arrow_back

Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 547 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Noah siguió la mirada horrorizada de Axil hasta el grimorio que yacía en el suelo frente a él. Por un instante terrible, temió que el libro hubiera decidido volver a llenar sus páginas de pornografía, pero ni siquiera estaba abierto. La portada estaba inerte, el diseño del ojo que la adornaba parecía dormido. No había absolutamente nada que mereciera la pena contemplar. Noah volvió a mirar a Axil. Ella seguía mirando el libro como si acabara de matar a toda su familia y le ofreciera un banquete de treinta platos hecho con sus cuerpos. ¿Dibujó algo y luego lo borró antes de que pudiera verlo? —¿Qué es eso? —repitió Axil, recostándose en la silla para alejarse lo más posible del grimorio. Su rostro se contrajo con disgusto e inquietud mientras tiraba de las enredaderas, consiguiendo liberarse. —Esto es un libro —respondió Noé, sin poder ocultar su confusión en la voz—. Uno grande. No te da miedo leer, ¿verdad? Espera… ¿enseñan a leer en las Llanuras Malditas? ¿Acaso tienen escuelas aquí? ¿Es eso lo que pasa? ¿Le tienes miedo a la educación? El pequeño demonio no respondió. Apenas pareció oírlo hablar. Su mirada estaba fija en el libro, sus ojos negándose a apartarse a pesar del horror en su rostro. Noah miró a Moxie y Lee. —¿El libro hizo algo malo? Todavía tiene algunas malas costumbres que estoy tratando de corregir. Habíamos acordado que no volvería a exhibirse ante la gente, y tendré que ir a disciplinarlo si me ignora. El libro aleteó en señal de protesta entre las manos de Noé, pero él lo ignoró. Confiaba en el libro hasta donde podía lanzarlo, lo cual, irónicamente, dependía por completo de la ligereza que el libro quisiera tener en ese momento. —¿Tu libro está causando sensación? —preguntó Lee. —Axil es un demonio que desgarra rostros —dijo Moxie con voz monótona, cruzándose de brazos—. ¿De verdad crees que ver un par de tetas sería suficiente para hacerle esto? Noah volvió a mirar a la pequeña demonio. Seguía retorciéndose en su silla. Las enredaderas de Moxie le impedían correr, pero la máscara de horror en su rostro no se había movido ni un ápice. —Quizás no tengan un buen programa de educación sexual en las Llanuras Malditas —dijo Noah—. Podría haber sido la primera vez que Axil los veía. Sin duda, podría ser toda una sorpresa. Nunca se sabe. “Los espejos existen.” “Los idiotas también. Quizás ella nunca ha visto uno.” “¿Y ella tampoco ha bajado nunca la mirada?” —De acuerdo, entendido —dijo Noah, rascándose la nuca—. Y esto es un poco exagerado incluso si fuera así. No dan tanto miedo. “Tal vez dibujó un pene”, dijo Lee. —¿Por qué sabes qué es eso? —preguntó Noé—. No lo sé con certeza, pero creo que no deberías saberlo. Mejor dicho, no respondas. Prefiero no saberlo. Noé dio la vuelta al libro y lo abrió por una página en blanco. Enarcó una ceja y lo tocó con el dedo. —¿Qué pasó? ¿Qué hiciste? La tinta se extendía por las páginas del libro, dibujando una figura de palitos con aspecto bastante confundido. Noah entrecerró los ojos, pero el libro no le mostró nada más. Parecía estar tan confundido como él. Noah suspiró profundamente y se pellizcó el puente de la nariz. Esto era un fastidio, pero tal vez pudiera sacarle provecho. No le importaría usar el grimorio como amenaza si con eso conseguía que Axil colaborara. —Despierta. Todavía estoy aquí —dijo Noah, chasqueando los dedos frente a la cara de la pequeña demonio. Ella parpadeó, apartando por fin la mirada del grimorio, y lo miró—. ¿Estás listo para negociar como es debido? —Es horrible —murmuró Axil. —Lo tomaré como un no —dijo Noah. Golpeó el grimorio, atrayendo la mirada