Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 579 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Los ojos de Noah se clavaron en la imagen que se movía entre las manos de Sievan. Un bosque de setas se extendía alrededor de Isabel mientras ella, Todd, Emily y James luchaban contra el grupo de Marley.
Junto a ellos, en una imagen más pequeña, Alexandra y Yulin corrían en busca de los demás… pero no estaban allí, y Noah no sabía si llegarían a tiempo. E incluso si lo lograban, no sabía si sería suficiente.
Isabel y los demás no tenían ni idea de la conversación que había tenido lugar entre el otro grupo. No sabían que los estaban cazando.
El miedo le atenazaba el corazón a Noah. Todo había salido a pedir de boca. Había detenido a Wizen y tenía una forma de regresar al Plano Mortal. Sticky tenía la llave para volver al Plano Mortal y sabía cómo usarla.
No podía aceptar que hubiera llegado tan lejos solo para ver cómo Jakob humillaba a sus alumnos mientras él no hacía más que quedarse de pie, impotente, mirando.
—¿Hay alguna forma de que puedas abrir el portal más rápido? —preguntó Noah, flexionando los brazos a los costados.
—Lo intento —respondió Sticky secamente desde la plataforma a su lado. Apretaba los dientes, concentrada, y sujetaba la Llave con ambas manos. Una energía roja se arremolinaba alrededor de sus palmas y recorría el artefacto, pero seguía sin brillar—. No queda mucha energía. Es muy difícil establecer la conexión entre los planos. Los recuerdos de Wizen ayudan… pero no sé si será suficiente. Estoy abriendo el portal lo más rápido que puedo.
—Puede que su velocidad no importe —dijo Sievan—. El tiempo se comprime al cruzar un portal entre los planos. Son solo unas horas, pero parece que serán una eternidad.
A Noah se le hizo un nudo en la garganta. No podía desquitarse con Sticky. Ella estaba haciendo lo que podía, pero Sievan tenía razón. No podía permitirse esperar horas.
—Sigue esforzándote al máximo —dijo Noah, apretando los puños a los costados—. Encontraremos una solución, o resistirán hasta que podamos lograrlo. Sé que lo harán.
Moxie le puso una mano en el hombro. Tenía la mandíbula apretada por la tensión, pero no dijo nada. Ambos pensaban lo mismo. Llegar tan lejos solo para que sus alumnos murieran mientras ellos no podían hacer nada más que mirar sin hacer nada…
No podía suceder. Sería demasiado cruel.
—¿No dijiste que tus alumnos eran de Rango 2? —preguntó Sievan—. ¿Crees que podrán resistir durante horas el ataque de un mago de Rango 4 con refuerzos?
“No son unos simples alumnos de segundo rango. Son mis estudiantes.”
La respuesta de Noah no logró calmar sus pensamientos. Confiaba en todos, pero las probabilidades estaban enormemente en su contra. Si Jakob estaba haciendo su jugada, se negaba a creer que Verrud se mantuviera al margen. Tenían que enfrentarse a más de un Rango 4.
No podía dejar solos a los estudiantes ante una amenaza como esa.
Él no les fallaría.
Pero, ¿qué puedo hacer cuando estoy atrapado en las Llanuras Malditas esperando un portal que nos llevará allí apenas unas horas demasiado tarde?
* * *
La espada de Isabel se clavó en el hombro de Marley, haciendo resonar la armadura con un estruendo metálico. El suelo a su alrededor estaba hecho trizas. Fragmentos de setas destrozadas y trozos de raíces arrancadas cubrían la tierra.
Marley retrocedió un paso tambaleándose, cruzando sus espadas frente a él mientras Isabel volvía a blandir su espada resplandeciente. Una brillante energía azul crepitó al chocar sus armas y espirales de energía se elevaron en el aire a su alrededor.
Con un rugido, Marley apartó la espada de Isabel de un empujón. Su armadura imbuida resplandeció con poder, enviando ríos de luz que recorrían las líneas ocultas en las grebas metálicas que cubrían sus piernas.
Le clavó el pie en el pecho a Isabel. Se oyó un fuerte golpe. El impacto ni siquiera la hizo estremecerse. Marley se vio obligado a retroceder de un salto cuando su espada cortó el aire donde él había estado parado y ella continuó su avance.
Las raíces brotaron hacia Isabel, surgiendo de detrás de Marley y emergiendo de la tierra para alcanzar sus piernas. Ráfagas de fuego concentradas atravesaron varias de ellas mientras Todd las apoyaba desde la banda, pero el resto fueron destrozadas por la espada de Isabel, que seguía avanzando a toda velocidad.
