arrow_back

Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 518 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—No —dijo Yoru, con una voz tan plana como una placa de acero. Violet se encogió de hombros. Al final, no era su problema. No le importaba Yoru, pero sí le preocupaba cualquier amenaza potencial que representara el demonio. Se inclinó hacia adelante y apoyó los brazos sobre sus piernas cruzadas. “Da igual. No me importa lo que hagas, pero sí me importa lo que planeas. Ya te di tu respuesta, así que ahora tienes que darme la mía. ¿Qué quieres con Aylin?”. —Nada. No me interesa más allá de su conexión con Spider. No es más que un zángano en una colmena. —Yoru se llevó la mano a la máscara. Sus dedos rozaron la superficie cerámica. Luego dejó caer la mano—. No estoy satisfecha con la respuesta que me has dado. —Qué lástima —dijo Violet con una risa seca—. Así funcionan las cosas para todos. No todas las respuestas son las que uno quiere, y no podemos forzar que todo funcione como deseamos. Si no es Aylin, ¿entonces tu objetivo es la Red? “No me importa la organización de Spider. Ninguno de sus miembros es más que un autómata. Su peso es insignificante.” “¿Lee? ¿Moxie?” Yoru vaciló un instante antes de responder. Su mano buscó el edredón a su espalda y se aferró a las sábanas, apretándolas con fuerza mientras una inquietud la invadía. —Que no me toquen. No deseo nada para ellas. —Así que para ti todos son simples herramientas o autómatas —dijo Violet, cruzándose de brazos y arqueando una ceja. Deseaba tener una silla donde recostarse, pero a falta de una, esto era lo mejor que podía hacer—. Claro. Así que no necesitas a nadie. No te importa nadie. Ni siquiera tienes metas más allá de Spider. ¿Por qué te interesa aprender sobre el amor y la amistad? Te parecen completamente inútiles. —Porque no los entiendo —dijo Yoru, soltando la bolsa y poniéndose de pie, recogiendo su cabello con ella antes de dejarlo caer a sus pies. —Tienes miedo —dijo Violet, poniéndose de pie también. No podía permitir que Yoru le sacara ventaja de altura y posición si empezaban a forcejear. Quien estuviera primero en el suelo estaría en desventaja. Esa era la razón. Desde luego, no era porque no quisiera tener que mirar hacia arriba al otro demonio. —Temes lo que no puedes comprender. —Sí —dijo Yoru. No mostró ni una pizca de vergüenza al admitirlo. Yoru era, a la vez, el demonio más fácil y más difícil de descifrar que Violet había conocido. Era completamente sincera sobre sus pensamientos, pero estos eran tan ajenos a ella que casi daba igual. —Temo lo que no puedo controlar. —Te das cuenta de que así es la vida, ¿verdad? —preguntó Violet—. Ningún otro demonio en el mundo puede controlarlo absolutamente todo. ¿Qué sucede cuando te topas con algo que simplemente no puedes vencer? “Imposible. En cada situación hay una salida. Siempre hay una jugada ganadora.” Violet luchó por controlar el tic en su ojo. Yoru era tan terco que era como hablar con una pared. —¿Incluso con Spider? Estás decidido a aliarte con él. ¿Por qué? ¿Qué pasará si se vuelve contra ti? “No lo permitiré.” —Solo… haz como si lo hiciera —dijo Violet con un suspiro. Era difícil hablar de escenarios hipotéticos con un demonio que podía —al menos hasta donde Violet podía deducir— ver el futuro. Yoru permaneció en silencio durante varios segundos. Sus dedos se crisparon. Inclinó la cabeza y Violet chasqueó la lengua a modo de advertencia, entrecerrando los ojos. La mandíbula de Yoru se movió tras su máscara y volvió a su posición normal. “Esto no me gusta. No lo sé. Ningún camino que me lleve a enfrentarme a Spider termina en victoria. Estoy a oscuras.” —Así somos todos. Siempre. A cada minuto. Nadie sabe qué va a pasar. Y eso significa que tenemos que adaptarnos. Necesitamos depender de algo más que de nosotros mismos —dijo Violet—. Al