Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 504 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—¿Y tú quién serías? —preguntó Noah. Decidió no comentar que lo acababan de llamar gordo. Su mirada se dirigió a Pirren y Moxie, discretamente, se puso la mano en la cintura, probablemente buscando alguna semilla que guardara entre sus ropas por si la situación se complicaba. —No recuerdo que me hubieras dicho que teníamos más visitas.
Pirren se estremeció, pero Noah no pudo distinguir si miraba hacia él o hacia la chica. Estuvo a punto de retorcerse las manos, pero se contuvo y las bajó a los costados.
“Así fue como conseguí que participaras en la subasta. No podía entrar de otra manera. ¿Por qué importa? No dijiste que tenías que estar sola. Esta era la mejor manera de hacerlo.”
Aylin asintió, indicando que Pirren decía la verdad. Sin embargo, “la mejor manera” no necesariamente era la mejor para todos. Bien podría haber sido la mejor para ella. Noah la observó en silencio durante varios segundos.
Sin revelar su dominio, era difícil saber mucho de ella. No emanaba ninguna energía rúnica. No tenía músculos descomunales ni armas mágicas evidentes. Simplemente parecía una chica con una máscara y cabello plateado.
Eso no hizo que Noah bajara la guardia en lo más mínimo. No era difícil adivinar que la chica era el demonio que le había dado acceso a Pirren a la subasta. O eso, o trabajaba para quienquiera que lo hubiera hecho, pero Noah se inclinaba por lo primero dada la inquietud de Pirren.
Bueno, no tiene sentido armar un escándalo. Mejor seguir como hasta ahora. Tener a otra persona en el asiento realmente no hace mucha diferencia cuando prácticamente todos aquí están anunciando su presencia de todos modos.
El clamor de la multitud que los rodeaba resultó sorprendentemente eficaz para evitar un silencio incómodo. Claro que no podía haber un silencio incómodo sin la segunda parte, pero él no podía evitar decir nada por mucho tiempo.
—Parece que me tienes en desventaja —le dijo Noé a la chica—. Tú sabes mi nombre, pero yo no sé el tuyo.
Pirren se movió, probablemente preparándose para presentarlos. La cabeza de la chica se inclinó levemente y la boca del demonio serpiente se cerró de golpe sin pronunciar palabra.
—No es cierto —convino la chica. No hizo ademán de dar más detalles.
—¿Me lo vas a decir? ¿O voy a tener que inventarme un nombre para ti? —preguntó Noah, reprimiendo un suspiro. Una cosa era tener a otro demonio sentado a su lado. Eso no le molestaba demasiado; pero si iba a ser una molestia, la cosa se volvía un poco más desagradable.
O ella me da un nombre o yo le doy uno tonto. Me pregunto qué...
“Puedes llamarme Yoru.”
Noah parpadeó sorprendido. Eso había sido rápido. Había previsto tener que inventar algo. Miró a Aylin de reojo, pero enseguida se dio cuenta de que era inútil. La chica no había dicho que Yoru fuera su nombre. Había dicho que podía llamarla Yoru. Eso era solo una instrucción y no podía ser mentira, aunque Yoru no fuera su nombre.
Efectivamente, Aylin no hizo nada. Noah miró a Yoru y se encogió de hombros. Su verdadero nombre no importaba. Era prácticamente inútil en ese momento. No tenía ni idea de quiénes eran los demonios de la ciudad, así que un nombre no habría cambiado nada.
—Entonces, tú —dijo Noé—. ¿Y por qué has tenido la amabilidad de invitarnos a tu puesto en la subasta?
—No —respondió Yoru—. Este es el lugar de Pirren. Está a su nombre. No me he presentado.
Creía que todos tenían que presentarse. Aylin dio a entender que el demonio mentía sobre lo de la entrada. Yo tenía la impresión de que solo quería un soborno. ¿De verdad se puede hacer eso?
—Tenía entendido que todos tenían que anunciarse —dijo Moxie, evitando que Noah tuviera que preguntárselo—. ¿O acaso había que sobornar a alguien para que te ocultara?
