Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 578 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Al otro lado del bosque, mientras los grupos de Isabel y Emily luchaban contra el grupo de Marley, Alexandra se vio envuelta en su propia lucha.
Los hongos que la rodeaban habían sido reducidos a tiras. Astillas de hongos leñosos cubrían la tierra erosionada a sus pies; zonas del suelo estaban ennegrecidas y chamuscadas por la magia. Ella se encontraba en el centro de todo, con una espada sencilla empuñada con ambas manos.
En el aire se percibía un ligero olor que recordaba casi a una tortilla quemada, probablemente debido a todos los hongos chamuscados que la rodeaban.
Cuatro estudiantes la rodeaban formando un cuadrado. La magia ardía entre sus palmas; cada uno tenía un hechizo listo para lanzar. Ninguno estaba dispuesto a dejar escapar su magia antes que los demás.
Los labios de Alexandra se curvaron en una sonrisa divertida por un instante antes de que su expresión se volviera inexpresiva al recuperar la concentración. —¿Pasa algo? Estaban todos deseosos de pillarme. Y ahora lo han conseguido.
—¿Dónde está Ollie? —preguntó uno de sus perseguidores. Era un chico del programa avanzado, pero había olvidado tanto su nombre como la familia de la que provenía. Ninguno de los dos había sido importante. Nunca había sido un buen compañero de entrenamiento.
—¿Quién? —Alexandra ladeó la cabeza—. No llevo la cuenta de todos con los que he peleado, ¿sabes? Sobre todo de los idiotas que se la pasan gritando sus nombres como si fueran importantes. Solo vale la pena presentarse en una pelea cuando te enfrentas a alguien que lo merezca. Y no me he encontrado con nadie que lo merezca durante este examen.
Los estudiantes murmuraron con enfado. Se movían, adoptando posturas amenazantes, pero ninguno atacaba. Una punzada de fastidio creció en el pecho de Alexandra. Esto era una pérdida de tiempo. Había suficientes oponentes como para suponer un verdadero desafío. Todos los estudiantes a su alrededor estaban en el programa avanzado. Poseían una magia relativamente poderosa —lo suficiente como para hacer dudar incluso a su resistente cuerpo si colaboraban—, pero eran unos cobardes.
Todos sabían que no eran lo suficientemente rápidos para derrotarla con una sola ronda de hechizos. Al menos uno de ellos tendría que estar dispuesto a absorber el grueso de su atención si los demás querían tener alguna oportunidad de acertar sus ataques, pero ninguno estaba dispuesto a hacer ese sacrificio.
—Me estáis haciendo perder el tiempo —dijo Alexandra—. O atacáis o no. Vine aquí buscando entrenar y encontrar un reto que realmente me impulsara a mejorar. Algo me dice que ninguno de vosotros va a ser la persona que busco.
—El colgante de Ollie no sonó, pero está desaparecido —gruñó uno de los otros estudiantes—. Dígannos dónde está, o todos olvidaremos que esto es un examen y que no habrá contemplaciones.
Alexandra dejó escapar un pequeño suspiro y asintió hacia las setas que crecían al borde del claro. “Si Ollie es el anterior que me perseguía, está ahí arriba. Lo tiré”.
Uno de los estudiantes se giró para mirar en la dirección que Alexandra había señalado. Un par de piernas se extendían desde la cima de una seta alta. El resto de él estaba sólidamente enterrado dentro de su cabeza. A pesar de la intensidad con la que las piernas se agitaban, parecía que no tenían ninguna posibilidad de liberar a su dueño de su prisión fúngica.
La incredulidad se reflejó en el rostro del alumno líder. Retrocedió un paso, incrédulo, y comenzó a volverse hacia Alexandra. —Tú lanzaste…
Se volvió borrosa. El viento le azotó el rostro mientras acortaba la distancia entre ella y el chico en menos tiempo del que tardaba en respirar. Él activó su escudo, el pánico reflejado en su rostro mientras intentaba desesperadamente defenderse.
Una cúpula plateada y brillante lo envolvió por una fracción de segundo. Entonces, el puño de Alexandra atravesó el escudo de un solo golpe. La magia no era ni de lejos lo suficientemente fuerte como para resistir a una maga de rango 3 que había concentrado hasta la última gota de su poder en las runas corporales que impulsaban cada uno de sus movimientos.
El puño de Alexandra impactó contra la nariz del chico con un crujido seco. Los huesos se quebraron y su cabeza se sacudió hacia atrás, lanzando una lluvia de gotas de sangre al aire. La magia en sus dedos se evaporó con un siseo, y Alexandra bajó la empuñadura de su espada sobre su cabeza.
Un destello iluminó el claro al activarse su colgante. Un trozo de papel revoloteó por el aire y cayó al suelo, ahora sin dueño.
Los otros tres magos lanzaron maldiciones presas del pánico y liberaron sus hechizos, pero ya era demasiado tarde.
Cuando la hubieran rodeado cuatro, quizá habrían tenido la oportunidad de asestarle un buen golpe. Pero ya no eran cuatro.
La respiración de Alexandra se aquietó. Su cuerpo fluía como una mariposa revoloteando en un día ventoso, sus facciones tan serenas como un lago en un día de verano en calma. Se hizo a un lado cuando una espiral de fuego pasó rozando su rostro, para luego deslizarse entre ráfagas de viento plateado que surcaban el aire y desgarraban los hongos tras ella. Sombras surgieron del suelo y se afilaron como cuchillas. Intentaron atacar a Alexandra, pero ella las esquivó como si nada se interpusiera en su camino.
