Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 546 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
A Noah le costaba un poco tomarse en serio a Axil.
Incluso cuando la habían reducido a la mitad de su tamaño, él seguía viéndola como una amenaza potencial. Eso resultaba mucho más difícil cuando se sentaba en lo que solo podía describirse como una trona para bebés de lujo.
Moxie había creado el artilugio con enredaderas y usó una de las plantas mencionadas para izar a Axil dentro, antes de sujetarla como si fuera una niña traviesa. Axil apenas le había prestado atención, pero aquello estaba causando un caos incalculable en la mente de Noah.
—Tienes una runa de la muerte —dijo Axil, por lo que Noah sospechó que era la tercera vez. Las primeras veces lo había dicho sin inmutarse—. Pertenece a Lord Sievan. Dámela para que yo se la entregue.
Quizás debería darte una botella de leche y una paleta en su lugar.
—Corrígeme si me equivoco, pero creo que acabamos de hablar de esto —dijo Noah. Se recostó en la silla que Moxie le había hecho, por suerte sin correa para sujetarlo como a un niño, y cruzó una pierna sobre la otra—. No te voy a dar nada a ti ni a Sievan. Negociar, Axil. ¿Es que acaso no entiendes el concepto?
Todo lo que Lord Sievan desea le pertenece. No existe ser alguno en este plano de existencia que pueda negarle sus deseos. Eres poderosa. Hermosa. Mucho más de lo que jamás podría soñar ser. Pero incluso tal poder no es más que una brizna de viento en un huracán frente a Lord Sievan. Has despertado su interés. No su respeto.
Noah asintió pensativo. —Ya veo, ya veo. Pero te has perdido algo, Axil. Sievan no está aquí. Si de verdad quisiera una runa que compré con mi propio dinero y con la que me esforcé mucho, la habría conseguido él mismo. No veo a Sievan. Solo te veo a ti.
—Hablo en nombre de Lord Sievan —dijo Axil, con un vacilante instante que Noah no pudo pasar por alto. Se removió incómoda en la silla y miró de reojo su hacha, que Lee había tomado y observaba con curiosidad en un rincón de la tienda.
—No pareces muy seguro —observó Moixe, apoyándose en el respaldo de la silla de Noah y arqueando una ceja—. No somos irracionales. Pero si Sievan es realmente tan poderoso, ¿de verdad es tan patético como para verse obligado a mendigar algo que no le pertenece?
—La muerte le pertenece —dijo Axil. La reverencia se reflejaba en sus palabras y su rostro se endureció.
Noah suspiró. No estaban llegando a ninguna parte. El fugaz respeto que Axil había sentido por él tras su resurrección se había desvanecido ante el fervor con que lo amaba por Sievan. Fuera quien fuese el demonio, sin duda imponía respeto.
Pero que me parta un rayo si algún imbécil que ni siquiera se molesta en presentarse nos intimida para que entreguemos una maldita Runa Maestra solo porque cree que tiene derecho a todo lo que lleve la palabra Muerte en su nombre.
Tenía que andar con pies de plomo. Pasarse de la raya y escupirle directamente a Sievan era, obviamente, una mala idea. Noah no quería enemistarse con alguien capaz de rescatar a otra persona de las garras de la muerte, pero nadie respetaba a un pusilánime.
Y si este Sievan de verdad puede controlar la muerte… ¿tiene algo parecido a Sunder? ¿Ha visto el más allá? ¿Y qué poder se necesita para evitar que alguien muera? Daría lo que fuera por conseguir ese poder.
Le habría sido útil a Noé saber algo sobre Sievan. Por desgracia, solo contaba con la información de una demonio medio loca y rumores. Aquello distaba mucho de ser ideal. Sin embargo, no era la primera vez que le tocaba una situación tan desfavorable. Existían maneras de sortear ciertas desventajas. No maneras que estuviera especialmente ansioso por usar, pero maneras al fin y al cabo.
—Moxie, ¿tienes más pociones de fusión mental?
En respuesta, sacó sin decir palabra una brillante poción rosa de su bolso y se la entregó. Los ojos de Axil siguieron la poción. Inclinó la cabeza hacia un lado.
“¿Eso es lo que quieres negociar?”
Noah casi se atragantó con su propia saliva. “Me tiraría primero a la calle. No voy a permitir que se difundan más rumores sobre mí. Ya tengo suficiente con esas malditas cosas. Estoy… ¡maldita sea! Iba a decir que estoy haciendo una demostración, pero lo has arruinado. En sentido figurado.”
—Todavía puedo intentar patearla —ofreció Lee.