Cada ataque que lanzaba atravesaba a la vez múltiples segmentos diferentes de la magia de Marley, haciendo que enormes trozos de raíces cayeran al suelo a su alrededor mientras continuaba su avance hacia Marley.
—¿Qué es esto? —exigió Marley, blandiendo su espada contra Isabel mientras retrocedía. Ella detuvo el golpe en el ascenso de su espada y, con un movimiento rápido, la clavó en su hombro. A pesar del tamaño de su arma azul brillante, apenas parecía pesar nada.
La espada mágica se clavó en el hombro de Marley, en el mismo punto donde Isabel lo había golpeado antes. Pero, mientras que Marley había resistido el ataque anterior, este lo hizo tambalearse. Su armadura se abolló bajo el golpe y una de sus piernas tembló.
La sorpresa brilló tras sus ojos.
Soltó ambas espadas y aplaudió. Raíces brotaron del suelo alrededor de Isabel y se estrellaron contra su armadura de piedra, envolviéndola en un capullo al instante. Una sonrisa de suficiencia se dibujó en los labios de Marley, quien retrocedió un paso, intentando disimular su respiración agitada.
—Por fin —dijo Marley. Apretó los puños, y el manojo de raíces se tensó contra sí hasta cerrarse. Su mirada se dirigió a Todd, y su sonrisa se transformó en una mueca de desprecio—. Ya me las arreglaré contigo…
La punta de una espada azul llameante, tallada en un nudo de raíces, descendía, y una mano cubierta de piedra emergía del interior de la vegetación. La armadura presentaba varios rasguños en su superficie, pero era funcionalmente intacta.
Las raíces crujieron y se abultaron antes de desgarrarse por los bordes, dejando al descubierto a Isabel al salir de la trampa. Caminó hacia Marley a la misma velocidad que antes, apenas afectada por su ataque.
—¿Qué demonios...? —Marley retrocedió un paso, su sonrisa se desvaneció—. ¿Qué clase de magia usas? ¡Eres de rango 2! No deberías poder...
Un rayo de fuego concentrado le impactó en la sien. El escudo verde de Marley se activó, protegiéndolo del impacto, pero aún vibraba por la fuerza de la magia. Sus ojos se clavaron en Todd.
Todd le hizo un gesto grosero.
Antes de que Marley pudiera reaccionar, la espada de Isabel volvió a abalanzarse sobre él. Marley maldijo y se lanzó hacia atrás, pero no lo suficientemente rápido. La punta de su espada rozó el frente de su armadura con un chirrido.
El hechizo penetró profundamente en el metal, lanzando al aire ráfagas de magia crepitando mientras dañaba las imbuiciones. Marley tropezó sorprendido y cayó al suelo con un gruñido y una retahíla de maldiciones.
Se puso de pie de un salto, recogiendo sus espadas del lugar donde las había dejado caer al subir. Estas brillaron con energía azul y las cruzó frente a sí mismo un instante antes de que la hoja resplandeciente de Isabel volviera a abalanzarse sobre él.
Un fuerte estruendo resonó. Las espadas fueron arrancadas de las manos de Marley y la de ella continuó su curso, clavándose en la armadura dañada de su hombro. Se introdujo profundamente en el metal y obligó a Marley a arrodillarse.
—¿Cómo? —preguntó Marley entre dientes. La magia chisporroteaba de su armadura mientras los Imbuimientos intentaban, sin éxito, activarse.
Isabel apartó la espada al levantar las manos. Ni siquiera se molestó en responder a su pregunta. Apenas pareció oír sus palabras. Su espada se reformó en sus manos y la bajó de nuevo. Como cada golpe anterior, este fue más fuerte que el anterior.
Los ojos de Marley se abrieron desmesuradamente y se lanzó a un lado, pero no fue lo suficientemente rápido para evitar el ataque. La espada azul brillante se precipitó directamente hacia su espalda descubierta con la fuerza suficiente para atravesar su armadura y a él mismo.
Un estruendo resonó en el claro.
La espada de Isabel se detuvo justo encima de su objetivo, atrapada por una fina hoja gris.
Un hombre con una perilla bien cuidada y cabello negro, liso y peinado, con un ligero brillo, estaba de pie sobre Marley. Sus rasgos eran afilados y adelgazados por el disgusto.
El patrón de Isabel se rompió, su avance se detuvo. Retrocedió un paso sorprendida. Se le erizó el vello de la nuca.
¿Qué demonios pasa? ¿Por qué está Jakob aquí? Esto es un examen de supervivencia. No debería haber profesores presentes.
—¿Por qué un profesor se entromete en medio de un examen? —preguntó Todd, acercándose a Isabel mientras ella retrocedía unos pasos para encontrarse con él.