“Un simple asistente de un humilde rango 5 no necesita anunciarse. Pasa desapercibido.”
Noah entrecerró los ojos. Otra afirmación imposible de verificar. Era obvio que Yoru tenía razón. A nadie le importaría si Pirren trajera consigo a uno o dos demonios cualquiera. Eran insignificantes, pero hasta un tonto se habría dado cuenta de que Yoru no era la sirvienta de Pirren. La demonio serpiente estaba temblando de miedo.
Por desgracia, Yoru no había dicho ser una sirvienta. Noah frunció ligeramente el ceño mientras la observaba. Era como intentar analizar una pared de ladrillos. No había ni un ápice de lenguaje corporal que revelara sus verdaderos pensamientos. La máscara que llevaba puesta, desde luego, no ayudaba.
¿Está evitando decir la verdad a propósito para eludir los poderes de Aylin? Ya ha pasado suficiente tiempo como para que se hayan extendido los rumores sobre él. Otros demonios ya deberían saber lo que le ocurrió a Rekeba, así que Yoru podría saber que es un Demonio del Conocimiento.
Noah apartó una silla del otro extremo de la mesa para Moxie y luego se sentó en la silla contigua. Discutir sobre los objetivos de Yoru era inútil hasta que tuviera más información. No iba a permitir que lo distrajeran.
Moxie se sentó a su lado con un leve gesto de aprobación. Pirren miró a su alrededor con nerviosismo antes de tomar una silla en el centro de la mesa, lo más lejos posible de Noah y Yoru. Aylin se sentó a la derecha de Moxie, en la cabecera de la mesa, colocándose de manera que Noah pudiera verlo sin tener que girarse.
Bien, Aylin. Buena posición.
—¿Cómo se supone que voy a vender una runa aquí? —preguntó Noah a Pirren, golpeando la mesa con un dedo.
Pirren se sobresaltó, casi saltando de la silla. Giró la cabeza bruscamente para mirarlo. —¿Qué? Se puso muy ruidoso y me distraje. Lo siento.
No creo que fuera la multitud lo que te distrajo.
—Una runa —repitió Noé—. ¿Cómo la pongo a la venta en una subasta?
—Ah. Solo tenemos que llamar a un asistente. Seguro que hay alguna forma de hacerlo. —Sus ojos se movieron rápidamente a su alrededor. Yoru se giró para mirar por encima del hombro y Pirren siguió su mirada hasta una cuerda en el borde del balcón—. ¡Ah! ¡La encontré!
Pirren se levantó de la silla y tiró de la cuerda. Esta se deslizó hacia abajo y un ruido sordo surgió de un mecanismo superior. Pirren se quedó allí un instante, luego soltó la cuerda. Esta volvió a su sitio. Se aclaró la garganta y regresó a su silla.
“Eso debería llamar a alguien. Creo.”
Tal vez no fue la mejor idea que el demonio que básicamente fue expulsado de las subastas me guiara en una ocasión.
* * *
Yoku observó cómo un asistente entraba en la sala y comenzaba a hablar con Spider, discutiendo los términos de la subasta y las comisiones que la casa de subastas planeaba cobrar. La máscara que llevaba puesta no le obstruía la vista en absoluto, pero no prestó atención a la conversación. Era irrelevante. Estaba mucho más preocupada por el propio Spider.
Qué raro. Apenas ha reaccionado a mi presencia. Tenía cierto peso cuando me vio por primera vez, pero después casi nada. ¿Qué clase de demonio ve a un intruso inesperado en sus planes y simplemente se encoge de hombros y lo ignora?
No entiendo cómo ese demonio ha puesto a Taleel en tanto peligro. No me toma en serio, y eso me impide leerlo.
Un escalofrío de irritación recorrió la espalda de Yoku. Hacía tanto tiempo que no salía de su santuario que no recordaba la última vez que alguien la había despedido así. Había visto ciudades alzarse y caer. Había visto demonios abrirse paso a zarpazos hasta la cima de su poder y concederles un breve instante para regodearse en su victoria antes de aniquilarlos y destrozarles el alma.
No me dejaré desestimar por un simple niño.
