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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 505 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Yoku tenía demasiada experiencia como para dejar que la incredulidad se reflejara en su rostro, aunque lo ocultara tras una máscara. Había vivido demasiados años como para delatar algo con un simple gesto, pero nunca había estado tan cerca de hacerlo. Solo en otra ocasión había vislumbrado un futuro tan absoluto como este, y fue cuando puso a prueba sus posibilidades de ganar un combate directo contra Belkus muchos años atrás, cuando aún era una luchadora de rango 6. Yoku retiró la mano, impidiendo que Spider le arrebatara la poción. Bajo ninguna circunstancia podía permitir que la bebiera o descubriera el veneno que contenía. Las probabilidades del futuro que había creado cambiaron cuando Spider no logró recoger el frasco. El humo negro se disipó y la luz de la luna se abrió paso entre las nubes, iluminando la espalda de Yoku y aliviando la tensión invisible en sus hombros. Se permitió relajarse interiormente. Los futuros que había imaginado eran meras probabilidades, y no se habían materializado. El cambio había alterado el equilibrio, y un camino volvió a iluminar la oscuridad. —Ah, ¿se suponía que íbamos a compartir? —preguntó Spider mientras dejaba caer la mano y se aclaraba la garganta avergonzado—. Lo siento. Me emocioné. Y así, de repente, el peso del futuro cambió una vez más. Nuevas probabilidades se desplegaron como flores negras de humo. Surgió un futuro donde el joven demonio junto a Spider bebió por primera vez de la botella. Un lejano rumor resonó en la mente de Yoku. El breve destello de luz de luna que había conseguido al evitar el desastroso error se desvaneció bajo un tsunami de sombras. El humo rugió frente a su rostro, inundando el balcón. La fuerza mental la golpeó con tal intensidad que casi se trasladó al mundo real y la hizo caer. Bandas heladas se enroscaron alrededor del cuello de Yoku y le apretaron el pecho una vez más, incluso con más fuerza que antes. El humo era tan denso que amenazaba con bajarle por la garganta y asfixiarla. Una gota de sudor se formó entre la máscara y el rostro de Yoku. Otra probabilidad fija e inmutable. Esta era incluso peor que la primera. Era imposible predecir el momento exacto de su muerte, pero llegó antes de que el propio Spider ingiriera el veneno. ¿Cómo es posible? El niño no tiene peso propio. Nada a su nivel. Todo proviene de Spider, pero no tendría oportunidad de usar la potencia del veneno si otra persona bebiera la poción. ¿Quién es Spider? ¿Acaso oculta su fuerza? ¿O tiene vínculos con un demonio tan poderoso que mi supervivencia futura se reduce a cero si me enemigo con él? Era imposible saberlo, pero el miedo de Yoku solo era comparable a su curiosidad. Los futuros que imaginaba no eran más que posibilidades, los resultados más probables de una situación determinada. Nada era real. Todavía no. Necesitaba más información. La situación actual no era suficiente. La muerte segura era una advertencia útil, pero inútil para obtener ventaja. Tenía que haber alguna situación que pudiera aprovechar a su favor. Por un instante, la atención de Yoku se desvió hacia la mujer junto a Spider. Las plantas ocultas entre su ropa y su cabello eran una sutil muestra de riqueza y poder. Spider parecía más cercana a ella que las demás. Dejó que el futuro volviera a cambiar mientras consideraba extender el vial envenenado a la mujer para medir su peso. Espirales de humo negro estallaron como una supernova. Se desplomaron sobre ella. Una oscuridad total y absoluta cubrió el cielo. Ni un solo resquicio de luz permanecía en el mundo. Todo sonido se desvaneció, extinguido como una vela. Ante la nada, todos los sentidos de Yoku flaquearon. El humo se volvió absoluto. Era imposible distinguir el humo de una manta sólida e ininterrumpida. Una noche sin estrellas, sin luna. El corazón de Yoku latía con fuerza en su pecho. A pesar de todo su entrenamiento, sus labios se entreabrieron ligeramente. Nunca había imaginado un futuro tan completamente desolador. Un futuro en el que la luna había sido arrancada del cielo. Se le erizó la nuca y una profunda inquietud le revolvió el estómago. El corazón le dio un vuelco. Unos dedos helados le rozaron la garganta y le recorrieron la espalda, dejando tras de sí un rastro de piel de gallina. Una tenue línea púrpura apareció en el cielo, muy por encima de ella. El hormigueo que la recorría se intensificó. Este era su dominio. Un mundo que aún no había tomado forma. Una mera posibilidad de un futuro que, por muy funesto que fuera, no era más que una posibilidad bajo su control. La línea púrpura se intensificó, extendiéndose hasta partir el cielo y brillando con más intensidad a cada segundo. Sus ojos pálidos y vacíos se dilataron. Aquella energía no le pertenecía. Algo se había infiltrado en el santuario de su mente, descendiendo hacia ella como el filo de un hacha de verdugo. Se arrancó del futuro que había creado, retirando la poción antes de que nadie pudiera siquiera rozarla con un dedo. Su corazón dio un vuelco, se retorció, como