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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 569 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Noé luchó por ocultar la tensión en su rostro. La luz dorada que brillaba a sus pies se reflejaba en ellos y se desvanecía en el vacío infinito que se extendía a su alrededor. El mundo estaba en silencio y quieto. Su energía se agotaba, y el poder de Proliferación Vacía se acercaba rápidamente a su límite. No podía mantener a Wizen y a sí mismo en el espacio entre sus mentes por mucho más tiempo. A lo sumo quedaban unos minutos antes de que perdiera el control y regresaran al más allá. Eso no podía suceder. Todavía no. La única forma en que Noah podía enfrentarse a Wizen era con Proliferación Vacía manteniendo al otro mago a raya. La incredulidad que había desfigurado el rostro de Wizen se transformó lentamente en comprensión. Su expresión cambió al contemplar a Noah bajo una nueva luz, mientras se formaban conexiones en su mente. Más pedazos de su cuerpo se desprendieron, revelando una energía gris pulsante bajo su piel. Wizen apenas pareció notarlo. —Has cruzado la línea —susurró Wizen—. Has sobrevivido. Sabía que era posible. ¿Quién te ayudó? —Nadie —respondió Noé. Al menos, no intencionadamente. —Imposible. No eres lo suficientemente poderoso para… —Las palabras de Wizen se detuvieron en seco y apretó la mandíbula. Dejó escapar un siseo y apretó los puños contra sus costados—. Da igual. No me importa. Escúchame bien. No me importas en absoluto, ni tú ni el plano mortal. Solo tengo un deseo en esta vida, y no me detendré ante nada para conseguirlo. No puedo desperdiciar mi magia luchando contra ti. Libérame de esta prisión y te daré la llave. Noé abrió la boca para responder, pero las palabras murieron en sus labios. ¿Qué? "¿Vas a?" —No la necesitaré después de esto —respondió Wizen—. Rápido, ahora. El tiempo apremia. Cuando termine mi tarea, la llave será tuya. Conservará la fuerza suficiente para abrir un camino de regreso al Plano Mortal. Te lo prometo. —¿Por qué? —preguntó Noah, tan atónito que por un instante se le cayó la máscara—. De verdad que no esperaba que dijeras que sí. No estarás pensando volver a Arbitage como si nada y fingir que no hiciste nada malo, ¿verdad? Eres un maldito monstruo. Controlaste la mente de la gente. Mataste gente. —He hecho muchas cosas, y haría muchas peores, todo para llegar a este punto del espacio. A este punto del tiempo —respondió Wizen, agarrando la llave que llevaba sujeta a la palma por hilos grises. La arrancó de un tirón. La magia crepitó a su alrededor y Wizen se tambaleó, dejando escapar un gruñido—. Mi cuerpo real refleja mis acciones aquí. No te daré la Llave hasta que termine mi trabajo, pero la tendrás. Pero no dejaré escapar ni un solo segundo. O ambos conseguimos lo que queremos, o la Diosa de la Reencarnación se asegurará de que ninguno de los dos lo haga. Noah dudó un segundo más, pero Proliferación Infinita tenía tan poca energía que prácticamente no le quedaba otra opción. Su plan —aunque apenas esbozado— consistía básicamente en esperar que Renewal apareciera y matara a Wizen antes de matarlo a él, dándole así la oportunidad de tomar la llave y, con suerte, escabullirse mientras ella regañaba a su alma por portarse mal —o hacía lo que fuera que hiciera una Diosa de la Reencarnación. Esta opción parecía tener una probabilidad ligeramente mayor de éxito. A Noah nunca se le había ocurrido trabajar con Wizen, y no estaba muy seguro de que le gustara la idea, pero si con eso conseguía la llave, obtendría lo que necesitaba. Al fin y al cabo, si podía salvar a Moxie y a Lee, nada más importaba. Nadie más importaba. Es la decisión correcta. Pero… Algo se le revolvió en el estómago a Noé. La proliferación vacía se agotó. Su magia se desvaneció. El paisaje mental fusionado colapsó. Con un rugido, el verdadero más allá se reformó alrededor de Noé y Wizen. Senderos dorados y sinuosos se abrían paso a través del infinito en su camino hacia las Aguas de la Vida. Innumerables almas poblaban su superficie, atrapadas en la interminable travesía por el gran más allá. Wizen giró hacia la línea que estaba debajo de ellos. —¡Espera! —gritó Noah, sus palabras cortando el vacío como un cuchillo al rojo vivo. Se abalanzó sobre Wizen, lo agarró del hombro y lo hizo girar. —Conozco