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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 5 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El edificio G estaba a oscuras. La única luz entraba por las sucias ventanas que salpicaban sus paredes. Gruesas capas de polvo cubrían los alféizares. Noah se frotó la nariz con la manga y se dirigió al final del pasillo. Afortunadamente, el diseñador de este edificio no parecía tener nada en contra del mundo. Solo había un camino, que serpenteaba en espiral cuadrada, avanzando lentamente hacia el centro. Por desgracia, aunque de forma bastante predecible, la numeración de las habitaciones comenzaba en el 1. Cuando Noé llegó a la habitación noventa, ya no había absolutamente ninguna luz que le sirviera de guía. Caminó en completa oscuridad, usando la pared como referencia. Cada vez que sus dedos rozaban la madera en lugar de la piedra, contaba mentalmente de uno en uno. Había lugares donde antes habían estado encendidas antorchas, pero todas estaban apagadas. Noé estaba pensando en regresar y buscar una fuente de luz cuando su mano izquierda extendida golpeó una piedra. Palpó a su alrededor, intentando alcanzar la pared a ciegas. Sus manos rozaron la madera quebradiza. Estaba en un callejón sin salida, justo enfrente de una puerta. —Cien. —Noé empujó la puerta, que se abrió con un crujido. Un pequeño resquicio de luz descendía del techo, en el centro del aula, por donde se filtraba el sol a través de un agujero. Apenas entraba luz para que pudiera distinguir el aula en penumbra. El suelo estaba lleno de viejas sillas de madera, la mayoría dañadas o completamente inservibles. Una pizarra colgaba del fondo de la sala, detrás de un atril podrido y torcido. En el centro de la sala había varios pupitres largos, cubiertos por una gruesa capa de polvo. Noah pasó un dedo por uno de ellos y suspiró. Se acercó al atril, tropezando a punto de caer varias veces sobre trozos de madera desechados, y se giró para mirar su aula vacía. “Algo me dice que mi asistencia es baja”, pensó Noah. Tamborileó con los dedos en el atril, luego se agachó y buscó tiza a tientas. Aparte de trozos de madera y metal rotos, el suelo no le sirvió de mucho. Noah suspiró. “Bueno, al menos tengo una sala. He trabajado en peores”. Noah acercó un escritorio al delgado haz de luz que entraba en la habitación. Se sentó, sacó su libro y hojeó las páginas intentando descifrar los garabatos. Y así, esperó. Y esperó. Un pie rozó la piedra. Una cálida luz anaranjada se filtró por la puerta unos segundos antes de que una joven entrara en la habitación. Su cabello era del azul más puro que Noah había visto jamás, y sus ojos eran del mismo tono. Una pequeña llama flotaba sobre su mano, iluminando el camino. Se quedó paralizada, clavando sus ojos en él. —¿Qué haces aquí? —preguntó. —Creo que estoy aquí para dar clase —respondió Noé, con la mirada fija en el orbe de fuego parpadeante. La chica lo miró con los ojos entrecerrados. —¿Bermellón? “No, yo… oh. Sí. Esa soy yo.” —¿Con quién hablas, Isabel? —Un chico rubio y musculoso la apartó de un empujón y entró por la puerta. Él también se quedó paralizado, con los ojos muy abiertos al ver a Noah—. ¡Whoosh! —¿Qué? —preguntó Noé, mirando su ropa—. ¿Tengo suciedad en la solapa o algo así? —Nunca lo he visto aparecer en clase —murmuró Isabel. ¡No me lo puedo creer! ¿Estos son mis alumnos? ¡Pensaba que eran niños! ¡Si casi tienen mi edad! —Técnicamente, no —dijo el chico—. La clase debía haber empezado hace cuarenta minutos. Noé palideció. "Ah. Más vale tarde que nunca, ¿eh?" —Te veo… diferente —dijo Isabel frunciendo ligeramente el ceño—. ¿Qué estás intentando hacer? —¡Nada! —exclamó Noé—. Solo estoy aquí para enseñar. Disculpen cualquier rareza. Me golpeé la cabeza mientras... cazaba monos. Tengo una leve pérdida de memoria. —De acuerdo —dijo el chico con voz arrastrada—. Claro. Bueno, entonces nos vamos. —No —dijo Noé, levantándose de su asiento y guardando su libro en la funda—. Tengo que dar clase. Y tú vas a responder a todas mis preguntas. —Llegaste tarde —le recordó Isabel. “Pero sí que me presenté. Y tú también. Eso significa que tengo que dar