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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 587 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Enclavado en las profundidades de las grietas que se extendían por los confines del universo, un salón de banquetes plateado relucía en medio de un mar de blanco vacío. El salón era enorme, con un techo tan alto que un mar de estrellas distantes se extendía bajo él. Una larga y grandiosa mesa recorría toda la longitud de la sala, flanqueada por cientos de sillas doradas a cada lado. Todas y cada una de ellas estaban vacías. La mesa se detuvo a cientos de pies de una plataforma elevada, donde se habían colocado dos sillas sencillas frente a un gran disco de agua oscura que flotaba como un espejo, reflejando en su superficie la imagen de otro avión. Entre las dos sillas se alzaba un pedestal de la más absoluta oscuridad. Un ribete plateado recorría su superficie ondulada. El pedestal era sencillo, pero la magia que encierra era tan inmensa que cualquier mortal con la suerte de contemplarlo probablemente vería su comprensión de los patrones rúnicos multiplicada por cien, si su mente lograba sobrevivir a la experiencia. Y sobre el pedestal, un valioso artefacto hecho de magia, cuyo valor superaría cualquier riqueza que naciones enteras pudieran soñar con poseer, era un tazón de chocolate. En la habitación solo había dos seres. Estaban sentados a ambos lados del cuenco, recostados en las sillas con los pies apoyados en pequeños taburetes y con varias manchas de chocolate en la cara; ambos estaban congelados a mitad de un bocado. —Imposible —susurró Decras, y sus palabras resonaron en la habitación vacía como una tormenta lejana. Pero incluso mientras hablaba, sabía que sus palabras eran falsas. Una minúscula porción de su poder había desaparecido. Era tan pequeña que no dudaba de que se regeneraría en apenas unos años, pero ahí estaba. La incredulidad lo invadió como un mar embravecido y, sin vacilar un instante, se sumió en sus pensamientos. Su sorpresa no hizo más que aumentar al contemplar su Runa Divina. Durante varios minutos, se quedó paralizado, sin poder hacer otra cosa que mirarla fijamente. Un trozo de su cuerpo había sido arrancado. No debería haber sido posible. Ya había perdido pequeñas porciones de poder antes. Revin había consumido un regalo de Decras, usando la conexión para absorber una ínfima parte de su poder. Wizen había hecho algo muy parecido con un antiguo artefacto que Decras había perdido hacía mucho tiempo. Noah había repetido la artimaña con unas gotas de su sangre. Pero esto... esto debería haber sido imposible. Su poder no le había sido robado mediante un catalizador físico. Se lo habían arrancado de un mordisco. Por primera vez en miles de años, Decras no podía creer lo que veía. Fury rompió el dique de la sorpresa y su rostro se tensó. Decras extendió una mano y una lanza se estrelló contra ella, una energía negra como la noche recorría su interior. ¿Qué clase de criatura se atreve a robarme? Decras agudizó sus sentidos. El rastro del ladrón seguía serpenteando por el espacio, y su alma se deslizaba a través de la realidad mientras lo seguía con un pensamiento. Que un mortal reclamara una minúscula porción de su poder mediante una conexión era una cosa. Fue culpa suya. Su error. Sería injusto castigarlos por reclamar el poder que les había sido otorgado. Pero tomar directamente de sus runas… había cosas que Decras no podía permitir. El mundo se retorcía y se desmoronaba alrededor de Decras mientras seguía el rastro del patrón hasta su origen. No tenía ni idea de qué podía conocer tan bien su patrón como para arrebatarle la magia. Pero daba igual. Semejante insulto era demasiado grande como para permitirlo. No lo toleraría. Serían aplastados y triturados. El color irrumpió en la oscuridad cuando el alma de Decras