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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 612 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Durante varios segundos que se hicieron eternos, Crone miró a Vermil en silencio. Garina ni siquiera pudo reunir la energía para mostrarse satisfecha. Simplemente lo miró fijamente. Una parte de ella comenzaba a preguntarse si alguien le había dado un buen golpe en la nuca o si Ferdinand había estado volviendo a echarles sustancias extrañas en la comida. Vermil no se conformó con dejar que reinara el silencio. —Responde a mi pregunta. ¿Admites que eres incapaz de copiarme? ¿O vas a pasarte esa cuchilla por la garganta? —preguntó Vermil. Cruzó los brazos sobre el pecho, estirando el cuello hacia atrás para enfrentarse desafiante a la mirada del Apóstol. Garina no sabía si el hecho de que estuviera completamente desnudo hacía la situación más o menos intimidante. —No lo haré —gruñó Crone. Giró el arma y la enfundó con fuerza en su espalda—. No eres el mortal que busca el Maestro. Ningún mortal es capaz de realizar magia como esa. Él no tiene la capacidad de regresar de la tumba, y un mortal no habría podido desarrollar semejante poder a partir de tu rango. —Genial. Aunque la última parte me da igual —dijo Vermil, golpeando el suelo con el pie con impaciencia—. ¿Ves? Me has obligado a desnudarme para demostrar algo. Garina reprimió el impulso de toser en su puño. En realidad, estoy casi segura de que fuiste tú quien se desnudó por su propia voluntad. Técnicamente, él no te obligó a nada, pero no voy a mencionarlo. Podría hacer que se girara hacia mí y entonces vería más de lo que quisiera. —Dime cuánto quieres. No faltaré a mi palabra —gruñó Crone—. ¿Qué es lo que deseas? Vermil sonrió. —Muchas cosas. Me dan ganas de decirte que te suicides solo para ver qué pasa, pero no soy tan cruel. ¿Qué tal si me conformo con algo un poco más sencillo? Puede que incluso te guste. “No privaré al Maestro de uno de sus mejores guerreros. Todas las demás peticiones serán atendidas, sean las que sean.” “Deberías expresarte mejor, pero lo prometido es deuda. Esta es tu tarea: de ahora en adelante, hasta que yo decida lo contrario, harás todo lo que Garina te ordene. Acabo de demostrar mi inocencia, así que su lealtad a tu amo no está en duda. Eso significa que no hay ningún conflicto de intereses y no puedes negarte a esta orden. Además, de ahora en adelante la llamarás "Señora"“. “¿Qué? ¿Por qué un Rango 4 no…?” —¿Pensabas que te pediría runas o algo así? —Vermil soltó una risa gélida—. No necesito tu magia. Soy de Rango 4 porque quiero serlo, Bruja. No porque tenga que serlo. Ahora, ¿dónde está ese honor del que hablabas? Garina podía oír el rechinar de dientes de Crone en la oscuridad de su capucha. “Siempre y cuando sus órdenes no sean contrarias al servicio del Maestro, la obedeceré.” No me imaginaba que esto iba a terminar así. Vermil es un pequeño monstruo. ¿Qué le mostró a Crone mientras estaban juntos en su alma? Habría destrozado a casi cualquiera por la mera insinuación de que tenía que seguir las órdenes de alguien, y mucho menos las mías. Claro que, supongo que partir a Vermil en dos no serviría de mucho. ¡Qué poder tan aterrador! Seguro que se lo quitó a Sievan… y eso significa que tiene muchísimos contactos. Sievan ni siquiera compartió sus Runas de la Muerte con los demás Apóstoles. —¡Vete a la mierda! —dijo Garina, incapaz de resistir la tentación de comprobar si Crone realmente la escucharía. "Con mucho gusto." —¿Solo eso? —Vermil arqueó una ceja. Crone apretó los puños a sus costados. “Voy a encontrar la manera de matarte con honor, Spider. Prepárate.” “Haz lo que quieras. Ahora respóndele a Garina como es debido.” —Con mucho gusto, señora —gruñó Crone. Clavó un pie en la tierra compactada y se oyó un crujido ensordecedor. Una energía negra explotó