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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 534 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Noé abrió los ojos de golpe y se encontró con un mar de oro que se extendía bajo sus pies. Era como el sueño húmedo de un dragón. Montañas de riquezas se extendían a su alrededor. Coronas con incrustaciones de rubíes y copas con diamantes estaban esparcidas por el suelo como basura. Una cálida luz dorada brillaba sobre el mar de riquezas, haciéndolo resplandecer como el océano. Tres grandes runas demoníacas estaban escondidas entre los montones más grandes. Estaban tan densamente cubiertas que Noah no habría podido entender lo que decían ni siquiera sabiendo leer runas demoníacas. La presión que emanaba de ellas era justo la que Noah había previsto. Todas eran runas de rango 5, pero no estaban bien formadas. Esto dista mucho de ser perfecto, y mucho menos impecable. Supongo que es lógico para un idiota que contrata asesinos de pacotilla en vez de intentar hacerlo él mismo. ¡Dios mío, casi me insulta su incompetencia! —Fuiste un necio al venir aquí —dijo Igris con voz cargada de odio, desde detrás de Noah—. Voy a arrancarte los testículos y a metértelos por la garganta hasta que se te pase el efecto de esta poción. Se giró y se encontró con el demonio imponente sobre él. Igris estaba de pie sobre una pila de oro, con dos enormes espadas en cada mano. Ya no lucía la mueca de desprecio. El demonio hablaba muy en serio. —¿En serio? —preguntó Noah, ladeando la cabeza mientras extendía sus sentidos a la mente del demonio—. ¿Y por qué tenías que hacerlo tan raro? ¿No podías haber elegido otra parte del cuerpo? —Puede que hayas ganado la batalla en el mundo exterior, pero esta es mi mente, no la tuya —espetó Igris. La pila de riquezas a sus pies tembló y se elevó en el aire tras él, transformándose en un enorme tsunami bañado en oro—. Te aplastaré, miserable. Tu arrogancia te ha costado la batalla. —No me vengas con sermones sobre arrogancia cuando decides presumir en vez de aprovechar un ataque sorpresa —dijo Noé con un resoplido. Señaló las runas enterradas tras él—. Ahora dime, ¿cuál de estas runas es tu runa principal? Igis blandió sus espadas con un grito. La ola dorada rugió hacia adelante y la presión se abalanzó sobre Noah. El cielo fue engullido por un tsunami brillante. Inclinó la cabeza hacia un lado. Un alma era presión. No había nada más en ella. Por eso la gente podía practicar patrones imbuidos de magia con seguridad en su mente. Simplemente se trataba de probar la presión y simular funcionalmente los resultados. Y, en una lucha donde la presión rúnica era el factor determinante, Noah rara vez estaba en desventaja. Alzó la vista hacia el oro mientras se precipitaba hacia él. Entonces liberó todo el peso de su alma. Una onda expansiva de presión surgió de Noé como si una bomba hubiera estallado en el centro del mar dorado. La ola se hizo añicos. Igris retrocedió tambaleándose mientras las espadas en sus manos se desvanecían. Inclinó la cabeza hacia atrás. Se quedó boquiabierto. El horror se reflejó en su rostro y sus ojos se abrieron desmesuradamente por la incredulidad. Una lanza negra cayó del cielo, atravesando la luz misma. Desgarró el aire antes de estrellarse contra el suelo justo delante de Noah, en una lluvia de monedas. Grietas blancas estallaron en el lugar donde la lanza había impactado e Igris dejó escapar un quejido de dolor. —¿Cómo? —preguntó Igris con una tos entrecortada—. ¿Cómo es posible? Esta es mi alma. No puedes… —Eres débil —dijo Noah. Extendió la mano y agarró la empuñadura de la lanza. El poder palpitaba en su interior como un latido. Noah nunca había intentado manifestar