Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 6 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Isabel abrió la boca y luego la volvió a cerrar. Intercambió una mirada confusa con Todd.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Isabel, mientras un atisbo de desafío en su voz se desvanecía.
—Ya sabes para qué sirve una runa —dijo Noé—. Supongo que todos pueden darme la definición que acabas de dar. Pero ¿qué es una runa? No podemos utilizar una herramienta de verdad hasta que entendamos exactamente cómo funciona.
¡Toma eso! Puede que no tenga ni idea de qué demonios es una runa, pero de lo que sí estoy seguro es de que casi nadie entiende realmente cómo funcionan las cosas a su nivel más básico.
—Yo… realmente no lo sé —admitió Todd a regañadientes.
—Yo tampoco —dijo Isabel—. ¿Acaso importa?
Noah sonrió. —Buena pregunta, Isabel. Hablemos un momento sobre la magia en general. ¿Qué puede hacer la magia?
—Lo que sea —respondió Isabel.
Noah arqueó una ceja. —¿Cualquier cosa? ¿No hay ningún límite?
¿En serio?
—Bueno, no puede resucitar a los muertos —dijo Todd—. Al menos, eso es lo que siempre he oído.
—Fantástico —dijo Noah asintiendo—. Así que no puede hacer nada. Tiene límites.
Y, sin duda alguna, puede resucitar a los muertos.
—Supongo —dijo Isabel—. ¿Y qué?
“Bueno, si algo tiene un solo límite, ¿no pensarías que tiene más?”
“Aunque así sea, ¿qué importa?”
—Porque si no sabes lo que no puedes hacer, entonces realmente no sabes lo que sí puedes hacer —dijo Noé. Golpeó la pizarra con la tiza para enfatizar su punto—. Y el principio del entendimiento radica en conocer los fundamentos más básicos con los que estás trabajando. Así que, responde a tu propia pregunta: ¿por qué es importante saber qué es una runa?
—Así que sabemos de lo que somos capaces —dijo Todd lentamente—. Pero nadie sabe qué son realmente las runas. No puedes estar insinuando que tú lo sabes.
Es bueno saberlo. Las runas siguen siendo objeto de investigación.
—Quien diga que sabe exactamente cómo funciona algo miente o está delirando. Siempre hay algo más que aprender —dijo Noé. Abrió su libro y escogió una página al azar, dibujando la runa en la pizarra.
Cuando se volvió hacia sus alumnos, ambos estaban inclinados hacia adelante en sus sillas, con los ojos muy abiertos.
—Yo… ¿esa es tu runa? —tartamudeó Isabel—. ¿Simplemente… la dibujaste?
—Es una runa —admitió Noé con cautela, intentando comprender qué era exactamente lo que acababa de hacer—. Y estaba en mi libro.
—¿Nos dejas echarle un vistazo? ¿Gratis? —preguntó Todd con la boca torcida.
“La labor de un profesor es informar a sus alumnos, ¿no?”
—Alguien debió de golpearle en la cabeza —susurró Isabel, pero la habitación estaba tan silenciosa que Noah la oyó perfectamente.
—En mi clase no se susurra —dijo Noah instintivamente. No tenía ni idea de cuánto tiempo había pasado desde la última vez que había dado clase, pero evidentemente algunas cosas se le habían quedado grabadas—. Y sí, me golpearon en la cabeza.
Isabel se recostó bruscamente en su asiento. —Lo siento.
Hay un poco de respeto. Eso sí que es mejor.
—Ahora —dijo Noé, tocando su runa—. ¿Qué es esto?
—Una runa de fuego menor —dijo Todd, sin dejar de mirarla con asombro.
¿Las runas también tienen rangos? Entendido.
“Ah, ya veo. ¿Entonces puedo lanzar magia con esto ahora mismo?”
—Claro que no —dijo Isabel—. Solo lo dibujaste. No le diste vida.
“Pero usted me acaba de decir que era una runa de fuego, y una runa es simplemente la capacidad de lanzar magia. Si esto no puede lanzar magia, entonces ¿cómo puede ser una runa?”
—Estás buscando tres pies al gato —dijo Todd, negando con la cabeza—. Si lo hubieras imbuido en el tablero, te lo estarías vinculando a ti mismo. Eso es hacer magia.
“Las runas existen para imbuir cosas.”
—Obviamente eso no es cierto. También se puede lanzar magia a través de ellos —dijo Todd, pero parte de la confianza en su voz se había desvanecido.
“Ah. Entonces, imbuir y lanzar magia son cosas diferentes.”
—Pues sí —dijo Todd.
“Entonces ya has demostrado que las runas son más que simples herramientas para canalizar la magia, ¿no es así?”
