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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 567 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Un rayo rojo rugió en el aire y se estrelló contra el suelo de obsidiana agrietada con un crujido ensordecedor. Fragmentos de piedra negra estallaron hacia arriba y giraron en el vacío, desapareciendo de la vista. Noah se tambaleó, doblándose sobre sí mismo mientras una ola de náuseas lo invadía. Rechinó los dientes y se obligó a enderezarse, consultando sus runas mientras el rugido crepitante de una tormenta llenaba el aire. Un poder mágico cada vez mayor se concentraba alrededor de Wizen, mucho más del que ningún mago debería haber podido manejar. Fuego, relámpagos, materia gris y zarcillos de un rojo enfermizo se mezclaban con cuchillas de obsidiana y otras formas de energía arremolinadas. A Noah se le erizó la piel con una mezcla de asombro y horror. Lo que Wizen estaba haciendo debería haber sido imposible. Un mago solo podía lanzar un hechizo a la vez, a menos que usara una Formación para extraer runas de varias. Noah había roto esa regla de oro con el Violín que Moxie le había dado, e incluso así, solo podía lanzar dos hechizos a la vez. Eso, por sí solo, era una enorme ventaja. De repente, Noah comprendió todo al reunir las piezas de la información que le habían dado. Wizen creía que el nombre de Sunder era Weave. Sievan lo llamaba el Hombre Tejido. Wizen no posee Sunder. Su runa se llama Weave, y apuesto a que literalmente entrelaza las runas de las personas como una especie de zombi, permitiéndole controlarlas a todas a la vez. ¿Cuánto poder equivalente tiene Wizen al de muchos magos? Un rayo rojo cayó a varios metros de Noah, interrumpiendo sus pensamientos y devolviéndolo bruscamente al presente. Densas nubes de tormenta se habían congregado sobre Wizen. Se extendían por el vacío como dedos codiciosos, tiñendo el cielo de un carmesí rojizo. Noé no dudaba de que Sievan ya habría matado a Wizen si hubiera querido. Pero el Señor de la Muerte no tenía intención de hacerlo. Quería morir, pero Noé no podía permitir que el demonio los arrastrara consigo al más allá. —¡Zath! —gritó Noah, agarrando su calabaza y lanzándosela a Moxie—. ¡Sácalos de aquí! El Demonio de Rango 7 no se inmutó. Giró sobre sí mismo y levantó a Lee y Moxie del suelo como si fueran niños. Ninguno de los dos replicó. Había ocasiones en que quedarse a intentar ayudar en la pelea era buena idea, pero en un ring junto a Sievan y Wizen, la única opción ganadora era marcharse. Zath los metió a ambos bajo un brazo antes de saltar hacia el pequeño demonio en el suelo y extender la mano hacia ella. —No —dijo Sievan con voz suave, pero Zath se detuvo en seco. Se giró y bajó corriendo las escaleras, de una en una, mientras se dirigía hacia un pequeño punto de luz allá abajo, al pie de las mismas. Un alivio repentino inundó el pecho de Noé, pero no dejó que lo distrajera. Seguía sin saber qué quería Sieván. El Señor de la Muerte había dicho que planeaba morir, pero que, de alguna manera, necesitaba la ayuda de Noé para lograrlo. Wizen parecía más que dispuesto a encargarse él solo. Algo faltaba. Noah no había captado un matiz que Sievan le había insinuado, y no parecía que fuera a haber mucho tiempo para descifrarlo. La energía rugía alrededor de Wizen mientras dejaba escapar un rugido de furia, sin siquiera mirar en dirección a Noah mientras extendía las manos hacia Sievan. Un mar de poder se abalanzó sobre el Señor de la Muerte desde todas direcciones. Rayos cayeron del cielo. Fragmentos de obsidiana se dirigieron hacia él. Magia roja y gris lo envolvió en un torbellino con tal intensidad que el suelo bajo sus pies se resquebrajó, lanzando metralla en todas