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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 500 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Aylin despidió al grupo de jefes callejeros antes de que Spider regresara. Les llevaría tiempo poner orden en sus bandas, y él no tenía ganas de ir de campamento en campamento e intimidar a todos para que se sometieran. Tampoco estaba seguro de que los señores de la calle no se buscaran la muerte diciendo alguna tontería nada más encontrarse con Spider. El demonio enmascarado parecía bastante indulgente, pero Aylin no se fiaba. Era imposible que él controlara directamente a todas las pandillas, así que aún necesitaba a los jefes de la calle. Tras la demostración de fuerza que él, Vrith y Violet habían dado junto con Lee, Aylin estaba bastante segura de que se asegurarían de que el resto de sus pandillas tampoco se desviaran del camino. Todavía sentía remordimiento por las órdenes que le había dado a Lee. Decenas de demonios habían muerto por su culpa. Puede que Lee los hubiera matado, pero lo había hecho a petición suya. Ella había sido una espada que él había blandido para facilitarse las cosas. Y lo peor es que había sido fácil. No me arrepiento. Esos viejos cabrones jamás me habrían rendido pleitesía si no hubiera hecho algo drástico. Al acabar con toda una banda, habré evitado que se desataran los demonios que luego habrían intentado traspasar nuestros límites. Este era el camino que causaba la menor destrucción. No sería gratis. Él era plenamente consciente de ello. Los demonios a los que había mandado matar eran anónimos e invisibles para él, pero todos tenían conexiones. Algunos habrían sobrevivido. Hoy se había ganado enemigos. Aylin no sabía si sería hoy o en un futuro lejano, pero algunos de esos enemigos vendrían a vengarse. No podía hacer nada al respecto. Lo único en lo que podía concentrarse era en hacerse más fuerte y asegurarse de estar preparado para afrontarlo cuando llegara el momento. Hasta entonces, debía asegurarse de que sus esfuerzos no fueran en vano. Se sentó en el centro de la plaza del mercado con Vrith y Violet, observando cómo los demás demonios de la Red reanudaban sus actividades habituales. Seguían allí cuando Spider regresó. La multitud se apartó a su paso, entrando en la plaza, para luego dispersarse rápidamente por instinto de supervivencia. Aylin y los demás se pusieron de pie de un salto. —Tranquilos —dijo Spider con un tono divertido—. Ya me encargué de la de rango 5. Todo salió bien. No tendremos problemas con ella. Espero que en el campamento todo haya ido igual de bien. —Más de —confirmó Aylin con un gesto entre una reverencia y un asentimiento—. Diez bandas han caído en nuestras manos. No quedan muchas más, y los últimos reductos probablemente se rendirán o serán aniquilados mañana. —Son buenas noticias —dijo Spider asintiendo—. Bien hecho a todos. Espero que no haya ningún problema importante. —Nada fuera de lo común —dijo Aylin. Una gota de sudor le resbaló por la nuca. Deseaba que Violet o Vrith dijeran algo para que Spider no le prestara tanta atención, pero se habían puesto de acuerdo en dejarlo hablar. Aylin se entretuvo con el dobladillo de la camisa. —Aunque puede que tengamos algunos problemas en el futuro. “¿Problemas? ¿De qué tipo?” “Reunir a tantos demonios bajo una misma bandera va a llamar mucho la atención”, dijo Aylin. “Y van a esperar algo. Ya no podrán luchar entre ellos. Ninguno estará contento de renunciar a sus recursos en aras de la igualdad, cuando antes los más fuertes se aprovechaban de los más débiles. Si no tienen algo en lo que centrarse y con lo que fortalecerse, se volverán contra nosotros”. Ser tan directo con Spider es bastante peligroso, pero tampoco creo que andarse con rodeos sea buena idea. Prefiero que se enfade ahora a que me mate cuando el grupo se desmorone. —Lógicamente. No puedes quitarle la fuente de alimento a un depredador y esperar que se