la línea mejor que tú, Wizen. Mejor que nadie. Incluso mejor que Sievan. Puedo lograr mucho más que tú. Si quieres triunfar, necesitarás mi ayuda. ¿Por qué estás aquí? —preguntó Noah—. La verdadera razón, no una mentira ni nada de lo que les hayas contado a los demás. ¿De verdad es…? —Jamás he mentido sobre mi propósito. No había necesidad. Mi hija está en esa línea —dijo Wizen, apretando los puños a los costados. Apartó la mano de Noah de su hombro—. Me la arrebataron. Me la arrebataron de la vida. Nada en este mundo me impedirá reparar ese daño. Seré capaz de destruir el mundo mil veces para traerla de vuelta. Ahora, aléjate. Cumpliré nuestro trato y no volverás a interferir. No tengo magia que desperdiciar contigo. Wizen alzó una mano. Grandes trozos de sus dedos se habían desprendido y agujeros se extendían por su palma. Apretó los dedos y una energía roja emanó de su cuerpo, crepitando hasta convertirse en un disco vibrante. El disco se desplazó. Su superficie se volvió lisa y brillante como un lago en calma. Se plegó sobre sí mismo hasta alcanzar el tamaño de una canica, y un tenue hilo brilló en la oscuridad. Se extendió hasta el infinito, paralelo a la línea. —Ella espera —susurró Wizen, alzando la mirada para seguir la línea roja en la distancia—. Aun así, camina por el más allá. Estaba seguro. Voy para allá, Bella. A Noah se le encogió el estómago de nuevo. Seguirle la corriente a Wizen era la forma más fácil de salir impune. Incluso si Renewal aparecía, Wizen atraería su atención y él tendría la oportunidad de apoderarse de la Llave y huir. Debería haber sido fácil. Solo tenía que hacerse a un lado y dejar que sucediera. Wizen parecía tener un plan. Claramente sabía cómo encontrar a su hija. Noah simplemente no tenía que hacer nada. Sus manos se apretaron contra sus costados. Joder. No puedo. De todo lo que podría presenciar sin hacer nada… esto podría ser lo único que no puedo permitir. —No puedes hacer esto —dijo Noé. —Idiota —gruñó Wizen. Su mano libre se giró hacia Noah, pero vaciló. Era obvio que Wizen necesitaba hasta la última pizca de poder para lograrlo. No podía permitirse desperdiciar nada, una ventaja que Noah planeaba aprovechar al máximo. Wizen apretó los dientes—. Sigues intentando interponerte… —Cállate —dijo Noé—. El tiempo apremia. Tenías razón en eso. ¿Sabes lo que buscas? “Lo mismo de siempre. El regreso de mi hija…” “La tortura de tu hija. ¿Sabes lo que me hizo esa frase? Milenios y milenios de agonía grabados a fuego en mi cerebro. Miles de años de infierno. Desde entonces, todo ha sido solo un fugaz recuerdo. Un destello de existencia en un mar de vacío.” —No lleva muerta tanto tiempo —dijo Wizen, pero hubo un instante de vacilación antes de su respuesta—. Cuatrocientos siete años. —Ah, sí —espetó Noé—. Cuatrocientos siete años. Aunque el tiempo transcurra aquí al mismo ritmo que en nuestro mundo, estoy seguro de que cuatrocientos siete años de desolación no dejarán huella en su mente. Te lo agradecerá por obligarla a soportar otra vida, con los recuerdos del más allá atormentándola a cada instante. —Yo… no. Esto no puede ser… se recuperará. Los humanos son resistentes —dijo Wizen. El pánico se reflejó en sus ojos—. Estará bien. —Le arrebatas la posibilidad de reencarnarse y la sustituyes por una existencia miserable y deformada —dijo Noah—. ¿Y qué hay de la Renewal? ¿Crees que la Diosa de la Reencarnación verá con buenos ojos lo que haces? Tu deseo de traerla de vuelta solo le otorgará unos pocos años de sufrimiento antes de que regrese a donde estaba, dolorosamente consciente de lo que tendrá que soportar de nuevo. Wizen se estremecía con cada palabra. El poder lo envolvía y se retorcía en el vacío, buscando liberarse. La mirada de Noah era implacable mientras taladraba los ojos de Wizen. No puedo permitir que exista otra persona como yo. Morí cientos de veces antes de reconectarme con mi mortalidad, y solo lo logré gracias a mis alumnos. Gracias a Isabel. Gracias a Todd. Gracias a Moxie y Lee. Ellos me volvieron a conectar con este mundo, pero la Línea aún acecha. Jamás me libraré de ella. Mientras viva. No permitiré que ese destino le ocurra a nadie más. —Mira hacia abajo —dijo Noé—. Mira la fila, Wizen. Hay silencio. No hay nada. Nadie. No puedes hablar con las demás almas. Es una soledad absoluta en medio de la multitud. Lo único que puedes