depender tanto de tu poder, creo que te has hecho daño. No puedes ver sin tu magia. “No puedo ver absolutamente nada.” “¿Entonces lo entiendes?” “No. Soy literalmente ciega.” —Ah —dijo Violet, masajeándose la frente—. Claro que sí. Es irónico, o quizá simplemente apropiado. No sé qué más decirte, Yoru. La vida da miedo. Las cosas se tuercen, y los amigos te ayudan a superarlo. “¿Los amigos… están ahí para evitar que caigas en lo que no puedes predecir? Lo entiendo.” —No. De ninguna manera —Violet negó con la cabeza firmemente—. No lo entiendes, ciega. Los amigos no están para protegerte. Están porque te quieren. Se protegen entre sí, pero no por obligación. Deja de ver a todos como peones o herramientas. Crea una nueva categoría. Los amigos son amigos. —Sigo sin entenderlo —dijo Yoru, visiblemente irritada. Su suave voz se había tensado y su cabeza se contrajo, deseando con desesperación usar su magia pero conteniéndose. —Lo sé —dijo Violet entre risitas burlonas—. Y nunca lo sabrás, Yoru. No a menos que dejes de usar esa muleta. Si te parece bien, perfecto. Sigue ciego... y aléjate de Aylin, Torick y Edda. Y de Vrith también. Simplemente, aléjate de todos ellos. “¿Por qué? Yo no…” —Los ves como herramientas —dijo Violet secamente, interrumpiendo a Yoru antes de que la otra demonio pudiera terminar la frase—. Son desechables para ti. Nada más que piezas de un juego. Solo por eso, no quiero que te acerques a ellos. “¿Qué importa? Sobrevivir es sobrevivir. Si estoy ayudando a Spider y él desea mantenerte con vida, entonces nuestros objetivos son iguales y sus vidas no corren peligro debido a mi presencia.” “Las vidas no son algo con lo que se deba jugar. Hemos luchado muchísimo para llegar hasta aquí. En realidad, no deberíamos estar aquí. Spider nos dio otra oportunidad.” Violet se acercó a Yoru hasta quedar frente a frente con la otra demonio, con la nariz a escasos centímetros de la máscara. “Quizás él quiera darte una a ti también. Depende de ti si la aceptas o no. Pero si vas a ser así, hazlo lejos de mí y de la gente que me importa. Adelante. Vuelve a mirar al futuro. Encuentra la mejor manera de alcanzar tu próxima victoria, y hazlo sola, como siempre. La tienda es tuya. Buscaré otro sitio donde dormir.” Violet se giró y salió de la tienda. Había conseguido la información que quería. A menos que Yoru fuera la mejor mentirosa que jamás hubiera conocido, el demonio era exactamente como decía ser. No representaba una amenaza directa para Aylin ni para los demás… pero tampoco era una aliada. * * * —¡Tengo que decir que esto es bastante liberador! —exclamó Silvertide entre risas mientras el bastón en manos de Bird silbaba junto a su cuerpo, pasando tan cerca que el viento hizo crujir las ajustadas vendas que lo cubrían. Las hojas crujían bajo sus pies mientras daba una pirueta, brincando sobre el cuerpo de un monstruo lagarto que había matado mientras preparaban el claro del bosque para entrenar. El anciano soldado resultaba, para algunos, una visión perturbadora. Estaba envuelto del cuello para abajo con vendajes ajustados que se ceñían a su cuerpo a la perfección; demasiado a la perfección. El bastón de Bird se alzó con un chasquido, pero Silvertide giró para esquivarlo, dejándolo pasar rozando su hombro mientras pasaba junto a ella con paso ligero. —Está bastante musculoso, ¿no? —murmuró Todd—. Da miedo. Alguien de su edad no debería tener más definición muscular que yo. Silvertide no era el único cubierto de vendajes ajustados. Todos en el claro llevaban lo mismo. Había sido idea de Bird. Era lo más parecido a estar completamente desnudos sin… bueno, sin estarlo realmente. —Para serte sincera —respondió Isabel, jugueteando con la venda que llevaba en el cuello y haciendo una mueca—, intento no mirar demasiado de cerca. Creo que estoy empezando a desarrollar un estilo de lucha