direcciones. Noah se lanzó hacia adelante, interponiéndose entre la chica demonio y la explosión. Alzó las manos e invocó un muro de viento. Fue inútil. Ni un solo fragmento se acercó a él ni a la niña. El rugido de la magia ahogó los pensamientos de Noah mientras Wizen lanzaba hechizo tras hechizo sobre Sievan, cada uno sacudiendo el mundo con la creciente intensidad de su poder. Parecía que el poder de Wizen no tenía límites, y que cada minuto que pasaba solo lo hacía más fuerte. “¿Está ganando?” Noah bajó la mirada. La chica demonio entrecerró los ojos al pasar junto a él; su rostro pálido y cubierto por una fina capa de sudor. Parecía tener una fiebre altísima. Le temblaban los brazos por el esfuerzo de mantenerse erguida y sus ojos parpadeaban con tensión. —¿Quién? —preguntó Noé. —Los dos —respondió la chica. Una leve sonrisa se dibujó en la comisura de sus labios—. Wizen quería matar a Sievan. Sievan quiere morir. Me lo dijo. Yo… solo quería ayudar. ¿Lo hice? Noah volvió la vista hacia la tormenta mágica que cubría la mitad de la plataforma. Apenas podía distinguir las figuras de Wizen o Sievan. Solo había un océano de magia rúnica, tan intensa que sospechaba que se habría vaporizado en cuanto hubiera intentado acercarse. —Supongo que sí —dijo Noé, mirando a la chica. Un escalofrío le recorrió la espalda y se le cortó la respiración al darse cuenta de algo. Sievan la había llamado hueca. Un demonio sin runas. Un demonio sin un Fragmento Minúsculo de Decras. ¡Madre mía! No está rota. Esta chica es un demonio puro. Si ella pudiera crear un Fragmento de Sí Mismo, yo podría aprender a ayudar a todos los demás demonios a hacerlo. Ella es la clave que necesito. —Qué bien —dijo la chica. Su rostro se relajó y se dejó caer al suelo, mirando hacia el vacío cubierto de nubes—. ¿Eres amiga de Sievan? Un estruendo ensordecedor rasgó el aire cuando otro rayo cayó. La chica apenas reaccionó. —Algo así —dijo Noah por encima del estruendo de la magia a sus espaldas—. Escucha. No sé qué te han dicho, pero creo que podrías ser muy importante. Llevo un tiempo investigando demonios. He descubierto el problema con tus runas y creo que puedo solucionarlo. Puede que seas la clave. —No lo creo. Has encontrado al demonio equivocado —dijo la chica con voz más débil que antes—. No tengo ninguna runa. —Exacto —dijo Noah, tomándola suavemente por los hombros—. ¿Cómo te llamas? —Pegajoso. —La demonio parpadeó pesadamente, intentando reunir fuerzas para mirar a Noé—. Pero no tengo magia. —Puedes —dijo Noé. Puso una mano sobre el grimorio que colgaba de su espalda—. Te ayudaré. Puedo entrar en tu mente y podemos crearte una runa. Los demás se equivocan. Puede que seas el demonio más importante de la historia. Solo espera… Una potente ráfaga de viento golpeó la espalda de Noah. Se tambaleó, a punto de caer sobre Sticky. Tiró de Desastre Natural y se impulsó hacia atrás, recuperando la posición antes de aplastarla. Noé se giró hacia Wizen y Sievan y la sangre se le heló en las venas. Toda la magia había desaparecido. Wizen se encontraba frente a Sievan, empuñando con ambas manos una espada hecha de energía roja y gris tejida. Su hoja se clavó justo en el centro del pecho de Sievan. La sangre brotó como una flor a su alrededor y empapó el traje gris del demonio. Por un instante, Noah cruzó miradas con el Señor de la Muerte. Una leve sonrisa se dibujó en los labios del demonio. Entonces la voz de Wizen resonó en la habitación como el estallido de un cañón. —Abre el camino —ordenó Wizen. La magia mental brotó de sus palabras y golpeó el estómago de Noah como un puñetazo. Recurrió a Proliferación Vacía mientras sentía las palabras penetrar en su cráneo, pero pasaron inofensivas antes de poder arraigarse. La orden no iba