—Levántate, Marley —gruñó la voz de Jakob. Había un tono frío y letal en su voz.
Marley, que se había acurrucado para protegerse la cabeza, bajó las manos y alzó la vista. Vio a Jakob y se puso de pie de un salto. La armadura estaba cubierta de tierra y la magia aún chisporroteaba en las profundas heridas que Isabel le había dejado. Un pequeño riachuelo de sangre le corría por la herida del hombro.
—Profesor —tartamudeó Marley—. Yo…
—Basta —dijo Jakob—. Ya hiciste tu parte. No sé cómo pudiste fallar tan estrepitosamente, pero ya no importa. Yo me encargaré de esto.
Marley cerró la boca de golpe.
—¿Se dan cuenta de que podría haber roto el colgante, verdad? —La voz de Emily resonó mientras se acercaba a ellos, con su arco de hielo aún en la mano. Se detuvo a una distancia prudencial y no hizo ningún ademán de guardar su arma.
Isabel estaba bastante segura de que aquello ya no tenía absolutamente nada que ver con el examen. La mirada de Jakob no se había apartado de ella ni un instante.
¡Maldita sea! Viene por mi Runa Maestra. No puedo creer que sea tan descarado como para atacarme en medio del examen. Ni hablar de dársela. Prefiero romper mi colgante a propósito antes que entregársela. ¿Por qué me elige ahora? No tiene sentido.
La espada de Jakob se movió con un movimiento rápido. Una raíz brotó del suelo frente a Isabel, moviéndose a una velocidad doce veces superior a la de la magia de Marley. Se apartó con un giro, pero no fue lo suficientemente rápida para evitar que la golpeara en el hombro. La raíz atravesó limpiamente su armadura de piedra y se clavó en su hombro. Un dolor agudo la invadió y gritó.
Una explosión sacudió el claro. Todd se movió a toda velocidad por el aire, con llamas que brotaban de sus pies mientras su puño impactaba contra el rostro de Jakob, pero un escudo reluciente surgió de repente y absorbió el golpe.
Una segunda raíz surgió de detrás de Jakob y se estrelló contra el pecho de Todd, destrozando su armadura y lanzándolo contra el suelo como una pelota.
Emily levantó las manos de un salto y disparó una flecha de hielo. Esta se estrelló contra el escudo de Jakob sin causarle daño.
—¡Socorro! —gritó Emily, dibujando otra flecha—. ¡Un profesor se ha vuelto loco! ¡Está intentando matarnos!
—¡Cállate! Un antiguo heredero de Torrin debería tener más respeto por sí mismo —espetó Jakob—. No viene nadie. ¿De verdad crees que sería tan estúpido como para hacer algo estando otros presentes?
Todd lanzó una llamarada contra Jakob y luego clavó su puño en la enredadera que aprisionaba a Isabel. Una explosión hizo trizas la enredadera y empujó a Isabel tras de sí, mientras su armadura se reformaba alrededor de sus piernas.
—Gracias —dijo Isabel, apretando los dientes. La herida en su hombro era grave. No podía arriesgarse a arrancarse la enredadera y desangrarse—. Tenemos que salir de aquí. No podemos luchar contra un profesor.
—No —convino Jakob—. No puedes. Esta farsa se acabó. Las demás familias estaban tan convencidas de tu incompetencia que lograste ocultar la Runa del Maestro de Almas durante años, pero eso se acabó. La recuperaré.
El hielo se apoderó del corazón de Isabel, pero una furia ardiente que crecía en su pecho lo contrarrestó. Una ira que había reprimido durante años por su propia debilidad, arrancada de raíz por la mirada burlona del profesor que tenía delante. "¿Devolverlo? ¡Si primero intentaste robarlo!"
—Debe estar en manos de alguien que sepa usarla —dijo Jakob—. Ni tú ni tu familia, que no valen nada, tienen derecho a un arma tan poderosa. Se crearon demasiados problemas por la insensata piedad de dejarte con vida. Eso no volverá a ocurrir.
Agitó la mano.
El suelo tras él estalló. Una raíz del tamaño de un muslo, cubierta de espinas puntiagudas, brotó del suelo y se lanzó a toda velocidad hacia Isabel.
El latido de su corazón resonaba en sus oídos.
Emily lanzó su flecha de hielo. Todd saltó hacia adelante para desviar la enredadera, y los extremos de sus guanteletes comenzaron a resquebrajarse al producirse una explosión en su interior. Ninguno de los dos sería suficiente.
El mundo se ralentizó. Su Runa Maestra zumbaba en sus oídos mientras su poder se activaba y aceleraba su mente. Durante años se había abstenido de usar más que un hilo de su poder, pero ya no importaba.
