Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 545 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—Tienes razón en una cosa —dijo Noah, exhalando exageradamente y estirando los brazos por encima de la cabeza con un bostezo. Había muchos demonios observándolos; si quería que su fuerza pareciera real, tenía que meterse de lleno en el papel—. La única razón para matarte otra vez sería para ver si te haces más pequeño la segunda vez, pero no negaré que es un experimento tentador.
—No volveré —dijo Axil—. Mi lienzo ya está pintado. El pincel de Lord Sievan me ha completado, y no soy más que lo que aparento ser.
Gracias por no tener ni pies ni cabeza. Me encanta. De verdad. ¿Sabes qué? Retiro lo que dije antes: que todo el mundo con el que me cruzo está como una cabra. Me da igual que estés loco. Pero, ¿no podrían al menos ser de esos que sueltan todos sus planes y lo cuentan todo de una forma que tenga un puto sentido?
—Quizás —dijo Noah, recurriendo a la vieja estrategia, perfeccionada tras incontables horas de reuniones administrativas escolares, de fingir que entendía lo que sucedía cuando en realidad estaba completamente perdido—. Pero me temo que aún tenemos un problema.
Los rasgos de porcelana de Axil se arrugaron, y las partes anormalmente lisas de su rostro se deformaron de maneras que ningún cuerpo humano debería. —¿Qué problema podríamos tener? No represento ninguna amenaza. Eliminarme sería como sacarle la suciedad de la uña del pie a Lord Sievan.
¿Qué? ¿Acaso insinúa que no vale más que polvo bajo una uña? Si es así, ¿no le estaría haciendo un favor a este tipo? ¿O es que tener polvo bajo las uñas se supone que es algo bueno en las Llanuras Malditas?
—Me hiciste perder el tiempo —dijo Noah con voz monótona. Miró su cadáver, que yacía en el suelo detrás de Axil—. Eso no me predispone a negociar contigo.
Ella se giró para seguir su mirada, luego volvió a mirarlo.
—Te ahorré tiempo matando a cuatro demonios de rango 5 —replicó Axil—. Con eso estamos a mano.
—Quería matar a esos demonios —gruñó Noah, acercándose a Axil y alzándose sobre ella—. Tenía ganas de jugar con ellos. No me has ahorrado ni un segundo de mi tiempo. Lo único que has hecho es robarme la diversión y obligarme a malgastar un mechón de mi pelo.
Axil giró para seguir su mirada. Sus ojos se posaron en el cadáver tendido en el suelo. Volvió a mirar a Noah. Por primera vez, un atisbo de inquietud cruzó su rostro. Las manos de Axil se crisparon a sus costados y su peso se desplazó hacia atrás.
La tensión tensó el aire.
El momento podría haber durado un poco más si Lee no se hubiera acercado a la sombra de un edificio cerca del cadáver de Noah y lentamente hubiera extendido la mano, agarrándolo por la muñeca y sacándolo despacio de la luz.
Noah y Axil observaron cómo Lee devoraba el cuerpo entero, tragándoselo sin siquiera probar bocado. Se hundió en la oscuridad y resurgió en la sombra de Moxie, desviando la mirada y estudiando la pared como si nunca se hubiera movido.
Axil parpadeó pesadamente. Abrió la boca, la cerró y luego la volvió a abrir. —¿Tu aliado acaba de comer...?
—Estilista —corrigió Noah—. Es mi estilista. No me gusta dejar mechones de pelo tirados por el suelo como si fuera un animal. Es muy buena en su trabajo.
Y Axil no tiene mucha autoridad moral para quejarse. La vi mordiendo la cara de varias personas, e intentó hacerlo conmigo. Eso la descalifica automáticamente para que le repugnen los hábitos alimenticios de Lee.
—¿Mantienes un demonio cerca solo para que se coma los cuerpos que dejas atrás? —preguntó Axil, y Noah no pudo distinguir si había asombro, incredulidad u horror en su tono.
—Sí —respondió Noé—. ¿Tienes algún problema con eso?
“¿Ella se come otros cuerpos?”
—No es tuyo —dijo Lee—. Hueles fatal.
—Ella lleva una dieta muy refinada —dijo Noah, sintiendo que la conversación empezaba a descarrilarse y a estrellarse contra un muro—. Solo consume carne de la mejor calidad.
Debe haber un lugar especial en el infierno para la gente que se refiere a su propio cuerpo como carne de primera calidad. Menos mal que no me tendrán mucho tiempo allí.
—Como las ardillas —dijo Lee.
Axil olisqueó su brazo. Luego miró a Lee. —¿Qué...?
—¡Basta ya! —espetó Noah. Lo último que necesitaba era que Lee y Axil empezaran a entrar en detalles sobre la dieta de Lee o por qué Axil olía mal—. Mi paciencia ya está al límite. La única razón por la que no estás muerto por segunda vez es porque te tengo cierto respeto…
¡Mierda! ¿Cómo se llamaba?
“Lord Seevan”, dijo Lee.
—Correcto —dijo Noé.
—Sievan —corrigió Axil.
—Eso es lo que quiso decir Lee. Tenía algo atascado entre los dientes —dijo Noah.
Lee asintió con empatía. Metió la mano en la boca y arrancó un pequeño colmillo, mostrándoselo a Axil. “Sí. Esto”.
—Eso es un diente —dijo Axil—. Uno de tus propios dientes. Pertenece a tu boca.
—¿De verdad? —preguntó Lee. Entrecerró los ojos para mirar el diente y luego se lo comió—. Supongo que sí. Buen punto.