hacer es caminar. Te destroza el ser, de modo que cuando por fin llega el momento del renacimiento, lo recibes con los brazos abiertos. Le robarías eso a tu hija. Wizen bajó la mirada y Noah siguió su vara. Había estado evitando mirar directamente a la línea todo el tiempo posible, pero el movimiento fue casi instintivo. Ambos se quedaron paralizados. Casi al final de la fila había un alma familiar. Aunque era translúcida y su forma se veía difuminada por las demás almas que la rodeaban, no cabía duda de que se trataba de aquella pequeña figura. Estaba pegajoso. —¿Por qué está aquí? —susurró Wizen. Se giró hacia Noah, y su voz se convirtió en un rugido que, sin embargo, se perdió en el vacío—. ¿Por qué está aquí? —Murió —dijo Noah—. Desperdició el poder que Sievan usaba para mantenerla con vida solo para poder abrirte la puerta de la habitación de Sievan. El brazo de Wizen tembló. Sus ojos se desviaron rápidamente del hilo de energía roja que fluía desde la canica en su mano hacia Sticky. —No debía ser así —dijo Wizen. El dolor se entretejía en sus palabras y apretó la mandíbula—. Iba a encontrar la manera. —Lo hicimos —dijo Noah, apretando los puños—. Creo que tengo una forma de acabar con los demonios, pero ella no vivió lo suficiente para que pudiera usarla. Un lejano destello de luz nacarada captó la atención de Noah. Estaba tan lejos que apenas podía distinguirlo, pero un resplandor rosado inundaba el horizonte. La cabeza de Wizen se giró hacia allí. —Ya viene —dijo Wizen—. La Diosa de la Reencarnación ha percibido nuestra intrusión. —Me sorprende que haya tardado tanto —dijo Noah—. Déjalo ya, Wizen. No le hagas esto a tu hija. Dame la llave. —Dime algo —dijo Wizen, con la voz cada vez más distante—. ¿Procesaste la línea? ¿Mientras la atravesabas? ¿No podías interactuar, pero sabías lo que estaba presente? —Sí —respondió Noé—. Hasta el último segundo. Wizen volvió a mirar a las figuras que tenían debajo, absortas en su marcha interminable. Algo cambió en su expresión. La luz rosada en la distancia se hizo más brillante. Noé no podía calcular a qué velocidad se acercaba. Era imposible calcular la distancia en el vacío. La luz simplemente existía. —Ya veo —dijo Wizen simplemente—. Esperarás aquí. Noé parpadeó. —¿Qué? ¿No ves la luz? Nuestro momento es… “Todavía no estoy despierto. Espera. Mi tarea no ha terminado.” Wizen arrojó la llave hacia Noé. Noah se abalanzó, atrapándolo en el aire antes de que pudiera pasar volando a su lado y perderse en el vacío. Se giró hacia Wizen, conmocionado, pero el otro mago ya no lo miraba. Wizen miraba fijamente la línea. Extendió ambas palmas hacia ella, clavando los dedos en el aire como garras. Mechones grises se desprendieron de su cuerpo y se extendieron en el aire a su alrededor, como si fuera el heraldo de un dios primigenio. Una energía azul brillante brotó de su interior al partirse su cuerpo. Ardía como una llama en la noche, brillando con tal intensidad que Noé tuvo que entrecerrar los ojos. —Este es mi último atado. —Las palabras de Wizen fueron suaves, pero su inmenso poder amenazaba con disipar la oscuridad que lo rodeaba. Juntó las manos y luego las separó bruscamente. Un mar gris estalló hacia afuera, desprendiéndose de su cuerpo y adentrándose en la línea. El cuerpo de Wizen se desintegró en el proceso, fragmentos de él desapareciendo y transformándose en los hilos grises. Sus piernas y torso se desmoronaron. —Ya voy, Bella. No estarás sola por mucho tiempo, pero antes debo hacer una cosa más. —Los labios de Wizen se curvaron en una sonrisa burlona. Dio una última palmada y sus manos se desvanecieron en el mar gris. La energía le recorrió el cuello y grietas surcaron su rostro. Wizen contempló el enorme puente que su magia había formado entre él y la línea. Por un instante, una leve sonrisa cruzó su expresión—. Sean testigos. Ya van dos veces que su padre roba a los dioses. La luz rosada en el horizonte se intensificó, tiñendo el más allá con un tenue resplandor, pero Wizen ni siquiera la miró. Simplemente contempló la línea. Cualquier expresión que pudiera haber tenido su rostro estaba oculta a la vista de Noah, visible solo para las almas que se encontraban debajo de él. "Tejer."
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 569

Estás leyendo el capítulo 569 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.