Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 586 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Las Llanuras Malditas recibieron a Noé como a un viejo amigo. El aire fresco le rozó la piel mientras su cuerpo se reformaba sobre una plataforma de obsidiana adornada con oro, en medio de un vacío que se extendía hasta donde alcanzaba la vista.
Sticky había cedido en lo del portal que había estado abriendo, permitiendo que la magia se desvaneciera, y todos se habían reunido alrededor de Sievan para contemplar la imagen ondulante contenida entre sus palmas.
Los últimos vestigios de magia se desvanecieron de Noah mientras su cuerpo se solidificaba de nuevo en las Llanuras Malditas. Ni siquiera tuvo oportunidad de decir nada antes de que Moxie lo embistiera, rodeándolo con sus brazos y haciéndolo girar con una risa alegre.
—¡Lo lograste! —exclamó Moxie. Lo bajó y dio un paso atrás; el alivio en su rostro era tan evidente que parecía pintado en su cara—. Dioses, estaba muerta de miedo. Pensé que llegarías demasiado tarde.
—Yo pensaba lo mismo —dijo Noah con una risa cansada. Toda la adrenalina que le había estado recorriendo las venas por fin empezaba a bajar, pero ya habría tiempo para descansar después—. Que me llamaran fue sin duda una experiencia extraña.
—Eres un demonio muy convincente —dijo Sievan. Juntó las palmas de las manos y la imagen que parpadeaba en ellas se desvaneció en fragmentos de energía titilante—. Eso fue… satisfactorio de ver. Bien hecho.
—Solo hacía lo que tenía que hacer —dijo Noah. Se giró hacia Sticky y se agachó para quedar frente a frente—. Siento haberte estresado mientras invocabas ese portal. No fue justo por mi parte. Lo estabas haciendo genial.
—Está bien —dijo Sticky. Miró la llave—. Tú solo querías salvar a esas personas. Yo también quiero ayudar a la gente.
—Lo harás —dijo Noah, poniendo una mano en su hombro—. De hecho, ya lo has hecho. Ayudarás a todos y cada uno de los demonios.
“¿Es eso a lo que te referías cuando dijiste que tenías que hacer algo antes de regresar al reino mortal?”
—Sí —dijo, enderezándose y volviéndose hacia Lee—. Creo que ya es hora de que resolvamos esto, Lee. Has esperado demasiado.
Lee sostuvo su mirada y asintió levemente. Él notó que estaba pensando en algo, pero no parecía que fuera a expresarlo. Hubiera sido difícil culparla. Había mucho en juego.
Si la teoría de Noah era correcta, Lee sería el primer demonio al que salvarían con la runa de Sticky. Era una tarea monumental, y no sería exagerado decir que las esperanzas de toda la raza demoníaca recaían por completo sobre ella.
—Estoy lista —dijo Lee. Se sentó en la plataforma, cruzó las piernas y apoyó las palmas de las manos sobre las rodillas.
Noah se sentó frente a ella. Dejó su grimorio a un lado y lo abrió. La runa de Sticky brillaba en sus páginas. Por un instante, Noah contempló el libro. Se había perdido lo que había ocurrido entre Jakob y el libro, pero había visto las consecuencias.
Hay algo en este libro. Pronto tendré que analizarlo a fondo y descubrir qué demonios es. Pero hoy no me importa. Les sirvió a mis alumnos. Eso es lo único que importa.
Noah apartó la mirada de la página y la dirigió a Lee. Ella tragó saliva y asintió con firmeza.
—Hagámoslo —dijo Noé.
Extendió su mente hacia la de ella y desató la Proliferación Vacía.
El mundo se desmoronó a su alrededor. Las Llanuras Malditas desaparecieron cuando Noah se sumergió en la mente de Lee.
* * *
Una densa oscuridad, como la tinta, envolvía a Noé. Se retorcía a sus pies, amenazando con engullirlo por completo si permanecía inmóvil demasiado tiempo.
Ante él flotaba una enorme conglomeración de runas, aún ligadas por el poder de Azel. De ella descendían hebras viscosas de materia del alma, aferrándose profundamente al cuerpo de Lee. Era exactamente como la recordaba.
Aunque contaba con la runa de Sticky, no iba a ser fácil. Las runas de Decras estaban profundamente arraigadas en Lee. El primer paso le indicaría si el proceso era viable, pero la transición completa para alejarse de Decras probablemente llevaría semanas si Noah quería evitar la muerte de Lee.