—No puedes simplemente robarme la oferta —dijo Moxie—. Inventa la tuya.
—Mi estrategia suele ser comer cosas —dijo Lee, arrugando la nariz con asco y estremeciéndose—. No me la voy a comer.
“Es una decisión acertada. No soy comestible”, dijo Axil.
“Todo es comestible, una vez”, dijo Lee. “La mayoría de las cosas tienden a conservarse así. Tú hueles como si alguien hubiera defecado y luego lo hubiera hecho rodar por una colina de cadáveres. Nada apetecible”.
“Si esto pretende provocar ira, no lo conseguirá. Los seguidores de Sievan están preparados para rechazar tales cosas. Ante la inmensa belleza que tenemos la dicha de presenciar, ningún insulto podría tener cabida en mi mente.”
—Me alegra oírlo —dijo Noah, abriendo la poción de Fusión Mental. La golpeó suavemente con un dedo—. Bébetelo.
—No —respondió Axil—. No permitiré que entres en mi mente. Tu poder está más allá de lo que puedo soportar, pero no es nada comparado con el de Lord Sievan. No le daré la espalda.
Noah se obligó a reprimir la sarta de insultos llenos de asco que casi le escupían. No habrían sido nada compatibles con su personaje de Spider. Claro que, ya empezaba a sufrir de la "Lee-itis".
Al menos los demonios de afuera no pueden ver esto. Creo que me arruinaría si lo hicieran.
Si ella no quería beber la poción, no iba a obligarla. Eso estaba mal por muchas razones. Sin duda, solo empeoraba las cosas para él. Necesitaba una forma de dejarle claro a Axil que no eran simples fuentes de dinero para que Sievan metiera la mano.
Todavía no puedo usar el poder de Sunder. Esperaba poder influir en su mente, ya que manipular la mente de otra persona se basa en la fuerza de voluntad y no en la magia. Si eso no funcionaba, pensé en amenazarla hasta lograr algo. Pero si eso tampoco funciona…
¡Maldita sea! No puedo creer que esté diciendo esto, pero desearía tener una Runa Mental. Ni siquiera es que pudiera usarla ahora mismo, pero me encantaría poder meterme en la mente de alguien y aplastarlo con mi presión rúnica o algo así.
—Ya veo. En ese caso, parece que tendremos que esperar un buen rato. No soy un hombre especialmente paciente, pero irónicamente, se me da bastante bien esperar —dijo Noah encogiéndose de hombros—. Podemos esperar aquí todo el tiempo que quieras, Axil. Avísame cuando estés dispuesto a negociar.
—¿De verdad crees que puedes esperar más que alguien que ha presenciado la inmensidad de la muerte? —preguntó Axil—. Me he reunido personalmente con Lord Sievan. No me pueden chantajear. Si deseas esperar, esperaré. Esperaré hasta que mi tarea esté completa.
—Sievan no es el único que tiene poder sobre la muerte. Y tú, Axil, no eres Sievan —dijo Noah, con la voz tan tenue como el susurro de una serpiente. Sus ojos se posaron en Lee y su tono volvió a la normalidad—. ¿Sabes dónde está mi grimorio?
Toca quedarme aquí sentado como un completo idiota y aburrirnos a todos hasta la saciedad. Necesito algo para leer y pensar en qué runa intentaré crear a continuación. Algo relacionado con la Mente, seguro... pero ¿qué clase de desastre tiene que ver con la mente?
—Lo puse aquí —dijo Lee, agachándose bajo el lecho de enredaderas de Moxie para hurgar debajo. Agarró el libro y lo sacó. Volvió junto a Noah, apenas pudiendo sostener el enorme grimorio contra su pecho, y se lo entregó.
Me alegra mucho que este objeto sea lo suficientemente inteligente como para decidir quién puede sostenerlo. Sería realmente frustrante si solo yo pudiera recogerlo. Probablemente se perdería en algún lugar cuando muriera.
—Gracias —dijo Noah, dejando caer el libro sobre la mesa. Parecía que esto iba a llevar bastante tiempo, pero al menos tenía algunas runas que estudiar.
Un jadeo ahogado resonó en la habitación. Noah levantó la cabeza de golpe hacia el origen del ruido, incorporándose a medias de la silla, preparándose para lo peor: otro intento de asesinato. Pero no se avecinaba ningún ataque.
Axil miraba fijamente el grimorio, con los ojos muy abiertos por el horror absoluto.
—¿Qué es eso? —susurró Axil, recostándose en su silla como si intentara deslizarse entre las enredaderas y hundirse en el suelo.

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Estás leyendo el capítulo 546 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.