de Axil de nuevo a sus páginas—. Nueva oferta. Nos dices qué está dispuesto a darnos Sievan por mi runa, o te dejo encerrado en una habitación con esta cosa y dejo que dibuje lo que quiera. Las páginas del grimorio ondeaban. Moxie reprimió un suspiro. —No creo que el libro haya atraído nada —susurró. —No se puede descartar —respondió Noah en el mismo susurro—. Nunca se sabe. Es algo astuto. —¡No! —exclamó Axil, encogiéndose de hombros y escondiéndose entre las enredaderas que tenía detrás—. ¡No me dejes sola con esto! El ojo de la contraportada del libro se abrió de golpe y se alzó para encontrarse con la mirada de Noah. Entrecerró los ojos y luego giró como preguntando: ¿Qué le pasa? Noah casi sintió lástima por ello. Era una reacción un tanto exagerada, sobre todo si no había dibujado nada. Seguía sin estar convencido de su inocencia, pero esperaba que el incidente con Bird hubiera sido algo puntual. Noah estaba bastante seguro de que el libro necesitaba demasiadas runas como para arriesgar su fuente de energía por unas bromas tontas. Bastante seguro, pero no del todo. —¿Es el libro lo que te asusta? —preguntó Noah, observando atentamente la expresión de Axil—. ¿O es el conocimiento prohibido que contiene? —Los pechos no son conocimiento prohibido —dijo Moxie—. Sobre todo si están mal dibujados. “Pensaba que no creías que dibujara nada. ¿Y cómo sabes que están mal dibujados? Esta cosa tiene mucho talento.” El ojo se movió de arriba abajo en señal de agradecimiento por el cumplido. Noah lo fulminó con la mirada, y se detuvo de golpe. Su ojo volvió a hundirse en el cuero, recuperando su diseño sencillo. —No lo fomentes —dijo Moxie—. Reforzar las conductas negativas siempre es una mala idea. “¿Qué es, un niño?” —Es una abominable perversión de la naturaleza que no debería existir —gruñó Axil, encontrando por fin las palabras para articular una respuesta—. ¿Qué clase de demonio eres para tolerar la presencia de semejante criatura vil? “No creo que haya atraído a nadie”, dijo Lee. —Sí, creo que probablemente tengas razón. Ni siquiera una persona extremadamente mojigata reaccionaría tan mal ante una obra de arte de mal gusto. Axil, ¿cuál es exactamente tu problema con mi grimorio? —¿Me lo preguntas a mí? —preguntó Axil, incrédulo—. ¿Acaso pretendes burlarte de mí? ¿Desestabilizarme hasta el punto de defraudar a Lord Sievan y ofrecerte lo que deseas? No funcionará. Ni siquiera algo tan miserable como… “¡Dime qué o te voy a pegar con el libro!” Axil miró fijamente a Noah. —¿Qué? Noé levantó el grimorio. Por enorme que fuera, en sus manos el gigantesco libro apenas parecía pesar más que un trozo de cartón. El mayor problema al golpear algo con él sería la resistencia del aire. “Me has escuchado.” “No te atreverías. El simple hecho de que manejes un instrumento tan vil me produce una profunda repugnancia. Semejante afrenta a uno de los seguidores de Lord Sievan sería como escupirle en la cara.” “Te voy a golpear con el libro.” “No lo harás…” Noé la golpeó con el libro. No fue un golpe particularmente fuerte. Fue más bien un ligero golpe en la cabeza, como si la golpeara con una regla bastante grande. Noah no podía negar que le había resultado increíblemente satisfactorio, pero rechazaba vehementemente cualquier insinuación de que lo hubiera hecho simplemente por curiosidad. Axil retrocedió, dejando escapar un siseo felino. —Maldito... —Lo volveré a hacer —advirtió Noé, levantando el libro por encima de su cabeza—. Puedo hacerlo todo el día. Literalmente. Es muy ligero. “Intentas chantajear a uno de los hombres de confianza de Lord Sievan.” —En la foto no hay ningún intento. Lo estoy haciendo literalmente —dijo Noé. Levantó el libro—. Ni siquiera me siento mal por esto, lo