Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 584 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Verrud se quedó boquiabierto. Miró a Noah como si presenciara a un fantasma resurgir de las profundidades del infierno. Y, pensándolo bien, no andaba muy desencaminado. La incredulidad se apoderó de todo el cuerpo del profesor, quien retrocedió un paso. El suelo quemado crujió bajo sus talones al dar otro paso.
—Imposible —tartamudeó Verrud—. Estás muerto.
Aunque Isabel ya sabía que Noah seguía vivo, no pudo evitar sentir la misma conmoción reflejada en su rostro. Sus labios se entreabrieron mientras decenas de emociones la inundaban como océanos que convergían en un solo punto. Alivio, sorpresa, agotamiento... era demasiado para asimilarlo todo a la vez.
—Parece que la muerte es un síntoma recurrente para mí —dijo Noah, mostrando los dientes. Arcos de magia púrpura danzaban entre sus dedos—. Desafortunadamente, nunca parece funcionar. Quizás puedas comentárselo a la gerencia cuando los veas.
—Eres un archidemonio —dijo Verrud. Su rostro palideció como un papel—. Por eso acogiste a esa inútil. Planeabas quedarte con la Runa del Maestro de Almas para ti…
El aire se resquebrajó cuando un rayo surgió de las palmas de Noah. El escudo de Verrud cobró vida, una energía grisácea y retorcida envolvió su cuerpo y absorbió la magia con una onda. Se estremeció y parpadeó al darse cuenta de que el escudo no había caído.
—No me metas en el mismo saco que gentuza como tú —dijo Noah—. ¿Sabes cuál es el problema de Arbitage —no, de todas las familias nobles—? Que son personas como tú. Puras maquinaciones y estúpidas intrigas para arrebatarnos el poder unos a otros en vez de ganárselo a pulso. Ni siquiera puedes concebir que otros no intenten mentir y engañar para hacerse fuertes.
—No eres ningún archidemonio —dijo Verrud, mirando su escudo ondulante. Sus ojos volvieron a encontrarse con los de Noah y mostró los dientes en una mueca de desprecio—. Esa magia era, como mucho, de rango 5. Sigues siendo el mismo profesor cobarde de siempre. ¿Acaso fue solo un espectáculo de luces? ¿Algún truco para reaparecer por todo lo alto después de abandonar a tus alumnos y esconderte?
—¡Vaya, qué cambio de estrategia! Estás buscando cualquier excusa —dijo Noah. Miró a Jakob, que seguía tirado en el suelo, jadeando—. ¿Qué le pasó a ese idiota? Perdió una pelea contra un grupo de adolescentes. Por cierto, ¡bien hecho a todos!
—Vuestras burlas no significarán nada cuando os mate como es debido —espetó Verrud. El agua que había recogido se arremolinaba en el aire como un océano a punto de estrellarse contra sus cabezas.
—En serio —dijo Noah, negando con la cabeza—. ¿Acaso ese imbécil no es de Rango 4? ¿Qué hacía con su dominio? ¿Sentado sobre él? ¿Cómo es posible que un Rango 3 te dañe siendo de Rango 4? ¿Es que su control sobre su dominio es tan pobre que ese era todo su poder?
El rubor de vergüenza y enfado que cruzó el rostro de Jakob bastó para que Isabel comprendiera que Noah había dado en el clavo. Al parecer, Jakob no era ni mucho menos tan capaz como mago como le gustaba hacer creer.
A pesar del dolor y el agotamiento, Isabel soltó una carcajada. El rostro de Verrud se ensombreció de furia.
“¡Basta!” Con un rugido, Verrud dejó caer sus manos con fuerza.
La enorme cantidad de agua en el aire cayó directamente sobre la cabeza de Noé como una cascada vengativa, con una fuerza descomunal. La tierra retumbó bajo la inmensidad de la magia y Noé quedó completamente envuelto en ella.
A Isabel se le hizo un nudo en el estómago. Verrud era uno de los magos más poderosos que había visto en combate. Noah era fuerte, pero nunca lo había visto sobrevivir a un ataque así.
Verrud levantó la mano, recogiendo agua en preparación para otro ataque, y sus ojos se abrieron de par en par.