Tendrían que crear lentamente una runa de reemplazo basada en la energía de Sticky y luego ir retirando la otra poco a poco una vez que la nueva fuera lo suficientemente fuerte como para mantener su alma a flote. No era el plan más eficiente, pero Noah aún no había perfeccionado su teoría. Ni siquiera había tenido la oportunidad de probarla correctamente.
Exhaló levemente, intentando apartar la tensión que lo atenazaba. No había lugar para los nervios. Tenía que actuar. Lee dependía de él. Con un pensamiento, Noah trazó la runa en el aire. Flotó allí, resplandeciente con una luz blanca pura, lista para que Lee la invocara.
Funcionará. Tiene que funcionar.
“¿Sabes?, siempre me preguntaba qué me pasaba”, dijo la voz de Lee a su izquierda.
Se giró y la encontró de pie a su lado, apartando la mirada de la runa deformada que flotaba en el centro de su alma.
Así es. No puede mirar en esa dirección sin arriesgarse a activar su poder y debilitar el sello que Azel le puso.
Algo en aquello le pareció a Noah profundamente triste. Cuanto más aprendía sobre las runas, más se daba cuenta de lo estrechamente integradas que estaban —y los patrones que representaban— en la vida. Eso era cierto para los humanos y aún más para los demonios. No poder contemplar una parte tan esencial de uno mismo era simplemente injusto.
—No tienes nada de malo —dijo Noé—. A todos nos toca lidiar con las dificultades de la vida y todos necesitamos ayuda de vez en cuando. Simplemente te estoy dando las herramientas que deberías haber tenido desde el principio.
—No eso —dijo Lee, negando levemente con la cabeza—. Me refería a antes de que supiéramos de Decras y sus runas. Cada demonio consume una emoción. E incluso si no empiezan a consumirla antes del Rango 3, tienen cierta inclinación. Aylin siempre fue curiosa. Violet era protectora. Pero yo… nunca supe qué era lo que quería, así que lo quería todo.
Noé permaneció en silencio. Algo le decía que aquella era una conversación en la que su papel no era hablar, sino escuchar.
—He pasado mucho tiempo pensando en el porqué —dijo Lee, examinando las palmas de sus manos—. Por qué todos los demás demonios sabían lo que querían, pero yo simplemente quería. Por qué no podía consumir emociones como los demás. No era porque mis runas fueran especiales. No eran ni mejores ni peores que las de nadie. Así que no eran mis runas. Era yo la que fallaba.
Noah frunció el ceño, pero se contuvo. Lee no decía eso por gusto. Había un motivo.
—Creo que he sabido la respuesta desde hace mucho tiempo. Simplemente no quería admitirlo —dijo Lee. Apartó la mirada de sus manos y se giró hacia Noah—. Sé por qué los demonios son como son. Nos alimentamos del concepto que más sentimos que nos falta. El concepto que más miedo nos da perder. Después de que me dijiste qué era realmente la Runa Demoníaca, lo comprendí. Decras le tenía miedo al fracaso, y sobre eso se construyó mi raza. Intentamos compensar nuestras carencias apropiándonos de lo ajeno y magnificando ese concepto hasta que no somos más que eso. Pero eso debe hacerte preguntarte por qué no pude descubrir qué era lo que yo podía consumir.
—Sí —admitió Noah—. Pero parece que ya lo has resuelto.
—Siempre lo he sabido —respondió Lee, apretando los puños a los costados—. Simplemente no quería admitirlo. Soy el peor demonio.
—No tienes que ser nada que no quieras ser —dijo Noé con dulzura.
Lee negó con la cabeza. —Ese es el problema. He estado evitando lo que quiero ser todo este tiempo. No podía asimilar ninguna emoción porque las quiero todas. Tengo miedo, Noah. No quiero perder nada, así que lo quiero todo. No puedo contentarme con un solo aspecto. Soy demasiado ambiciosa. Soy la peor de todas las demonios.
“No tiene nada de malo no querer renunciar a tus otras emociones para encarnar una sola. Es algo natural. Cuando consumes la energía de la Runa de Sticky y la usas para formar un Fragmento del Ser, puedes…”
—No lo entiendes —dijo Lee. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios—. Pero no importa. No eres una persona codiciosa. Jamás podrías comprender lo egoísta y arrogante que soy. Te permití perder todo ese tiempo preocupándote e intentando encontrar una forma de arreglar mis runas cuando siempre supe que no te lo permitiría.
Noé parpadeó. —¿Qué?
