Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 467 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—Es seguro —insistió Aylin, sosteniendo un trozo de pan a medio comer—. Ya comí un poco y sigo viva.
El grupo de demonios, acurrucados en la habitación, lo miraban con una mezcla de incredulidad, esperanza y recelo. Tenían el estómago hinchado y la ropa hecha jirones. La habitación olía a humedad y a moho, pero el olor no lograba acallar los rugidos de sus estómagos. Una tenue luz roja se filtraba por las grietas del techo bajo, bañando a Aylin y su montón de comida en ondas ondulantes.
—Sé que piensas eso —dijo Violet. Se rascó el cuerno que le sobresalía del centro de la frente y movió la mandíbula—. Pero en las Llanuras Malditas no funcionan así. Aquí nadie regala comida.
—Cualquier precio es solo mío —insistió Aylin. Le dio otro mordisco al pan y los demás niños retrocedieron estremecidos. Lo miraron fijamente mientras masticaba y tragaba, abriendo la boca para mostrar que no quedaba nada. —¿Ven? Estoy vivo.
—¿Y si comer te esclaviza? —preguntó Torick. El chico estaba tan delgado que parecía una ramita blanca como el polvo. Todos lo estaban, en mayor o menor medida. Aylin y Violet eran las que más provisiones habían acumulado últimamente, pero llevaban demasiado tiempo dispersas.
No había suficiente para todos, y no eran lo suficientemente fuertes como para arrebatarles a los demás que vivían en las calles lo suficiente. Aylin apretó los puños mientras una rabia amarga le subía por el estómago. A diferencia de la comida, aquello no le saciaba en absoluto.
Ni siquiera podía guardar rencor a las otras bandas. No todos podían sobrevivir. Si fueran más fuertes, tampoco compartirían. Compartir era misericordia, la misericordia era para los fuertes, y ellos ya habían contraído deudas que no podían pagar.
—¿Acaso importa lo que haga? —preguntó Aylin. Le clavó un dedo en el pecho huesudo a Torick—. Estás a un suspiro de la muerte. ¿Cómo se supone que vamos a recuperarnos si ni siquiera podemos levantarnos de la cama?
—Sí puedes. Violet puede —insistió Torick.
—¡Mírate! —exclamó Aylin. Él apretó la mandíbula y negó con la cabeza—. Olvídalo. Mírame a mí. Mira a Violet. Tiene diecisiete años, pero aparenta cinco menos. Yo no soy mejor. ¿De verdad crees que alguno de nosotros saldrá de aquí si no aprovechamos las oportunidades que se nos presenten?
—Esto no es una oportunidad —espetó Violet, pero Aylin la vio mirarse a sí misma antes de hablar—. Es una trampa mortal. Estás desesperada y hambrienta. Si quieres morir, hazlo. No nos involucres.
—¿Tal vez podríamos intercambiar la comida con otras pandillas? —preguntó Torick con vacilación.
—No —dijeron Aylin y Violet al mismo tiempo, provocando que el chico retrocediera.
—Si se lo enseñamos a los demás, nos lo quitarán —dijo Aylin. Le dio otro mordisco al pan. A esas alturas, ya no le importaba. El daño que pudiera causar ya estaba hecho. —Ya no somos niños, Violet.
—¿Me estás diciendo que me rinda? ¿Eso es todo? —Violet dio un paso al frente y presionó su frente contra la de Aylin, con los labios curvados en un gruñido. Su cuerno obligó a Aylin a retroceder un paso para evitar ser apuñalada—. Cobarde.
—No soy un cobarde —siseó Aylin—. Lo eres tú. Tienes demasiado miedo para hacer lo que tenemos que hacer. No soy mago. Los milagros no existen. No podemos hacer nada si nos morimos de hambre. Intento ayudarnos. —La agarró por los hombros y la empujó hacia atrás. Ella tropezó, a punto de caerse. Aylin la siguió—. Eras más fuerte que yo hace un mes. La energía que nos da la comida es lo que necesitamos para salir adelante. Esto no es solo una comida. Es una oportunidad.