conforme con eso —dijo Spider con una risa socarrona—. Agradezco la previsión. Tendrán más que suficiente con lo que lidiar en los próximos días. Nosotros… Spider se interrumpió a mitad de la frase. Su mano se alzó de repente para señalar uno de los tejados y ráfagas de viento blanco cobraron vida alrededor de sus dedos, formando en un instante una esfera arremolinada. Violet se abalanzó sobre Aylin, derribándolo al suelo y dejándolo sin aliento. Logró mantener a la vista a Spider mientras una figura grisácea surcaba el aire. Chocó contra la esfera de viento arremolinada, que detonó con un aullido. El golpe hizo retroceder la estela, robándole su impulso. Un estrépito metálico resonó en el suelo cuando una daga rebotó sobre la piedra y se detuvo contra la base de una tienda. La mirada de Aylin se dirigió al tejado de donde había venido la daga. Un demonio vestido de negro se puso de pie de un salto y giró para huir. No fue lo suficientemente rápido. Un destello amarillo iluminó el cielo y un crujido brillante rasgó el aire. Un rayo atravesó la plaza del mercado y se estrelló contra el hombro del demonio. Los huesos crujieron y la carne chisporroteó. La fuerza de la magia hizo girar al demonio y lo lanzó hasta el tejado. Vrith cruzó el suelo a toda velocidad y saltó hasta alcanzar al demonio que estaba en lo alto del tejado. —No los mates —ordenó Spider con voz fría mientras bajaba la mano. Aylin no pudo ver si Vrith reaccionó. Violet se apartó de él y lo ayudó a ponerse de pie. ¿Estás bien? —Sí, gracias —dijo Aylin mientras se sacudía el polvo—. Prefiero ser precavido a que me empalen. No pensé que alguien enviaría asesinos tan rápido. —No sería la primera. —Los ojos de Spider estaban fijos en la azotea mientras Vrith arrastraba al aspirante a asesino hasta el borde y se dejaba caer junto con él, aterrizando en el suelo con un golpe sordo. El demonio gimió de dolor. Uno de sus brazos estaba completamente destrozado. Si la magia le hubiera alcanzado en el pecho, habría muerto al instante. Vrith le sujetaba el otro brazo con fuerza a la espalda, impidiéndole defenderse, mientras llevaba a su prisionero ante Spider. —¡Que os jodan! —siseó el demonio—. Estáis todos muertos. —¿Debería conocerte? —Spider ladeó la cabeza. —No te voy a decir ni una palabra —gruñó el demonio—. No tengo miedo. Aylin chasqueó la lengua. Era mentira. Podía saborearlo, tan vibrante como el sol naciente. El demonio estaba aterrorizado. “No está diciendo la verdad”, dijo Aylin. Spider asintió levemente, pero al demonio enmascarado ni siquiera pareció importarle demasiado. Metió la mano en su bolsa y sacó una máscara negra como la noche, sin rasgos distintivos. —Eres el cuarto, ¿lo sabías? —preguntó Spider, arrojando la máscara a los pies del otro demonio—. ¿Sabes qué les pasó a los tres anteriores? ¿O es que tu empleador no te lo contó? ¿Y una daga? ¿En serio? Me ofende que pensaras que eso me mataría. El demonio miró fijamente la máscara. Luego alzó la vista hacia Spider, y Aylin pudo percibir su confusión incluso a través de la máscara que le cubría el rostro. —¿Un escudo? ¿Quieres que se lo entregue a mi jefe? —Una carcajada escapó de la boca del demonio—. ¿De verdad crees que puedes sobornarlo? ¿O es un intento de soborno? No funcionará. Prefiero morir antes que entregar nada. ¿Comprarlo? No. ¿Para qué iba a hacer algo así? Y no necesito sobornar a alguien como tú. No hay información que puedas darme que valga la pena. Déjame adivinar. Tu jefe es un tipo enorme que lleva máscara y habla con una voz áspera pero noble. ¿Acerté? El asesino vaciló un instante. —No. —Miente —dijo Aylin. Spider se rió. “Gracias, Aylin. Ponte la máscara, demonio.” —Nada de lo que puedas hacer es peor que lo que me ocurrirá si me rebelo contra un contratista —gruñó el demonio. Intentó zafarse del agarre de Vrith, pero ella clavó su mano libre en su hombro herido y él gritó de dolor. —No te muevas —gruñó Vrith. —Él cree eso —intervino Aylin. Spider