dirigida a Noé. De la palma de Wizen brotaron hebras de magia gris. Se enroscaron alrededor de Sievan y se clavaron en su piel. El demonio no opuso resistencia, ni siquiera cuando Wizen le arrancó la espada del cuerpo. —Muy bien —dijo el Señor de la Muerte, alzando las manos—. Ha tardado mucho en llegar, ¿verdad? Toda la energía del aire se desvaneció de golpe. El hielo se le subió a la piel a Noah y se le metió en el pecho. Su corazón se detuvo un instante y la respiración se le apagó en los pulmones. Una presión inmensa inundó la habitación. La negrura se enroscaba en el aire sobre ellos. Era un poder puro e inimaginable. Horripilante y pacífico a la vez. Silencioso y omnipresente. El inevitable final de todos los mortales. Era la muerte. Sievan aplaudió, pero el sonido fue en vano. El vacío permanecía completamente inmóvil. Un rectángulo blanco se abrió entre sus palmas al separarlas. Se expandió flotando ante él, girando con remolinos de humo que se desvanecieron para revelar un lejano y brillante sendero dorado. El hielo se aferró a la garganta de Noé. La Línea. Wizen dejó escapar un suspiro tembloroso. Fragmentos de su piel se desprendieron y flotaron en el aire como si estuviera hecho de confeti, pero el hombre ni siquiera pareció notarlo. Sus ojos estaban fijos en el portal blanco frente a él. “Por fin. Espérame, Bella. Tu padre viene por ti”. Entró en el vacío. —¿Lo hizo él? —susurró Sticky, su débil voz apenas alcanzando los oídos de Noah—. No puedo ver. Sus ojos volvieron bruscamente a la chica. Noah tragó saliva, reprimiendo el miedo que le revolvía el estómago, y con cuidado rodeó la cabeza de Sticky con una mano, levantándola para que pudiera ver el portal. —Sí —dijo Noah con un nudo en la garganta—. Lo hicieron. —Ahora estarán contentos —dijo Sticky, relajándose en la mano de Noah—. Hice algo bien, ¿verdad? —Puedes hacer mucho más que eso —dijo Noah, alcanzando con la mente el Fragmento de Renewal y enviando la magia a raudales por su cuerpo. Sintió un hormigueo de poder en las yemas de los dedos mientras la runa la penetraba—. Escúchame, Sticky. Puedo entrar en tu alma y podemos sanarte. Puedes salvar a todo el reino de los demonios… —Tu magia es hermosa. Tan… cálida. —Los labios de Sticky esbozaron una leve sonrisa, pero no tuvo fuerzas para mantenerla más que un instante—. Lo siento. Ojalá hubiera podido ayudarte también. Y allí, tendido en brazos de Noé, Sticky murió. La magia que emanaba del Fragmento de Renewal se evaporó. Podía hacer muchas cosas, pero no podía resucitar a los muertos. —¡No! —gritó Noé, pero con la muerte no se podía razonar. No aceptaba tratos. Noah apretó los dientes. Bajó a Sticky al suelo, le pasó las manos por los ojos para cerrarlos y se volvió hacia Sievan. El Señor de la Muerte seguía en el mismo lugar donde lo habían atravesado, con el portal blanco zumbando entre sus palmas. Una sonrisa de satisfacción aún se dibujaba en su rostro. —¡Joder! —gruñó Noé. Wizen había cruzado el portal y se había llevado la llave de las Llanuras Malditas. La mejor pista que había encontrado para ayudar a Lee había muerto, y era una niña. Noah había fracasado en todo lo que se había propuesto hacer. Sus manos se apretaron en puños a los costados. El portal seguía en pie. —¿Podrías esperarme un poco más? —preguntó Noé, acercándose a grandes zancadas para ponerse de pie ante el Señor de la Muerte. La sonrisa de Sievan se ensanchó un poco. La sangre le corría por los labios y le goteaba de la barbilla. “La muerte no espera a nadie”. —Hace mucho tiempo que dejé de ser un simple hombre —respondió Noé. Luego se lanzó al vacío.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 567

Estás leyendo el capítulo 567 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.