—De acuerdo, perfecto. Cambiaré mi respuesta —dijo Todd—. Las runas te permiten imbuir objetos o canalizar magia. ¿Contento?
“Puede que eso sea lo que hace una runa, pero aún no me has dicho qué es.”
Todd frunció los labios. Tanto él como Isabel guardaron silencio, intentando comprender las palabras de Noah. Él se sentía bastante satisfecho con eso. Al fin y al cabo, sus preguntas eran más para sí mismo que para ellos.
Las runas son un conducto para usar la magia. Se pueden usar para lanzar magia directamente, como hice en el bosque, o para conectarse de alguna manera con un objeto. Interesante. Me pregunto si eso es todo lo que pueden hacer.
—Yo… no lo sé —dijo Todd, rompiendo el silencio—. ¿Qué es una runa?
—No lo sé —respondió Noé con una sonrisa irónica—. Pero no entender es el primer paso para solucionar el problema, ¿no?
Todd parpadeó y luego asintió lentamente con la cabeza.
Noah volvió a señalar la runa en la pizarra. “Veamos esta. Una runa de fuego, ¿verdad?”
Todd asintió de nuevo.
Noah pasó la página de su libro y dibujó una segunda runa en la pizarra, ignorando la sorpresa de sus dos alumnos. Esta era bastante más compleja que la anterior, pero la había elegido por un motivo. Tardó varios minutos, pero la sala permaneció en completo silencio, salvo por el rasgueo de la tiza sobre la pizarra.
—Ahora bien, ¿qué es esto? —preguntó Noé, terminando su trabajo y dando un paso atrás.
—Una runa de fuego superior de rango 1 —susurró.
Menor, mayor. ¿Entonces existe una versión peor de cada tipo de runa?
—Pareces estar mucho más interesado en esta que en la otra —observó Noah—. ¿Por qué? Es solo una runa, ¿no? Y encima la misma.
—¡No es lo mismo! —exclamó Isabel—. ¿Cómo puedes decir que una runa de calidad inferior es igual de buena que una de calidad superior?
—Me baso en tus propias definiciones —respondió Noah encogiéndose de hombros—. ¿Por qué iba a importar la calidad?
“Las runas de mayor calidad permiten canalizar más magia y tener un mayor control sobre ella. También almacenan más energía, aunque tardan más en recargarse.”
—Además, son mucho más difíciles de dibujar —observó Noah—. ¿No sería mejor que simplemente dibujara un montón de runas un poco peores?
—Claro que no —dijo Todd, como si fuera la pregunta más tonta del mundo. Su mirada se ensombreció—. Solo consigues siete por rango. Tener un montón de runas terribles hará que tus habilidades se vean seriamente mermadas.
¡Ajá! Ahí está. Siete runas por rango, y ahora mismo estoy en el rango 1. Supongo que el rango de la runa se corresponde con el rango de la persona. Así que si consigo runas de rango 2, puedo llegar al rango 2. Bastante sencillo.
—Me parece que las runas son mucho más que simples conductos mágicos —dijo Noah, arqueando una ceja—. ¿No te parece?
Todd e Isabel asintieron lentamente. Su molestia anterior aún persistía, pero gran parte de ella había sido reemplazada por una genuina confusión. Quizás aún no era interés propiamente dicho, pero eso podría llegar con el tiempo.
—Las runas son… una base, supongo —dijo Todd—. Cuanto mejores sean las runas que consigas en cada rango, mejores serán las que podrás combinar en el siguiente nivel. También acumulan la energía que obtienes al derrotar monstruos. Pero una vez que las combinas, no puedes cambiarlas. Por eso es tan importante asegurarte de saber lo que haces antes de subir de rango. Creo.
—No pareces muy seguro —dijo Noah con una sonrisa—. Estás aprendiendo.
—Bueno, nunca has sido muy buen profesor —murmuró Todd.
—Más vale tarde que nunca —dijo Noah con una sonrisa irónica—. ¿Por qué no lo piensas un poco? Tráeme una respuesta en la próxima clase. Hasta entonces, sigamos. Y hablando de lo mismo, ¿cómo accedes a tus runas?
Y esta es la única pregunta que realmente importa ahora mismo. ¿A cuántas runas tenía acceso Vermil? En su libro figuraban muchas más de siete, lo que implica que existía algún tipo de proceso de selección.
—Solo tienes que imaginarte hundiéndote en ti misma —dijo Isabel tras unos instantes. Hizo una pausa y frunció el ceño—. Creo. Quizá haya algo más.
Todd ni siquiera se molestó en responder. Parecía perdido en sus pensamientos, tratando de descifrar a dónde quería llegar Noah.