el poder de Sunder de esa manera. Ni siquiera estaba seguro de que algo así fuera posible en el mundo real, pero se encontraban en un espacio mental. Allí las reglas eran distintas. La magia era solo presión. Todo lo demás era simplemente su perspectiva. Arrancó la lanza del suelo. Igris gritó de nuevo, cayendo de rodillas y deslizándose colina abajo mientras las monedas cedían. Noah se dirigió a grandes zancadas hacia la primera de las tres Runas de Rango 5. Es una lástima no poder robarlas, pero sería una idiota si me metiera una Runa Demoníaca en el alma ahora mismo. No hasta que averigüe cómo funcionan. Noah se echó hacia atrás y clavó la lanza en la runa. El grito de Igris se convirtió en un ahogado gemido de dolor. Se agarró la garganta. Grietas blancas desgarraron aún más su alma cuando Noah arrancó la lanza y las Runas de Rango 4 se elevaron en espiral por los aires en medio de una explosión de poder brumoso. Este le azotó el rostro mientras se giraba y caminaba hacia la segunda runa de Igris. —¿Qué haces? —preguntó Igris con desesperación. Intentó levantarse, pero la fuerza se le había escapado de las extremidades. Los pies del demonio no encontraban apoyo en el mar de oro cambiante. —¿Cómo…? Noé clavó la lanza en el suelo a sus pies, provocando que una telaraña de grietas recorriera el alma del demonio. Igris gritó de nuevo. —Solo necesito una runa para trabajar, pero podemos dejarte una de repuesto por si acaso rompo algo —dijo Noé mientras se detenía frente a la runa. Igris logró ponerse de pie. Con jadeos entrecortados y dolorosos, dio un paso vacilante hacia adelante. Su rostro estaba pálido. Su piel, lúgubre; sus ojos, hundidos. Su enorme figura ya no poseía la fuerza que alguna vez tuvo. Noah lo miró de reojo. Entrecerró los ojos. —Quédate ahí. No necesito lidiar contigo mientras trabajo. Concentró la presión de su alma, desplomándola sobre Igris sin piedad. El demonio lanzó un alarido de desafío al intentar resistirse, pero fue inútil. El alma de Noé se abalanzó sobre la suya y lo estrelló contra el suelo. Por un instante, Igris logró mantenerse en pie. Sus brazos temblaban de furia. Monedas de oro tintineaban a su alrededor mientras intentaba reunir fuerzas para contraatacar. No fue suficiente. Igris se desplomó, hundido de bruces en el fondo de su alma. Sus extremidades se extendieron en todas direcciones. No tenía fuerzas para mover ni un solo músculo. Su respiración era entrecortada mientras luchaba por inhalar con sus pulmones comprimidos. Las grietas blancas que recorrían su alma comenzaron a extenderse. Noah volvió su atención a la runa. Sobrevivirá. No puedes asfixiarte con tu propia alma. Solo lo estoy destrozando un poco con la mía. El daño al alma no es fatal. Al menos no de inmediato. —Bien —susurró Noé, extendiendo una mano hacia la runa demoníaca enterrada—. Veamos qué puedo averiguar de ti, ¿de acuerdo? * * * Durante los siguientes veinticinco minutos, Noah usó el alma de Igris como caja de resonancia para cada una de sus teorías e ideas sobre las Runas Demoníacas. Memorizó cada línea del diseño de las dos runas restantes. Aunque desconocía su función exacta en su estado actual, sabía que Igris se alimentaba de la codicia y que, en el fondo, le daba igual lo que las runas pudieran hacer. Solo le importaba lo que él podía hacerles. Noah intentó extraer hasta el último ápice de información de las Runas Demoníacas. Las sometió a numerosas pruebas, pruebas que jamás habría hecho con Lee ni con ningún otro demonio que le importara, pero no tuvo esa consideración con Igris. Y, una vez que Noé hubo extraído hasta la última pizca de información posible, desmontó ambas runas pieza por pieza. Dividió las de rango 4 en rango 3, las de rango 