Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 555 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—Ya conoces a Wizen —dijo Noé.
No era una pregunta.
La impecable sala del trono permaneció en silencio durante un largo segundo. Belkus permanecía sentado en su imponente trono de hueso, con el rostro descifrable una vez más, su enorme figura dominando el lugar. Era una mancha blanca en un mar rojo. Belkus observó con desdén al grupo de demonios y a Noah.
—No lo conozco —admitió Belkus—. Pero he oído hablar de él. ¿Qué parentesco tiene usted con él?
—Vine aquí buscándolo —respondió Noah. No era del todo mentira. Había venido buscándolo. Había seguido a Wizen hasta las Llanuras Malditas. Simplemente no había sido completamente intencional. —Una vez que encuentre la forma de acabar con él, no buscaré nada más en esta zona. No me volverán a encontrar en Treadon.
—Tus respuestas han despertado mi curiosidad mucho más que si no hubieras dicho nada. —Belkus se inclinó hacia delante, con el rostro tenso—. ¿Qué parentesco tienes con Wizen, Spider?
—Enemigos —respondió Noé sin dudar un instante—. Busco su vida.
Belkus se relajó. El enorme demonio se dejó caer hacia atrás en su silla, luego hizo una mueca cuando el afilado hueso se le clavó en la espalda y cambió de posición una vez más. Entrelazó los dedos.
—Bien. Entonces quizá tengas razón —admitió Belkus—. Quizá podamos ayudarnos mutuamente en algo. Quiero que te vayas de mi ciudad, Araña. No te quiero en un lugar donde puedas ayudar a la Luna Naciente en sus planes contra mí.
—Creo que estaría de acuerdo —dijo Noah. No estaba tan seguro de que eso afectara los planes de Yoru. Al fin y al cabo, si ella estuviera usando sus poderes, ya habría calculado que ese era el resultado más probable del encuentro.
Había decidido marcharse, lo que significaba que no creía que las consecuencias de lo sucedido allí la perjudicaran. O bien, estaba conteniendo el uso de su magia. Existía una pequeña —muy pequeña— posibilidad de que Yoru desconociera la oferta de Belkus.
Noé no estaba dispuesto a apostar por ello.
Si ha permitido que las cosas lleguen a este punto… tengo la sensación de que Belkus no está luchando contra lo que cree. Su idea de victoria y la de Belkus podrían ser completamente distintas. O eso, o simplemente no tengo ni idea de qué pretende. Quizá sea una mezcla de ambas cosas.
—Entonces te concederé lo que deseas —dijo Belkus—. Wizen reside en la Ciudad Dorada.
Ese nombre otra vez. ¿El lugar cerca de Black Reaches?
…¿la de Sievan?
—¿En serio? —preguntó Zath, ladeando la cabeza con sorpresa—. Vaya sorpresa. No esperaba que fuera tan directo. Parecía que pensaba usar un método mucho más indirecto. Debe de estar moviéndose rápido.
Noah volvió a mirar a Zath. —¿Tú también estás al tanto de él?
—Así es. Wizen retó a Lord Sievan hace poco —respondió Zath encogiéndose de hombros con indiferencia—. Pero Sievan no acepta duelos. No tiene motivos para hacerlo. Ningún demonio de las Llanuras Malditas podría siquiera soñar con derrotarlo. Los retos inútiles no son más que una pérdida de tiempo para él; pero debo decir que Wizen tenía una forma bastante persuasiva de comunicarse.
—¿Y por dónde se hacía eso? —preguntó Noé.
—Envió a un Señor Demonio —dijo Belkus, con un tono peligroso en la voz.
—Skolas —dijo Zath asintiendo. Parte de la tranquilidad que envolvía al intimidante demonio se desvaneció cuando un aura fría emanó de él y le erizó la piel a Noah—. Y Skolas trajo un mensaje bastante claro. Debo decir, Spider, que ahora me interesas más. ¿Qué historia tienes con Wizen?