cual no dice mucho, pero supongo que lo mencionaré de todos modos. Nadie ha muerto jamás por recibir unos cuantos golpes en la cabeza con unos cuantos trozos de papel. —¡No! ¡Quita eso de aquí! —exigió Axil. Se retorció en la silla y las enredaderas se apretaron aún más a su alrededor, impidiendo que el demonio escapara—. ¡No me toques con ese cadáver! Noah hizo una pausa. Miró de Axil al libro, y luego de nuevo a Axil. —Esto es un libro. Estoy bastante seguro de que ya hablamos de esto. No te pegué tan fuerte. —Un libro hecho de un cadáver —gruñó Axil, empujando con la cabeza las enredaderas que tenía detrás con tanta fuerza que empezaban a aplastarlas—. No te hagas la inocente, Araña. Sabes lo que es eso. Cualquier demonio lo sabría al contacto con su carne. El ojo del libro se abrió de golpe y giró hacia abajo para mirar fijamente a Axil. —Hazme el favor —dijo Noé. Lee ha cogido esto más de una vez. Nunca ha dicho ni una palabra al respecto. —Me tomas por tonto —espetó Axil. Noé alzó el libro. Axil palideció. —El libro con el que te ensucias las manos está encuadernado con la carne aún viva de demonios —espetó la demonio—. Su lienzo es un amasijo repugnante y roto. Contiene las almas de los demonios que fueron marchitos, desgarrados y unidos a la fuerza. Su cuero es carne demoníaca quemada, cuyos gritos hace tiempo que se silenciaron. Es una vil abominación que vaga entre la vida y la muerte, cualquier deseo que sus habitantes pudieran haber tenido se ha marchitado y perdido entre sus páginas. Es una afrenta a la vida y a la muerte, que se cierne entre ambas pero no pertenece a ninguna. Es la cosa más horrenda que jamás haya visto. ¡Llévatelo de aquí! Noah hizo una pausa. Alzó la vista hacia el grimorio que tenía en las manos. La afirmación de Axil no respondía directamente a ninguna pregunta sin formular, pero parecía tener sentido. Se había preguntado cómo era posible que el libro almacenara runas infinitas. Nada parecido funcionaba a la perfección. Triturar un montón de demonios en una licuadora y convertirlos en un libro sonaba, sin duda, bastante malvado. Un sacrificio más que suficiente para crear un poderoso objeto mágico maligno. ¿Se puede deshacer esto? —No. Sus almas están destrozadas, sus cuerpos fusionados. Ese libro infame es ahora lo que fueron. Una nueva criatura, una que solo puede ser purgada —dijo Axil. Un tono de autosuficiencia se coló en su voz—. No sé cómo pudiste estar ciego, pero ahora tus ojos se han abierto. Empuñas los cuerpos deformados de tus hermanos. Lord Sievan… Bueno. No hay nada que hacer al respecto. Qué lástima. Lo siento. De todas formas, me quedo con el libro. —No está aquí —concluyó Noé—. Ahora empieza a hablar de lo que me va a dar por mi runa, o te voy a volver a golpear con el palo de cadáveres. Tengo que averiguar qué demonios es esto cuando tenga oportunidad, pero ahora no es el momento. No puedo perder el impulso que he conseguido. Un problema a la vez, muchas gracias. Axil miró boquiabierto a Noah. "¿Sabes qué es ese objeto vil, y aun así sigues usándolo?" “Estoy a punto de batir el récord de mayor número de veces que he golpeado la cabeza de alguien con un cadáver de demonio triturado en un minuto.” “Tú no lo harías…” Noah hizo una interpretación extraordinaria de Moxie y arqueó una ceja. Axil tragó saliva. —Quizás podamos llegar a un acuerdo. No me toques con esa cosa asquerosa… Por favor. Noé sonrió.
El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Continúa leyendo

El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Capítulo 548

Siguiente Capítulo ›

El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 547

Estás leyendo el capítulo 547 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.