Noah permaneció de pie con una expresión divertida en los labios. No tenía ni un solo pelo mojado. Estaba seco como un hueso en el desierto. Inclinó la cabeza hacia un lado y arqueó una ceja.
“¡Mira eso! Parece que mi dominio es más fuerte que tu magia.”
—No te creas tan importante —espetó Verrud. Retorció las manos y el agua se separó en docenas de picos retorcidos que se alzaron en el aire sobre Noah—. No eres más que la escoria de la familia Linwick. Usar artefactos no te salvará para siempre.
—¿Usar artefactos? —Noé soltó una carcajada—. Sabes, si me importara lo suficiente como para corregirte, lo haría.
Un chorro de agua se dirigió con furia hacia Noé. Él alzó la palma de la mano hacia él y una magia gris brotó de su interior, describiendo un arco que impactó contra el agua. El chorro explotó en una nube de niebla que se disipó antes de alcanzar a Noé.
—¿Qué fue eso? —preguntó Verrud, con la confianza titubeando mientras miraba a Noah—. ¿Qué hiciste?
—El agua cuenta como materia —dijo Noé, flexionando la palma de la mano—. Es bueno saberlo. Me encantaría darte una lección, Verrud. Por desgracia, tengo poco tiempo.
—Estás usando artefactos —dijo Verrud. Sus labios se curvaron en una mueca de desprecio—. El poder falso jamás…
—¡Dios, eres un idiota! —exclamó Noé. Juntó las manos y las separó rápidamente mientras una densa energía gris se concentraba y retorcía entre sus dedos—. Sé que ha pasado mucho tiempo, pero, por favor, presten mucha atención. Tenemos una lección pendiente.
—¿De qué estás hablando? —gruñó Verrud, lanzando una docena de chorros de agua contra Noah—. Si tienes verdadero poder, demuéstralo. Hablar es de débiles.
Noah extendió las manos. Su magia impactó contra la de Verrud y la atravesó, destruyendo cada gota de agua antes de que pudiera siquiera acercarse. La inquietud en el rostro de Verrud se intensificó.
—Con mucho gusto —dijo Noé. Su expresión se volvió inexpresiva—. La lección de hoy: no te metas con mis alumnos.
Noah se movió a una velocidad vertiginosa, más rápido de lo que Isabel jamás lo había visto. Sus ojos se abrieron de par en par. Era casi tan rápido como Lee.
Verrud retiró las manos bruscamente y el agua se arremolinó a su alrededor formando una esfera defensiva; pero Noah no iba a por él. Iba a por Jakob. El pie de Noah se elevó en el aire.
—Espera —dijo Jakob con voz ronca—. Yo…
El talón de Noah impactó contra el cráneo de Jakob. La cabeza del profesor se estrelló contra el suelo y los huesos se hicieron añicos con un crujido. La sangre salpicó la tierra mientras Noah retiraba el pie, con una mueca de asco.
—Esa es de Moxie —dijo. Ya no quedaba ni rastro de diversión en su voz—. Disfruta de la espera, pero no te preocupes. Me aseguraré de que tengas compañía.
—Matar a un profesor de Arbitraje es un ataque contra la propia escuela —gruñó Verrud, lanzando dos chorros de agua aullando.
Noah se giró hacia Verrud y alzó una mano. Una energía gris emanó de su palma y consumió la magia antes de que pudiera alcanzarlo. Entrecerró los ojos. —¿Y qué se considera intentar matar a sus alumnos?
—¿Cuándo ya no sirven para nada? Para sacar la basura —espetó Verrud. Lanzó una docena de ráfagas de magia ondulante que cortaron el aire hacia Noah desde todas las direcciones.
Todos fallaron. Noah esquivó los ataques mágicos a toda velocidad, su cuerpo se retorcía y contorsionaba de maneras que Isabel habría jurado que solo Lee era capaz de hacer. La distancia entre él y Verrud se evaporó como la lluvia de verano.
El profesor Herron arrancó una daga de su cintura y la lanzó hacia adelante. Al mismo tiempo, más chorros de agua se precipitaron hacia Noah. Una vez más, todos los ataques fallaron mientras él los esquivaba a toda velocidad, sin siquiera molestarse en usar magia para detenerlos.