3 en rango 2 y las de rango 2 en rango 1. Cada vez, Noé estudiaba las runas resultantes, buscando un patrón, cualquier cosa que pudiera ayudarle a comprenderlas un poco mejor. El resultado final de sus esfuerzos fue la confusión. Noah conocía al detalle el diseño de las Runas Demoníacas que había desmontado, aunque desconocía sus nombres. Había deducido cómo reaccionaban ante diversas situaciones. Conocía sus límites, pero su origen lo desconcertaba por completo. Las runas de Igris se componían principalmente de una mezcla de runas demoníacas y diversas runas de metal y tierra. Todas eran de muy mala calidad. Pero, al reducirlas a sus componentes más básicos, se quedó completamente atónito al encontrar las mismas Runas Demoníacas de Rango 1 que Aylin. Y no era solo una. Eran todas y cada una de las Runas Demoníacas. Sin excepción, eran idénticas. Y eso no tenía sentido. El Fragmento del Ser era una manifestación de mí. Podía sentir su estrecha conexión con cada parte de mi cuerpo. No es algo genérico, pero sin duda cumple la misma función. Dado que el alma y el cuerpo están tan íntimamente conectados en un Demonio, estas Runas Demoníacas de Rango 1 cumplen básicamente la misma función que mi runa. Entonces, ¿por qué son todas iguales? El débil jadeo de Igris le provocó una leve inquietud a Noah, pero la ignoró. El alma del demonio casi se había desintegrado por completo. Había más grietas blancas que doradas, y estas se expandían a cada segundo. A Noah le quedaba poco tiempo antes de que el daño se extendiera por todas partes. Le quedaba aún menos tiempo antes de que la última Runa Demoníaca de Rango 1 se agotara y se disipara, pero algo le inquietaba. La runa demoníaca de Aylin no era exclusiva suya. Existía la posibilidad de que él y Violet compartieran sus runas, pero era imposible que Igris tuviera la misma por mera coincidencia. Eso significaba que la runa demoníaca de rango 1 no tenía nada que ver con la emoción que habían consumido. Un denominador común era algo con lo que podía trabajar. Era la clave para descubrir qué le faltaba. Solo tenía que averiguar a qué puerta conducía. Noé estudió la runa con atención. Cuanto más la miraba, más sentía que se le escapaba algo. Algo obvio. Una sensación familiar le rondaba la cabeza como un gato a la puerta. Monedas de oro rodaban por las grietas que se abrían alrededor de Noah, cayendo en el vacío que lo envolvía. La respiración entrecortada de Igris comenzó a apagarse a sus espaldas. Al demonio le quedaba poco tiempo en este mundo, y a su alma también. Noah apretó la mandíbula. Sus sentidos recorrieron la runa, buscando algo más que su apariencia. Concentró su intención en la runa misma, sondeando en busca de cualquier cosa que pudiera encontrar. ¿Qué es? ¿Qué me resulta familiar? Yo— Y, de repente, comprendió qué era aquella sensación familiar. Un escalofrío le recorrió la espalda a Noah. La Runa Demoníaca se desvaneció en el éter, pero daba igual. Ya no la necesitaba. No tenía sentido, pero era innegable. Algo había hecho clic en su interior y cambiado en su mente. Quizás solo era un viejo recuerdo que había resurgido. Quizás era algo completamente distinto. Pero, fuera lo que fuese, había cambiado. Por primera vez en su vida, Noah leyó una runa demoníaca. Su nombre original era simplemente Runa Demoníaca. Pero eso no era todo. Runa Demoníaca era una traducción aproximada, su verdadero significado se había perdido. El patrón dentro de la runa contenía un mensaje diferente, y albergaba una presencia que Noé jamás olvidaría en todos sus años. Minúsculo fragmento de Decras.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 534

Estás leyendo el capítulo 534 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.