—Mucho —respondió Noah, conteniendo la respiración. Wizen había logrado usar sus Runas Mentales en un Señor Demonio de Rango 7. Si conseguía afectar a más… la batalla estaría perdida. Su plan era crear un ejército capaz de rivalizar con el de Wizen. Si Wizen controlaba a los Señores Demonio de las Llanuras Malditas, la batalla sería imposible. —Más de lo que puedo soportar ahora. ¿Me estás diciendo que Wizen controla a un Señor Demonio?
—No exactamente —respondió Zath. Observó la expresión de Noah por un instante—. Sería más fácil mostrártelo. ¿Me das tu permiso, Lord Belkus? No usaría mi poder en tu castillo sin él.
—No te consideraba una persona educada —dijo Belkus secamente.
“No es cortesía. Si te matara, le causaría molestias a Lord Sievan.”
Belkus resopló, pero con un dejo de disgusto. Agitó la mano con irritación. —Usa tu poder. La santidad de esta reunión ya ha sido profanada suficientes veces. Bien podrían sacrificarla como a un animal enfermo.
—Con mucho gusto —dijo Zath. Dio una palmada y un eco resonó en la habitación. A Noah le palpitaban los oídos. Un zumbido sordo llenó el aire cuando el enorme demonio separó sus manos enguantadas.
Rayos negros crepitaban entre sus palmas. El humo brotaba de la energía turbulenta y se extendía por el suelo en una ola. Rozó la piel de Noah, helándole la sangre. El humo oscuro ascendía por las paredes y se elevaba sobre sus cabezas, formando una tormenta atronadora.
Entre el humo comenzaron a formarse figuras. Muros de magia negra, retorcida y brumosa, se alzaron en el centro de la sala. Figuras tomaron forma en la oscuridad, al principio meras manchas tenues, pero pronto adquiriendo detalles.
La presión azotaba a Noé, pero no lo aplastaba. Era como si el poder viniera de todas direcciones, compitiendo consigo mismo e impidiendo que se volviera opresivo. Eso no era casualidad.
El demonio estaba reprimiendo su poder.
A Noah se le erizó el cabello. Un demonio lo suficientemente poderoso como para usar tanta magia externa a ese nivel habría sido realmente poderoso.
La escena seguía revelándose por sí sola. Los detalles empezaron a aparecer en las paredes, hasta el punto de que pudo distinguir las mínimas imperfecciones de la pared negra como la boca del lobo que tenía enfrente. Era como si alguien hubiera grabado un vídeo en blanco y negro y luego hubiera lanzado a Noah justo al centro.
Una sombra pasó sobre su cabeza.
Noé se giró y luego retrocedió.
Un demonio de cuatro metros y medio de altura, ataviado con una armadura destrozada, se cernía sobre él. Estaba hecho de sombras y carecía de color, salvo el negro y el gris, pero el detalle era tan intrincado que Noah podría haberle arrancado un pelo de la barbilla si hubiera querido.
La sombra atravesó a Noé. Su figura se fragmentó en estelas de humo al pasar junto a Noé, para luego reformarse justo después de él.
—¡Sievan! —rugió la figura, sus palabras resonando en la habitación e haciendo que Noah se estremeciera. No esperaba que la sombra hablara de verdad.
Un demonio asomó por encima del imponente muro. Su rostro era una superficie plana y sombría, sin rasgos ni formas definidas. Se movió como si gritara algo, pero no emitió ningún sonido.
—Yo era el demonio conocido como Skolas —prosiguió el imponente Señor Demonio, completamente imperturbable ante lo que el guardia le había invocado. Su voz resonó en la sala como un trueno atronador. El demonio golpeó con el puño su armadura destrozada—. Te lanzo un desafío, Señor de la Muerte, en nombre de Wizen el Tejedor de Vida. Quiero tu vida. Enfréntame en batalla, o destruiré tu ciudad ladrillo a ladrillo.
Skolas alzó una mano y se la clavó en el pecho con un crujido y un chapoteo. Las sombras salpicaron como sangre mientras el Señor Demonio se arrancaba el corazón de las costillas.
