brazo. El tercer demonio se abalanzó sobre Alexandra antes de que pudiera avanzar más. Una hoja se clavó en su espalda, penetrando profundamente en la armadura y atravesando su piel. Un dolor agudo la invadió, amenazando con dejarla sin aliento. No lo permitió. Alexandra giró sobre sí misma. Su espada cortó el aire justo donde el demonio había estado momentos antes. Su compañero aprovechó la ventaja, pero la espada de Alexandra ya estaba lista para repelerlo. El metal resonó en la noche mientras los demonios restantes danzaban a su alrededor, buscando cualquier resquicio en sus defensas. Alexandra era plenamente consciente de que el tiempo corría en su contra. Desconocía la gravedad de la herida en su espalda y no podía permitirse el lujo de perder tiempo preocupándose por ella. La única forma de terminar con esto fue eliminando a los dos atacantes restantes. Esquivó otro golpe, pero el segundo demonio la obligó a retroceder antes de que pudiera aprovechar la oportunidad que había encontrado. Los demonios luchaban ahora con mayor seguridad. Sabían que ella estaba en desventaja y que su truco con la Reunión Terrenal no funcionaría por segunda vez. Pero darle más margen de maniobra fue un error. Si logro concentrarme, puedo perfeccionar mi patrón. Todavía no me acostumbro a usarlo al máximo. Es demasiado difícil intentarlo bajo un ataque frontal. Pero cuando luchan con tanto miedo… Alexandra aflojó el agarre sobre su espada. Exhaló, liberando la tensión de su cuerpo con el aliento. El flujo de magia que la recorría se intensificó mientras su patrón se desplegaba como una flor en plena floración. La hierba a sus pies se oscureció. Se enroscó sobre sí misma y comenzó a marchitarse mientras una mancha de muerte se extendía a su alrededor, matando todo lo que tocaba. El poder fluyó por el cuerpo de Alexandra. No pudo evitar que una leve sonrisa se dibujara en sus labios. Sus movimientos apenas parecían tener peso. Era como si flotara en el aire. Los demonios se dieron cuenta de su error demasiado tarde. Ambos cargaron. Alexandra detonó su armadura. La piedra que cubría su piel explotó, desgarrándose de ella en una lluvia de fragmentos afilados en todas direcciones. Los fragmentos se clavaron en la piel de los demonios y les golpearon el estómago, haciéndolos tambalear momentáneamente. Su espada se desdibujó. Entonces todo quedó en silencio. La noche estaba quieta, como si contuviera la respiración. Varios golpes sordos rompieron el silencio. Cuatro brazos cayeron al suelo, junto con los torsos de dos demonios. Ambos habían sido partidos por la mitad de un solo golpe. Alexandra soltó su patrón y se dobló sobre sí misma, jadeando en busca de aire. Su espada se le escapó de los dedos y se clavó en el suelo frente a ella, la sangre en su filo brillando a la luz de la luna. Luchó por recuperar el aliento durante exactamente cinco segundos. Luego se irguió, agarró su espada y sacudió la sangre de la hoja antes de darse la vuelta y dirigirse a grandes zancadas hacia los dormitorios. Aquello era demasiada coincidencia como para tratarse de un ataque fortuito. Si los demonios habían venido a por ella, también podrían haber venido a por los demás, y Alexandra no iba a permitir que ninguno de ellos resultara herido mientras siguiera con vida. Un escalofrío le recorrió la espalda al sentir el dolor punzante de la herida. No solo por ellos, sino por todos. Si los demonios logran herir gravemente a alguien… no sé qué haría Noé. No creo que quiera averiguarlo. * * * Bixx se deslizó por la ventana abierta y cayó al suelo de la habitación humana sin hacer el menor ruido. Las sombras se aferraban a su cuerpo como salpicaduras de pintura sobre un delantal, ocultando gran parte de su figura. Para el observador inexperto, ella —y la daga negra como la noche que empuñaba en su mano izquierda— eran prácticamente invisibles. Sus runas de sombra se habían fusionado tan profundamente con su forma que la oscuridad formaba parte de su ser. La demonio giró la hoja en su mano mientras se acercaba a la cama que tenía delante. Sus movimientos fueron completamente silenciosos. No era más que una sombra en la noche. Qué… curiosamente simple. El pecho de su objetivo se elevaba y descendía con suaves respiraciones, sus ojos cerrados en un sueño profundo mientras su cabello plateado se arremolinaba como la luz de la luna alrededor de su cabeza. La muchacha irradiaba una paz absoluta. Tan fácil de matar. Bixx conocía su nombre. Emily. No era un nombre que se recordaría. Aquellos tan patéticos no merecían ser recordados. Alguien tan débil jamás debió aliarse con un Falso Heraldo, sobre todo cuando sus aliados son igual de débiles que ella. Al menos quien la custodiaba intentó oponer resistencia. Que el Heraldo lo reciba con los brazos abiertos. ¿Pero esta chica? ¿Emily? Ella solo puede culparse a sí misma de su muerte. La daga de Bixx se deslizó hacia abajo.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 674

Estás leyendo el capítulo 674 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.