arrow_back

Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 501 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La hierba susurraba a los pies de Jalen. La brisa que le acariciaba el cabello y la nuca traía consigo un tenue aroma a néctar dulce. Arrugó ligeramente la nariz con fastidio. —Bueno —dijo Jalen, cruzando los brazos sobre el pecho e inclinando la cabeza hacia un lado—. Creo que empieza a haber demasiada gente. Como ya era costumbre, él y los alumnos de Vermil se habían reunido de nuevo para la clase. Se habían escapado de las zonas de entrenamiento habituales de Arbitage y se habían dirigido a la Meseta Despreciada por el Viento con la ayuda de Tim. Jalen no se había dado cuenta de cuánta gente conocía Vermil. Su grupo de profesores temporales, que inicialmente solo estaban él y Brayden, ahora se había ampliado para incluir a Bird y —por alguna razón— a Silvertide. Aquello era bastante extraño, ya que Jalen no recordaba haber invitado a Silvertide, pero el anciano tenía buena relación con los chicos. Y, a pesar de ser de rango 5, era un mago increíblemente capaz. Había al menos cuatro conversaciones diferentes en curso al mismo tiempo. Isabel y Todd hablaban de sus runas, Silvertide le mostraba a Alexandra algunas técnicas de espada, y James y Emily coqueteaban con la misma habilidad que dos niños pequeños. Al menos Bird guardaba silencio. Se limitaba a apretar un grimorio contra su pecho y a mirar a su alrededor, deseando estar en cualquier otro lugar. Brayden no estaba mucho mejor. Se mantenía al margen del grupo, observándolos a todos con ojos de águila, como si un monstruo fuera a materializarse tras alguien e intentar arrancarle la cabeza. ¡Malditas Llanuras! Me aburro. Me pregunto si Silvertide juega a los dardos. Quizá debería... No. Tengo un deber. No me gustan, pero tengo pruebas de que Vermil no está muerto. Probablemente se enfadaría conmigo si sus mocosos suspendieran, así que tengo que asegurarme de que saquen buenas notas en este examen. Quiero volver a jugar a los dardos. No podrá jugar si está demasiado ocupado con las clases de recuperación. Jalen carraspeó con fuerza. Nadie le prestó atención. Estaba casi seguro de que nadie lo había oído. Entrecerró los ojos con fastidio. Lo que menos soportaba era que lo ignoraran. El poder se arremolinaba en su pecho y estallaba, extendiéndose por las praderas mientras su dominio se apoderaba de todos. Lo reprimió lo suficiente para evitar causar daño, pero la presión de sus runas era tal que todos se tambaleaban. El único que no retrocedió fue Silvertide. Jalen tosió en su puño. —¿Qué? —preguntó Brayden, llevando la mano rápidamente a la empuñadura de su espada—. ¿Está ocurriendo algo? ¿Nos van a atacar? —No —dijo Jalen, alargando la palabra y aclarando la garganta—. La situación es mucho más grave. Estoy aburrido. —¿Por casualidad entrenaste a Vermil? —preguntó Silvertide, ladeando la cabeza. —No —respondió Jalen—. ¿Por qué? —Porque tenéis un parecido asombroso. Eres como una versión más irritable de él —respondió el viejo soldado, esbozando una sonrisa divertida—. Pero quizá deberíamos empezar ya. El tiempo es un recurso demasiado valioso como para desperdiciarlo. ¿Nos has llamado aquí por algún motivo? —Yo no te llamé —corrigió Jalen—. Pero tienes razón. Ya hemos tenido suficiente de confraternizar. El examen es… pronto. Todos lo miraron fijamente. —¿Cuándo? —preguntó Brayden. Jalen volvió a aclararse la garganta. Esto no estaba saliendo como él quería. —Pronto. —En realidad no sabes qué día es el examen, ¿verdad? —preguntó Isabel. —Eso no viene al caso —dijo Jalen, fulminándola con la mirada. “Probablemente estaba demasiado ocupado pateando piedras y murmurando sobre dardos”, dijo Todd con una risita burlona. Jalen entrecerró los ojos. Los alumnos de Vermil se comportaban de forma demasiado familiar con él. Era el jefe de la Casa Linwick. Un Rango 6, mayor que la mayoría de sus familiares. Quienes lo conocían temblaban de