Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 4 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Un fuerte golpe en la puerta interrumpió la investigación de Noah. Dejó caer el libro y se tiró al suelo, preparándose para lo que un mono enloquecido pudiera hacerle. Tardó unos instantes en darse cuenta de que ya no estaba en el bosque.
—¿Hola? —preguntó Noah, incorporándose lentamente y cogiendo su libro mientras se levantaba.
—¡Vermil! Oí que habías vuelto —gritó una voz masculina grave—. ¿Qué pasó ahí fuera?
—Me llevé un buen golpe —respondió Noah—. Lo siento. Tengo un poco de pérdida de memoria. No me siento muy bien ahora mismo, pero seguro que me recupero pronto.
—Idiota —dijo el hombre al otro lado de la puerta con una risita—. No puedes decir que no te lo advertí.
“No lo sé. No me acuerdo.”
“¿Qué tan grave es esa pérdida de memoria, Vermil? Tienes clase en unas horas. Si es tan grave que no puedes impartirla, tendremos que buscar a alguien que te sustituya.”
“Eso suena como un gr–”
“Y enviaremos a buscar a un mago que pueda examinar lo sucedido y ver si podemos reparar el daño. Los Linwick se pondrán furiosos si se enteran de que resultaste gravemente herido y no recibiste el tratamiento adecuado. Regreso hoy mismo para informar y estaré ausente unos meses, así que no podré cubrirte.”
Noah palideció. No sabía quiénes eran los Linwick, pero lo último que necesitaba era que un mago lo examinara de cerca y descubriera que no era Vermil en absoluto.
—En realidad no creo que sea necesario —dijo Noah, intentando sonar despreocupado—. Puedo cuidarme solo. Es solo un poco de pérdida de memoria. Detalles y cosas así, pero lo importante lo tengo presente. ¿Cuándo es mi clase?
“¡Dios mío! ¿Tanto tiempo hace que no das clase? Edificio G, aula 100. Tienes una hora antes de que empiece.”
“De acuerdo. Gracias. Allí estaré.”
—Asegúrate —gruñó el hombre.
Una hora. Vale. Hacía tanto que el tiempo no me importaba lo más mínimo, pero no es demasiado tiempo. Aunque tampoco es demasiado poco.
Los pesados pasos del hombre resonaron en la distancia y Noah dejó escapar un suspiro de alivio. Se apoyó contra la pared y se pasó una mano por el pelo largo, enredándose las manos en él mientras se dejaba caer en posición sentada.
Vale. Solo tengo que convencer a la gente de que soy Vermil, solo que con amnesia. Por cómo me trató Richard, no creo que Vermil tuviera muchos amigos. Eso debería facilitar las cosas.
Noah se apartó las manos del pelo. Parpadeó y se frotó los dedos. Haciendo una mueca, se levantó y volvió al baño. “Pero primero necesito ducharme. Me siento asqueroso”.
Los mandos del lavabo se parecían bastante a los de la Tierra, y un rápido giro demostró que funcionaban igual. El agua salió a borbotones del grifo curvo y Noé metió la cabeza, frotándose el pelo con todas sus fuerzas.
Terminó unos minutos después, cogió una toalla de un gancho en la pared y se secó la cabeza con rapidez. Noah encontró ropa de repuesto de Vermil en el armario y se la puso antes de volver a la sala y sentarse en la cama.
Noah tomó el libro encuadernado en cuero y volvió a hojearlo. La lectura le había aportado mucha más información de la que esperaba, pero mucha menos de la que creía necesitar. Era como intentar aprender matemáticas empezando por las derivadas en lugar de la suma.
A pesar de ello, Noah había logrado recopilar algunos datos clave. Se acercó al escritorio y tomó una hoja casi en blanco de la pila que había junto a él. Con una pluma que Vermil había tenido la amabilidad de dejar en un charco de tinta que Noah había limpiado, comenzó a escribir lo que había averiguado.
Las runas te permiten lanzar magia. Ya lo sabía.
Es posible tener más de una runa, ya que Vermil tenía muchísimas en su libro. No estoy seguro de si existe un límite en la cantidad que se puede tener.
Probablemente existan variaciones en las runas. No estoy seguro de cómo esto afecta su función, si es que la afecta. Sin embargo, Vermil le daba más importancia a las runas de apariencia compleja. Eso probablemente significa que son mejores en algún aspecto.
Noah miraba fijamente el papel, golpeando impacientemente la pluma contra su pulgar mientras intentaba pensar en algo para anotar como cuarto punto. No se le ocurría nada. Claro, el libro estaba repleto de investigaciones sobre las runas y su origen, pero nada de eso le explicaba realmente a Noah cómo funcionaban.
Por suerte, creo que tengo la estrategia perfecta para averiguar más sin revelar nada demasiado importante y, al mismo tiempo, puedo ayudar a crear una historia de tapadera. Matar dos pájaros de un tiro, por así decirlo.
Tras decidir su plan, Noé se alisó la túnica arrugada y se acercó a la puerta, cogiendo la llave del escritorio por el camino. Apoyó la mano en el pomo, aferrándose al metal frío con los dedos, y se detuvo un instante. Se tocó la calabaza que colgaba de su cintura.
En el improbable caso de que algo sucediera, la gente vería qué pasaba si revivía. Por otro lado, dejarlo en su habitación no le parecía del todo seguro. Noah dejó caer la mano, a la altura de la cintura.