completamente nuevo a raíz de esto. —¿Tú eres...? —Alexandra miró a Isabel con interés. De todas, era la que mejor se había adaptado al cambio de uniforme. Demasiado bien, quizá. Isabel se había visto obligada a tener una pequeña charla con la otra chica para evitar que llevara las vendas por Arbitrage y atrajera demasiadas miradas extrañas—. ¿Qué pasa? —Peleando a ciegas —murmuró Isabel. La risa estridente de Silvertide resonó en el claro mientras saltaba hacia atrás y el bastón de Bird cortaba el aire entre sus piernas, rozando un golpe muy doloroso. —Yo prefiero luchar contra los ciegos. Me facilita un poco las cosas cuando no pueden ver lo que hago —dijo James desde cierta distancia. Estaba sentado junto a Emily, apoyado contra un árbol. Cada uno tenía medio sándwich en la mano. Isabel no tenía ni idea de dónde lo había sacado James. Desde luego, no lo había visto cuando estaban en el Cañón de Transporte. No estaba segura de querer saberlo. —¿Luchar a ciegas? ¿Cómo llegaste a esa conclusión? —preguntó Alexandra con los ojos muy abiertos. Un destello de decepción cruzó su mirada un instante después—. Lo he intentado antes, pero es imposible. Al menos para mí. Cuando alcanzas el Rango 4, puedes usar tu dominio para sentir a tus oponentes y tus ojos ya no son necesarios. —La perspicacia llegó en nombre de Jalen y Silvertide —dijo Isabel, levantando una mano para apartar la vista de la pelea que se desarrollaba ante ellos—. Quizás a los ancianos habría que decirles que se abriguen menos. —¿Anciano? —exclamó Jalen, saliendo de una ondulación en el espacio a su lado —y, para gran disgusto de Isabel— vestido igual que los demás—. ¿A quién llamas anciano? ¡Todavía estoy en la flor de la vida! —Podrías ser mi bisabuelo, tío —dijo Todd. —No me insultes —dijo Jalen con desdén—. ¿Acaso parezco un crío? Soy mucho mayor que eso. —Acabas de decir… —empezó Alexandra. —Olvida lo que dije. Se trata de lo que hago —respondió Jalen. Levantó la mano, sosteniendo un dardo de punta redondeada entre los dedos—. Y lo que estoy haciendo es jugar a los dardos. Silvertide y Bird se lo están pasando en grande sin nosotros. Me aburrí. —¿Dónde está el objetivo? —preguntó Alexandra, mirando a su alrededor en el bosque. Estaban rodeados de árboles de corteza rugosa y copas altísimas. No había nada más. Jalen sonrió y tiró de la venda que le rodeaba la muñeca, ajustándola. —Los estoy mirando, por supuesto. —Paso de esta —dijo Todd rápidamente. —Yo también. De repente he decidido que me encanta ver manifestaciones —dijo James—. Creo que prefiero seguir absorbiendo información desde la distancia. —Yo también —añadió Emily—. Podemos aprender mucho de Silvertide. —Sí —murmuró Todd—. Como la importancia de la ropa interior cuando estás envuelto como un jamón glaseado. Una carcajada se le escapó a Jalen y negó con la cabeza. “Ay, mis hijos. ¿Les he dicho alguna vez cuánto los quiero?” —No —dijo Isabel. —Porque no lo hago —dijo Jalen, examinando el dardo que tenía en las manos. Su sonrisa se ensanchó, pero no era nada reconfortante. Era la mirada de un tiburón acercándose a un banco de peces—. Pero me encantan los dardos, y jugar no era una opción. James se puso de pie con un esfuerzo y ayudó a Emily a levantarse junto a él. Isabel y Todd agacharon la espalda y Alexandra puso la mano en la empuñadura de su espada. “¿Podemos posponer esto para otro día?”, preguntó Todd. —Me temo que no —dijo Jalen. Extendió la mano y cuatro dardos más aparecieron entre sus dedos—. Practiquemos, ¿de acuerdo? Te sugiero que empieces a correr.
El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Continúa leyendo

El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Capítulo 519

Siguiente Capítulo ›

El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 518

Estás leyendo el capítulo 518 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.