Yoku reprimió su enfado. No había vivido lo suficiente como para que una simple pieza de sus planes la hiciera enfurecer. Alguien tan insignificante como Spider no tenía ninguna influencia sobre ella.
Y alguien tan insignificante como Spider no escapará a mi luz. Lo conoceré y lo usaré.
Yoku sacó de su bolsillo un gran frasco que había preparado precisamente para este propósito. En su interior relucía un líquido azul brillante, tan intenso como el reflejo de la luna en un lago en calma. No recordaba con exactitud cuánto había costado el lote, pero rondaba los cien mil monedas de oro.
Resplandor estelar. Era poder puro y destilado. Energía mágica suficiente para llenar dos veces un conjunto completo de runas de rango 5. La mayoría de los demonios habrían masacrado a sus familias enteras por una sola gota.
Yoku había destruido por completo la botella con Mindkiller, un veneno vil que destrozaba la mente de un demonio y lo convertía en una marioneta sin mente, obligándolo a obedecer cada orden que oía durante una hora antes de que su cuerpo se marchitara y muriera.
Pero, durante un instante fugaz tras ingerirlo, los demonios experimentaban un segundo de lucidez en el que podían comprender lo sucedido. El veneno acarreaba un destino cruel y humillante, peor que la simple muerte.
Yoku solo necesitaba una parte. El destello de claridad antes del final. El único instante en que quien bebió la poción supo quién lo había traicionado, y toda su atención y odio se centraron en ella. El momento en que podría medirlo por completo, aunque nunca llegara a suceder.
Spider regresó a la mesa y se sentó, tras haber imbuido su runa en un trozo de cuero de Bestia del Desierto tratado y entregárselo al encargado de la subasta. Miró a Yoku y un destello de interés cruzó sus ojos al ver el frasco.
—¿Te apetece compartir un trago? —preguntó Yoku, colocando un dedo sobre el frasco—. Un gesto de buena voluntad hacia quienes se sientan a mi mesa.
Entonces desató todo el poder de sus runas. El mundo estalló en una energía visible solo para ella. La luz de la luna descendió del cielo e iluminó el balcón, atrayéndolo bajo su influencia. Volutas de humo negro emanaban de cada uno de los demonios a su alrededor mientras sopesaba las probabilidades del futuro que había creado.
—¿Ah, sí? ¿Qué es esto? —preguntó Spider, extendiendo la mano hacia el frasco—. ¿Por qué siento como si tuviera una runa atrapada aquí?
Yoku sonrió. Al oír las últimas palabras de Spider, concentró su poder y escudriñó las probabilidades del futuro. Un futuro donde la probabilidad de que Spider bebiera del vial era absoluta. Un futuro donde la probabilidad de su muerte era inamovible. Un futuro donde presenció todo el potencial de la influencia que él poseía y la sopesó en su contra.
Y, en ese instante, el cielo se oscureció.
La sangre de Yoku se heló. Un mar de humo negro brotó de Spider como el rugido de un dios furioso. La envolvió, cubrió el suelo, trepó por las paredes y se elevó hacia la luz de la luna que las iluminaba.
Su inmensa y opresiva aura se clavó en el pecho de Yoku como una gruesa estaca de hierro. Unas garras heladas se enroscaron alrededor de su pecho y apretaron mientras sus ojos, sin vida, se abrían desmesuradamente y la respiración se le cortaba en la garganta.
Los resultados más probables del futuro que ella había creado se desplegaron ante los ojos de Yoku. Spider tomaría el Asesino Mental. Bebería un veneno que le causaría un daño inmenso incluso a ella, y sobreviviría.
Durante todos los años de su existencia, el inmenso poder de la luna creciente se cernió sobre Spider. Ella sopesó todo lo que era contra todo lo que Spider había sido, y su luz de luna se desvaneció bajo un vasto mar de negrura absoluta.
Si Spider bebiera del vial, solo existía una probabilidad absoluta. No sería hoy. Quizá ni siquiera dentro de cien años, pero las probabilidades jamás se reajustarían.
Yoku moriría.

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Capítulo 505
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 504
Estás leyendo el capítulo 504 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.