Ríos de oscuridad se derramaron por su pecho y brazo. El Señor Demonio alzó el corazón en el aire. Lo sostuvo en alto como una antorcha, mirando desafiante a la ciudad, y no dijo nada más.
—Murió de pie —aclaró Zath. Con un gesto de la mano, las sombras se desvanecieron, volviendo a su cuerpo—. Wizen dejó una huella imborrable. No es la primera vez que un Señor Demonio muere. Ni siquiera es la forma más brutal… pero debo decir que una muerte así deja una gran impresión.
—¿Aceptará Sievan el reto? —preguntó Noah.
—Ni idea —respondió Zath encogiéndose de hombros—. Sievan no me tiene al tanto de todo lo que hace. Lo dudo. Rara vez acepta desafíos. Matar a un solo Rango 7 no te hace lo suficientemente fuerte como para llamar su atención… pero si Wizen persiste, bueno, es posible. Creo que ahora mismo está intentando llamar la atención de Sievan abriéndose paso por la Ciudad de Oro y matando a algunos de los Señores de la Guarida que residen bajo ella.
—Es poderoso —dijo Belkus—. ¿Y tú tienes alguna forma de detener a Wizen, Spider?
No.
"Sí."
Creo que matarlo bastará. Lo difícil será llevarlo a cabo.
¿Por qué Wizen puede aniquilar demonios así? Era fuerte en el reino mortal… pero no tanto. ¿Tendrá algo que ver con las Runas Mentales y cómo los demonios han vinculado almas y cuerpos? ¿O se trata de algo completamente distinto?
—De cualquier forma, enviarlo a Sievan lo sacará de tu ciudad —dijo Zath alegremente—. Me parece una victoria.
—Lo único que quieres es terminar con el público para poder completar tu tarea —dijo Belkus, entrecerrando los ojos.
—Correcto —dijo Zath—. Esto ha sido interesante, pero mi tiempo no es infinito. Tengo cosas que hacer... y que matar.
Esperemos que no esté haciendo ambas cosas a la misma persona.
—Parece que tengo una solución ante mí. Una que se ha planteado bastante bien —dijo Belkus, entrecerrando ligeramente los ojos—. Quizá demasiado bien. ¿Vas a abandonar Treadon?
Noah estuvo a punto de asentir, pero se contuvo justo antes de hacerlo. Un pensamiento lo asaltó y tuvo que reprimir una sonrisa antes de que pudiera plasmarse en su rostro.
Quizás pueda sacarle algo más de esto.
“Sí, eventualmente. No puedo derrotarlo en mi estado actual. Necesito más poder. Una vez que haya acumulado la fuerza necesaria, buscaré a Wizen. Esta reunión con Sievan tiene otros motivos. Quiere algo que yo poseo.”
Los labios de Belkus se afinaron. —¿Y si quisiera que te marcharas inmediatamente?
—Bueno, no me opondría —dijo Noah lentamente, como si estuviera meditando la idea—. No soy un hombre irracional. Tú quieres que me vaya. Yo quiero muerto a Wizen. Quizás podríamos llegar a un acuerdo. No diré por qué, pero mi método para derrotar a Wizen requiere una gran cantidad de runas. Concretamente, runas mentales. Llevaba tiempo planeándolas, pero si estuvieras dispuesto a acelerar el proceso…
—Estás intentando chantajearme con la promesa de tu propia marcha —dijo Belkus. No parecía impresionado.
—Correcto —dijo Noé.
“Si no estuvieras con Yoru, te habría aplastado en el acto… pero me temo que eso es precisamente lo que ella desea.”
Noah se encogió de hombros. —Quizás. Que me aplastaran sería algo molesto, pero la muerte no me afecta. Volveré, Belkus. Siempre vuelvo.
—Demonios de la muerte —gruñó Belkus, con las palabras retumbando en su pecho como una maldición. Miró a Noah con los ojos entrecerrados. La comisura de sus labios se curvó en una mueca entre sonrisa y desprecio—. Cucarachas, más bien. Muy bien. Quizá podamos llegar a un acuerdo.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 556
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 555
Estás leyendo el capítulo 555 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.