Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 543 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Noah se incorporó de golpe, con un fuerte dolor de cabeza martilleándole la cabeza. El suelo frío le oprimía la espalda y su ropa le cubría el cuerpo desnudo como una manta. Las paredes de una tienda de campaña se alzaban a su alrededor y el borde de la cama de Moxie flotaba justo detrás de él. Dos figuras borrosas al otro lado de la habitación se transformaron lentamente en las de Moxie y Lee.
—¿Funcionó? —preguntó Noah entre gemidos mientras se vestía. Si Axil había logrado sobrevivir a Sunder, no tenía el menor deseo de luchar contra ella desnudo. Corrían rumores de que no debía tenerlo siguiéndolo.
Una densa niebla lo envolvía, pero no era tan grave como podría haber sido. Él mismo se había infligido el golpe mortal a sí mismo y a Axil, así que el daño a su alma había sido mínimo. Noah estaba bastante seguro de que, de hecho, se había fortalecido al absorber su energía. Aún no podía confirmarlo; tendría que esperar hasta que pudiera acceder a sus runas con normalidad.
—La partiste por la mitad —confirmó Moxie—. Estaba mirando, y no fui la única. El campamento está a punto de descontrolarse. Tienes que volver cuanto antes si queremos evitar que los Señores de la Calle hagan alguna estupidez.
—Ya me lo imaginaba —dijo Noé con un suspiro.
Lee, cuya cabeza asomaba por la solapa de la tienda, se echó hacia atrás para mirar a Noah por un segundo antes de volver a su posición anterior.
Moxie le tendió la mano y Noah la tomó, ayudándolo a ponerse de pie. Le agarró la solapa de la chaqueta y se la ajustó antes de sacudirle el polvo de los hombros. Tras examinarlo una vez más con ojo crítico, Moxie dio un paso atrás y asintió brevemente. —Al menos la tienes a ella.
Lee se aclaró la garganta. “Eh… sobre eso.”
Ambos la miraron.
—¿Qué? —preguntó Noé, con una sensación de pavor que le atenazaba el estómago como un puño de hierro.
“Ella se está derritiendo, pero al revés.”
Noah apartó a Lee de un empujón y salió de la tienda. Se detuvo en seco. Las dos mitades del cuerpo de Axil —junto con la suya— yacían muertas en el centro de la plaza del mercado. Deberían haber estado descansando como buenos cadáveres, pero parecía que alguien se había olvidado de avisarle a Axil de eso.
Ríos de sangre y vísceras se extendían por el suelo. Se acumularon junto a una gran hacha negra y se enredaron como caramelo. Burbujas estallaban contra los fluidos cadavéricos. Se formó una espesa y palpitante masa roja, y en su interior comenzaba a vislumbrarse una forma.
Unos sonidos espesos y viscerales resonaban en el callejón. Extremidades se desprendían de la masa visceral. Formaban manos y pies, un torso y una cabeza. Destellos de hueso y órganos burbujeaban dentro de la forma que se solidificaba, como trozos de carne en una sopa. Y, en cierto modo repugnante, eso era exactamente lo que eran.
Noah apretó la mandíbula. Sus poderes seguían sellados y tardaría doce horas en recuperar su magia. Un torbellino de pensamientos le cruzó la mente mientras buscaba la forma de impedir que Axil regresara por completo.
Si volviera a tomar forma, Moxie y Lee no podrían detenerla. Era demasiado rápida. E incluso si lo lograran, no estaba seguro de que sirviera de algo. Axil simplemente no se quedaría muerta sin importar lo que hicieran. Era un nivel de inmortalidad que jamás había visto. Axil era, en realidad, inmortal.
Un escalofrío recorrió la espalda de Noah.
Sunder me sigue causando más daño que cualquier otra cosa que haya intentado. Quizás lo mejor sea suicidarme de nuevo. Puedo acceder a Sunder mientras soy un alma. Me dejará hecho polvo durante un buen tiempo, pero el Fragmento de Renewal debería ser suficiente para curarme cuando salga del coma.
—Moxie, Lee, prepárense para correr —dijo Noah en voz baja.
—Podría intentar bebérmela antes de que termine de tomar forma —propuso Lee, con el rostro contorsionado por el disgusto.
Era una de las primeras veces que Noah veía a Lee negarse a comer algo. Eso no lo tranquilizaba en absoluto. Negó con la cabeza con firmeza. Lo último que quería era que Lee se contagiara de lo que fuera que estuviera trastornando la mente de Axil.
—Solo corre —dijo Noah. Dio un paso hacia Axil, flexionando los dedos. Cuando volviera a la vida, lo mataría, y él se vengaría con Sunder una vez más. Dado lo mucho que le había costado a Axil regenerarse la última vez, estaba dispuesto a correr el riesgo. Era la única oportunidad que tenía. Descubrirían cuál de sus poderes cedería primero.