en su cuerpo y salió disparado por los aires, difuminándose en el cielo y desapareciendo en una fracción de segundo. Se hizo un largo segundo de silencio. El anciano seguía mirando a Vermil con absoluta incredulidad; la sorpresa era tan evidente en su rostro que casi distraía a Garina de su propia sorpresa. Lee contempló el cadáver decapitado en el suelo con una mirada incómodamente hambrienta en los ojos, mientras que Moxie simplemente parecía exasperada. Entonces Vermil se acercó al cadáver y comenzó a quitarle la ropa ensangrentada. Ni siquiera volvió a mirar a Garina ni al aire donde Crone se había desvanecido. Apenas parecía importarle. —Ahora es problema suyo —dijo Vermil mientras se bajaba los pantalones. Una sonrisa burlona se dibujó en sus labios—. Espero que disfrute lidiando con ese imbécil insoportable, señora. “Eres un pequeño cabrón, Vermil. ¿Lo sabes? Añadir la última parte fue totalmente innecesario. La gente va a pensar que le estoy siguiendo la corriente a ese tipo raro.” —Entonces quizá no deberías haber venido a amenazarnos. Agradezco que sigas el juego, pero no tolero a quienes amenazan a mis amigos. —Vermil se escurrió la sangre de la manga de la chaqueta antes de ponérsela—. ¿Tenemos algún otro asunto que tratar? —¿Qué, crees que me voy a ir así como así? —preguntó Garina—. ¿Después de eso? “Defina qué es eso.” —Ahuyentaste a un Rango 7. Siendo tú Rango 4. ¿Te das cuenta de lo ridículo que es eso? —preguntó Garina—. Y tienes que entender que los Apóstoles no desaparecerán para siempre. Es solo cuestión de tiempo que te encuentren. “He llegado hasta aquí.” —Hasta que vuelvas a usar tus runas con tal intensidad —dijo Garina—, estarás muerta, y yo también. Me la juré contigo. “No habrías tenido que hacerlo si no hubieras venido aquí en primer lugar.” —No puedo cambiar lo que hice —espetó Garina—. Lo que más me preocupa es el futuro. ¿Cómo vas a lidiar con el próximo Apóstol que aparezca cuando no sea tan estúpido como para dejarse fundir el cerebro? A menos que seas en secreto un Rango 7 escondido… “No lo soy.” “¿Entonces qué harás?” “Probablemente te echen debajo del carro.” A Garina le tembló un ojo. Vermil estaba siendo sarcástica. Con ella. “¿Te han dicho alguna vez que eres insoportable?” “Sí, con bastante frecuencia. ¿Supongo que tienes algún propósito para esto? Porque tengo mucho trabajo que hacer y ya me has causado más que suficientes problemas.” “Creo que no comprendes la gravedad de la situación en la que ambos nos encontramos atrapados. Si los Apóstoles…” Vermil giró sobre sus talones, su rostro oscureciéndose como una noche tormentosa mientras se acercaba a Garina para encararla. Una vena de su cuello se hinchó mientras luchaba por contener la ira que brotaba de su interior como vapor escapando de una grieta en la tierra. —Sé perfectamente la gravedad de la situación —gruñó Vermil—. Pero ahora mismo no puedo hacer nada contra los demás Apóstoles. Eso no significa que vaya a quedarme de brazos cruzados. La única forma de lidiar con un poder como el suyo es hacerme lo suficientemente fuerte como para enfrentarlos en mis propios términos. Eso no va a suceder si pierdo el tiempo pensando qué hacer. Simplemente me haré más fuerte. “¿Crees que podrás acortar la distancia que te separa de los Apóstoles en el breve plazo de semanas o meses que les llevará encontrarte? Cuanto más fuerte te vuelvas, más poder liberarás.” —Entonces quizá deberías buscar una solución tú misma —dijo Vermil, y la ira desapareció de su rostro, dejando a Garina con la duda de si alguna vez la había sentido. Incluso ahora, no tenía ni la menor idea de cuál era su verdadera personalidad. Era tan impenetrable como una noche sin luna—. O eso, o despistarlos. ¿Por qué haría yo algo así? —Porque supongo que tienes tus razones para intervenir así. También intentas ocultar algo. Eso significa que estamos del mismo