llegó al lugar donde el ladrón había dejado su huella, y los ojos de Decras se abrieron con sorpresa. Él conocía este lugar. Una plataforma de obsidiana adornada con hermosos detalles dorados y repleta de minúsculos imbuiciones flotaba en un mar de magia del vacío. Se encontraba en el dominio de Sievan. Imposible. Sievan no pudo haberme arrebatado mi poder. No pudo comprender mi camino. No pudo comprender ningún camino. Ese fracaso —mi fracaso— es la razón por la que no puede trascender los límites de la forma imperfecta que creé. ¿Ese pequeño cabroncete codicioso de Noé me quitó aún más poder? Decras rastreó el patrón hasta su origen. Y entonces se quedó paralizado. Durante varios segundos interminables, Decras ni siquiera se movió. Su mente luchaba por comprender lo que veía. No tenía ningún sentido. Era imposible que lo tuviera. Revisó el patrón varias veces más, pero sus sentidos eran demasiado agudos para dejarse engañar. No podía negar lo que sabía que era cierto. El patrón no tenía relación con Noé. Se conectó con Lee. Y dentro de la diminuta demonio, Decras sintió su poder. Se extendió por todo su cuerpo, permeando y transformando cada fibra de su ser. Pero había algo más. Algo diferente. La mirada de Sievan se alzó hacia el cielo y el demonio observó a Decras. El demonio de rango 8 conocía el poder de Decras lo suficiente como para darse cuenta de su presencia, aunque los demás permanecían ajenos a ella. Y en él, Decras se vio reflejado. El recordatorio constante de su error. Un espejo de su propia magia que corrompía a cada demonio, retorciendo sus deseos con los suyos e impidiéndoles alcanzar jamás un verdadero potencial. Esa pieza no estaba en Lee. Decras flotaba en la quietud del vacío, con los labios entreabiertos por la admiración mientras contemplaba la escena imposible ante él. El poder que residía en Lee no era el mismo que el suyo. La sed de poder seguía ahí, pero estaba cambiando, y cambiaba cada vez más a cada segundo. No puede ser. Un demonio no puede liberarse de mi influencia. Por mucho que lo intenten, los demonios son fragmentos de mí. Son incapaces de separarse y convertirse en un ser verdaderamente independiente. Pero a pesar de ello, Lee permaneció sentada debajo de él en el andén, completamente indiferente a lo que debería haber sido posible. Estaba separando su alma de su influencia. Decras aguzó el sentido, buscando algún truco, y sus ojos se abrieron aún más. Todo su cuerpo se tensó al rozar con la mirada al pequeño demonio que Wizen había robado del más allá. Su cuerpo estaba impregnado de su poder, pero su alma era completamente independiente de él. No pudo encontrar ni un ápice de su energía en su forma astral. Ella era algo totalmente distinto. No se trataba de un solo demonio que hubiera encontrado la manera de ascender. Había dos. La sorpresa de Decras fue tan grande que toda su ira se desvaneció. Lo único que pudo hacer fue flotar y contemplar, intentando en vano comprender la escena que se desarrollaba bajo sus pies. Había una solución a un problema que había sido incapaz de resolver durante años. Un problema del que estaba convencido de que era irresoluble. Pero ¿cómo? ¿Qué podían haber hecho ellos que yo no pudiera? * * * Noah se cubrió los ojos con las manos, apretando los dientes mientras un vórtice de energía negra envolvía el alma de Lee. Era como si todo su ser se hubiera descontrolado, y después de lo que acababa de hacer, no le sorprendía. La tierra tembló bajo sus pies en un terremoto mientras truenos mágicos resonaban sobre sus cabezas. Lee se encontraba en el centro de todo, con las manos alzadas al cielo y la cabeza echada hacia atrás. Hilos de oscuridad se entrelazaron formando un punto y se enroscaron en su boca mientras ella los absorbía. Noah no sabía si sería suficiente. Una inmensa presión mágica se cernía sobre él y el alma que lo rodeaba, y