—Una oportunidad para perder nuestra identidad. Esa comida no es segura —dijo Violet, negando con la cabeza—. Simplemente vas a…
“Está bien.”
Ambas giraron sobre sí mismas. Edda, la más joven del grupo, mordisqueaba un trozo de pan y las miraba con sus grandes ojos llorosos. Les ofreció la hogaza. —Lo siento. Tenía hambre.
—¡Mierda! —gimió Violet, levantando las manos al aire y dejándose caer sobre sus rodillas, abrazándose con los brazos—. Maldita sea. Aylin, idiota. Te la has llevado contigo. Creía que eras más lista. Nos has condenado.
—Está bien —espetó Aylin—. Y nadie hace nada si se mueren de hambre. Antes éramos más de cuatro. La valentía no nos quitó el hambre. No salvó a nadie. ¿Crees que Cole…?
Un fuerte golpe en la puerta de piedra que tenían detrás resonó en la habitación. Aylin y Violet se giraron al instante cuando la puerta se abrió de golpe. Un demonio de rostro cuadrado entró rápidamente en la habitación, con dos cuernos negros que sobresalían justo encima de sus orejas. Su cuerpo, musculoso y prominente, tuvo que encogerse para caber en la pequeña habitación. Aquello no lo hacía menos intimidante. A Aylin se le heló la sangre. Había estado tan absorto en su discusión que no había escuchado los ruidos de la calle hasta que fue demasiado tarde.
Yog. Está en la banda de Golon.
—Uno de mis chicos comentó que habíais conseguido un buen botín —dijo el demonio, esbozando una fría sonrisa—. Espero que no pensarais quedároslo todo para vosotros. Ya sabéis la norma sobre la comida que se trae cuando se está en territorio de Golon.
Violet le lanzó a Aylin una mirada furiosa y sin expresión a la espalda, y él tuvo que reunir toda su fuerza de voluntad para no desfallecer bajo su mirada.
—Puedes quedártelo —dijo Violet—. Llévatelo todo.
—No —dijo Aylin. Apretó la mandíbula y miró fijamente a Yog—. No estamos bajo la protección de Golon y yo no he pasado por sus calles. No le debemos nada.
—Aylin —siseó Violet—. ¡Dale la maldita comida de una vez! ¿De verdad quieres que muramos jóvenes?
—Me importa un bledo —dijo Aylin. Flexionó las manos y tragó saliva—. Esto es nuestro. No lo vamos a compartir. Golon no nos ha dado nada.
—Él les ha dado la vida —dijo Yog—. Y les permite quedarse en esta casa, pero no me importaría simplemente cobrar lo que me deben. Es más divertido que la alternativa. ¿Van a intentarlo todas, par de tontas, o solo la única idiota?
Torick se puso tenso. Miró de Violet a Aylin, intentando decidir de quién ponerse de su lado. Entonces apretó los puños y dio un paso hacia Aylin. Violet soltó una maldición y se puso junto a ellos.
—Te voy a dar una paliza cuando Yog termine con nosotros —murmuró Violet entre dientes mientras adoptaba una postura de combate.
Yog se dirigió hacia ellos, pero solo dio un paso. Un sonido rasgó el aire, un sonido desconocido para todos excepto para Aylin. Yog era más grande y fuerte, pero seguía viviendo en las calles. El demonio se puso rígido y se quedó paralizado mientras una melodía inquietante resonaba por los callejones.
—¿Qué demonios es eso? —preguntó Violet.
—Es él —murmuró Aylin, mientras la sangre le corría por la cara.
—¿Quién? —preguntó Torick. Sus ojos se movieron rápidamente de Aylin a Yog.
“El demonio que me dio la comida. Me siguió de regreso.”
—¡Te lo dije, carajo! —gruñó Violet—. Tenemos que irnos de aquí. Yog, quítate de en medio. Si quieres la maldita comida, ¡quédatela!
Aylin vaciló. Ya había pagado el precio. No iba a renunciar al premio. Si el demonio había aparecido para cobrar sus deudas, lo haría después de que hubieran comido. Le dio otro mordisco a su pan.
Entonces la canción se detuvo.