Isabel no tenía ni idea de lo que Soul era capaz de hacer. Podía manifestar su alma como un arma y permitirle imbuir su voluntad en su armadura... y en sí misma. Le había dado unos instantes extra para pensar en medio del combate al infundir su mente, acelerando sus pensamientos, pero eso no sería suficiente para detener a Jakob.
¿Qué debo hacer?
El pánico se apoderó de Isabel como una marea creciente. Habían llegado demasiado lejos como para fracasar así. Por fin habían empezado a ser lo suficientemente fuertes como para tener una oportunidad de contraatacar. Ella no podía morir allí. Todd no podía morir allí.
Isabel bebió de la Runa Maestra, aferrándose desesperadamente a su fuerza mientras activaba su último as bajo la manga.
Su única runa normal se estremeció al resistir la creciente presión de Soul. El mundo se ralentizó aún más.
Ni siquiera 7 personajes de Rango 2 impecables habrían podido lograrlo, pero un solo personaje de Rango 3 sí pudo.
La Piedra Fluida de Rango 3 Impecable que había formado justo antes de que comenzara el Examen.
Habría bastado para aplastar a cualquiera de los otros estudiantes. Pero contra Jakob… solo había una forma de averiguarlo.
Isabel se puso en movimiento de un salto. Rayos de luz azul emanaban de su piel mientras le daba un manotazo a Todd en el costado, apartándolo de un empujón y girando en el mismo movimiento.
La enredadera de Jakob rasgó el aire, y las espinas que la cubrían le laceraron la piel al pasar. Isabel no se amilanó. Se lanzó hacia adelante como un rayo, con una lanza formándose en su mano, y la clavó directamente en el pecho del Profesor.
Su escudo cobró vida con un brillo.
La lanza de Isabel lo atravesó sin inmutarse, ignorando su magia como si nada. El escudo ni siquiera se inmutó ante el impacto del arma, que se clavó en el pecho de Jakob.
El mundo volvió a ponerse en marcha.
El pie de Jakob se movió a toda velocidad y se estrelló contra el pecho de Isabel. El aire se le escapó de los pulmones y cayó hacia atrás, deslizándose por el suelo mientras un dolor punzante le quemaba la herida del hombro y un dolor de cabeza insoportable le apretaba la cabeza como las garras de un demonio.
El ataque de Isabel se estrelló contra el escudo de Jakob. La energía verde onduló, pero no se rompió. Se llevó la mano a la herida del pecho, parpadeando sorprendido. El hambre le ardía en los ojos mientras la miraba.
Mierda. No fue suficiente. Debe tener algún tipo de refuerzo corporal.
—¡Maldita sea! ¿La Runa del Maestro de Almas es así de poderosa, incluso en tus manos? —preguntó Jakob con la voz quebrada por el dolor. El ataque de Isabel le había causado mucho daño, pero no había sido suficiente para detenerlo—. Increíble. Imagina lo que hará en manos de un verdadero mago.
Alzó las manos al aire, con la mandíbula tensa. El suelo a su alrededor tembló. Isabel intentó invocar a Alma de nuevo, pero su poder se había agotado. Había necesitado hasta la última pizca de energía de Piedra Fluida para acceder al inmenso poder de Alma, y ahora estaba completamente exhausta.
“¡Corran!”, gritó Isabel. Agarró su colgante y lo rompió.
No pasó nada.
¿Qué?
Jakob soltó una risita, con el rostro desencajado por la ira y el dolor. —No lo creo.
Tres raíces brotaron de la tierra. El aire junto a Isabel centelleó, y una mano invisible se posó sobre su hombro.
James estaba a su lado, pero no iba a ser suficiente. No podía detener la magia de Jakob.
Las raíces brillaron para Isabel, cortando el aire a una velocidad increíble.
—¡Isabel! —Todd se lanzó hacia adelante, pero no fue lo suficientemente rápido para bloquear el ataque.
Discos de luz centelleante aparecieron ante Isabel mientras las raíces avanzaban. Se hicieron añicos como cristal, desintegrándose bajo el poder del hechizo de Jakob. Entonces las raíces la alcanzaron. Se cruzó de brazos para protegerse.
Algo pasó borroso junto a Isabel. El fuerte crujido de una planta al ser cortada llenó el aire y trozos de raíz golpearon el suelo a su alrededor. Los ojos de Isabel se abrieron de par en par.
Alexandra había llegado antes que Isabel, pero no estaba sola.
Yulin estaba de pie junto a ella.

Continúa leyendo
El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 580
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 579
Estás leyendo el capítulo 579 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.