—Me gustó la atención —dijo Lee con una leve sonrisa—. Pero soy demasiado codicioso como para renunciar a algo que me pertenece. La runa de Sticky probablemente funcione para todos los demás. Solo tienen una emoción que temen perder, pero no quiero desprenderme de ninguna. No quiero conformarme.
—No estoy seguro de entender —dijo Noah lentamente—. ¿No quieres que use la runa de Sticky para ayudarte a arreglar la tuya?
—Así es —dijo Lee.
Noah permaneció en silencio durante varios segundos. Luego, su rostro se afinó. —Soy más ambicioso de lo que crees, Lee. No voy a permitir que te quedes así. No dejaré que tus runas te destruyan, aunque tenga que luchar contigo para repararlas. No te abandonaré.
Soltó una risita. “No me voy a quedar atrás, Noah. He pasado mucho tiempo pensando. En mí. En los demonios. En nuestras runas y en los patrones. Y al final… solo quería que estuvieras aquí”.
—¿Estar aquí para qué? —preguntó Noé, sintiendo una punzada de inquietud.
—Para observar —respondió Lee—. Gracias por intentar salvarme, pero lo conseguiste hace mucho. No quiero la runa de Sticky. Me has enseñado tanto desde que llegué al plano mortal. Tú, Moxie y todos los demás... me enseñaron lo que es tener una familia. Ser humano. Ahora quiero enseñarte algo.
"Sotavento-"
“Lo quiero todo, y reemplazar mis Runas Demoníacas lo cambiaría todo. No quiero cambiar. Quiero ser más. Y ese poder no se puede dar. Hay que tomarlo”, dijo Lee, con el rostro endurecido por la determinación. “Voy a mostrarles lo que es ser un demonio”.
Lee se giró para mirar fijamente la runa que flotaba en el centro de su alma. Extendió una mano hacia ella y la runa se estremeció. Las ataduras que Azel le había colocado se rompieron con fuertes crujidos.
Extendió la mano hacia la runa y curvó los dedos hacia adentro. Su alma vibró. El poder ardía en la oscuridad que las rodeaba y la runa tembló al encogerse, retorciéndose sobre sí misma hasta alcanzar el tamaño de la palma de su mano.
—¿Lee? —preguntó Noah—. ¿Qué estás haciendo?
—Lo mismo que hiciste tú —respondió Lee. Unos cuernos brotaron de su frente, con las puntas brillando de un rojo sangre intenso. Los labios del demonio se curvaron en una sonrisa determinada—. Para crear una runa se necesitan tres componentes, y este es el detonante.
Su runa flotó hasta quedar suspendida frente a Lee, no más grande que una manzana. Un poder crepitaba en su interior como una tormenta en miniatura. La runa no soportaba ser aplastada. Lee la arrancó del aire, sintiendo arcos de energía recorrer su palma mientras la sujetaba con más fuerza.
Ella mordió la runa.
Se hizo añicos. Los hilos que la unían a su alma se rompieron y un poder explosivo se liberó, desgarrando la oscuridad que rodeaba a Lee. Un muro de presión impactó contra Noah y lo lanzó hacia atrás, haciéndolo deslizarse por el suelo resbaladizo.
Pensamientos y sentimientos se mezclaban con la energía que palpitaba en la oscuridad. Miedo y deseo. Por un instante fugaz, fue como si Noah hubiera entrado en la mente de Lee. Un demonio era su esencia, y ella acababa de derramar esa energía por doquier.
Miles de fuertes crujidos resonaron. Los crujidos desgarraron el alma de Lee, enviando un océano de luz blanca que se derramó en ella.
—¡No! —gritó Noé—. Todavía necesitas…
Y entonces las palabras se le atragantaron. La sangre le corría por el rostro a Lee y su cuerpo se desgarraba al desintegrarse junto con su alma, pero su semblante no había perdido ni un ápice de determinación.
La mayor parte del poder de la runa aún se concentraba en su boca. Sus ojos se cruzaron con los de Noé.
Entonces tragó saliva. Cada pizca de poder en su alma aulló al ser lanzada hacia Lee. Garras brotaron de sus dedos mientras trazaba líneas en el aire, dibujando un patrón.
Noah se puso rígido. Todo el miedo y el deseo que sentía Lee se habían convertido en una espesa bruma, pero cuanto más fuerte se hacía, más extraña se sentía. Había algo raro en ella.
Algo familiar.
Y así, Noah comprendió lo que Lee había hecho. Estaba utilizando toda la energía contenida en su runa para reconectarse con su fuente.
Y en ese instante, en los confines más oscuros del universo, los ojos de Decras se abrieron de par en par.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 586
Estás leyendo el capítulo 586 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.