asintió pensativo. —Ya veo. Ahora ponte la máscara, demonio. Es solo un escudo. No tienes ninguna posibilidad contra mí tal como estás. Ni siquiera mereces mi tiempo. —¡Bastardo arrogante! —gruñó el asesino. —La arrogancia es creer que puedes matarme con una daga —dijo Spider con voz arrastrada—. Solo quiero una cosa de ti, y no es información. Déjalo ir, Vrith. Si intenta huir, le destruiré el otro brazo y le pondré la máscara yo mismo. Vrith soltó el brazo del asesino y lo empujó hacia adelante. El demonio tropezó hacia la máscara, luego se puso en movimiento de repente, sacando una daga negra de su costado y abalanzándose sobre el cuello de Spider con una velocidad sorprendente. Un fuerte crujido rasgó la noche. El asesino retrocedió tambaleándose, con la daga girando entre sus dedos, mientras Spider le clavaba la rodilla en la nariz. Cayó de espaldas, tosiendo y ahogándose con su propia sangre. —No puedo decir que no me lo esperaba, pero de verdad tienes que dejar de anticipar tanto tus movimientos —dijo Spider con sequedad. Apoyó un pie en la máscara y se la acercó al asesino caído—. Póntela. Por un instante, el único sonido en la plaza fue la respiración entrecortada del asesino. Luego, lentamente, extendió la mano y tomó la máscara, deslizándola sobre su rostro. Un zumbido sordo llenó el aire mientras un escudo azul crepitante se encendía y giraba alrededor del asesino. Las runas de Aylin se extendieron, rozando inofensivamente a Spider pero clavándose en el asesino y drenando su energía. El demonio apenas pareció notarlo. Recogió su daga del suelo y Vrith avanzó, pero Spider alzó una mano para detenerla. —No. Está bien. Que lo intente. —Spider alzó la voz un instante—. ¿Lee? ¿Estás ahí? Lee asomó la cabeza por fuera de su tienda. “¡Sí!” “Asegúrate de que no tengamos más invitados no deseados, ¿sí?” —De acuerdo —dijo Lee asintiendo. Se fundió con las sombras y desapareció. Spider se volvió hacia el asesino y le hizo un gesto para que siguiera adelante. —Vamos, pues. Vuelve al trabajo. Creo que tenías una misión que cumplir. Quizá esta vez lo hagas mejor. Aylin tragó saliva. Spider le había dado un arma poderosa a un asesino simplemente porque el demonio no merecía su atención sin ella. El asesino agachó la guardia. La sangre goteaba de su brazo lisiado. Aylin la percibió en el viento, mezclada con el aroma del miedo. Una gota resbaló por su dedo y cayó al suelo. Con un grito de desafío, el asesino se lanzó hacia adelante a toda velocidad. Spider alzó una mano. El aire frente a él se apelmazó, y ráfagas de energía blanca se arremolinaron como una telaraña para interceptar la carga del demonio. Un crujido fuerte y sibilante resonó en la plaza del mercado. Aylin se unió al demonio, mirando fijamente su pecho, que se había hundido como si lo hubieran desgarrado desde dentro. El escudo aún vibraba entre él y la palma de Spider, completamente intacto. El metal volvió a caer al suelo con un estrépito cuando la daga del asesino se desprendió de sus dedos rígidos. Entonces el asesino se desplomó hacia atrás, el escudo se desvaneció antes de estrellarse contra el suelo y quedar inmóvil. A Aylin se le erizó la piel de la nuca y se le puso el pelo de punta. Spider se arrodilló, le quitó la máscara al asesino y la guardó en su bolsa. Miró a Aylin. —Deshazte de este cuerpo como sea. Revísalo a ver si hay algo útil, aunque lo dudo. Aylin tragó saliva de nuevo antes de asentir bruscamente con la cabeza ante Spider. —Haré lo que me pidas. —Muchas gracias —dijo Spider—. Y después, intenten repasar un poco. Pronto iremos a una subasta. Vamos a hacer que sea memorable. Aylin reprimió un escalofrío. En algún lugar de la ciudad, de vuelta en una mansión con forma de huevo, encorvada en un trono con la cabeza entre las manos y sin saber por qué, Pirren hizo lo mismo.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 500

Estás leyendo el capítulo 500 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.