miedo al oír su nombre, y mucho más al verlo. El cabeza de familia no debería permitir semejante falta de respeto, pero la verdad es que estos mocosos son de lo más interesantes. No puedo quejarme de su insolencia. Es mucho más interesante que todos esos idiotas que arañan el suelo con los dientes cuando entro en la habitación. —Estaba ocupado buscando profesores para ti, ya que no tengo ganas de hacerlo todo yo solo —corrigió Jalen—. Quizás deberíamos aprovechar mi esfuerzo. Le dediqué muchísimo tiempo y dinero, ¿sabes? Podrías al menos agradecerlo. —¿Y lo de traer a Silvertide? —preguntó Todd, mirando al anciano soldado—. No le habrá costado mucho esfuerzo. Se invitó él mismo. Jalen suspiró. —No. —¿El no se refería a invitar a Silvertide? ¿O a que no requería mucho esfuerzo? —Todd mantuvo la compostura, pero Jalen pudo ver que estaba tratando desesperadamente de no reírse. —Ambas —admitió Jalen con una sonrisa burlona—. No hay muchas cosas en este mundo que me motiven de verdad. Pero Silvertide no era la instructora a la que invité amablemente para que os ayudara. Esa era la mujer que intentaba esconderse tras Brayden. Ella se ha ofrecido amablemente a ayudaros a todos. —No intento esconderme —dijo Bird mientras todos se giraban para mirarla—. Y no me ofrecí voluntaria para nada. —Entonces, ¿por qué estás aquí? —preguntó Emily. —La chantajeé —dijo Jalen jovialmente—. ¿Alguna otra pregunta? —Sí —dijo Isable—. ¿Qué hiciste...? —Era una pregunta retórica —dijo Jalen, interrumpiendo a Isabel—. Basta de preguntas. Me da igual. ¿Empezamos? Voy a presentárselos. Chicos, este es Bird. Un nombre tonto, la verdad. No puedes elegir un sustantivo cualquiera como nombre. Y Bird, este es el resto. “Puede que sea la peor presentación que me hayan hecho en mi vida, y he tenido muchas presentaciones”, dijo Silvertide con sequedad. —Gracias —respondió Jalen sin una pizca de sarcasmo—. Me enorgullezco de mis habilidades, y Bird se enorgullece de sus Runas. Es miembro de la familia King y se ha ofrecido muy amablemente a proveer a todos los mocosos con las suyas. ¿No es un encanto? Cuatro pares de ojos se clavaron en Bird. Aquello había llamado su atención. Su rostro palideció y apretó el libro con más fuerza contra su pecho. “Nunca mencionaste que Vermil tuviera tantos estudiantes.” Jalen no pudo evitar notar que Alexandra no parecía tan entusiasmada con las runas como los demás. Inclinó la cabeza hacia un lado. Era de rango 3, pero eso no era motivo para renunciar a conseguir nuevas runas. —Solo son cinco. ¿Cuál es el problema? —preguntó Jalen. —Ahora mismo no puedo tomar ninguna runa nueva —dijo Alexandra—. Así que solo quedamos cuatro. ¿Tiene completas sus siete runas? Mmm. No recuerdo si Vermil mencionó algo sobre sus habilidades. La verdad es que no prestaba mucha atención a lo que hacían sus alumnos, salvo a sus formaciones. Quizá debería haber prestado más atención. En fin. —Está bien —dijo Jalen. Se teletransportó detrás de ella y le dio una palmada en el hombro. Ella se estremeció de sorpresa y él sonrió—. Toma un poco de todos modos. La familia King es muy generosa. —¡Estas ni siquiera son las runas de la familia King! —dijo Bird, fulminando con la mirada a Jalen—. ¡Son mías! “Una razón más para ser generoso. No hay castigo por tomar demasiado.” —¿Por qué no les das tú mismo? —exigió Bird—. ¡Eres el jefe de los Linwick! “Porque eso es mucho menos divertido que hacerte hacerlo. Ahora, ¡adelante!, a menos que estuvieras pensando en mostrarles ese estilo de lucha que estabas practicando.” Bird se atragantó con su propia saliva y se dobló sobre sí misma, tosiendo. —¿Qué tipo de estilo de lucha? —preguntó Alexandra, con el interés repentinamente despertado. —Nada que te incumba —respondió Bird, logrando controlar su ataque. Apretó su grimorio contra su pecho como un marinero se aferra a un tablón tras un naufragio—. No tiene importancia. —Yo diría que fue bastante interesante, la verdad —dijo Jalen rascándose la