Yog echó un vistazo por encima del hombro. Luego soltó una risita y negó con la cabeza. “Buena actuación, pero eso no va a funcionar. No sé qué era eso, pero no estaba cerca de nosotros. Si se unieran, podrían llegar a ser alguien. Recuerden que es su decisión”.
—Es interesante que menciones la elección —dijo una voz a espaldas de Yog. El enorme demonio se giró bruscamente, casi golpeándose la cabeza contra el techo en su prisa.
—¿Nuestra casa es un abrevadero o algo así? —murmuró Violet, con la ansiedad reflejada en su rostro mientras cambiaba el peso de un pie al otro—. ¿Por qué aparece todo el mundo de la nada?
—¡Muéstrate! —gruñó Yog.
Aylin supo quién era antes incluso de cruzar el umbral. Era el demonio de antes, con el rostro aún cubierto por las vendas de la tormenta. Ya no tenía el extraño objeto que había producido aquel sonido inquietantemente bello.
—No habría mucho que hablar si yo no pensara aparecer, ¿verdad? —preguntó el demonio.
—¿Quién eres? —preguntó Yog. Flexionó los dedos y las oscuras garras de sus puntas se alargaron unos centímetros—. Este es territorio de Golon.
—¿Colon? —El demonio ladeó la cabeza. No hizo ademán de responder a la pregunta de Yog—. Un nombre desafortunado. Da igual. ¿Supongo que controla esta zona? Perfecto. Llévame con él. Necesito que me presten a su gente.
¿Tomar prestada a su gente? ¿Qué significa eso?
—Puedes solicitar una audiencia con él. Te acompañaré de vuelta —dijo Yog, mostrando sus afilados dientes—. Justo después de que termine aquí.
Esa reunión no le va a salir nada bien. Golon matará a cualquiera que empiece a hacerse lo suficientemente fuerte como para representarle una amenaza.
—No hace falta —dijo el demonio—. No me gusta que me hagan esperar. Soy bastante impaciente.
Yog se tensó. La ira le recorrió los músculos. Luego, con un gesto de asentimiento, bajó la cabeza. Su mano derecha se crispó. “Ah. Claro. Entonces te sigo enseguida. No quisiera hacer esperar a alguien como tú”.
“¡Estupendo! Gracias.”
El demonio se giró y Aylin abrió mucho los ojos. Aquella había sido la trampa más obvia que jamás había oído. Darle la espalda a un enemigo preparado era, literalmente, pedir a gritos que lo despedazaran.
Abrió la boca para lanzar una advertencia, pero Yog fue más rápido. El demonio se abalanzó sobre él, lanzándose a la nuca del desconocido. Un crujido brillante rasgó el aire, seguido de un repentino destello de luz.
Aylin cerró los ojos con fuerza y dejó escapar un grito de sorpresa. Su visión regresó un instante después. El cuerpo de Yog yacía hacia atrás, un vacío lagrimoso donde antes estaban su cabeza y sus hombros. Arcos de energía recorrían al demonio muerto, cuyo cuerpo estaba chamuscado y negro como la sangre hasta las piernas.
Aylin sentía como si la respiración en su pecho se hubiera congelado por completo.
Magia semi-externa. Aylin no la había visto, pero el desconocido debió de golpear a Yog y liberar una ráfaga de poder durante el breve contacto. Eso significaba que era de Rango 3 como mínimo; podría haber sido de un rango superior, pero era imposible que un demonio de Rango 4 se hubiera molestado en mostrarse en los barrios bajos de Treadon. Un escalofrío le recorrió la espalda y retrocedió involuntariamente un paso cuando la mirada del demonio se desvió del cadáver de Yog a él.
—¿Sabes quién es Golon? —preguntó el desconocido.
—Yo… sí —tartamudeó Aylin, convencido de que si su respuesta hubiera sido otra cosa que un sí, se habría unido a Yog en el más allá—. Sí, acepto.
—Bien. Termina de comer —dijo el desconocido, apoyándose en la pared y cruzándose de brazos—. Luego llévame con él.
Oh.
Voy a morir.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 467
Estás leyendo el capítulo 467 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.