Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 568 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El mundo era frío y silencioso. Un vacío infinito —el verdadero vacío, no la réplica que había existido en el dominio de Sievan— se extendía alrededor de Noé como las fauces de una bestia ancestral. Senderos dorados serpenteaban por el vacío como mechones de cabello, convergiendo en la lejanía.
Noé no podía ver adónde iban, pero no le hacía falta. Sabía lo que les esperaba al final de eones de viaje por aquellos extensos caminos.
Tenues motas azules y translúcidas centelleaban sobre los senderos. Avanzaban paso a paso, al compás de una marcha interminable. No había palabras. Ni deseos. Ni metas. Las almas que caminaban sobre su superficie parecían no sentir más que la piedra de molino del tiempo, que las desgastaba hasta llegar a su cima, donde la Renewal las aguardaba.
Solo existía la Línea.
Ese era el único lugar en toda la existencia al que habría dado casi cualquier cosa por no volver jamás, pero no tenía opción. Wizen tenía la Llave. Noah y Moxie no eran demonios. No podían ser invocados, aunque quisieran. Regresar al plano mortal era imposible sin ella.
El frío espacio oprimía a Noé, y su reino se agitaba luchando por contenerlo. En el más allá no había aire. Sus pulmones no encontraban nada al inhalar, y aun así, su cuerpo seguía adelante.
El vacío era magia pura, sin filtros. El poder lo impregnaba todo en la oscuridad, omnipresente e indiferente. Incluso si el cuerpo de Noah se hubiera apagado por completo, tenía la sensación de que habría seguido existiendo.
Este era un lugar donde el concepto mortal de vida no existía. El latido del corazón, la respiración, el bombeo de la sangre: nada de eso importaba. El más allá era un nombre inapropiado. No era un lugar de vida ni de no vida. Era un lugar de existencia.
Y, por mucho que alguien deseara vivir o hacer todo lo contrario, aquí solo había una opción: existir.
Los mortales no pertenecían a este lugar. Noé no pertenecía a este lugar. Era un sitio reservado para aquellos que seguían las reglas y los dioses que los vigilaban.
Un nudo le revolvía el estómago y una profunda sensación de terror e inquietud le desgarraba el corazón. Le suplicaba que volviera la cabeza hacia el único punto de color, aparte del oro, en el vacío: el portal blanco impoluto que ardía en el aire a sus espaldas, abierto por Sievan.
Noah reprimió el deseo. No podía irse. No sin la llave. Sus ojos recorrieron la fila en busca de Wizen.
Por suerte para él, los mortales desentonaban como un pulgar dolorido en una tierra donde los únicos habitantes eran almas azules flotantes.
En cuestión de segundos, divisó a Wizen. El hombre flotaba sobre la línea, envuelto en una magia roja y gris que lo rodeaba como los tentáculos de un dios primigenio. Trozos de la piel de Wizen se habían desprendido. Se estaba deshaciendo, pero en su mano derecha estaba la llave. El mago la había sujetado a sí mismo con hilos de magia gris.
Los labios de Noah se tensaron y se obligó a avanzar. Para su sorpresa, el pensamiento lo impulsó a través del vacío como un cohete. Se movió tan rápido que casi chocó de frente con Wizen antes de detenerse bruscamente a unos cuatro metros de él.
El Hombre Tejido alzó la cabeza bruscamente hacia Noé. La sorpresa y la ira se reflejaron en su rostro mientras se giraba hacia él.
—Tú —gruñó Wizen. El vacío engulló sus palabras, apenas dejándolas llegar a los oídos de Noah—. Vete. Ya no necesito tu poder. No tenemos ningún problema.
—Eso es una sarta de estupideces y lo sabes —respondió Noah mientras trazaba sus runas. El poder recorrió su cuerpo y se irguió, esperando su orden—. No puedes cometer atrocidades y luego ir por ahí diciendo que no tenemos ningún problema una vez que consigues lo que quieres.