—Ni siquiera puedes atravesar mi escudo —espetó Verrud—. ¿Qué crees que podrás...?
Grietas blancas surcaron el aire desde la palma de Noah. Verrud ni siquiera intentó esquivarlas. La mueca de desprecio seguía dibujada en su rostro cuando la magia atravesó el escudo gris como si nada. Rodeó la cadera del Profesor, a unos treinta centímetros de la palma de Noah.
Entonces las grietas estallaron con un chasquido seco y fuerte. Verrud dejó escapar un grito de dolor al hacerse añicos su escudo, junto con varios huesos de su pierna derecha. Se desplomó, incapaz de sostenerse en pie, y cayó de espaldas con los ojos desorbitados por el horror.
Los ojos del profesor se abrieron desmesuradamente, incrédulo. Se arrastró hacia atrás apoyándose en las manos mientras Noah lo miraba fijamente, con el rostro tan inexpresivo como la pared de piedra de un acantilado.
—Eso no era un artefacto —tartamudeó Verrud, con la voz cargada de dolor. Buscó a tientas en su costado y agarró una poción curativa.
No tuvo oportunidad de usarla. El pie de Noah se estrelló contra su brazo, clavándolo en el suelo en un instante. La poción rodó fuera de las manos de Verrud, deteniéndose en un cráter quemado a varios metros de ellos.
Isabel apenas podía creer lo que veía. Verrud no solo estaba perdiendo la pelea, sino que lo estaban humillando. El muy canalla parecía no haber usado magia en su vida, pero ella sabía que no era cierto. Era un mago poderoso que debería haber podido defenderse incluso de un mago de rango 6 de bajo nivel, aunque no tuviera ninguna posibilidad de ganar.
Tragó saliva con dificultad.
¿Qué tan fuerte se ha vuelto Noé?
—Nada de prórrogas —dijo Noah. Un relámpago blanco recorrió su palma al levantar una mano—. No tengo tiempo para eso ahora.
—Demonio —gruñó Verrud.
—¿Te vas a decidir de una vez? —exclamó Noah—. Primero soy un demonio, luego no. ¿Cuándo vas a dejar de tergiversar la verdad y darte cuenta de que eres un maldito débil? Esto no es una pelea, Verrud. Eres un perro rabioso, y te voy a acabar. Te diría que la próxima vez busques un oponente de tu nivel en vez de atacar a mis alumnos, pero bueno, no habrá una próxima vez.
—Mi familia te destruirá —espetó Verrud—. No puedes matarme y salirte con la tuya. Los Herron se enterarán. Te harán pedazos a ti y a esa zorra ladrona. Jamás conocerás la paz. Cada instante de tu vida será…
El pie de Noah impactó contra el estómago de Verrud, y el resto de la frase del hombre se desvaneció en un quejido de dolor mientras se desplomaba como una hoja de papel. Se agachó, y la magia blanca que recorría sus dedos se intensificó.
—Si te encuentras con Renewal, hazme un favor y dile que le debo una cesta de frutas. —Agarró a Verrud por la cabeza. Grietas blancas y dentadas se expandieron por el aire alrededor del cráneo del hombre.
Los ojos del otro profesor apenas tuvieron un instante para abrirse de par en par antes de que se oyera un crujido fuerte y ensordecedor.
En ese instante, Isabel comprendió que su profesor no estaba fingiendo. En ningún momento había presenciado una pelea real entre Verrud y Noah. Para ello, uno de los dos debía tener alguna posibilidad de ganar.
No, esto no había sido una pelea.
Había sido una ejecución.
Noé se enderezó, sacudiéndose la sangre de la mano mientras dejaba caer el cadáver destrozado. Se giró, y la fría ira que ardía en sus ojos se evaporó al instante al ver a sus alumnos por primera vez desde que cayeron en las Llanuras Malditas.
—Profesora —dijo Isabel, haciendo un esfuerzo sobrehumano para superar el dolor y poniéndose de pie. La única emoción que aún sentía era alivio, y una leve sonrisa se dibujó en sus labios—. Bienvenida a casa. La hemos echado de menos.

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Capítulo 585
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 584
Estás leyendo el capítulo 584 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.