Lo siento. No tengo ninguna lección profunda que ofrecer aquí. Solo segundas intenciones. Supongo que eso también es una lección, si lo piensas bien. Pero no es una que vaya a compartir con ellos.
—Quizás deberíamos detenernos un momento a observar de nuevo. Contemplen con los ojos curiosos de un niño que desconoce lo que ve —dijo Noé, entrelazando los dedos y apoyándose en la pared—. Adelante. Busquen sus runas y díganme qué sucede cuando terminen. Yo haré lo mismo.
Todd e Isabel cerraron los ojos. Su respiración se aquietó y bajaron la cabeza, como en profunda meditación. Noah se sentó en un escritorio, mordiéndose el labio inferior. Una cosa era hablar, pero otra muy distinta era simplemente… sentir la magia.
Cerró los ojos.
Claro. Magia. Runas. ¿Dónde estarían?
Noah frunció ligeramente el ceño, concentrado. Visualizó las runas que había dibujado en la pizarra, pero no ocurría nada. Apretando los labios, indagó en su interior, intentando percibir si algo mágico se manifestaba.
En su interior, una parte de sí mismo no esperaba encontrar nada. Al fin y al cabo, había intentado meditar varias veces en su vida. Claro que no le cabía duda de que la magia existía. Pero incluso estando en el cuerpo de otra persona en otro mundo, una cosa era practicarla él mismo.
No debería haber nada que encontrar. Solo su propia compañía y el silencio. En cambio, había algo más. Una diminuta canica, en lo más profundo de su consciencia. Se sentía como un pequeño desliz, completamente imperceptible hasta que se concentraba en ella. Pero ahora que lo hacía, era imposible ignorarla.
La energía floreció en la oscuridad. Aunque Noah tenía los ojos cerrados, podía ver. En la negrura infinita de su mente, símbolos brillantes se abrían paso en el aire. Uno a uno, lo golpearon como un puñetazo en el estómago, anunciando su presencia con fuerza.
Las primeras cinco eran Runas de Viento. Estaban formadas por una energía blanca y azul arremolinada que atravesaba las sombras como el sol en un día nublado. Las Runas eran idénticas a la Runa que se había materializado ante él en el bosque de los monos. Todas eran Menores, según lo que decía el libro de Vermil.
Las dos runas siguientes eran considerablemente más complejas. En lugar de blancas y azules, brillaban con un gris apagado. Noah también las reconoció del libro: Runas de Ceniza.
Tengo cinco Runas de Viento y dos de ceniza. Las de viento no son muy buenas, pero las de ceniza sí. Me pregunto si puedo mejorarlas o cambiarlas. ¡Dios mío, hay tantas cosas que necesito averiguar! ¿Y si…?
Noé se tambaleó cuando una ola de fuerza lo golpeó en el pecho y le oprimió el corazón. Un miedo primigenio le subió a la garganta y se llevó las manos al cuello mientras una fuerza invisible se apretaba contra ella.
En el aire sobre él, líneas negras con un tenue brillo púrpura se deslizaban por el cielo. Se unieron para formar una última runa, cientos de veces mayor que las otras siete. Su imponente presencia amenazaba con aplastar a Noé, pero apretó los dientes y se negó a dejarse caer.
La runa terminó de dibujarse por sí sola, y su significado se deslizó en la mente de Noé mientras la traducía instintivamente.
Crack.
Un escalofrío recorrió la espalda de Noah, casi como si la Runa se alegrara de que la hubiera reconocido. La fuerza abrumadora retrocedió, pero la enorme Runa permaneció suspendida en el aire sobre él. Más que nada, le recordó al monstruo que había atacado las Aguas de la Vida y la Renewal.
Me pregunto si esa es la razón por la que sigo obteniendo cuerpos nuevos cuando muero.
Noé tragó saliva. Apartó la vista de la enorme runa que tenía encima. Unos tenues puntos de luz en los bordes de la oscuridad que lo rodeaba captaron su atención. Noé se obligó a sí mismo a dirigirse hacia ellos.
Pequeños fragmentos de lo que él suponía que era su mente se habían desprendido, dejando al descubierto un vacío blanco. Un leve zumbido llenó la mente de Noah mientras se acercaba. Se detuvo, entrecerrando los ojos ante la extraña escena. Le invadió una sensación de que algo no estaba bien, como si faltara algo que debería haber estado allí.
Mientras observaba, una mota de oscuridad reapareció en el borde de una de las virutas blancas, sellando una minúscula porción de ella. Dejó escapar un leve suspiro. Fuera cual fuese el daño, estaba sanando, aunque muy, muy lentamente.