La puerta se abrió con un clic y Noé entró en un estrecho pasillo de piedra. Miró a ambos lados, pero todo parecía igual. El suelo y las paredes eran de piedra grisácea oscura, formando un arco justo encima de su cabeza.
Las puertas flanqueaban las paredes de la derecha, mientras que las ventanas abiertas recorrían la pared izquierda. Noé se acercó a una de las ventanas y sus ojos se abrieron con asombro. Un hermoso jardín se extendía ante él, con sinuosos senderos de ladrillo que se abrían paso entre la exótica vegetación.
Flores del tamaño de caballos salpicaban enredaderas tan anchas como la cintura de Noé, con pétalos de un arcoíris de colores. Brillaban con polen líquido que goteaba como lluvia, cayendo sobre grandes grupos de arbustos rosas y amarillo brillante que crecían debajo.
Los árboles se retorcían y se curvaban de formas que Noé jamás había visto. Hojas doradas y plateadas brillaban como un mar de riquezas entre sus ramas, susurrando con la suave brisa. Dondequiera que Noé miraba, se extendía ante él la majestuosidad de una naturaleza completamente desconocida.
Más allá de los jardines, las agujas se alzaban hasta las nubes. Altas torres se elevaban entre ellas, y puentes de piedra lo conectaban todo. Noah apenas podía distinguir las siluetas de otras personas que caminaban por los puentes, pero un gran muro en el límite del jardín le impedía ver los cimientos de los edificios.
Negó con la cabeza, apartándose de la ventana.
Ya tendré tiempo de admirar el mundo más tarde. Necesito concentrarme en no volver a morir.
—Ojalá tuviera una moneda para lanzarla al aire —murmuró Noé.
Escogió una dirección al azar y se adentró en los pasillos. Para su sorpresa, tras recorrer varios corredores, se topó con una pequeña placa metálica colgada en la pared. Tenía un mapa en miniatura del edificio en el que se encontraba, incluyendo una pequeña gema que presumiblemente marcaba su ubicación. Encima del mapa, impresa en lo que Noah empezaba a sospechar que era el idioma común de este mundo, estaba la letra T.
Había una docena de edificios más, todos identificados con letras. Una pequeña leyenda al pie del mapa explicaba el significado de cada uno y, cuanto más leía Noé, menos parecía una escuela y más se asemejaba a una fortaleza.
Repartidos por la multitud de edificios escolares normales había una armería, un Cañón de Transporte, campos de entrenamiento y multitud de otros lugares que no reconocía.
Me pregunto si cada letra tiene un equivalente en inglés, o si simplemente estoy traduciendo todo a lo más parecido. Apuesto a que es lo segundo, ya que el cerebro humano es fantástico para inventar cosas y adaptarse a nueva información visual.
Tras memorizar el mapa, Noah reanudó la marcha. Aun con el camino en mente, el edificio resultó sorprendentemente difícil de recorrer. Nunca se había considerado ni bueno ni malo en orientación, pero quienquiera que hubiera construido aquel edificio claramente no era partidario de los caminos rectos.
Finalmente, tras varios minutos de caminata y más de un giro equivocado que terminó en callejones sin salida, llegó a una salida. Noé la atravesó y entró en el hermoso jardín, dejando escapar un suspiro de alivio.
Su nariz se contrajo al percibir una miríada de aromas dulces y cálidos. Era como si una pastelería hubiera condensado la esencia de todas las frutas del mundo en un solo olor.
Se pasó la lengua por los labios.
Comida. Quiero comer algo.
Dio un paso hacia el jardín y se detuvo. La comida podía esperar. Estaba casi seguro de que su hora se acabaría pronto, ¿o acaso ya había terminado? Noé frunció los labios y se encogió de hombros. Probablemente estaba bien.
Noé comenzó a bajar por el sendero, manteniéndose cerca del muro del edificio para no perderse en el espeso jardín. Sobre todo desde el nivel del suelo, algunas zonas eran tan densas que bien podrían haber sido un bosque.
Por una gran dosis de suerte, el camino que había elegido lo condujo directamente a un gran círculo de piedras en el suelo. En su centro había un pilar de obsidiana con otro mapa. Representaba una vista aérea de docenas de edificios, junto con otra pequeña gema roja justo encima de un edificio marcado con una T.
Sus ojos recorrieron el mapa rápidamente antes de posarse en su objetivo: el edificio G. Estaba a solo dos edificios detrás de él, frente al jardín. Noah estudió el camino unos instantes más para asegurarse de no perderse y luego se puso en marcha.
Unos veinte minutos después, se encontró frente a un robusto edificio de piedra. Enredaderas espesas lo rodeaban como el abrazo de un kraken, y las puertas de madera de la entrada estaban desgastadas y erosionadas por años de exposición a la intemperie. Una de ellas colgaba ligeramente torcida, y la otra estaba muy podrida. En la piedra, justo encima de ellas, sobresalía la letra G. La mitad superior de la letra estaba astillada, pero apenas podía distinguir la zona pálida donde alguna vez estuvo.
—Parece que tenían el mismo presupuesto que yo —gruñó Noah, tirando de la puerta. Esta se abrió con un chirrido, raspando el suelo. Cuando por fin pudo pasar, se metió dentro.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 4
Estás leyendo el capítulo 4 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 6 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.