En la masa sangrienta se formaron los músculos. Les siguieron parches de piel gris que se extendieron como la pólvora, cubriendo rápidamente el cuerpo de Axil. Varios trozos de tela blanca, colocados con fortuna, de lo que quedaba de su ropa, evitaron que vieran algo demasiado perturbador.
Un grito de victoria rasgó el aire. Axil alzó las manos, con las garras apuntando al cielo. Los restos del fluido viscoso estallaron en el aire en un chorro. Una lluvia sangrienta repiqueteó alrededor de Axil mientras su cuerpo volvía a tomar forma.
Noé parpadeó.
Axil medía aproximadamente la mitad de su altura.
Sus proporciones y rasgos no habían cambiado en lo más mínimo, pero ahora no medía más de un metro. Los restos de la ropa que la había cubierto eran prácticamente un vestido de novia.
El grito de victoria de la pequeña Axil se fue apagando lentamente. Bajó las manos. Examinó sus palmas y luego, con cuidado, dirigió la mirada a su hacha. Ahora era considerablemente más grande que ella. Sin decir palabra, Axil se acercó al arma, cuyo recorrido le resultó incómodo, y la empuñó.
Rechinó los dientes mientras alzaba el arma al aire con un quejido de dolor. Esta voló por encima de su hombro y se estrelló contra la piedra tras ella. El mango del arma actuó como palanca y se disparó hacia arriba, catapultando a Axil por los aires.
Las túnicas blancas ondeaban como un fantasma ahogándose mientras Axil rebotaba por el suelo. Se puso de pie de un salto y corrió hacia el hacha. La alzó una vez más. El arma se balanceó inestablemente en el aire, pero logró evitar que volviera a caer.
Noah se quedó mirando en silencio; bueno, en realidad no estaba seguro de qué emoción sentía. Sin duda era algo.
En algún momento, Moxie y Lee salieron de la tienda detrás de él. Ambos siguieron su mirada.
“¿Qué carajo?”, preguntó Moxie.
—Si la vuelves a separar, ¿se encogerá por segunda vez? —preguntó Lee.
—Creo que aún podría estar muerto —murmuró Noé, sacudiendo la cabeza furiosamente.
Sus palabras llamaron la atención de Axil. La mirada de la demonio se clavó en ellas, y sus ojos se abrieron como platos. Su hacha se le escapó de las manos y volvió a estrellarse contra la piedra. Esta vez, tuvo la astucia de soltar el mango y evitar un segundo vuelo.
—Moriste —dijo Axil, con los labios entreabiertos por la admiración. Su voz, por extraño que parezca, era exactamente la misma—. Moriste. Lo sentí. Lo vi. Unimos el lienzo. ¿Cómo es que sigues aquí de pie?
—¿De verdad creías que matarme sería suficiente para hacerme morir? —preguntó Noé.
Moxie y Lee lo miraron al unísono.
—¿En serio? —preguntó Moxie sin emitir sonido—. Eso fue patético.
Lee asintió.
—Me duele la cabeza —siseó Noah—. Déjame en paz.
Axil tragó saliva con dificultad. Extendió la mano hacia su hacha, pero no llegó a sujetarla con firmeza. Su mirada se dirigió entonces a los cuerpos que yacían en el suelo a su lado, o mejor dicho, a lo que quedaba de ellos.
Noah y Axil se percataron al mismo tiempo de que la cantidad de cadáveres que quedaban en el suelo no coincidía. Pero, por primera vez, no era el cadáver de Noah el que le causaba confusión.
Había un cuerpo y medio. No dos. No uno. Uno y medio.
El cuerpo de Noah estaba a escasos metros del de Axil, al igual que la mitad del suyo. La otra mitad había desaparecido. A Noah le pareció que, ahora que lo pensaba, aquello tenía cierto sentido.
Axil era apenas la mitad de alta que antes. De alguna manera, había dejado atrás la mitad de sí misma al volver a la vida.
—Mi cuerpo. Mi poder. Mis runas. Lord Sievan no habría hecho esto. No me devolvería a este mundo sin poder cumplir su misión —murmuró Axil, con la voz lo suficientemente alta para que Noah la oyera. La incredulidad se reflejó en su rostro—. ¿Qué has hecho? ¿Cómo es posible?
Y antes de que Noé pudiera responder que no tenía ni idea, se dio cuenta de que sí lo sabía. A pesar del fuerte dolor de cabeza que le martilleaba la cabeza, los ojos de Noé se abrieron de par en par al comprender.
No solo había matado a Axil. La había destrozado. No solo su cuerpo. Había destrozado sus runas, y posiblemente también su alma. Había partido por la mitad todo lo que conformaba al ser conocido como Axil.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 543
Estás leyendo el capítulo 543 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.