clase durante… ¿cuánto dura esta clase?” —Dos horas —dijo el chico, entrecerrando los ojos. “Una hora y veinte minutos más, entonces.” —Ni siquiera te acordabas de cuánto dura la clase —señaló el chico. “Ya que estamos, también he olvidado tu nombre.” “Todd.” “Genial. Isabel y Todd. Díganme, ¿dónde está el resto de la clase?” —No hay más clase, tío —dijo Todd, poniendo los ojos en blanco—. ¿Para qué te has molestado en venir? —Para enseñar —dijo Noé, dando una palmada en el escritorio—. Bueno, dos es mejor que ninguno. Por favor, siéntese. Todd lo miró fijamente. —No me digas que hablas en serio. ¿De verdad vas a dar clases? “Es decir, ese es mi trabajo, ¿no?” —Eso no te ha detenido antes —dijo Isabel—. No quiero que me des clase. —Eso es duro —dijo Noé—. ¿Y por qué no? —Eres la número 1 —dijo Isabel, como si fuera lo más obvio del mundo—. Y nosotras también somos las número 1. —Ya veo —dijo Noé, sin ver en absoluto. —Literalmente, no tienes más talento que nosotros —dijo Todd, entrecerrando los ojos hacia Noah—. La única razón por la que tienes trabajo es porque eres parte de la familia Linwick, tío. Mira, teníamos un buen negocio. Simplemente no nos hagas perder el tiempo y no nos quejaremos de lo inútil que eres. ¿De acuerdo? Noé frunció los labios. Linwick otra vez. Necesito averiguar qué relación tengo con ellos, porque es evidente que son poderosos. Sería terrible que descubrieran que robé el cuerpo de Vermil. —Me temo que no —dijo Noé—. Por muy poco talentoso que sea, ¿has considerado alguna vez que podría tener alguna experiencia que tú no tengas? —No realmente —dijo Isabel, cruzándose de brazos—. ¿Qué te pasa? Vamos, Todd. Vámonos de aquí. Se dieron la vuelta. —¡Siéntense! —gritó Noah, recurriendo a la voz que a menudo usaba cuando sus clases se ponían demasiado revoltosas en la Tierra. Isabel y Todd se giraron hacia él, con los ojos muy abiertos. —¿Qué? —preguntó Todd. —Tengo tu tiempo durante la próxima hora y veinte minutos —dijo Noé—. Siéntate. Puedes irte cuando quieras, pero entonces informaré de tu ausencia al colegio. Ambos palidecieron y, mirándolo fijamente, sacaron dos de los escritorios polvorientos y se sentaron. Bien. Esperaba que la escuela tuviera algún tipo de castigo para los alumnos que faltaran a clase. Estos dos no se irán a ninguna parte hasta que descubra cómo funciona la magia. —Continúa —dijo Todd, apoyando la barbilla en la palma de la mano—. Nunca te había visto tan motivado. ¿Qué nos vas a enseñar? ¿Aquella vez que sedujiste a una chica cinco años menor que tú? Noé se aclaró la garganta. —No. —Era una de tus alumnas, ¿verdad? —preguntó Isabel con una sonrisa burlona—. Qué atrevido. No puedo creer que la escuela no te haya despedido por eso. —Yo —dijo Noé, alzando la voz lo justo para evitar que lo interrumpieran de nuevo—, hablaré sobre las runas. —Audaz —dijo Todd—. Eso sí que es nuevo. Noah se acercó a la pizarra y la golpeó con el dedo. Luego se volvió hacia sus alumnos. "¿Qué es una runa?" Tanto Todd como Isabel estallaron en carcajadas. —¡No me lo puedo creer! —exclamó Isabel, con los ojos llorosos de la risa. Noah arqueó una ceja. Esperó unos segundos para que se deshicieran del tema y luego volvió a golpear la pizarra. “Si es tan sencillo, entonces respondan a la pregunta”. “¿Qué, ahora somos niños? Una runa nos permite reunir energía y usar magia.” Es bueno saberlo. —¿Y tú, Isabel? “¿Qué quieres? Todd ya te dijo lo que es.” "Veo." —Ha perdido la cabeza —murmuró Todd. —Veo que ninguno de los dos tiene ni idea de lo que está haciendo —continuó Noé. Golpeó con fuerza la pizarra, que se desprendió de sus bisagras y cayó al suelo tras él. Ambos alumnos se estremecieron. Noé hizo lo posible por disimular su sorpresa. Echó un vistazo por encima del hombro, y sus ojos se iluminaron al divisar una tiza que se le había escapado. Noah la cogió y volvió a colocar la pizarra. “Me acabas de dar la definición más inútil posible. No te pregunté qué hace una runa. Te pregunté qué es”.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 5

Estás leyendo el capítulo 5 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 6 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.