lado, ¿no? —Una sonrisa gélida se dibujó en los labios de Vermil—. Veamos… ¿qué opinan los Apóstoles sobre la confraternización con personas ajenas a la organización? ¿Está Ferdinand bien? Hijo de puta. Es muy listo. —Aquí no hay confraternización —dijo Garina tajantemente—. Simplemente… estoy disfrutando de un poco de tiempo libre. He estado al frente de este pequeño reino de juguete durante demasiado tiempo. ¿Qué te parecería hacer el mismo trabajo de mierda y desagradecido durante generaciones? —Sería un fastidio —dijo Vermil asintiendo con comprensión—. Así que parece que lo mejor para ambos es mantener esta pequeña alianza. Sigue diciéndole a la gente que soy tu alumno en vez de perder el tiempo intentando matarme. Yo me encargaré de lo mío y haré todo lo posible para que no nos descubran. Los dos saldremos ganando. No puedo creer que esté negociando con un Rango 4. No me pide lo que esperaba. Cualquier Rango 4 debería pedirme runas para hacerse más fuerte. Podría haberlo subido a Rango 6… pero en vez de eso, quiere que me vaya. Qué raro. Muy raro. Ahora que sabe que nuestros objetivos deberían ser los mismos, ya que estamos jodidos si los Apóstoles descubren que mentíamos, debería intentar sacar provecho de ello. Claramente tiene la audacia suficiente para hacerlo. Pero en vez de eso, se está comportando de forma desagradable. No es que Vermil sea simplemente grosero. Lo hace completamente a propósito. No se comportó así durante la cena que tuvimos… y sospecho que aquella vez se parecía más a su verdadera personalidad. Está ocultando algo. Lo siento, Vermil. No soy tan fácil de manipular. —No —dijo Garina. Vermil parpadeó. —¿Qué? “Tu historia se desvanecerá en el momento en que un Apóstol te haga una sola pregunta sobre nosotros. Ni siquiera sabes qué runas uso, ni posees ninguna técnica que yo te haya enseñado. De hecho, ni siquiera conozco el nombre de tu runa principal.” "¿Y?" —¿Cómo se supone que voy a fingir ser tu alumna si no sabemos nada la una de la otra? —Garina se cruzó de brazos y arqueó una ceja—. En realidad no piensas fingir nada, ¿verdad? Solo intentas deshacerte de mí. "Correcto." Garina resopló ante eso, y a Vermil también le tembló la comisura del labio. Lo habían pillado y ambos lo sabían. —Seamos sinceros por un momento —dijo Garina—. De verdad que no quería encontrarte. Vine aquí por un Rango 7 que ya no está. No hay animosidad entre nosotros, pero no permitiré que los Apóstoles destruyan lo que he construido. Vermil exhaló profundamente. Su postura cambió al liberarse parte de la tensión y sus hombros se relajaron. “Entiendo tu punto de vista. Estoy en la misma situación, pero representas una amenaza para mi gente igual que los demás Apóstoles. Debes comprenderlo”. —Sí. Pero vendrán los demás apóstoles. Que no quepa duda. Ser mi aprendiz no es un título codiciado. Nuestra orden rara vez admite nuevos miembros. Serás puesto a prueba. Y si fracasas, yo también. ¿No puedes simplemente decir que has cambiado de opinión? “No. No tan fácilmente. Pero tengo otra idea. Una que podría funcionar para ocultar lo que realmente eres y, al mismo tiempo, proteger nuestros intereses mutuos.” “¿Y eso qué es?” Garina sonrió. “No sé quién eres en realidad ni qué poderes posees, pero apostaría a que aún hay muchísimo que desconoces de este mundo. ¿Por qué no convertimos en realidad toda esa sarta de tonterías que acabamos de contar? Es la primera vez que conozco a alguien tan peculiarmente desquiciado como tú. Puede que incluso sea divertido”. —Espera. ¿Quieres decir…? —Yo, Garina de los Siete —extendió una mano a Vermil y una sonrisa peligrosa apareció en su rostro—, te ofrezco la oportunidad de ser su aprendiz y acceder al conocimiento pleno de un Apóstol.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 612

Estás leyendo el capítulo 612 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.