—He obrado mal, y sería capaz de hacer cosas peores. No podrías comprenderlo. —Wizen se giró hacia Noah y alzó la mano hacia él, curvando los dedos en forma de garra—. No tengo energía que perder contigo. Vete. Esta es tu última advertencia.
—Dame la llave y lo consideraré —dijo Noah con un gruñido—. ¿Qué vas a hacer? ¿Controlarme mentalmente?
Wizen lo controló mentalmente.
O, más exactamente, Wizen intentó controlarlo mentalmente.
Su magia azotó a Noé como un río desbocado, clavándose en su mente como una estaca y tratando de arrebatarle el control de su cuerpo.
Si hubieran estado fuera del más allá o si Wizen no hubiera estado conteniendo su poder por algún motivo, tal vez habría sido más efectivo. Pero no fue así. Para cuando la magia de Wizen alcanzó a Noah, se había debilitado considerablemente.
Y, cuando Noah sintió el cosquilleo de la mente de Wizen presionando contra la suya, sonrió. La mente de Noah se aferró a la conexión que el otro mago había establecido.
Luego desató la Proliferación Vacía.
Su mente chocó con la de Wizen, pero Noah no intentó abrumar al otro mago. Eso habría sido imposible. Las runas de Wizen eran mucho más poderosas que las suyas. Era imposible derrotarlo en ese estado, lo que significaba que Noah tenía que cambiar de estrategia.
Y si había un ámbito donde las cosas estaban equilibradas, era cuando la magia era una batalla de voluntades en lugar de pura Fuerza Rúnica.
Noé abrió de golpe su Espacio Mental.
La vida después de la muerte se desvaneció.
* * *
Una suave luz dorada ardía bajo los pies de Noé. Era un sendero translúcido que conocía bien, pero en él no lo acompañaban almas azules translúcidas. Era el sendero infinito que conducía a la Renewal, pero no era el más allá.
Un espacio negro se extendía en todas direcciones a su alrededor. Era el vacío, pero no el más allá.
Solo había otro ser presente en el sendero dorado que se extendía hasta el abismo. Wizen se encontraba a unos cuatro metros de Noah, mirándolo con incredulidad atónita. Estaban en la Línea, pero no en el más allá.
Era la mente de Noah, pero era más que eso. Una presencia ajena ardía en ella. Este lugar pertenecía tanto a Wizen como a él. Sus mentes se habían conectado.
—¿Qué es esto? —preguntó Wizen—. ¿Qué has hecho?
—Fuiste tú quien estableció la conexión con mi mente. Pero la cuestión es que estas cosas funcionan en ambos sentidos —respondió Noah, crujiéndose el cuello—. ¿No crees que es justo que las cosas estén un poco más equilibradas?
—¿Tienes runas mentales? ¿Desde cuándo...? No. No, no importa. Me estorbas. ¿Qué importa una muerte más? —Wizen apretó la mandíbula y extendió una mano hacia Noah. Un rayo marino brotó de su mano.
Se desgarró en el aire y se replegó sobre sí misma. La magia apenas alcanzó a treinta centímetros de Wizen antes de reducirse al tamaño de un gusano. Se desvaneció en un instante, mucho antes de poder alcanzar a Noah.
—¡Uy! —dijo Noé—. Nada de berrinches, Wizen. Tu magia no va a funcionar aquí.
Wizen juntó las manos. Las separó bruscamente y de sus palmas brotaron hilos grises. Se extendieron como los tentáculos de Cthulhu que intentaban alcanzar a Noé, solo para colapsar y desaparecer a pocos metros.
—¿Qué es esto? —preguntó Wizen, con incredulidad reflejada en su rostro—. ¡Eres un Rango 4! ¿Cómo es posible? No estoy en tu alma. Soy un Mago Mental mucho más poderoso que tú. Ninguno de nuestros espacios mentales gobierna este lugar. Es un terreno común que simplemente ayudaste a moldear. No puedes controlarlo.