Su espada brilló. Un escudo se hizo añicos y un destello de luz llenó el aire cuando un colgante se activó antes de que la energía del escudo terminara de disiparse. Alexandra pasó de un estudiante a otro con un movimiento fluido. Blandió su arma dos veces más, y otros dos estudiantes desaparecieron en brillantes destellos.
Cuando se detuvo, el claro estaba de nuevo vacío. Varios trozos más de Catchpaper revolotearon hasta posarse en el suelo a sus pies.
Alexandra bajó la espada. Sus labios se fruncieron y reprimió el impulso de negar con la cabeza con decepción. Eso era una grosería. No había necesidad de ser grosera, pero esperaba mucho más.
A pesar de sus esfuerzos, no había encontrado a los verdaderos talentos del circuito avanzado. Solo había dos grupos a los que realmente quería desafiar. El primero era Fiona, la miembro más fuerte del circuito avanzado, según todos. Nunca había participado en un combate de entrenamiento, pero Alexandra estaba casi segura de que la chica era, como mínimo, de rango 3. El resto de su grupo probablemente también era bastante competente.
Habrían sido dignos oponentes, pero Alexandra se habría sentido igualmente satisfecha encontrando a Marley o a Yulin, aunque por razones completamente distintas. Si Alexandra encontraba a Marley, no tenía intención de dejar que continuara con el examen.
No tenía una opinión particularmente firme de muchos de los alumnos del programa avanzado, pero él era el único por quien Alexandra no sentía ningún respeto. Al menos los demás estudiantes se habían esforzado por ocultar lo despreciables que podían ser. Marley lo lucía con orgullo.
En cuanto a Yulin… ella y Alexandra habían pasado bastantes noches practicando esgrima. Yulin no tenía mucho tiempo libre, pero cada segundo que tenía lo dedicaba al entrenamiento. No era rival para Alexandra en un combate real, sobre todo si Alexandra utilizaba su patrón, pero en el arte de la espada pura, Yulin podía defenderse con creces.
Pelear contra ella habría sido una buena forma de emplear el tiempo. Hacía tiempo que no se enfrentaban al límite de sus capacidades.
Pero, por alguna razón, parecía como si todos los que merecían la pena la evitaran. Alexandra frunció el ceño mientras recorría el claro, recogiendo los trozos de Catchpaper caídos.
Varias de ellas ya tenían runas grabadas en su superficie. Eso le hizo sentir un ligero calor en las orejas. El objetivo del examen era cazar monstruos y capturar una runa de ellos, pero aún no había luchado contra ninguno durante la prueba.
Pero, a pesar de ello, ya había reunido seis runas al derrotar a los estudiantes con los que se había encontrado.
Supongo que nunca dijeron dónde tenía que conseguir las runas, solo que tenía que conseguirlas. No es mi culpa que la gente me las siga donando.
El crujido de un trozo seco de seta interrumpió sus pensamientos. Alexandra se giró hacia su origen y sintió un escalofrío de emoción al reconocer a la persona que se acercaba.
—Alexandra —exclamó Yulin, deslizándose hasta detenerse mientras patinaba hacia el claro.
—¡Por fin! —exclamó Alexandra—. He hecho tanto ruido que es un milagro que no me hayas encontrado antes. Pero ¿por qué sales sin la espada desenvainada? Eso es prácticamente pedir a gritos que te den por vencido antes de empezar la pelea.
—Porque no estoy aquí para pelear contigo —respondió Yulin con brusquedad—. Tienes que venir conmigo. Ahora.
Su tono era sumamente serio. No estaba bromeando. Alexandra parpadeó sorprendida. Por un momento, se preguntó si aquello pretendía ser una trampa. Siempre era posible. Le caía bien Yulin, pero no había olvidado de quién era alumna.
Dudó solo un instante. Quizá fuera sentimentalismo, pero a Alexandra le habría gustado decir que había llegado a conocer bastante bien a la otra chica después de tanto tiempo enfrentándose. No era propio de Yulin mentir así.
—¿Qué está pasando? —Alexandra bajó su espada y se dirigió hacia Yulin, quien se giró y se adentró en el bosque de setas sin perder un instante.
—Tus amigos están en peligro —dijo Yulin—. Este examen no está supervisado porque se supone que los colgantes garantizan la seguridad de los participantes, pero el de Isabel está saboteado. Jakob lo manipuló antes del examen. No va a funcionar.
—¿Eso es todo? Isabel estará bien. No hay ningún estudiante que pueda acabar con el resto de nuestro grupo. Pero supongo que no estarás dispuesto a contarle a Arbitage lo que me acabas de contar —preguntó Alexandra.
—No soy suicida, Alexandra —dijo Yulin, lanzándole una mirada gélida por encima del hombro—. Isabel puede que tenga talento, pero ¿podrá enfrentarse a una profesora?
—¿Qué? —preguntó Alexandra—. No, por supuesto que no.
—Entonces será mejor que nos demos prisa —dijo Yulin, acelerando el paso y obligando a Alexandra a correr para seguirle el ritmo—. El profesor Jakob está aquí, y va a matar a Isabel si no llegas a tiempo para detenerlo.

Continúa leyendo
El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 579
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 578
Estás leyendo el capítulo 578 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.