Noah apartó la mirada. No sabía cuánto tiempo había pasado, y sería incómodo si seguía distraído durante el resto de la clase. La oscuridad se disipó y abrió los ojos, encontrándose de nuevo en el aula. Sus alumnos lo miraban con suma atención.
—Ah, lo siento. Me distraje —dijo Noé, recomponiéndose y alisándose la solapa—. ¿Cómo te fue con tus experiencias?
—Fue como mirar mis runas —dijo Isabel, mirando a Todd. Él asintió.
—Sí. Pero tú… ah, no importa —murmuró Todd.
—Está bien. Por favor, sigan reflexionando sobre sus Runas en su tiempo libre antes de la próxima clase —dijo Noah, retomando su tono de profesor—. Ahora, una última pregunta para hoy. Ya que estamos hablando de Runas, comentemos por qué es tan importante tener buenas Runas. Solo podemos tener siete por nivel, ¿verdad?
Ambos estudiantes asintieron.
—¿Y qué pasará cuando subamos al siguiente rango? —preguntó Noah, observando atentamente sus expresiones para asegurarse de haber interpretado bien la situación. Al ver que ninguno parecía demasiado confundido, se felicitó mentalmente.
—Combinas tus siete runas en una sola —dijo Todd lentamente, eligiendo cada palabra con cuidado—. O al menos lo intentas. Si lo logras, asciendes al siguiente rango y puedes empezar a crear runas de ese rango desde cero. Así es como pasas de runas generales como Fuego o Viento a runas especializadas.
—Pero si la combinación falla, tus runas pueden romperse —añadió Isabel—. Entonces quedarás permanentemente incapacitado hasta que puedas repararlas, lo cual puede llevar años. Por eso las combinaciones que sí funcionan se guardan con tanto celo.
Veo.
—Resumamos lo que sabemos —dijo Noé—. Las runas son como cubos. La energía con la que las llenamos es como el agua. Las Runas Menores son cubos más pequeños que las mayores. Cuando llenamos los siete cubos, podemos fusionarlos en uno mejor. ¿Es correcto?
Isabel y Todd asintieron lentamente.
—Entonces —preguntó Noé—, ¿eso es todo lo que son las runas?
Tanto Isabel como Todd entrecerraron los ojos y no respondieron.
—Bien —dijo Noé con una sonrisa. Levantó un dedo—. No necesitamos responder eso todavía. Hemos tenido una excelente conversación hasta ahora y no quiero abrumar a nadie. Demos por terminada la clase por hoy. Cuando nos reunamos de nuevo, retomaremos la conversación.
Todd e Isabel parpadearon. Isabel entrecerró los ojos mirando a Noah como si le hubiera salido una oreja en la frente.
—De acuerdo —dijo, alargando la palabra—. ¿Qué tan grave fue tu lesión? Ya no eres la misma de antes.
Noé se aclaró la garganta. —Eso no viene al caso. Creo que ahora mismo me gusto bastante.
—Sí, yo también —dijo Todd en voz baja—. Casi pareces respetable.
Noah le lanzó una mirada fulminante, y Todd se limitó a encogerse de hombros. Todd e Isabel se levantaron de sus escritorios y se dirigieron hacia la puerta.
—Ah, una última cosa —dijo Noah antes de irse. Ambos se volvieron hacia él—. ¿Cuándo es nuestra próxima clase? No me acuerdo.
Isabel soltó una risita burlona. "¿Estás seguro de que no eres un Cambiaformas que mató a Vermil y robó su cuerpo?"
Noah se aclaró la garganta. “Richard me revisó cuando regresé al campus. Puedes hablar con él si te preocupa”.
—Como si un Cambiaformas fuera a dedicar tiempo a dar clase. Apenas pueden hilar una frase coherente —dijo Todd, poniendo los ojos en blanco.
—La clase es dentro de dos días, a la misma hora que hoy —dijo Isabel negando con la cabeza—. Y creo que iré.
—De acuerdo. Gracias —dijo Noé—. Nos vemos entonces. Puntual. No llegues tarde. Yo tampoco.
Ella lo observó un instante y luego asintió levemente. Ella y Todd salieron de la habitación. Noah esperó unos segundos, se apoyó en el atril y se pasó una mano por el pelo mientras repasaba mentalmente todo lo que había aprendido.
Hay tanto que considerar. Tantas opciones. Necesito saber más.
Una sonrisa se dibujó en los labios de Noah y, a pesar de sí mismo, se frotó las manos.
¡Ay, qué emoción! ¿Magia, eh? Esto va a ser divertidísimo.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 6
Estás leyendo el capítulo 6 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 6 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.