¡Maldita sea! Wizen sí que sabe de magia mental. Me alegra que haya funcionado. Me preocupaba que Wizen me aplastara con su fuerza bruta.
“Tal vez tengo más control del que crees.”
—No lo eres —dijo Wizen con voz firme. Extendió las manos de nuevo y desató una tormenta de llamas negras. Una vez más, la magia se desvaneció mucho antes de alcanzar a Noah. Wizen apretó los puños—. Esto es imposible. He luchado contra otros Magos Mentales antes. Una conexión mental como la que has formado está perfectamente equilibrada. Nuestras mentes tienen el mismo control aquí, así que ¿cómo es posible que hayas anulado mi magia?
—Estoy seguro de que tu magia está bien, pero no puede hacer nada si no puede llegar hasta mí —dijo Noah con una leve sonrisa.
—¡No puedo perder el tiempo con gente como tú! —espetó Wizen, con un tono de pánico en la voz. Chasqueó los dedos. Una tormenta mágica surgió de él en todas direcciones. Se expandió por la oscuridad... y se desvaneció.
Ni un solo ápice de su magia se acercó a Noé.
—Me parece que sí —dijo Noah, intentando disimular lo acelerado que le latía el corazón. Su energía mágica se agotaba a un ritmo alarmante. Proliferación Vacía no era una runa especialmente potente. No podía mantenerla activa indefinidamente. —Mi Runa Mental es el concepto de vacío, Wizen. Cuanto más se acerca tu poder, más espacio tiene que recorrer para alcanzarme.
Claro, esto no funciona fuera de mi propia mente. Pero ya que estamos... La Proliferación Vacía se basa en la interminable tontería del tiempo de espera de la Línea. Cualquier cosa que pase de la mente de Wizen a la mía tardará miles de años.
—¿Cómo puedes poseer una runa como esta? —preguntó Wizen—. No es posible. Un concepto así no es algo que la mente humana pueda comprender.
—Mira, ahí está la clave —dijo Noé—. La mente humana es capaz de muchas cosas. Cosas que no quiere hacer, pero que aun así puede hacer. Nuestras mentes pueden experimentar muchas cosas. Simplemente, puede que no salgan ilesas. Lo sé por experiencia.
La mirada de Wizen se clavó en Noah. Sus ojos se desviaron hacia el sendero dorado y translúcido que brillaba bajo sus pies, y luego hacia el vacío que los rodeaba. Cuando su atención volvió a Noah, la comprensión se ocultaba en ella.
—Has estado aquí —dijo Wizen con asombro—. Has estado en el más allá.
Todos hemos estado en el más allá. Recuerdo la experiencia. Me marcó profundamente, Wizen. Odio esperar, pero no me ha quedado más remedio que acostumbrarme. A Proliferación Vacía le quedaban apenas unos minutos de energía, y menos aún si Wizen volvía a atacarlo. Así pues, Noah hizo lo que mejor sabía hacer: mentir descaradamente.
“¿Cuánto tiempo más puedes esperar, Wizen? Porque no dejaré que ninguno de los dos salgamos de aquí hasta que me des esa llave. Espero que te decidas pronto. Dudo que a la Diosa de la Reencarnación le haga gracia la presencia de intrusos.”
—Te mataría con la misma certeza que a mí —dijo Wizen—. Pretendes matarnos a los dos. Los mortales no pueden…
—Es la segunda vez hoy que alguien me relaciona con gente como tú —dijo Noah, interrumpiendo a Wizen con una mueca de disgusto—. Ya no hay tortura que se le pueda infligir a mi mente que no se le haya infligido ya. Me han obligado a presenciar la infinitud. Y si no me das esa llave, tu destino será el mismo.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 568
Estás leyendo el capítulo 568 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.