las enormes grietas blancas que la recorrían se hacían más grandes a cada segundo. Aprovechó hasta la última pizca de poder que le ofrecía el Fragmento de la Renewal. Solo había una cosa que podía hacer por Lee ahora, y no iba a permitir que su alma se desmoronara a su alrededor. La energía curativa emanaba de sus palmas y luchaba por penetrar en el alma de Lee. Intentaba sellar las grietas, pero era una batalla perdida. Había tanto daño —tanto poder— que este aparecía más rápido de lo que el Fragmento de Renewal podía repararlo. Noé gritó contra el viento aullante, pero la tormenta se llevó sus palabras antes de que pudieran salir de su boca. No había nada más que pudiera hacer. Era un mero espectador, solo podía ayudar a Lee desde la barrera. Destellos negros de energía mágica iluminaron el cielo. La presencia de Decras se cernía sobre Noah, activando Sunder y haciendo temblar la runa en su interior. A pesar de la gravedad de la situación, no pudo evitar sentirse impresionado. Lee lo consiguió. Le arrebató el poder a Decras, y ni siquiera tenía su sangre como yo. El vórtice alrededor de Lee vibraba y se contraía, replegándose y retorciéndose sobre sí mismo mientras más se vertía en su boca. Apretó los puños y se le puso rígida la espalda, pero siguió absorbiéndolo. A Noah le pareció que estaba sorbiendo la magia de Decras como si fuera un enorme plato de fideos. Una luz blanca emanaba de las grietas que perforaban el alma de Lee, y la sangre le corría por la cara, desde la nariz hasta los ojos. Todo su cuerpo temblaba, pero no cedió. Al contrario, la debilidad solo la impulsaba con más fuerza. La determinación ardía en sus ojos como dos llamas distantes. Y entonces algo cambió. Las grietas que crecían bajo los pies de Noé se ralentizaron. Luego detuvieron su avance. Una energía nacarada se retorció en su interior y comenzó a cerrar las grietas. A Noé se le cortó la respiración. Más grietas frenaron su crecimiento. El vórtice se debilitó y el último vestigio de su poder se desvaneció entre los labios de Lee. Ríos de energía blanca brotaron de los pies de Lee y se retorcieron a través del suelo de su alma gravemente dañada. Y, para asombro de Noé, las grietas que surcaban la oscuridad cambiaron. Se agudizaron y modificaron su forma mientras luchaban por cerrarse. El daño no se reparó por completo, pero se transformó en algo mejor. Había convertido las grietas de su espacio mental en un patrón. Un destello cegador lo cegó. Noah cerró los ojos con fuerza y se cubrió la cara con las manos. Una presión abrumadora lo golpeó en el pecho y retrocedió un paso, forzando los ojos para abrirlos mientras buscaba a Lee entrecerrándolos. Se encontraba sola en el centro de un mar de retorcidos colores blanco y negro, con el patrón de una runa grabado en el fondo de su espacio mental, con grietas que evidenciaban un daño en el alma. Su alma había cambiado, pero no sola. Su cuerpo también. Dos cuernos dentados sobresalían de su frente, y sus pequeños dientes puntiagudos se habían ensanchado un poco. Pero, sobre todo, un par de alas coriáceas, negras como el azabache, brotaban de su espalda como las de un murciélago. Lee se tambaleó. Noah reaccionó de inmediato, llegando justo a tiempo para sujetarla por los hombros cuando ella se inclinó hacia adelante. Sus ojos parpadearon mientras lo miraba con los ojos entrecerrados. —Creo que lo hice —murmuró Lee—. ¿Lo hice? Noah miró la runa que parpadeaba bajo él. Mientras las otras grietas en el alma de Lee luchaban por cerrarse, las líneas blancas justo debajo de sus pies permanecían inmóviles. Formaban un patrón, y uno que él podía leer. Fragmento de Lee —Sí —dijo Noah, con la admiración atenazándole las palabras—. Lo lograste, Lee.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 587

Estás leyendo el capítulo 587 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.