si intentara escapar de su prisión mortal. Yoku cerró de golpe las puertas mentales que protegían sus runas y les arrebató el poder. El cielo nocturno infinito desapareció como si nunca hubiera existido. No tenía ni idea de lo que habría ocurrido si hubiera permitido que ese futuro se desarrollara. Tal vez aquella frase había sido una advertencia. Una manifestación de sus poderes que jamás había visto. Una forma de mostrarle lo verdaderamente funesto que sería el futuro que se avecinaba si permitía que las probabilidades que ella misma había establecido se cumplieran. No le interesaba averiguarlo. Era un futuro que se negaba a permitir que se repitiera. Jamás sucedería. Nunca había presenciado un futuro que no pudiera medir, y no tenía ninguna intención de volver a presenciarlo. Ningún demonio en esta mesa podía beber la poción. Metió el frasco de nuevo en su bolso. Los demás la miraron con confusión. —¿Hicimos algo mal? —preguntó el niño. —No es costumbre beber antes de una victoria —respondió Yoku, con una voz perfectamente medida que no delataba la aceleración de su corazón. El chico era un Demonio del Conocimiento. Ella era más que capaz de ocultarse de sus poderes, pero él sabría que le estaba impidiendo leerla. Era mucho más fácil decir verdades cuidadosamente escogidas—. Me di cuenta de que sería una lástima beber antes de la subasta. Cometí un error. Preferiría estrellar esta poción contra las rocas antes que permitir que alguien en esta mesa la bebiera. Mi primera visión ahora tiene mucho más sentido. Creía que mi victoria sobre Belkus había cambiado el rumbo de la balanza que Spider inclinó al eliminar a las bandas de su control. Me equivoqué. No son las pandillas lo que importa, sino el propio Spider. Existe un futuro en el que su poder y el mío se alinean. Cueste lo que cueste, ese será el futuro que aseguraré. Debo tenerlo como aliado. El chico asintió levemente a Spider, indicando que Yoku no había mentido. —¡Ah! ¡Buena pesca, entonces! —dijo Spider alegremente—. Todavía tenemos que tener éxito en la subasta. Después podemos tomar algo. No quiero comerme los pollitos antes de que nazcan, después de todo. —¿Comer? —preguntó la mujer—. Creo que has estado pasando demasiado tiempo con Lee. —¡Uy! —dijo Spider. Se frotó la nuca y se encogió de hombros—. Bueno, ¿qué más íbamos a hacer con ellos? —Quizás podamos regresar a mi morada y celebrar allí como es debido —sugirió Yoku, recurriendo a un fragmento de poder para sopesar los futuros una vez más. Un escalofrío de inquietud la recorrió mientras buscaba la línea púrpura, pero no había rastro de ella. —Estamos un poco ocupados para eso —dijo Spider, negando levemente con la cabeza—. No me importa hacerlo aquí. De ninguna manera. Ya sé cómo termina eso. Necesito saber más sobre Spider, pero no puedo ofrecerle nada aquí. Ya he presenciado ese futuro. ¿Qué pretende obtener de esta subasta? La luz de la luna creciente me lo revelará. Las preguntas revoloteaban por la mente de Yoku. El humo se arremolinaba a su alrededor, y las probabilidades subían y bajaban como la marea con cada intento. Spider asistía a una subasta, pero para su sorpresa, no buscaba poder. Sus reacciones eran más de suspicacia que de interés ante los futuros en los que ella le ofrecía runas o magia. Los favores y riquezas prometidos se toparon con un fracaso similar. Yoku manipulaba las probabilidades y las descartaba con una eficiencia casi mecánica. Spider era un demonio profundamente desconfiado, pero todos tenían algo que deseaban, y ella siempre descubría qué era. Y, después de casi cien intentos diferentes y varios segundos que se hicieron eternos, la luz de la luna le reveló la respuesta… y no tenía absolutamente ningún sentido. Yoku nunca antes había dudado de sus poderes, pero hoy parecía ser un día de primeras veces. —No vine aquí sin un propósito, como seguramente ya sabes. Quizás esto te haga cambiar de opinión —dijo Yoku, sin estar del todo segura de que ese fuera el camino que buscaba, pero sin querer dejar escapar la oportunidad. Dudó un instante más antes de continuar—. Me gustaría acariciar a tu gato. Eso llamó la atención de Spider. Su mirada se fijó en ella. —¿Conoces a Mascot? Se libró de tener que indagar en los futuros que le darían una respuesta satisfactoria a esa pregunta. El rugido de la multitud a su alrededor finalmente se apagó cuando un demonio en el escenario de abajo carraspeó, y su voz resonó por todo el edificio sin esfuerzo. —Espero que todos estén preparados —gritó el demonio, extendiendo dos alas negras que le brotaban de la espalda y proyectaban una imponente sombra—. La subasta va a comenzar. Si piensan matar a alguien a partir de ahora, asegúrense de hacerlo afuera, o tendrán que pagar la limpieza. ¿Entendido? El público respondió con un rugido. Spider miró de Yoku al escenario y luego de nuevo a ella. —Hablaremos —dijo Spider. Yoku inclinó la cabeza. —Lo espero con ilusión. —¡Pues que empiece la subasta! —rugió el demonio, aplaudiendo—. ¡Que empiecen las ofertas!
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 505

Estás leyendo el capítulo 505 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.