barbilla—. Algo que sacaste del estilo de lucha de Vermil, a juzgar por esos garabatos en tu pared. —¿El estilo de lucha de Vermil? —Las pobladas cejas de Silvertide se alzaron mientras se apoyaba en su bastón. Un destello de arrepentimiento cruzó su rostro—. ¿A qué estilo te refieres? Vermil era un individuo excepcionalmente capaz. Cualquier instrucción que pudiera transmitirme sería un recurso fantástico. No sabía que Bird lo conocía tan bien. —Es una persona capaz —corrigió Isabel—. Todavía está vivo. —No voy a seguir con esta conversación —dijo Bird. Golpeó con la palma de la mano las encuadernaciones de cuero de su grimorio—. Me he visto obligada a traeros runas, y eso es lo que he hecho. Podéis elegir una cada uno. —Dos —dijo Jalen. —¿Por qué? —preguntó Bird. "Tres." —¡Por todos los dioses! —exclamó Bird—. Dos —respondió con brusquedad—. ¿Contentos? —Dos, y les enseñas el estilo de lucha. —Jalen apenas pudo contener la risa al ver la expresión de incredulidad en el rostro de Bird. Le dedicó una amplia sonrisa—. Adelante. Regatea más. Ya veremos cuántas runas tienes en tu grimorio cuando termine. —No puedes chantajearme para que te dé todas mis runas —espetó Bird. Apretó la mandíbula y giró la cabeza para encontrarse con la mirada de Jalen—. No me trates como a una de tus subordinadas, Jalen. Acepté darte algunas runas, pero no todas. No puedes obligarme a hacer lo que quieras. Lo entiendo. Al menos, casi siempre lo entiendo. Desafortunadamente, esto no se trata solo de mí. Aunque me divierto mucho con esto, tiene un propósito mayor. —Ahí te equivocas —dijo Jalen. Su sonrisa se desvaneció y apretó la mano en el hombro de Bird—. Estoy muy acostumbrado a conseguir lo que quiero, Bird. Te pedí que reunieras runas porque hay demasiada gente vigilándome, y usar las reservas de Linwick habría alertado a los espías que ni siquiera me he molestado en desenmascarar. Estos chicos no necesitan esa atención. No se la pueden permitir. Yo mismo no tengo runas que puedan usar, por eso te necesito a ti. Así que o les das a los chicos lo que sé perfectamente que puedes permitirte con tu sueldo de Otto, o la familia Linwick dejará de comerciar con él. Los ojos de Bird se abrieron con incredulidad. —No lo harías. Eso causaría un daño significativo a nuestras dos familias. Otto estaría… —Furioso —terminó Jalen—. Mírame a los ojos, Bird. Dime si crees que me importa un comino la familia Linwick. Son una casa de cobardes miserables. Los King no son mejores. Los vería arder a ambos si me pareciera divertido. No me digas que regalar diez runas te quebraría. A lo sumo, es un mes de trabajo. Bird apretó la mandíbula. Luego exhaló con rabia. —Bien. Dos runas. —Y el estilo de lucha —añadió Isabel—. Si hay algo que el profesor Vermil hizo que aprendiste, quiero saber cómo hacerlo yo también. —Ya oíste al chico —dijo Jalen con una sonrisa descarada—. Y su estilo de lucha. —No voy a pelear desnuda delante de un público —espetó Bird. Se dio cuenta un instante después y se estremeció, pero ya era demasiado tarde. Ya había hablado. Jalen tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no soltar una carcajada. —¡Ohhhh! —exclamó Todd, con los ojos iluminados al reconocerlo—. ¿Ese es el estilo de lucha del que hablas? Supongo que deberíamos haberlo imaginado. Parecía como si Bird solo hubiera escuchado la mitad de las palabras que acababan de salir de la boca de Todd. Le tembló un ojo. —¿Qué? ¿Te lo enseñó? —Sí, claro —dijo Todd asintiendo—. Todo el tiempo, sobre todo en las Acres Quemadas. Pelear desnudo es una buena forma de describirlo. Realmente se sentía así. El estilo me fue muy útil. Me ayudó mucho a superar mis miedos y a confiar más en mí mismo. Aunque sí que estuve a punto de ser destrozado un par de veces. —¿Lo hizo contigo? —exclamó Bird, tirándose del pelo con angustia. Le tocó el turno a Isabel de asentir. “Lo hicimos todos juntos. Él ayudó al principio, pero después de un rato solo miraba”. —¿Es esta la técnica que usaste