Axil parpadeó pesadamente. Nadie dijo nada durante varios segundos que se hicieron eternos. Sin duda, aquello era una mejora con respecto a todo el parloteo que la demonio había estado soltando sobre lienzos y pinceles. Quizá su antiguo daño cerebral se había curado al morir, o partido por la mitad por Sunder. O eso, o Lee la había confundido tanto que su mente había logrado recomponerse y volver a ser casi normal.
—Dime qué quiere Sievan —dijo Noah, pellizcándose el puente de la nariz—. Entonces decidiré si estoy dispuesto a dárselo y cuánto tendrás que pagar por él.
Axil hizo una pausa. —¿Pagar?
—Por supuesto —dijo Noah con una lenta sonrisa—. No pensabas que se lo iba a dar gratis, ¿verdad?
—Es Lord Sievan. —El tono de la respuesta de Axil bien podría haber cambiado sus palabras a “por supuesto que sí”.
—Y yo —respondió Noé, con una sonrisa cada vez más amplia— soy Spider.
* * *
“Los ejecutores han muerto, Lord Belkus.”
Lord Belkus se removió en su trono. El frío hueso que lo componía se le clavaba en la espalda y se cernía sobre él, proyectando una sombra en la habitación iluminada por las antorchas. Había mandado construir el trono con el cuerpo del último Señor de Treadon en una demostración de fuerza. La enorme silla era una ostentación de poder que intimidaba incluso a los demonios más poderosos que buscaban su presencia, y no había habido un solo día en que Belkus no se hubiera arrepentido de haberla construido. Aquella maldita cosa era el asiento más incómodo de todas las Llanuras Malditas.
Un mensajero se arrodilló sobre la alfombra roja sangre que conducía hasta él. El demonio de rango 4 apenas le llegaba a la rodilla al Señor de la Ciudad y mantenía la cabeza gacha para evitar la mirada de Belkus.
Fue una decisión acertada.
La ira, incluso más de lo habitual, le oprimía el pecho a Belkus. Viejas heridas le palpitaban por todo el pecho y la espalda, recordatorios de batallas lejanas que nunca habían sanado del todo. Siempre dolían más cuando las cosas no salían como se esperaba.
Últimamente, eso parecía ocurrir con más frecuencia de la que no.
—¿Por qué? —preguntó Belkus. Su voz era plana y controlada, pero sus palabras resonaron en la habitación como un trueno.
El demonio, arrodillado muy por debajo de él, hizo una mueca de dolor.
—Los mataron, Lord Belkus. Un agente de Lord Sievan.
Una mano fría se aferró a la ira de Belkus y la extinguió como una vela en una tormenta invernal. Su espalda se tensó y sus manos se aferraron con fuerza a los reposabrazos de su trono hasta que el hueso se clavó en su palma.
“¿Qué hace la criatura de Lord Sievan interfiriendo en los asuntos de mi ciudad? ¿Acaso Sievan se ha aliado con el disidente que asesinó a uno de los míos?”
—No lo creo, Lord Belkus —dijo el mensajero, incómodo—. Spider mató al agente de Lord Sievan.
Belkus parpadeó.
“¿Él… los mató? ¿Para siempre?”
—Regresaron, pero parecía que la lucha había terminado. El agente de Sievan perdió —dijo el mensajero—. Lo último que vi de ellos fue que habían entrado en la tienda de Spider para discutir los términos de su derrota.
El demonio vaciló. Había algo que no estaba diciendo. Belkus entrecerró los ojos y se inclinó hacia adelante en su trono.
“Lo demás. Dímelo. Ahora.”
—La mujer de Sievan… estaba asustada. Jamás he visto a un seguidor de la Muerte mostrar miedo —dijo el mensajero de Belkus con voz temblorosa—. Dio a entender que Spider podría ser lo suficientemente poderoso como para llamar la atención de Sievan.
Belkus lo miró incrédulo. Un demonio lo suficientemente poderoso como para atraer la mirada del Fin Eterno no era una simple molestia. Igris le había informado que estaba limpiando las calles de gentuza que intentaba arrebatarle el subsuelo, no buscando pelea con un Señor Demonio errante. Un escalofrío le recorrió la espalda y se le enroscó en los brazos.
Alguien con semejante poder en mi ciudad… esto es obra de Yoku. Pretende usar a mis hombres como peones, volver el poder de este Señor Demonio en mi contra y apoderarse de la ciudad. No me engañan tan fácilmente, miserable criatura. Debí haberlo comprendido antes.
—Encontrarás al Comandante Zorin de inmediato —ordenó Belkus, alzando la voz como un tajo que resonó en la sala. Había que controlar la situación antes de que empeorara. Los rumores se propagaban como la pólvora, y los rumores atraían a quienes buscaban el poder. Eso haría que Yoku se fortaleciera aún más. No lo permitiría. Belkus apretó el puño—. Igris era un traidor que trabajaba en mi contra. Spider me hizo un favor al ejecutar a ese cerdo despreciable. Infórmale que sus órdenes anteriores quedan anuladas. Tengo nuevas órdenes para él.
—Se hará como usted ordene, Lord Belkus. —El cuerpo del mensajero tembló y Belkus se percató de que estaba dejando escapar una mínima cantidad de energía. Recuperó sus fuerzas y el mensajero suspiró aliviado—. ¿Cuáles son sus órdenes para el Comandante Zorin?
—Debe encontrar a ese tal Spider —dijo Belkus, con la mandíbula apretada como acero forjado—. Y debe invitarlo aquí. Zorin le informará a Spider que ha sido convocado a una audiencia conmigo.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 546
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 545
Estás leyendo el capítulo 545 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.