en el primer examen y de la que me hablaste? —preguntó Emily con entusiasmo—. ¡Quiero aprender a hacerla! No pienso dejar de usar el escudo, pero poder luchar desnuda sin duda me ayudaría a ahorrar energía. ¿Nos la puedes enseñar? —Algo anda muy mal con todos ustedes —dijo Bird con un gemido—. ¿Es Vermil una plaga? ¿Una maldición que infecta a todo aquel a quien se acerca? —¡Oh, por supuesto! —dijo Jalen entre risas. —¿Eso significa que ustedes dos… descubrieron exactamente cómo funciona el estilo? —preguntó Bird, con un destello de vacilación mientras señalaba a Isabel y a Todd uno tras otro. —No sé si lo hemos dominado, pero creo que lo hemos entendido bastante bien —dijo Todd rascándose el cuello—. Nadie lo hizo tan bien como Vermil. Bird tragó saliva. Tras un segundo, dejó escapar un gemido de derrota. “No puedo desaprovechar la oportunidad de aprender más. Te mostraré lo que he aprendido si tú haces lo mismo”. Todd e Isabel se encogieron de hombros al unísono. —Claro —dijo Isabel—. Si Vermil te enseñó algo, entonces quiero aprenderlo. Bird se rascó el cuello. Miró a Jalen. Luego suspiró. —Si una sola palabra de esto sale de este campo, haré que todos y cada uno de ustedes lo lamenten. —No voy a difundir las enseñanzas de Vermil en ningún lugar donde él no quiera que lo haga —dijo Alexandra, cruzando los brazos sobre el pecho. —Lo mismo —dijo Todd. —No compartiría nada sin su permiso ni el de Moxie, y James es demasiado vago para hacer nada —añadió Emily. James asintió somnoliento. —Bien —dijo Bird. Agarró el dobladillo de su camisa, con el rostro contraído en una mueca—. Acabemos con esto de una vez. —¡Oye! ¿Qué estás haciendo? —preguntó Todd mientras Isabel levantaba una mano para taparle los ojos. Bird se detuvo con la camiseta subida hasta la cintura. —¿En serio? ¿Me vas a hacer explicar esto? —Tal vez su escudo esté debajo de su camisa —sugirió Emily, pero no sonaba particularmente segura de sus propias palabras. —No, no llevo escudo. Me estaba desnudando —dijo Bird con un suspiro—. Lo estás complicando mucho más de lo necesario. —¡Joder! ¿Lo decías literalmente? —preguntó Todd—. Vermil no se desnudó para pelear. Simplemente no usa escudo. Bird lo miró fijamente. —¿Qué? “Seguía usando la misma ropa cuando entrenaba con nosotros”, dijo Isabel. “Y gracias a Dios que alguien nos escuchó. Nunca habría podido desmentir las acusaciones en su contra si no lo hubiera hecho”. —¿Estás diciendo que Vermil luchó desnudo delante de ti? —preguntó Emily, entrecerrando los ojos—. ¿Lo sabe Moxie? —Yo… no, en realidad nunca lo vi pelear. Hice algunas suposiciones para completar la información —tartamudeó Bird. Sus ojos recorrieron el claro y, de repente, se iluminaron con comprensión—. Así que eso fue lo que hizo. ¡Maldita sea! Supongo que se acabó la diversión. No sé cómo Vermil logró engañarla tan fácilmente, pero por lo que recuerdo que me contó Otto, Bird siempre fue mejor investigando que pensando. En fin, supongo que ya es hora de empezar la clase como es debido. Basta de bromas. —¿Qué quieres decir? —preguntó Todd, con la mano de Isabel todavía sobre sus ojos. —Solo les mostró la primera parte de la técnica —dijo Bird sin titubear—. Mi investigación ha deducido la siguiente etapa, pero tal vez aún no estén preparados para ella. Jalen no pudo contenerse más. Se dobló de la risa y soltó una carcajada. A pesar de cierta ingenuidad, Bird tenía algunas observaciones bastante acertadas escritas en sus paredes. Jalen estaba bastante seguro de que sus enseñanzas serían muy útiles para los estudiantes, siempre y cuando no perdiera la ropa en el proceso. Eso tendría que esperar hasta que pudiera respirar con normalidad.
El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Continúa leyendo

El Regreso del Profesor Runebound (Novela)

Capítulo 502

Siguiente Capítulo ›

El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 501

Estás leyendo el capítulo 501 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.